El arte de replicar la realidad
Interesado en la animación desde pequeño, Mauro Serei pudo cumplir su sueño de la mano de Juan José Campanella. Responsable de los efectos visuales en la antológica escena en la cancha de Huracán en “El secreto de sus ojos”, se ganó la confianza del reconocido director para ser uno de los cuatro supervisores de animación en la película “Metegol”. De visita en la provincia para brindar una charla en el cierre del sexto festival de cine de Godoy Cruz “Mirada Oeste”, contó cómo fueron sus inicios, qué desafíos enfrentaron en el desarrollo de “Metegol” y cuáles son sus expectativas con respecto al futuro de la animación en el país y la región.
-¿Cómo fueron tus inicios en la animación?
-Mi interés por la animación surge desde muy pequeño. Me gustaba mucho dibujar, crear personajes. Sentía curiosidad por cómo era el proceso por el cual los dibujos cobraban vida. En la adolescencia tomo contacto con programas de animación 3D y me doy cuenta de todo lo que se podía hacer. Aprendo a modelar, mapear, trabajar con sombras y texturas. No había mucho material para practicar, solo algunos tutoriales en video con los que fui aprendiendo de manera intuitiva. Cuando termino la secundaria, empiezo a estudiar diseño multimedial en el instituto Da Vinci. La carrera no tenía mucha relación con la animación, se tocaba el tema de manera muy superficial. Mientras cursaba seguía experimentando con las herramientas de animación. Realicé un par de cortos con los que llamé la atención de un estudio dedicado a la publicidad. Entré a trabajar como generalista, más tarde pasé a otro estudio donde trabajé un par de años y luego me incorporé a la productora de Campanella. Trabajé en el área de efectos visuales en “El secreto de sus ojos” y finalmente llegó el proyecto de “Metegol”.
-No se había hecho antes en Argentina una película de las características de “Metegol”. ¿Atravesaron muchas dificultades hasta llegar al producto terminado?
-Inicialmente nos pidieron un demo que nos llevó dos años terminar, para poder vender el proyecto y conseguir el financiamiento. La idea de Campanella era generar un producto que pudiera competir de manera internacional, de igual a igual con las películas de los grandes estudios. Es muy difícil conseguir que un productor se arriesgue en un proyecto de semejante magnitud. Involucraba un equipo de alrededor de 300, 400 personas. Conlleva un trabajo tedioso, un proceso lento que requiere mucha paciencia. Por semana hacíamos la animación de una sola escena.
-Eso en cuanto al financiamiento. Y en cuanto al proceso de animación, ¿qué desafíos se les presentaron?
-El principal desafío era darle a cada personaje una personalidad que lo diferenciara del resto. Porque al basarse la historia en los jugadores de un metegol todos partían del mismo molde. Con lo cual teníamos que diferenciarlos a partir de posturas, expresiones, el pelo, el vello facial. Lo que hacíamos era pensar una situación y cómo reaccionaría cada uno de los personajes frente al mismo estímulo. La animación no es solo animación. Es transmitir sensaciones, emociones, vida a los personajes. Es una película totalmente animada a mano, no con captura de movimiento como se suele hacer. Lo cual agrega una dificultad extra.
-¿Qué programa utilizaron? ¿Podrías resumir brevemente el proceso de animación?
-Utilizamos el Autodesk Maya 2012. Primero se dibujan los personajes, luego viene el modelado. Recibimos el personaje en pose neutral, ya modelado en 3D con 280 controles de movimiento. Nos llega el plano ya armado, con la posición de la cámara bloqueada, eso lo decidía el director. Las voces se graban antes de empezar el trabajo de animación para armar el storyboard con la pista de audio. En una película animada se arranca con la edición. Cada semana nos reuníamos con el director para que nos explicara que quería en cada escena. Luego venía el blocking que consiste en animar las poses básicas que va a adoptar cada personaje en el plano. Después se incorporan las texturas, los efectos y el motion blur para que el movimiento se vea armónico, natural. Explicado así parece sencillo pero es un proceso muy lento que requiere mucha paciencia.
-¿Cómo fue trabajar con Campanella? ¿Le costó adaptarse al campo de la animación?
-Al principio sí. Porque se manejan otros tiempos y el proceso de trabajo es muy diferente. En el campo de la animación no se filma de más para luego armar la película en el montaje. Tiene que ser todo muy preciso. Campanella nos dirigía a los animadores como si fuéramos actores, con el mismo nivel de exigencia y atención al detalle. Cuando se grabaron las voces, se filmó a los actores y se les pedía que actuaran la escena para brindarnos referencias visuales al equipo de animación. En algunas escenas esas referencias resultaron muy útiles pero en otras tuvimos que descartarlas.
-¿Cómo ves el futuro de la animación en Argentina y en la región?
-Creo que “Metegol” marca un antes y un después. Es la muestra de que se puede hacer un producto de calidad a la altura de los grandes estudios de Estados Unidos y Europa. Espero que se puedan seguir haciendo producciones de este tipo. Talento sobra. El problema es que se requieren inversiones muy grandes y hay pocos productores dispuestos a arriesgarse. Lo que sería interesante es hacer coproducciones entre países de Latinoamérica, generar toda una industria en la región. Producir películas que puedan competir internacionalmente de igual a igual con los grandes tanques comerciales e incluso superarlos en calidad.
Entrevista: Kevin Maroto