La increíble mansión de Dakota Johnson en Los Ángeles
Ingresar en la intimidad de las celebridades, uno de los grandes atractivos del público. Ni hablar si el personaje que abre las puertas de su cotidianeidad es un famoso de Hollywood, en ese caso todo adquiere mayor interés y fascinación, porque se erige en una de las aristas más peculiares: conocer cómo viven las estrellas.
La talentosa, y bella, Dakota Johnson entornó los portales de su mansión y realizó un recorrido híper completo de las beldades de su hogar, que se ubica en Los Ángeles y que se destaca por diversos factores. Esta propiedad de 300 metros brilla por su consonancia con la naturaleza y el terreno en el que se la emplazó.
La hija del enorme Don Johnson adquirió esta casa hace cinco años y se la compró a otra celebridad, el guionista Ryan Murphy, el creador de éxitos como Glee, en la módica suma de 3.55 millones de dólares. En su estructura aparecen tres habitaciones y tres baños, además de muchos ambientes impresionantes como el jardín con una piscina hermosa.
La madera es la gran protagonista de la historia, ya sea en el armazón, como en los revestimientos. Todo, pero absolutamente todo, ya sea pisos, paredes o techos son de madera, lo que le aporta un tono de calidez increíble. Así como otro de los elementos fundamentales son los ventanales, de un tamaño kilométrico que conectan el interior con el exterior todo el tiempo.
En cuanto al amor a primera vista, Dakota describió: "Amo la madera, la luz, las ventanas, la naturaleza, así que me enamoré. Es la segunda que ví y la primera que me compré”. Evidentemente late un vínculo entre su personalidad y esta mansión.
El living se caracteriza por una decoración muy cuidada y con un tono vintage en todo el amoblamiento, con detalles como un tocadiscos y hasta un piano de cola de colección. “Los muebles son vintage y los sofás son originales de la casa. Los retapizamos en este increíble mohair craquelado", explicó Johnson.

Claro que también destinó un espacio para su profesión, por eso creó una oficina, que brilla por una enorme cantidad de libros, de toda índole. Respecto a este ambiente tan acogedor, Dakota reconoció: "Leo guiones aquí, tengo reuniones. No logro trabajar mucho porque me distraigo con todas las cosas de aquí. Este lugar es mi cable a tierra".
En cuanto a la cocina, de dimensiones más pequeñas, sobresale la tonalidad verde, que ella misma eligió por su fanatismo con ese color y además para tomarse una pequeña revancha de una mala maniobra en el pintado de su anterior cocina en New York. Y sorprendió al confesar que le encanta hornear y hacer su propia comida.
Dakota ama su nido, su lugar en el mundo, con un sinfín de detalles que lo transforman en un hogar único, personalizado para su alma. Alejado del ruido, con los árboles como compañeros y todas las comodidades.
