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A Franja Morada le está quitando protagonismo todo lo que el Gobierno está realizando con las universidades

La autora del libro que reconstruye la historia de la Franja estuvo en Mendoza y habló con MDZ Online de la situación del radicalismo, de la Coordinadora, del futuro del movimiento universitario y de su parecido y su diferencia con La Cámpora.

Mónica Beltrán es periodista y escritora, y su trabajo ha sido galardonado con premios como el Pregonero y el de la Universidad de Buenos Aires de Estímulo al Periodismo Educativo, y ayer estuvo en Mendoza presentando su nuevo libro, La Franja, de la experiencia universitaria al desafío del poder (Aguilar), y MDZ Online aprovechó para mantener con ella una charla sobre el radicalismo y el movimiento universitario que lo representa.

Columnista de radio Nacional y colaboradora del diario Perfil, Beltrán reconoce que no es radical, por lo que su mirada es un aporte importante, puesto que no habla desde la pasión partidaria, sino desde la posibilidad del debate.

Al llegar a Mendoza fue enterándose de la situación del radicalismo en la provincia, con un sector que apoya la candidatura de Cobos y otro que prefirió retirarse y adoptar una posición más próxima al kirchnerismo.

Este acercamiento que Beltrán tuvo a la actualidad del radicalismo en Mendoza dio el pie para comenzar la entrevista hablando, justamente, de los denominados radicales K.

- ¿Cómo analizas la situación del radicalismo a partir de la actuación de personas como Leopoldo Moreau o Federico Storani, que son ahora próximos al kirchnerismo y han sido militantes de Franja?

- Storani no es radical K, yo estuve presentando el libro con él y no me parece que se lo pueda colocar en ese lugar, sí es cierto que es muy crítico de su partido en la provincia de Buenos Aires, pero no creo que sea K. Es muy distinto al caso de Moreau, que tal vez internamente en el partido se lo puede ver así. De cualquier manera, creo que el radicalismo y la Franja Morada tienen en sus orígenes muchas de las reivindicaciones muchas que hoy el Gobierno nacional ha llevado adelante y tomó para sí, me parece que en las bases y en el trabajo muy de campo, de militancia, hay coincidencia en algunos temas, como derechos humanos, temas vinculados a la cultura y cuestiones que tienen que ver con la economía incluso.

- Pero hay una base de la que se parte y de la que se puede elaborar todo el análisis, que es que el radicalismo no es el kirchnerismo.

No, sin duda, y también es cierto que el kirchnerismo no es el peronismo, también hay un aggiornamiento de los partidos políticos, del pensamiento político, y muchas mezclas que no siguen la tradición. Ahora, si me preguntás qué pasa con el radicalismo mendocino que hoy está dividido en estos términos, la verdad es que no soy una analista del radicalismo y no me quiero meter a opinar sobre cuáles son las alianzas, que me parece que tienen que ver con aspiraciones electorales, de poder, de dinero, de fondos, subsidios, cosas que no conozco a fondo.

- Sin dudas, tenemos una situación en el radicalismo de Mendoza que a lo mejor es más compleja, pero a nivel nacional también se presentan estas divergencias de radicales que se van con otras fuerzas.

- Bueno, el radicalismo como partido está desmembrado. Ahora, analizando esto de que unos radicales hoy están más con el kirchnerismo y otros están en una cosa muy de oposición, a mí me parece que tiene más que ver con las luchas de poder y con las luchas electorales, por un lado, y  por otro lado con mucho desmembramiento del radicalismo como partido. El radicalismo tuvo una crisis en el 2001 de la que no se recupera, también Argentina la tuvo, porque fue el radicalismo en una alianza en el poder el que tuvo esa crisis, pero sin duda al radicalismo la sociedad se la hizo pagar, el partido no se recuperó, la Franja Morada la pagó mucho en algunos distritos, como en Capital, perdió las universidades, perdió la Federación Universitaria de Buenos Aires. La Franja, después del 2001, continuó teniendo poder solamente en algunos lugares donde se puso a la cabeza del reclamo contra el Gobierno, como en Santa Fe. Entonces, sí me parece que el radicalismo está en un proceso medio definitorio, que puede ser de reconstrucción, nuevamente con alianzas con otros sectores, o de desmembramiento, porque no es lo que era en cuanto a una gran mayoría popular.

