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Un día en la cuna de Buda

Los "peregrinajes" nos guían a Estar mejor. Esta clase de viaje implica una travesía interior a medida que se avanza. Desde Nepal, los peregrinos mendocinos Florencia y Martín comparten su visita a Lumbini, lugar de nacimiento de Buda.


El espíritu del viaje

Elegimos respetar el presente, lo que nos es posible. Porque el peregrinaje es hacia nuestro interior. Esto es lo que elegimos transitar. Soñamos con tener un hogar, donde pasamos nuestros días. Este hogar es lo que nos gustaría construir adentro, para no tener que buscarlo ya fuera. Poder hacer de cada paso nuestro hogar. Este miedo que sentimos, también nos mantiene alerta y es también una parte de nosotros. El camino nos enseña a fluir con él, pero es él quien nos incita y enseña cómo transitarlo, lento, paso a paso, consciente.

Nepal

Un día nos preguntamos qué había, y al siguiente nuestra pregunta fue ¿por qué no? Buscábamos un cambio, nuevos aires, volver a nosotros, seguir nuestros sueños. Y esta curiosidad, esta búsqueda, este peregrinaje nos trajo hasta aquí.

Hoy nos encontramos en Nepal, en el pueblo de Lumbini, ubicado en la frontera con India. Está considerado como un sitio sagrado, porque se piensa que fue el lugar donde hace cerca de 2.500 años nació Siddharta Gautama, más conocido como Buda (El Despierto).


El lugar sagrado

Hasta aquí llegan cada año miles de devotos y monjes budistas en peregrinaje. Quieren ofrecer tributo y conectarse con el mensaje de quien llegó a transformarse en el guía espiritual de millones, a través de la enseñanza de un camino de observación profunda basado en la meditación y la consciencia. Según la tradición, la madre del Buda dio a luz a su hijo en Lumbini, en el camino de Kapilavastu, la capital del clan familiar. En 1896, un grupo de arqueólogos descubrió en este sitio un gran pilar de piedra de seis metros de alto erigido por el rey budista Ashoka en el año 249 a.C., para conmemorar el nacimiento de Buda. Este hallazgo al parecer confirmaría la tradición. En 1997, la Unesco clasificó este lugar como Patrimonio de la Humanidad.


El encuentro

Nosotros llegamos al lugar, cientos de peregrinos nos rodean y acompañan en nuestro camino al lugar donde Buda nació. El respeto y el silencio son parte del escenario. En el aire vibran mantras (cantos sagrados), los monjes guían las ceremonias y en un solo lugar se reúne el budismo universal.

Cientos de peregrinos nos rodean y acompañan en nuestro camino al lugar donde Buda nació. El respeto y el silencio son parte del escenario

Desde una mirada ajena, el lugar es solo una piedra cóncava dentro de un gruta, cubierta por un vidrio y resguardada por un modesto templo blanco. Sin embargo, este espacio es un refugio de silencio en medio de la agitación de la ciudad. Todos caminan en silencio, rezan en conjunto y sonríen. Los mantras son bien recibidos por el aire, más puro, más limpio.

El templo principal está rodeado por imponentes monasterios de diferentes países que reciben a sus peregrinos y monjes. Nosotros dedicamos el resto del día a recorrerlos. Nos asombra cómo la misma religión se entrelaza con las diferencias y particularidades culturales.


La sencillez

El día va finaliza y somos invitados a quedarnos en el templo coreano, donde compartimos el día a día de los monjes, sus ceremonias, su comida y sus costumbres.


Florencia Arenas: Viajera, meditadora y amante de la fotografía. Es Diseñadora de Modas y Licenciada en Marketing. Fue parte del equipo de Índigo y allí pudo desarrollar su pasión por la alimentación consciente y el servicio. Para seguir su travesía: Somos Amor