"El papa cumplió 78, pero parece un hombre de 60: tiene la madurez para pensar solo en cosas importantes"
Hay muchos argentinos en el Vaticano, además de Jorge Bergoglio, el papa Francisco. Pero si hay uno que tiene más poder e influencia ese es Marcelo Sánchez Sorondo. Es un obispo nacido en 1942, hijo del homónimo dirigente político, que conoce cada uno de los vericuetos de los palacios pontificios como la palma de su mano.
Puede decirse de él que es un puente entre lo místico y lo estrictamente científico: preside dos altísimos órganos de la Santa Sede como son las Pontificias Academias de Ciencias y la de Ciencias Sociales. Bajo sus órdenes están más de 30 laureados con el Premio Nobel que le buscan la vuelta a los problemas que plantea el papa, con tal de solucionarlos en la Tierra y conseguir, así, el guiño del Cielo.
Ha sido el vínculo del Vaticano con toda Latinoamérica, y el enviado de los papas a dialogar con los presidentes de Estados Unidos en más de una oportunidad. Posee un alto grado de respeto de parte de la dirigencia gobernante en Europa, al punto que le han concedido la Orden de la Gran Cruz en Italia, es oficial de la Legión de Honor de Francia, entre otros laureles conseguidos.
Conduce la Casina Pio VI, la sede de las academias, el sitio "neutral" del Vaticano en donde Francisco reunió a los mandatarios de Israel y Palestina para orar por su reencuentro y, además, lidera la lucha contra la trata de personas y uno de los proyectos más recientes: las Scholas Occurrentes con las que el papa pidió ayuda a Lionel Messi y quiere que "no haya ni un solo chico más en la calle".
Hablamos con él sobre "las otras mediaciones" que lleva adelante el pontífice.
En pleno período de Navidad el Vaticano sacude al mundo con su mediación entre Estados Unidos y Cuba con la que logra reestablecer el diálogo perdido hace muchos años. Están con mucho trabajo.
- Así es, hay mucho trabajo. Pero como se dice, “el trabajo es salud” y sobre todo, si lo hacemos en lo que pide el papa.
El área que usted dirige está especialmente abocada a lo que podríamos llamar como “las otras mediaciones” que lleva adelante el Vaticano y que no siempre tienen mucha difusión.
- Tuvimos un gran encuentro en el que el papa reunió a los más importantes líderes de las religiones con más presencia en el mundo. Tuvimos al papa Francisco, por supuesto, vino Mata Amritanandamayi que tiene 300 millones de seguidores en el mundo, tiene una universidad, un hospital, es una mujer extraordinaria. Luego vinieron el gran ayatolá iraquí Mohammad Taqi al-Modarresi, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby y muchos más. Y firmaron una declaración en la que dicen que las modernas formas de esclavitud son el trabajo forzado, la esclavitud, el tráfico de órgano son “crímenes contra la humanidad”.
Son los temas en los que usted viene trabajando con firmeza, como es el caso de los inmigrantes y su explotación.
- Así es. Pero mire: ahora han firmado el documento las personas que influyen en el 90 por ciento de la humanidad. Estas religiones tienen hoy mucha importancia, especialmente en el Pacífico.
El Vaticano ha recuperado la iniciativa en los temas sociales. El resto de las religiones, ¿está teniendo mayor confianza en el papa Francisco?
- Esto es una cosa nueva. No se trata solo de lo que dijo el Concilio Vaticano de que hay que reunirse en consejos interreligiosos para discutir problemas propios, el contenido de Dios y como cada uno lo interpreta. Sino que en este caso es para defender y proteger la dignidad humana. Con el mundo global hay muchos espacios en donde los Estados no pueden intervenir y allí es donde los traficantes aprovechan. Con la globalización crece la indiferencia. Fíjese que el papa habla de 30 millones de personas que viven en esclavitud, sea por el trabajo forzado, por la prostitución misma o por la venta de órganos que es menor pero en fin, es terrible que pase.
¿Qué respuestas están recibiendo de parte de los países?
- Bueno, los presidentes con los que ha hablado el papa están muy tocados y quieren hacer cosas.
¿Por ejemplo?
- Obama de inmediato reunió a su gabinete y puso a cargo de estos temas al vicepresidente. Hollande, en Francia decidió avanzar con la ley siguiendo el modelo de Suecia y Noruega, que no solamente controla a los traficante sino a los cque crean el mercado, a los consumidores, a los que hacen el turismo sexual. Ha cambiado mucho la situación.
El papa lleva muy poco tiempo. Usted que está desde hace mucho tiempo en el Vaticano y además, también es argentino, ¿cómo lo ve de espíritu, de ánimo?
- Yo lo veo muy bien y eso que ahora ha cumplido 78, creo y parece de, digamos, unos 60. Tiene un gran espíritu. Y el hecho de estar con esa madurez piensa solo en las cosas que son importantes, en las cuentas que le pedirá rendir el Padre Eterno. Él considera, porque se lo cuenta a todo el mundo, que al final Dios nos preguntará qué hemos hecho por los más pobres, con los que más sufren. Ese es el concepto que él tiene.
Usted trabaja con “mentes brillantes”. ¿Cómo es trabajar con esa gran cantidad de Premios Nobel?
- Es como tener una quinta velocidad. Encuentra enseguida las causas de las cosas, hacen programas, llegan a los puntos centrales. Son de una gran ayuda para el papa.
¿Cómo ve usted la mediación papal entre EEUU y Cuba?
Desde hace más de 50 años se esperaba esto. El papa de algún modo toca los puntos clave y consigue cosas. Logró que no haya otro bombardeo en Siria, y estos son cosas muy importantes. El año que viene es muy importante. Trabajará en el tema del clima. En diciembre será la cumbre de Paris y allí los gobiernos tendrán que decidir si toman el tema en serio o no. El calentamiento global es un hecho que la misma Academia ya lo dijo hace 30 años y ahora ya están todos de acuerdo, sobre todo la gente que conoce el tema. A las futuras generaciones hay que dejarle un mundo mejor, no uno peor.