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La gobernadora del fin del mundo avisa: "Tierra del Fuego no es un galpón de ensamblaje"

Por segundo período, gobernadora de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Lidera el Partido Social Patagónico que proyecta al resto del país.

Atiende el teléfono desde la ciudad más austral del mundo y ruega que del otro lado le tengan paciencia. “¡Está nevando muchísimo!”, exclama, se siente que da unos pasos, ruido de ambiente, de nuevo un “disculpame un minuto”; la saluda alguien que pasa y ella devuelve el saludo. Ruido de nuevo, un “¡acá estoy, eh!” que avisa que está allí, que no se ha ido de la comunicación y que quiere seguir hablando a pesar de esa pequeña adversidad inicial. “Es que tengo el auto tapado de nieve”, avisa y justifica. “¿Y allí –se interesa- qué temperatura tenés?”. “Está hermoso, cerca de 14 y prometen cerca de 30”. “¡Ah, bueno. Qué envidia!”, completa la gentileza. Se sube al auto; la puerta golpea. Seguramente conduce otro.

Tutea, pero invita al respeto que, por cierto, se mantiene, distante desde el otro lado de la “línea” virtual que los une a distancia de cerca de 3 mil kilómetros y una amplitud térmica tremenda.

La gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, es quien está del otro lado, al fondo del mapa, si se quiere porfiar con comparaciones cursis que demuestren lo lejos que queda la provincia que gobierna.

Oriunda del Litoral es, partidariamente hablando, nacida en el socialismo con una primera plataforma política que se ubicó en el ARI, agrupación de la que se escindió en disconformidad con la fusión con la Coalición Cívica. Desde hace dos años construye “regionalmente” el Partido Social Patagónico, su propia fuerza que –como lo cuenta en este diálogo- no se recluye en “el fin del mundo” y aspira a converger en una propuesta nacional.

- Debe ser la nevada más fuerte que ha caído…

¿No se termina de acostumbrar al clima fueguino?

- ¡Ya estoy recontra acostumbrada! Imaginate que llevo 26 años viviendo en Tierra del Fuego.

Pero usted es rosarina. ¿Ya vivió más tiempo allí que en Rosario?

- Y, son 26 años aquí y 23 en Rosario. Yo ya soy fueguina y además, amo a Tierra del Fuego.

¿Es el “Patito feo” de la Argentina? Lo digo por la distancia, lo caro que es viajar hasta allá, me imagino que lo difícil de llegar al centro del poder desde Ushuaia…

- Yo no diría que es el “Patito feo. Realmente, nos sentimos como un lugar muy mimado y muy añorado de la Argentina y por todos los argentinos. Porque es verdad: es muy lejos y muy caro, y precisamente porque es difícil llegar por tierra y por avión hay muchísima gente que dice: “Es el único lugar de Argentina que me encantaría conocer”. Es como “el lugar soñado”. Para otros, para mucha gente, forma parte de esa Patagonia que está como en una nebulosa. Son los que piensan que desde Río Negro para abajo es todo como lo mismo… Pero esa idea de a poco se va abriendo y se van conociendo las características de la provincia. Para nosotros es un gigante, con las Malvinas y la Antártida como jurisdicción. Eso hace que Tierra del Fuego sea muy entrañable en el corazón de todos los argentinos.

¿Le pesa ser la gobernadora de un estado al que le falta un pedazo, apropiado ilegítimamemente y tan cercano y deseado, por otra parte, como es Malvinas?

- Me pesa, claro, y es una responsabilidad enorme ser la gobernadora que tiene a las Malvinas dentro de su territorio. Al mismo tiempo de que llevamos adelante los temas cotidianos, abogamos porque se haga todo lo que haya que hacerse para que se abra paso a una solución pacifica con Inglaterra en esta disputa.

Como gobernadora, digamoslo así, de las Malvinas –porque en definitiva, simbólica o jurisdiccionalmente lo es- ¿está conforme con las gestiones que está haciendo el gobierno nacional en los ámbitos internacionales?

