Después de la menopausia, cómo revivir la intimidad y el placer
Es común que el deseo disminuya, durante la menopausia. Esto impactará la relación de pareja y la percepción de la propia sexualidad. Sin embargo, no significa el final de una vida íntima satisfactoria.
Una clave para recuperar el deseo es fortalecer el suelo pélvico. Durante la menopausia, los cambios hormonales tienden a debilitar esta área del cuerpo, lo que puede causar molestias y reducir la satisfacción durante las relaciones sexuales. Los ejercicios de Kegel son una herramienta eficaz para mantener la musculatura en forma. Estos ejercicios se enfocan en contraer y relajar los músculos del suelo pélvico, ayudando a aumentar el flujo sanguíneo y mejorar la sensibilidad. Practicarlos de forma regular favorece la respuesta sexual, al tiempo que aporta otros beneficios, como el control de la vejiga y la prevención de incontinencia.
Otro recurso útil es el uso de lubricantes. La disminución de estrógeno durante la menopausia suele provocar sequedad vaginal, lo que puede hacer que las relaciones íntimas sean incómodas o incluso dolorosas. Los lubricantes, en especial los que son a base de agua, ayudan a reducir esta molestia, haciendo el encuentro más placentero.
Aceptar los cambios que vienen con la menopausia es esencial para revivir la intimidad. La terapeuta sexual Stephanie Buehler explica que el deseo puede verse afectado por factores físicos, psicológicos y relacionales. Estos aspectos están íntimamente ligados a los cambios hormonales y a cómo cada mujer los experimenta. Es normal tener sentimientos encontrados al respecto, y por ello es importante ser amable contigo misma.
La comunicación con la pareja es otro pilar fundamental. Hablar abierta y sinceramente sobre las expectativas, los miedos y los deseos es un paso necesario para revivir la intimidad. La menopausia puede provocar inseguridades, pero compartir estas preocupaciones ayuda a fortalecer el vínculo y a mejorar la conexión emocional.