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La difícil vida de Espinoza Paz en su infancia

El cantante mexicano Espinoza Paz sufrió un evento en su niñez que lo marcó para siempre.
Foto: Billboard
Foto: Billboard

Espinoza Paz era un niño como cualquier otro muchachito de Sinaloa. Tenía su familia, amigos y le gustaba ir a la escuela para ver a la niña que le gustaba. Fue cuando tenía tan solo 11 años que su pasión por la música comenzó y empezó a escribir sus propias canciones.

A los 13 años, después de que su papá pudiera juntar el dinero necesario, Espinoza Paz viajó a Sacramento, California, Estados Unidos, para comprarse su primera guitarra. Tras pasar varios meses en el país anglosajón, el compositor decidió volver a México, sin imaginarse lo que estaba por suceder.

Ya estando nuevamente con su familia y disfrutando de su vida diaria fue que, siendo tan solo un niño, le tocó vivir uno de los momentos más difíciles de su vida: su mamá, la señora María de la Paz Espinoza, falleció. La mujer que tenía tan solo 36 años perdió la vida debido a una negligencia médica.

María de la Paz Espinoza llegó al hospital para ser operada de las anginas. Los médicos sin saber que ella estaba embarazada la anestesiaron y no tomaron ningún recaudo. Esto ocasionó que el bebé muriera al instante y ella falleciera unos días después.

Al tiempo de que su mamá murió, su papá y sus hermanos se fueron a vivir a Estados Unidos, mientras que él permaneció solo en su casita en Campo General en Angostura, Sinaloa.

"Tenía mucho miedo porque tenía que dormir ahí solo, entonces, me despertaba en la noche con mucho miedo, tenía ya 15 años y como siempre fui muy inseguro, esa inseguridad la traía muy arraigada y verme solo en esa casa fue algo muy complicado para mí, pero cuando la música llegó a mi vida yo empecé a cambiar en todos los aspectos", recordó durante una entrevista al programa “Sale el Sol”.

El dolor más fuerte que le ha tocado sentir

Con el correr de los años y en perspectiva, Espinoza Paz sigue sintiendo que fue el momento más difícil de su vida, ya que fue de la noche a la mañana, algo que nadie se imaginaba. Lo peor es que no lo ha podido superar y le sigue pesando, sobre todo cuando ve a sus hijos correr, gritar y jugar, pues piensa lo mucho que ella los hubiera disfrutado.

Asegura que al igual que fue una madre cariñosa, increíble y amorosa, sería una abuela única. Para ella hubiera sido lo máximo poder disfrutar de esa etapa de su vida.

¿Conocías la dura infancia de Espinoza Paz?