- Realmente creo que los logros en relación al posicionamiento nacional e internacional, es fundamental. Hay un nuevo comienzo: haber empezado a revertir el proceso de desmalvinización de la Argentina, en donde los ex combatientes se sostenían con mucho esfuerzo, casi ignorados. Aquí la cuestión Malvinas se vive todo el tiempo, todos los días. Y hoy en la Argentina se palpita la cuestión Malvinas como una cosa de todos. Lo que ha hecho el parlamento nacional con la Declaración de Ushuaia representa para nosotros un gran orgullo. Con respecto a la cuestión internacional, la posición argentina ha logrado la solidaridad de todos los pueblos y eso nos genera una gran esperanza. Pero también somos conscientes de que si se logra recuperar el pleno de la Argentina sobre nuestro territorio malvinense será el resultado de mucho trabajo. No tengo una mirada ingenua de las relaciones internacionales.

Tierra del Fuego, para ser sinceros, no está en la agenda cotidiana. Sólo se habla de su provincia cuando pasa algo que la involucre. Por ejemplo, la discusión sobre si debe ser considerada como una “factoría de tecnología” o un “galpón de ensamblaje” ¿Es una verdadera factoría o un galpón de ensamblaje?

- Quienes hablan despectivamente señalando a Tierra del Fuego como un “galpón de ensamble” desconcen el funcionamiento de la industria electrónica en el mundo entero. Esos que creen que en cualquier galpón se puede hacer un microchip o un componente para un led, por ejemplo, desconocen el funcionamiento de esta industria. Esos componentes se fabrican en dos o tres lugares en el mundo, y nada más pero deberían fijarse que no hay fábricas solo en dos o tres lugares del mundo. La compra de la materia prima es algo fundamental para poder fabricar, y no solo ensamblar, los aparatos que requieren de esos microcomponentes. Tierra del Fuego es el lugar en donde la industria vino en defensa propia cuando se llevaron adelante las políticas de (José Alfredo) Martínez de Hoz. Eso fue generando un polo tecnológico de desarrollo productivo que tuvo que sufrir las mismas crisis que tuvo el país y que en los últimos años ha tenido un desarrollo que yo calificaría como “fenomenal”. Nos ha puesto en igualdad dentro del Mercosur con Manaos, en Brasil, y somos las dos únicas zonas francas en este bloque. Trabajamos todo el tiempo con todos los sectores en el desarrollo de innovación.

¿Se van los fueguinos en la búsqueda de oportunidades o participan activamente de este proceso?

Los fueguinos somos una provincianidad bastante particular, armada en los últimos 30 años y con varios procesos de fundación: en la zona sur primero, en la norte con el funcionamiento del presidio en su momento, con el desarrollo de la industria petrolera, la colonia agrícola, luego con el turismo y después con la industria electrónica. Un sector de la sociedad somos de distintos lados: mendocinos, chaqueños, santafecinos, porteños, bonaerenses, correntinos…. Fuimos construyendo la propia identidad. Y en este proceso, la migración no tiene que ver con “los fueguinos”, sino con las personas y con sus propósitos personales en la vida.

La lejanía es socia de la melancolía, indefectiblemente. Vamos a las cosas que extraña. ¿Extraña Rosario cuando sale a la calle y sufre el viento helado patagónico o como hoy, que se encontró con su auto tapado de nieve?

- La única nevada que hubo en Rosario fue cuando yo tenía 8 años. Sí, creo que fue en 1972 y fue una cosa rarísima. Yo después de 26 años acá lo que sí extraño de Rosario es a mis padres y a mis hermanos. No extraño cosas, sino afectos.

Sus proyectos más emblemáticos tienen que ver mucho con los impulsados por el kirchnerismo, aunque no sean propios: licencia paternal, reforma judicial…

- Cuando fui diputada nacional entre 2003 y 2007 yo firmé los proyectos de matrimonio igualitario y de despenalización del aborto, y también las leyes de salud sexual. Siendo parlamentaria provincial en el 99 comencé a trabajar estos temas. Yo vengo desde el socialismo, impulsor de gran parte de esos proyectos.

Algo particularmente que ha traído a Tierra del Fuego al diálogo del resto de los argentinos (y no por la fabricación de teléfonos precisamente) es un proyecto suyo que es ley y que tiene que ver con licencias por maternidad muy particulares. ¿A qué apunta con esa iniciativa?

