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"Los docentes entendieron el mensaje"

Titular de la Dirección General de Escuelas.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

A una semana del receso invernal en los colegios mendocinos, el titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), Jaime Correas, realizó un balance de los primeros seis meses en el cargo. Lo hizo en el programa "Queda mucho por decir", conducido por Santiago Montiveros.

-¿Cómo ha vivido el primer semestre en un cargo público?

-Como un desafío, gustoso y aprendiendo por no haberme dedicado nunca a la vida pública y acomodándome cada vez más en el cargo, entendiendo más algunas cosas, que eran las que me faltaban saber, además de las que nos proponíamos hacer.

-Cornejo dijo que en materia educativa los principales desafíos eran que los docentes estén al frente del aula y que los padres se involucren más. ¿Qué balance hace en estos dos sentidos?

-El balance es bueno. Por un lado creo que los docentes entendieron el mensaje y las cosas se han ido apaciguando, así que estamos muy agradecidos, porque le están poniendo mucha pimienta. En cuanto a los padres, tengo a veces balances muy buenos y a veces no tan buenos, cuando veo cosas en las que me gustaría que estuviesen más implicados. Sí me gusta, paradójicamente, cuando veo a esos padres activos que se quejan cuando tenemos problemas con la provisión de gas, con el edificio, etcétera. Contrariamente a lo que ha pasado antes, que eso se escondía, yo me implico e intento solucionarlo, esos padres me gustan porque siento que están involucrados con la educación de sus hijos. Además, de los que piden cosas pedagógicas, obviamente.

-¿Cuál será la estrategia para llegar a un fin de los 4 años de gobierno con una educación más acorde con los desafíos del siglo XXI?

-Lo primero que hicimos fue no hacer tabla rasa con todo lo que había, pero sí visualizar cosas que creemos que no funcionan bien en lo organizacional y en cuanto a lo pedagógico, haciendo ajustes, buscando cosas. Había un primer objetivo cumplido que era bajar la inasistencia de docentes y alumnos: esas dos cosas están cumplidas. Según nuestras cifras, están mejorando sensiblemente. Después, mucho trabajo en las escuelas, con la lectoescritura, con las matemáticas. Esto es un proceso que es lento, por eso se hacen muchas pruebas piloto y se va de a poco intentando mejorar. Esto es algo que se ven los frutos después. Cornejo insistió mucho en que volviera a haber un buen régimen de inasistencia, de disciplina y de evaluación, en esto estamos tratando de trabajar. Desgraciadamente se pierde mucho tiempo en paritarias. A mí me gustaría que a futuro sean más calmas y razonadas, menos virulentas.

-¿El ítem aula llegó para quedarse?

-Ha producido un efecto tan importante dentro de la escuela. Pasó el tiempo, sucedieron las cosas que suponíamos que iban a suceder, todavía mejoradas y no sucedieron las catástrofes que dijeron. Estamos reconsiderando y revaluando los cambios de funciones y ciertamente es un instrumento que tiene que ver con valorar la tarea docente. Hoy tenemos dificultades edilicias y de salarios en las escuelas, pero el clima no es el que se pretendió instalar que había. Creo que el ítem aula hoy no está en discusión, de hecho hay distritos fuera de Mendoza que nos están llamando para ver qué se hizo y cómo funcionó para ver la posibilidad de implementarlo.

-Sin embargo, seguramente un número importante de maestros no va a trabajar en las mejores condiciones para evitar que le reduzcan parte importante de su sueldo.

-Yo puedo mostrar cifras muy contundentes con relación a otros años. Tengo cifras del 40% más en cantidad de días en estos 3 meses seguidos de trabajo y el 38% más de personas que han ido a trabajar en esos períodos. No es serio decir que van a trabajar enfermos, ya que es seguir planteando una chicana que no es así. Los efectos positivos han sido tan grandes que eso aquietó las faltas.

-¿En algún momento se podrá conseguir evaluar a los docentes que dan clases?

