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“La mayor parte de los miembros de las Cortes de todas las provincias y del país tienen sectores que han respondido a la política”

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

 El 18 de febrero se realizará una marcha encabezada por fiscales nacionales a raíz de la muerte de Alberto Nisman. Omar Palermo, juez de la Suprema Corte, opinó respecto de la situación de la Justicia a nivel nacional y su repercusión en Mendoza: “Es difícil saber el impacto en Mendoza porque está muy abierta la herida a nivel nacional que se está llevando puesta toda la discusión. Viene siendo tapa de diarios, principales temas de cuanto programa político se lleva a cabo. Es difícil aún entender el impacto a nivel local. Posiblemente habrá que redefinir las relaciones de las fuerzas de seguridad con el Ministerio Público y con los jueces.

Creo que habrá gente que se va a movilizar el 18 a pesar de que no haya una convocatoria formal. ¿Cree que el reclamo de justicia irá a Buenos Aires o tendrá una mirada puesta acá en Tribunales?

-No me queda claro cuál es el reclamo de la marcha del 18, estoy a favor de cualquier manifestación libre de la sociedad. Este es un reclamo que va en ese sentido, con lo que esto y de acuerdo. Digo, también he formado parte de reclamos a favor de la democratización de la justicia, pero ahora se pone en el tapete la necesidad de democratizar no solo los Servicios de Inteligencia, sino también el sistema de Justicia. He visto columnas de su medio que fomentan esa idea que en algún momento fue cuestionada.

Era cuestionada porque había motivos para hacerlo.

-Sí.

Quizás el camino para democratizar la Justicia era discutible.

-En su momento fue discutible. Pero fue una pena que la coyuntura política se llevara puesta una discusión que necesitábamos. Estoy de acuerdo con la manifestación, no me queda tan claro si se puede aceptar que quienes están encargados o son responsables del Sistema Judicial pueden reclamar un servicio que están obligados a prestar. Eso no me queda del todo claro.

Sí, eso es un poco loco en Argentina. Que los jueces reclaman justicia.

-Sí, sobre todo que quienes encabezan esta medida son fiscales de mucha experiencia y trayectoria. Desde algunos sectores se cuestiona que estos fiscales que encabezan la marcha del 18 han sido también cuestionados por su intervención en AMIA y otros ámbitos. Habría que ver con qué legitimidad gente que es responsable de sistema judicial durante tantos años está legitimada a reclamar algo de que lo que de alguna manera son responsables. Si llevo 20 años en la Corte difícilmente pueda encabezar una marcha de reclamo de 20 años de la Justicia.

Ahí hay algo porque la convocatoria inicial transformado finalmente en un recordatorio del primer mes de la muerte de Alberto Nisman. Es fuerte que los fiscales salgan a reclamar justicia.

-A mí no me parece mal pero hay que decirlo: es una respuesta política. Me parece mal que esto aparezca como camuflado, es un hecho político la muerte de Nisman. Es un hecho tremendo desde lo personal y desde lo institucional, eso lo transforma en un hecho político. Se puede aceptar la marcha, lo que no se puede aceptar es que esto aparezca camuflado. En Mendoza todos los días vemos cosas de jueces subrogantes pero esto no aparece en el tapete. Son los mismos fiscales que en algunos de los casos investigaron al Kirchnerismo. Tengo entendido que uno de ellos estaba vinculado a Massa, según leí en La Nación. No me parece mal nada de esto, no me parece mal la marcha, solo digo que hay que decirlo.

Los fiscales en Mendoza están bajo la órbita del procurador, ¿creen que tienen miedo?

-No creo que tengan miedo. De algún modo estoy en el Poder Judicial desde el ´93, así que me parece que no se puede decir que se trabaja con miedo. No se puede decir que estamos pensando que el próximo fiscal muerto estará entre nosotros. Nunca he escuchado un rumor así. incluso los fiscales de asuntos complejos me da la impresión que trabajan con calma.

Cuando fue la discusión por el narcotráfico en Mendoza, por La Yaqui cuando hubo una discusión muy fuerte entre el Gobierno y el procurador se hablaba de que algunos fiscales tenían miedo.

-No sé si habrán recibido alguna amenaza, desconozco. Lo que veo es que más o menos en el tema narcotráfico los que se dice señalados como principales responsables del narcotráfico en Mendoza están presos. Ha sido la Justicia de prevención no la federal la que lo ha llevado a cabo.

¿No fue impulsado por la situación política o el apuro e interés de Pérez?

-Esa opinión le puede caber más, no conozco los casos y me puede llegar a intervenir, le cabe más al caso Yaqui que al caso Araya. Se ha llevado a cabo un proceso formal con todas las garantías y se ha dado una respuesta.

El gobernador el año pasado atacó muy duro al procurador, recordemos que le dijo que no trabaja. Además dijo que los fiscales no laburan. Después quedó tapado como una especie de acuerdo político. ¿Ha mejorado en algo el trabajo de los fiscales en la Justicia provincial desde aquél embate o sigue todo igual?

