"La cultura del trabajo fue reemplazada por la cultura de la mendicidad, de la dádiva, la limosna y el subsidio"
El escritor cordobés Marcos Aguinis, autor de "Liova corre hacia el poder", su más reciente libro, pero además de "La furia de Evita", "Pobre patria mía", "El atroz encanto de ser argentinos" y novelas como "La gesta del marrano" y "La cruz invertida", dialogó con MDZ Radio sobre la actualidad del país.
Lo hizo con Eduardo Ripari y Roxana Badaloni en "Cambio de aire" y allí ratificó su posición contraria al gobierno.
Este será un año especial. Usted ha tenido un pasado radical, ¿cómo evalúa la convención de la UCR?
- Creo que fue una medida acertada. Refleja la escucha de los políticos de lo que quiere la sociedad: Hace tiempo que hay una división entre los kirchneristas y los no kirchnerista. Hay un 30 %, aproximadamente, de la población que responde a este modelo y el 70% no está de acuerdo, porque ha llevado a la degradación de la república, al aumento de la pobreza, a un desconcierto generalizado y a terribles enemistades. Ese 70% necesita articularse. No olvidemos que en las elecciones presidenciales, por bien que le vaya a la oposición, no tendrá mayoría en el Congreso, porque los diputados y senadores que asumirán son sólo una parte, el resto mantendrá sus bancas. Con lo cual, se establecerá algo a lo que Argentina no está acostumbrada: Un régimen parlamentario, porque estamos acostumbrados a un régimen caudillista, con un líder que hace lo que quiere y tiene al Congreso dominado y sometido. Por lo tanto, esta articulación es importante y ha sido celebrado por la mayoría de la población, a la que ya no le guste el narcisismo por parte de algunos candidatos o partidos, que piensan más en ellos que en la nación. La Nación tiene que atravesar por un período de transición novedoso: Salir de este régimen autoritario, populista, de atraso y de aislamiento y pasar a un progresismo genuino, verdadero, y a un crecimiento real, con inversiones y seguridad jurídica. Por lo tanto, esta articulación es muy bien vista y ayuda a clarificar el voto de octubre.
¿Esta necesidad de cambio fue acelerado por el caso Nisman?
- Yo creo que muy levemente. A pesar de la indignación que produjo, de la impresionante marche del 18 de febrero, no alcanza para generar cambios importantes. Hay un 30% muy sometido al mecanismo populista de este gobierno. Es un porcentaje grande de la población, que depende del cargo público, de los subsidios y que está sometida por razones no muy dignas o muy altruistas, a este gobierno.Por lo tanto, puede ocurrir lo que sea y eso no cambia mucho. Por ejemplo: La sociedad no sigue hablando del enriquecimiento ilegítimo de la familia presidencial, es como que no le importa, no está indignada de que tengamos un vicepresidente como Boudou, la sociedad está como habituada, está anestesiada.
Usted dice que la sociedad anestesiada, lógicamente que los cambios no son sólo electorales ni políticos, sino más profundos. Tienen que ver con la cultura de una sociedad en un momento histórico dado.
- Es lo que vengo diciendo: No tenemos que optar por un cambio de gobierno, sino de régimen. Tenemos que salir de una cultura que ha llevado a la degradación de la república, a que el Poder judicial le tenga miedo al Poder Ejecutivo, a que el Congreso sea una suerte de escribanía. La Argentina se ha aislado del mundo, los aliados que tenemos en el mundo, son impresentables. De modo que este cambio debe ser mucho más profundo. Yo he escrito en mis libros sobre los 4 pilares que han sido las columnas que llevaron a Argentina a la grandeza: La cultura del trabajo, del esfuerzo, del ahorro y la de la decencia. Eso llevó a Argentina a ser el país más progresista, más educado y el más poderoso de América Latina, durante casi 70 años. Esas 4 columnas fueron destruidas y reemplazadas: La cultura del trabajo fue reemplazada por la cultura de la mendicidad, de la dádiva, la limosna y el subsidio. La cultura del esfuerzo ha sido cambiada por la cultura del facilismo. En las Universidades públicas argentinas no rinden exámenes de ingreso. La cultura del ahorro ha sido cambiada por la del consumo. Se estimula y elogia el consumo, no el ahorro. Cuando yo era chico, mi papá compraba estampillas en la caja de ahorro postal para que yo aprendiera a ahorrar. Eso es inconcebible en la actualidad. La cultura de la decencia, que era tan importante, al extremo de que si alguien cometía un delito, el resto de la familia no se animaba a salir a la calle ha sido cambiada por el delito de la corrupción. En este momento, el tango Cambalache, somos un cambalache. Discépolo escribió ese tanto en 1964, cuando comenzó la decadencia argentina y hoy ese tango tiene más vigencia que nunca.
¿Cómo se recordará el kirchnerismo?
- Con las dos palabras que usó con mucho acierto Carlos Marx cuando dijo que la "historia se presenta como tragedia y termina transformándose en farsa". Será recordado como tragedia y farsa. Lo que ocurre ahora tienen esa mezcla de ambos ingredientes, tan opuestos, pero que se articulan en el kirchnerismo: Hay tragedia y hay farsa.