- ¿Qué papel te parece que juega la Franja en este futuro?

- Me parece que la Franja hoy está bastante parecida a lo que fue en los orígenes, con una gran diferencia, que cuando la Franja nace, en 1967, lo hizo luchando contra la dictadura, para pedir la normalización de las universidades y para cambiar el partido, para ser el sector reformista en un partido que era muy conservador, y de alguna manera impulsa la candidatura de Alfonsín con las nuevas generaciones, lo que desemboca en el proceso de la democracia del 83. Y también nació un poco como está funcionando ahora en el interior del país, con la alianza con otros sectores dentro de la universidad, es decir, la Franja no nace radical, nace con una alianza de anarquistas, socialistas, liberales, y planteándose consignas más generalistas, como los cambios por la vía pacífica, y en esto se oponía a la lucha armada que estaba muy instalada en la juventud. Hoy la Franja de alguna manera también está teniendo más poder en el interior del país que en Capital, todo lo que está reconstruyendo lo esta haciendo desde las provincias, y está mucho más metida dentro de la cosa universitaria y la cosa partidaria, con un perfil bajísimo de oposición a las políticas nacionales, no como en los noventa, en la lucha contra el menemismo, cuando el radicalismo también estaba desmembrado, por algo llega después al poder en el marco de una alianza en la cual el sector más pujante era el sector del Frepaso, pero qué pasaba, la Franja tenía un protagonismo muy importante en las universidades en la lucha contra el menemismo, protagonizó eso, junto con otros sectores, como la Ctera, como un sector del sindicalismo, pero armó un frente que comenzó a luchar contra el menemismo y lideró ese proceso. Pero hoy está muy adentro de las universidades y del partido, y no sé si puede llegar a salir, sé que están construyendo alianzas, pero también sé que esas alianzas son muy heterodoxas y dependen mucho de las realidades locales, con lo cuál yo creo que la Franja está saliendo hacia un renovación partidaria, y lo que estoy viendo en el interior es que está muy metida en el proceso de la universidad, en no perder banderas que tal vez el kirchnerismo tiene pero que la Franja siempre reivindicó como suyas, como derechos humanos, democracia, reforma universitaria.

- ¿Le habrán quitado protagonismo agrupaciones como La Cámpora?

- Yo no sé si le quitó protagonismo, pero sé que La Cámpora está impulsando una federación paralela y acusa a la Franja de ser más burócrata en su forma de funcionar. Lo que creo que lo que le quitó mucho protagonismo a la Franja Morada es todo el accionar que el Gobierno nacional está realizando con las universidades, es decir , hay una política universitaria muy activa desde el Gobierno nacional, con programas vinculados a becas, con obras en las universidades nacionales, con la creación de nuevas universidades, con alianzas dentro de la conducción de las universidades, es decir, el peronismo hoy tiene rectores que son kirchneristas y también tiene alianzas. Digamos, en lo que es universidad, que el kirchnerismo ha tomado muchas banderas que eran de la Franja, como el reformismo, que es un reformismo muy aggiornado, pero es reformismo, y los centros de estudiantes y demás, muchas cosas que eran banderas de la Franja y que hoy están instaladas como algo indiscutible en Argentina, como el ingreso irrestricto, el no arancelamiento, que eran reivindicaciones históricas de la Franja Morada.

- Entonces, ¿el Gobierno está levantando banderas y llevando adelante políticas impulsadas desde hace más de cuatro décadas por la Franja?