-Es conocido que tengo diferencias, de ninguna manera personales, sino en cuanto a los criterios políticos de conducción del Ministerio Público. Pero de manera supone afirmar que los fiscales no trabajan. La política criminal en la provincia se podría desarrollar de otro modo, habría que revisar si tres fiscales que son muy trabajadores y llevan mucho tiempo pueden estar a cargo de cuanto conflicto grave hay en Mendoza. Ni del procurador ni de los fiscales podría afirmar algo así. No es un problema cuantitativo de cuántos hay sino de cómo se dirige y cómo se rediseña la política criminal.

¿En qué consistiría ese rediseño?

-Lo que he sostenido siempre, primero que el fiscal sea fiscal, que el juez sea juez y el defensor sea defensor. Es decir, conducirnos hacia un sistema acusatorio puro que tiene la Nación ahora, como tienen los principales países del mundo.

¿Por qué no se hace eso?

-Creo que falta voluntad política a veces. A veces algún interés mezquino impide que se desarrollen política de estado. No hay ningún jurista, senador, diputado que seriamente pueda objetar esta idea. No se lleva a cabo por lo que pasa siempre, por lo mismo que no se puso en muchos años el sistema acusatorio. En el país se ha venido a imponer recién ahora y con tremendo cuestionamiento. Porque se tocan intereses, porque hay gente que tiene una porción de poder que no lo quiere perder. Se prioriza eso por sobre una política de estado. Desde dentro del Ministerio Público y del Sistema Judicial se podría trabajar en materia de profundizar la oralidad, mientras más se profundice la oralidad más fácil se accede a la verdad. Ahora vamos a trabajar en la Corte para oralizar la prisión preventiva y con otras instituciones que se dedican al derecho procesal para oralizar la investigación, que se termine el expediente. La especialización de la investigación penal me parece una herramienta que se debe usar, no solo Delitos Complejos. Si nos importan realmente las víctimas tenemos que asumir la responsabilidad de un trato digno a las víctimas, es decir trato especializado sea de violencia de género o de abuso sexual por ejemplo. Además la investigación de esos hechos tiene que quedar concentrada, un foro de homicidios.

El tema es que tiene que venir alguien con voluntad política.

-La voluntad política de imponer políticas de estado.

¿Lo habló con su amigo Pérez alguna vez a esto?

-Él lo ha propuesta y le ha costado bastante imponer la idea, se ha mostrado a favor de la separación del Ministerio Público con la defensa. No se ha logrado todavía construir los consensos políticos y parece todo difícil en un contexto electoral.

La respuesta del procurador siempre es que no ha y plata, ¿es verdad eso o es falta de iniciativa política?

-Creo que recursos no le sobran a nadie. Es verdad que falta plata, pero creo que con lo que ha y se pude resideñar una política criminal mejor de la que tenemos y de la que como Poder Judicial tenemos el deber de colaborar, esto no es solamente asunto de una persona.

Este es un país dividido en todos los sectores y también en la Justicia y se está evidenciando con estos fiscales, donde unos salen a marchar y otros atacan la marcha. ¿Ha sido positiva la participación de la justicia legítima en la justicia argentina?

-Creo que sí. Hay un sector del Poder Judicial que se arrobaba la voz única el tema judicial que pretendía mostrarse como la única voz. Con la justicia legítima se logró hacer ver que hay un grupo importante de jueces, fiscales que pretenden mirar menos hacia adentro y mirar más hacia afuera. Esta idea me parece maravillosa. Creo que lo ha estado mal es esta vinculación entre justicia legítima/justicia K. No, justicia legítima es un sector que ideológicamente responde a otros parámetros. Es un sector más progresista dentro del sistema judicial. Cuando uno no tiene la camiseta desde algún sector te la ponen, soy juez desde el año ´90 y jamás milité en política y me definen como juez K. es difícil sustraerse a eso. Tenemos nuestras ideas, visión del Poder Judicial como la tienen estos señores que van a manifestarse el 18 y hay que respetar.

¿Qué opina sobre la sucesión de Gallardo a la Corte? Porque usted habla justamente de que usted no es un juez K pero ahora da la sensación de que el gobernador se ha inclinado por un militante.

-Digo que no so y un juez K porque no soy partidario. Puedo tener coincidencias ideológicas en muchos aspectos. Soy un juez independiente, autónomo toda mi vida, tengo una trayectoria que dice eso. Cuando uno te pone una camiseta siento que no respeta esa trayectoria. Me parece que ahí estamos con el tema de la designación de la Corte y todavía Gallado es la que suena pero todavía no ha y ninguna propuesta. Si eventualmente fuera Miriam Gallardo creo que es una excelente persona, muy seria, que tiene experiencia y creo que la militancia política que haya tenido no es necesariamente un obstáculo. Digamos la verdad, la mayor parte de los miembros de las Cortes de todas las provincias y del país tienen sectores que han respondido a la política. Nuestra propia Corte es así. Después el juez que asume el poder se adapta sin desideologizarse pero sí se puede despartidizar. Eso lo han demostrado los jueces que tenemos actualmente. Creo que eso puede pasar también con Gallardo que es una excelente profesional.