- La verdad es que la licencia por nacimiento, maternidad y paternidad logró unanimidad de la cámara legislativa, que tiene seis bloques políticos. Con ese proyecto intentábamos abordar por lo menos cuatro temas juntos: interés superior del niño, protección de los primeros años de vida; romper con la estigmatización de las mujeres en edad fértil en relación con el empleo, porque no conseguimos trabajo en esa edad por la posibilidad de quedar embarazadas y por lo tanto, de tener que faltar al trabajo; romper también con los estereotipos familiares que aíslan al padre del nacimiento de su hijo, entendiendo que no es “una cuestión de mujeres”. Admitirlo así, como sucedía, servía para replicar conductas familiares que de algún modo lo alejan al padre del hogar y del nacimiento de su propio hijo y confirma un error y una situación de poder: el concepto de relacionar al hombre con conseguir el dinero y a que la mujer es quien se queda atendiendo la casa. En el texto de la ley están los nuevos esquemas de familia, que pueden no ser necesariamente de personas de diferente sexo, y que además que tiene que ver con abuelos y con otros familiares que no eran considerados hasta ahora. Además de los días previos que los toma la mujer embarazada, los días posteriores al nacimiento la mujer puede decidir si toma los 6 meses de licencia ella, o se los transfiere a su cónyuge, a su madre o a su padre. Aumenta en 30 días esta licencia en casos de embarazos múltiples y si se produce un embarazo en pretérmino, la mamá tiene 30 días de licencia por fallecimiento. También hay un nuevo paradigma en cuanto a la licencia por lactancia materna: buscamos fortalecer el vínculo con su hijo y consiste en una reducción de una hora por el término de dos años. Es verdad que no todas las mamás amamantan, pero se transforma en la posibilidad de compartir un tiempo con el hijo para alimentarlo, aunque no sea a través del amamantamiento. Y por supuesto, esta licencia también se puede trasladar al papá, para que sea él quien acompañe en la comida al hijo.

Pausa. La Gobernadora hace un recreo. Avisa: no necesariamente lo que cuenta es parte de la entrevista, pero tiene (siente) ganas de contarlo. Y se trata de un caso que la conmovió personalmente y la empujó a legislar en el sentido que explicó más arriba. Fue cuando dos mujeres, unidas afectuosamente antes de que existiera en la Argentina el matrimonio igualitario, decidieron que una de ellas sería inseminada artificialmente para tener un hijo a quien criar en conjunto. Pero claro: las paradojas de una legislación ajena a la realidad les ofreció a ambas madres un corset del cual era imposible zafarse. Tras el parto, una madre era “madre” para el Estado, para sus empleadores y para el resto del mundo. ¿Y la otra?

La charla sigue y, al parecer, ella ya está –a estas alturas- en lugar seguro, lejos de la nevada a la que, seguramente, miraba por la ventana. La cuestión ahora es una reforma judicial, tema “tabú” en manos de medios partidizados, ya sea que se trate de la “cadena del pesimismo” o la “del optimismo”.

¿Usted avanza con una reforma como la planteada a nivel nacional y que, aparentemente, se encaminó mal y fracasó?

- Es diferente. Tenemos un Consejo de la Magistratura fijado por la Constitución, con una elección de jueces que es secreta y con cero participación social. Desde hace 12 años vengo proponiéndolo sin ninguna suerte. Así que decidí llevarlo al Consejo Económico y Social, en donde se reúne a municipios, empresarios, sindicatos, a todos los sectores). La primera de las tres audiencias públicas será la semana que viene y en ese ámbito cada sector podrá presentar sus opiniones, en una discusión previa a la presentación para luego armar una comisión redactora con jueces y empleados judiciales.

¿Lo que se busca es que los ciudadanos participen en la elección de los jueces, centralmente?

- Lo que se busca es acordar un mecanismo objetivo y transparente de selección. Un concurso transparente, con participación de los trabajadores judiciales, los jueces, la política y la sociedad. Esperemos contar con apoyo para que el Poder Judicial sea más transparente.

No participó en las PASO en su provincia y eso llamó la atención, ya que sí lo hizo en Capital Federal y Buenos Aires con su Partido Social Patagónico. ¿Busca una plataforma nacional?

- Tenemos una lógica de construcción que es regional. Hemos avanzado en Corrientes, Santa Fe, Capital, en la provincia de Buenos Aires, y en la región de Cuyo también. A partir de la conformación del partido regional, cada distrito decide con quién hace las alianzas. Por ejemplo, en Capital fuimos con la izquierda, en la provincia de Buenos Aires fuimos con la candidatura de Martha Maffei y Víctor De Gennaro. Sí, apuntamos a un armado nacional que va a llevar tiempo y hay que tener en cuenta que nuestro partido lleva dos años de existencia. Así, construimos primero las bases regionales. Será con el partido Social Cuyano, Social Bonaerense, de ese modo y fijándonos objetivos.