- Sí, yo creo que hay muchas banderas que se instalaron, pero lo digo no entrando en esta dicotomía con la que yo no estoy de acuerdo de que esto es K y esto no es K, porque no me parece que sea un debate bueno después de treinta años de democracia, puede servir para la barricada, puede servir para ganar elecciones, puede servir para la militancia, pero no para debatir temas importantes para el país. Lo importante es decir que la sociedad también crece con la democracia, aprende, y hay ciertas cosas que funcionan y se van instalando, y si bien hay banderas que la Franja levantó, hubo un recambio, hay ideas que se han debatido y sobre las cuales se ha avanzado tanto que ya son indiscutibles. Cuando yo presenté el libro en Buenos Aires, estaban Federico Storani, Miguel Talento, que fue líder de la JUP de los 70, y Eduardo Sigal, que en ese momento estaba en la Federación Juvenil Comunista, ellos eran los opositores en ese momento, y decían que hoy se daban cuenta de que estaban más de acuerdo en muchas cosas en ese momento que, al calor de ganar los centros o la federación, no estaban de acuerdo en la manera de militar, no estaban de acuerdo en el método, pero estaban de acuerdo en un montón de reivindicaciones, entonces hoy, a tantos años de democratización de las sociedades, hay cosas en las que me parecen que hay acuerdos generales.

- Bueno, eso implica que también debe haber una renovación de parte de los movimientos estudiantiles.

- Totalmente de acuerdo. Yo le pregunté a cada uno de los dirigentes que entrevisté para el libro si ellos no creían que la reforma universitaria necesitaba dar una vuelta de tuerca, que no podían seguir gobernando las universidades o intentar gobernar las federaciones o seguir adelante con los discursos más relacionados con la reforma, porque, si no, era repetir lo de Alfonsín de que con la democracia se come, se educa, se cura, y ya se vio que no fue así, entonces, la reforma es algo que es una tradición en la universidad argentina y que permite que sea muy diferente, por ejemplo, a la de Chile, eso sí lo permitió la reforma, pero hoy hacen falta otras soluciones para la universidad argentina. A mí me parece que la Franja, y no voy a hablar por la de todo el país, porque no la conozco, pero sí por la de Buenos Aires, en determinado momento se convirtió, ya desde los 80, en un gremialismo universitario más vinculado a solucionar los problemas de los pibes, del día a día, muy corrido por otros sectores, porque si no lo hacían lo hacían los otros. En el libro cuento también cómo en los 80 la Franja se quedó defendiendo a Alfonsín entrampada a veces en esta cuestión de no poder oponerse.

- Es que la Coordinadora tenía un compromiso con Alfonsín, porque él repartió cargos a los militantes, y desde ese compromiso la Franja no pudo oponerse y quedó entrampada.

- Sí, pero Alfonsín no repartió cargos a la Franja de los 80, sino que puso en cargos en ejecutivos e impulsó a algunos cargos legislativos a dirigentes de la Coordinadora de los 70.

- Como sucede con La Cámpora ahora, cosa que se critica.

- No sé si como La Cámpora ahora, porque entre La Cámpora y la Coordinadora lo que veo en común es que son sectores juveniles con poder dentro del gobierno y que tienen cargos ejecutivos y electivos, pero la Coordinadora nació antes que un gobierno, nació para cambiar un partido político, es un sector que no tenía espacio en el radicalismo en ese momento, empieza a pelear un espacio, pelea por la renovación del partido y por cambiar una dirigencia que había estado hasta involucrada, por lo menos con su silencio, con el golpe, había permitido la proscripción del peronismo, era una conducción muy conservadora. La Coordinadora nace para pelear contra la dictadura, quería cambiar esa estructura partidaria, no era para nada antiperonista y quería formar cuadros políticos, por eso empiezan los famosos seminarios. La Cámpora nace a partir de un gobierno, nace con un sector político en el poder y para defender ese gobierno, la Coordinadora también lo defendía, pero no nació para defender un gobierno, sino para cambiar un partido que ganara el gobierno y que fuera el que condujera. Hay similitudes en cuanto a que son jóvenes formados, pero La Cámpora tiene más arraigo territorial que la Coordinadora, que tenía más arraigo en las universidades, y también me parece que la Coordinadora se exponía más que La Cámpora, que tiene muchísimo cuidado con qué medios habla. Y las dos fueron demonizadas por sectores conservadores de los partidos y, por supuesto, por los medios, recordemos las tapas con eso de “la JP de Alfonsín”, con “los montoneros de Alfonsín” y toda la campaña que se hizo en ese momento.

Alejandro Frias