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Cómo es la vida bajo perfil de la hija mayor de Madonna, Lola León

La joven de 21 años optó por una vida normal, estudia en la universidad y evita las cámaras.
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Aterrizar al mundo de la mano de una madre de esa magnitud puede significar algunos contratiempos, porque la fama interplanetaria también engloba situaciones incómodas. Lourdes León, ese nombre en primera instancia no despierta curiosidad, pero si se especifica que es la hija de Madonna todo cambia.

Lola creció de las entrañas de una de las cantantes más increíbles de la historia y llegó al universo como fruto del amor de la artista con Carlos León, aquel personal trainer de nacionalidad cubana. Así que desde el instante cayó en la atención desmedida de los medios y del público.

Lejos de usufructuar las posibilidades de una vida acomodada, llena de lujos y de puertas abiertas, Lola optó por caminar por un sendero de normalidad. Por eso siempre eligió alejarse de las luces y esquivó las facilidades. De hecho, realizó el proceso educativo de cualquier ciudadano, en su caso con un secundario con mucha onda como el Guardia High School of Music & Art & Performing Arts.

En esa etapa, la hija de Madonna se enamoró de Timothée Chalamet, un actor que acaba de alcanzar una nominación al Oscar por su papel en Call Me By Your Name. No obstante, el amor llegó a la estación final, una ruptura que la cantante en algún punto celebró al declarar: “Eran muy chicos”.

Lourdes siente a las expresiones artísticas, laten en sus venas, por eso se anotó en la Universidad de Michigan, donde transita por la carrera de Artes Escénicas, como cualquier otro estudiante que se aloja en un campus y se quema las pestañas por las noches.

Esta joven de 21 años no brinda entrevistas a los medios, las pocas fotos que circulan de ella son aquellas en las que los paparazzis la capturan en sus actividades rutinarias, como caminar por las calles de la ciudad de Michigan.

Otra de las aristas peculiares de su personalidad se entrelaza con su adhesión a una tendencia interesante que se conoce como sobaquember, que consta de una elección por dejar crecer naturalmente los vellos en las axilas. Un pensamiento que no solo se remite a lo estético, sino al derecho a elegir no intervenir la anatomía y a no responder a los estándares de belleza superficial. 

Y un detalle no menor de Lourdes tiene que ver con la decisión de evitar las redes sociales, ya que nunca se abrió un perfil en ninguna de las plataformas digitales. Una determinación que ratifica su tendencia a cultivar un perfil bajo y a no ser juzgada como la hija de Madonna.