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"Los derechos políticos para las mujeres no me interesan; no soy enemiga del voto femenino, pero considero que será tan inútil en la democracia como el masculino"

Día de homenajes y recuerdos para la escritora, recordamos aquí una entrevista realizada en 1926 por el diario Crítica, rescatada por el libro "Grandes Entrevistas", de Saitta y Romero.
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 La poeta Alfonsina Storni nació en 1892 en Sala Capriasca, un pueblo del cantón Tesino de la Suiza italiana y se naturalizó argentina en 1920. Maestra rural, en 1911 arribó a Buenos Aires, embarazada y soltera, y al año siguiente comenzó a colaborar en diarios y revistas como Caras y Caretas, La Nación y Nosotros. En 1916, apareció su primer libro de poemas, La inquietud del rosal, al que le siguieron, entre otros, El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920), Ocre (1925), Poemas de amor(1926). En sus poemas coexisten rasgos modernistas y decadentistas, con una retórica repetitiva que la acercó al gran público. Alfonsina encontró en la poesía un medio para expresar sus convicciones sobre la condición social y sentimental de la mujer, cuestionando los roles tradicionalmente asignados y reivindicando su diferencia. Desde 1921, dictó cátedras en el Teatro Infantil Labardén, en la Escuela de Lenguas Vivas y en el Colegio Nacional de Arte Escénico. En los veinte y en los treinta, participó de las tertulias literarias que se reunían en los cafés Los Inmortales y La Brasileña, y en las peñas del Royal Keller, un subsuelo de la calle Corrientes y Esmeralda, y "La Peña" en el café Tortoni, donde recitaba sus poesías trepada a una mesa y rodeada de escritores y artistas.

En 1926, el diario Crítica le realizó esta entrevista que se publicó bajo el engañoso título de "Los derechos políticos no me interesan" en el marco de las discusiones sobre los derechos civiles y políticos de la mujer desencadenadas por la reforma de la ley electoral presentada en la Cámara de Diputados. Ese año, se modificó el Código Civil con la sanción de la ley 11.357, que introdujo cambios en la situación jurídico-civil de la mujer.

En 1930, Alfonsina viajó por primera vez a Europa. A su regreso, participó de las reuniones de "Signo", que se realizaban en el hotel Castelar. En 1934, publicó Mundo de siete pozos y en 1938 su último libro, titulado Mascarilla y trébol. Ese año concurrió al acto de la Universidad de Montevideo, realizado "en homenaje a las tres grandes poetisas de América: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni", donde leyó su trabajo "Entre un par de maletas a medio abrir y las manecillas del reloj". El 25 de octubre de 1938, Alfonsina Storni se suicidó, arrojándose al mar, en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires. Al día siguiente, La Nación publicó su último poema, el soneto "Voy a dormir". 

Crítica,12 de agosto de 1926

La democracia está ensayando la realización de la igualdad política y jurídica de los dos seres. A pesar de su espacio de avanzada dentro de la legislación social, la igualdad civil para la mujer no pasa de ser un tímido ensayo que no podrá acabar con lo más importante; esto es: la esclavitud doméstica de la mujer que mantiene en ella la tradición secular de su inferioridad frente al hombre.La igualdad en los derechos políticos y jurídicos producirá una docena de nuevos privilegios extraídos de la misma casta dominante, mujeres diputados que resultarán a la postre inútiles para la mayoría femenina que continúa vegetando en la miseria de su esclavitud milenaria.El proyecto que esta tarde se somete a la consideración de la Cámara joven es apenas un comienzo, no una finalidad, de todo lo que resta efectuar para dignificar a la mujer. Hay que soñar alto y abarcar al mundo femenino en un mismo lazo de igualdad social, para que en la armoniosa sociedad futura no haya un solo paria, ni una mujer sujeta a la imperiosa voluntad del macho, ni un niño con hambre, hijo triste de una mujer esclava del salario. Alfonsina Storni ha vertido en versos nobles la angustia femenina consciente de su obligada e inaceptada inferioridad. En uno de ellos, la desesperación arranca esta estrofa lacerada:"¡Señor!, que el hijo mío no nazca mujer."-Creo, nos dice Alfonsina Storni, que la Argentina es uno de los pocos países que no tiene en su legislación esta ley. Urge su sanción, porque aparte de beneficiar a la mujer en cosas prácticas no puede molestar a nadie.En efecto, hasta ahora, la mujer no podía ser escribano, por ejemplo, ni administradora de sus bienes. De modo que si su marido era un pillo podía dilapidar impunemente la herencia de sus hijos. Tampoco la mujer podía ser testigo en causas civiles o criminales: esto era sencillamente absurdo. De modo que esta ley debe ser una realidad inmediata.Pero yo desearía que esta ley fuera el comienzo de la libertad moral de la mujer. Entiendo que una mujer tiene el derecho de vivir decentemente en plena libertad, al menos como el hombre, quien, positivamente, no abusa de la suya.Libre de suspicacias y de chismes, en uso de su razón y con la serenidad de la que se gana la vida por su propio esfuerzo, así debe conseguir su libertad moral la mujer.Libertad que sería completada con la necesaria ley de divorcio, que para aberración de nuestra legislación social aún no poseemos.Por lo demás, los derechos políticos para las mujeres no me interesan. No soy enemiga del voto femenino, pero considero que será tan inútil en la democracia como el masculino.

Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero, Grandes entrevistas de la Historia Argentina (1879-1988), Buenos Aires, Punto de Lectura, 2002.

"Se ha hecho todo lo posible para localizar a todos los derechohabientes de los reportajes incluidos en este volumen. Queremos agradecer a todos los diarios, revistas y periodistas que han autorizado aquellos textos de los cuales declararon ser propietarios, así como también a todos los que de una forma u otra colaboraron y facilitaron la realización de esta obra."