-Hay una extraña reticencia de los docentes a ser evaluados, ya que creen que evaluar es para discriminar o estigmatizar o perjudicar a alguien. Yo creo que evaluar esa tarea sirve para saber en qué mejorar. Ahora vamos a empezar por evaluar a los alumnos, si los alumnos mejoran sabremos que los docentes están haciendo mejor su tarea. Pero evaluaremos no con la idea de dañar a quien sale mal, sino para ayudar. Vamos a poner mucha evaluación, haremos una en primaria a fines de julio-agosto y después nos sumamos a la evaluación nacional de agosto.

-¿Qué se puede hacer desde la DGE para mejorar la educación pública y que vuelva a tener el prestigio de otros tiempos?

-Todo lo que estamos haciendo apunta en esa dirección. Yo soy producto de la educación pública, hice hasta la universidad en lo público. Todo lo que estamos haciendo es para volver a dotar de prestigio al sistema estatal. Yo creo que lo lograremos con el tiempo. Hoy hay un cambio en la valoración del gobierno provincial y nacional, pero fundamentalmente la sociedad está viendo la educación de otra manera. No nos hemos dado cuenta de esto porque se ha hablado por cosas muy conflictivas, pero se habla de calidad educativa, de concursos, de mejores asistencias, es decir, de todo lo que debemos hacer para que nuestra educación pública vuelva a hacer lo que fue. Igualmente, tenemos muchas escuelas que funcionan muy bien. Parece que todo está mal, pero incluso durante los últimos años hubo muchas cosas bien hechas.

-¿Qué solución se puede dar a los docentes a los que se les complica sacar el psicofísico?

-Nosotros llegamos a la gestión y había 5 mil turnos retrasados. Logramos poner al día esos turnos y limpiar el sistema, que venía muy mal. Seguimos trabajando con eso y lo vamos a seguir mejorando. Cuando nosotros asumimos había un retraso de 6 meses desde que se sacaba el turno y el resultado se entregaba 3 meses después, o sea, el trámite llevaba 9 meses, hoy reducimos eso a un mes.

-¿Deberán seguir viajando los docentes del interior a Capital para hacer ese trámite?

-No, justamente queremos regionalizar muchas cosas, porque creemos que es absurdo y ridículo que un docente de San Rafael, por ejemplo, tenga que venir a Capital para hacer ese trámite. Estamos trabajando en eso, con un fuerte sentido federal y de regionalización.

-¿Cuáles son las materias pendientes?

-Tengo materias pendientes, una de esas es llegar y hacerme entender mejor por los docentes, sobre todo porque el sindicato más de una vez ha conseguido hacerme decir lo que yo no he dicho o interpretar de manera mañosa cosas que no apuntan en la dirección que se cree. Yo esto del lado de los docentes y gasto gran parte de mi tiempo diario en tratar de mejorar las condiciones de los docentes. Ahora, esto será una tarea de años, porque el sistema está molido.

-A la distancia, ¿qué análisis hace sobre el caso de su yerno?

-Primero, el cargo está ocupado ejecutivamente desde el día siguiente con una persona del equipo. Sobre el caso de mi yerno no querría volver, porque yo quise salir de ahí rápidamente para evitar suspicacias. Me parece que al lado de las cosas que se ven, es algo que a mi me daba vergüenza ajena las cosas que me planteaban. Pero como acá había algo más importante que hacer, lo sacamos del medio. Era una persona que estaba ahí por su capacidad, no por la relación que tenía conmigo, la verdad que hoy que está muy bien haciendo otras cosas, extraño que esté ahí porque le daba cosas a la gestión que hoy la gestión la perdió. Pero fue de alguna manera una toma de la bastilla de cierta parte de la sociedad, algunos bastante interesados, pero está bien, son las reglas del juego, pagué por mi inexperiencia, pero de ninguna manera me pongo colorado por ese tema, sino todo lo contrario. Pasó y se solucionó en tiempo real.