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"Fayad tendría que escuchar un poco el consejo del Papa que dijo que hay que dominar más la lengua y ser más respetuoso"

El ex vicepresidente y ex gobernador, rumbo a las elecciones legislativas, habla de sus recuerdos de adolescente y confiesa que es “la lista de la UCR con la impronta de Cobos”.

La entrevista con Julio Cobos estaba pautada para las 18 del miércoles 19 de junio. Pero se retrasó dos horas ya que en la ruta, de regreso de General Alvear, una de las ruedas de la camioneta que lo transportaban estalló. "Casi nos damos vuelta", comentó uno de sus hombres de campaña, quien agregó que fue el propio ex vicepresidente quien se arremangó y cambio la rueda.

Así, Cobos llegó justo para la presentación del libro del demócrata Carlos Aguinaga y posteriormente y con café de por medio se dispuso a hablar con MDZ Online.

Lo primero que recordó sobre su niñez fue su casa materna: "El otro día pasé por mi casa de la infancia, íbamos a Godoy Cruz. Les pedí a los muchachos que me están acompañando en la campaña, que tomáramos Martínez de Rosas, después por Mármol y de ahí a Hungría… Siempre que puedo paso por mi casa de la infancia. Cuando pasábamos por ahí les dije a los chicos: 'Esa casita que está en la esquina, ahí me crié'. Era una casa de dos dormitorios, éramos tres hermanos. Dos mujeres y yo. A mí me tocaba dormir en un catre. Mis hermanas se casaron jóvenes así que alcancé a tener una pieza para mí. Cuando cursé en el Liceo (Militar General Espejo) estaba internado de domingo a viernes. Mi barrio estaba pegado al Bancario, era sencillo y fui a la escuelita Avelino Maure".

Y como en casi todos los varones argentinos, el fútbol ha estado presente en la juventud: "Justamente les comentaba a los chicos que, en esa zona (de Godoy Cruz), donde ahora hay unos monoblocs, jugábamos al fútbol con Mario Contreras. Garín era el arquero y nos salvaba las papas. Hasta el Loco Julio venía a jugar. La verdad que eran otras épocas: en la siesta hacíamos los deberes, no salíamos mucho a la calle".

También recordó la época en la que conoció a Graciela Cousinet: "Yo me enganchaba a las hermanas de las chicas que estudiaban con mis hermanas (carcajadas). Graciela Cousinet estudiaba con una de mis hermanas y yo les explicaba Matemática. Cursaba primer año de la facultad y ellas estudiaban Sociología, pero eran medias ‘duraznas’ en Matemática…"

Cobos asegura que siempre fue de clase media y lo rememoró diciendo: "Recuerdo mucho el esfuerzo de mis padres. A mi mamá le decían La Porteña, era de Chacabuco y mi papá de Villa del Parque. Pero ella trabajaba para afuera, cosía. Era una muy buena modista. Ponía cartelitos que decían: 'Se hacen polleras a un peso'. Hacían un gran esfuerzo. Para entrar al Liceo tuve que sacarme la media beca porque no había otra forma de que pudiera estudiar ahí. Después afortunadamente gané la beca completa. Pedían muchas cosas y eran caras. Transité toda mi adolescencia ahí encerrado, con muchos amigos, lo que hizo que se fortaleciera el sentido de la amistad y que mis compañeros y amigos pasaran a ser como mis hermanos".

-¿Alguna vez perteneció a algún centro de estudiantes?

-No. Me tocó una época embromada en la universidad. Entré en el ’73 y eran los inicios del terrorismo. La última parte con la Triple A fue complicada… Era delegado de curso y siempre velaba para que se exigiera más… Velaba por los planes de estudio… Pero simpatizaba más bien con la izquierda. Quizás como había salido del Liceo me pasé de un extremo al otro… Una vez nos secuestraron un compañero y fuimos a hablar hasta con el de la Side que estaba acá porque el hijo había sido compañero mío del Liceo. A los tres días apareció mi compañero, se hizo periodista y se fue de la provincia.

-¿Eso tuvo que ver con que usted ingresara más tarde en la política…?

-Lo que pasa es que transitamos toda esa época y yo me recibí muy joven, en el año ’79, y todavía no estábamos en democracia. Me casé a los ocho meses de recibido y tuve familia ahí nomás. Pero siempre colaboré con la política sin ocupar cargos. Formé parte de la Escuela de Gobierno de la UCR dando clases de Educación, los sábados. Me aboqué mucho a mi profesión y a la docencia ayudando en las campañas en el grupo técnico. Es decir que participaba indirectamente.

-¿Qué lo decidió a meterse de lleno?

-Insistían mucho los que habían transitado conmigo en los cargos en la universidad. Ahí siempre tenés un ambiente más político. De hecho fui decano porque transité en la política universitaria. En una universidad pública te eligen los docentes, los alumnos, los graduados y tenés que conquistarlos con propuestas…

-¿En algún momento se arrepintió de ingresar a la política?

-No, no, no. A mí me gusta mi profesión. Por ahí extraño ver las obras, calcular… Hemos terminado varias obras, entre ellas la de calle San Lorenzo que era un viejo anhelo de mi suegro. Esa era una propiedad de mi suegro y cuando (Mario) Groisman, empezó el edificio Da Vinci, ofreció mucha plata pero yo le anticipé que no se lo iban a vender porque mis suegros querían eso para las hijas. Cuando terminé la vicepresidencia empezamos con la obra y les aconsejé hacer locales comerciales porque esa zona daba más para eso. He hecho varias obras, me he reencontrado con mi profesión, pero ahora he vuelto a la política. Mi señora me dice: "No dejés el estudio" (risas).

-¿Podemos saber cuál es su patrimonio? ¿Tiene dólares ahorrados?

-No tengo dólares. Tengo declarados 130 mil pesos. Mi mamá falleció hace un año y medio, terminamos la sucesión y con eso cambié el auto. He invertido en la construcción. La mejor manera es invertir en ladrillos.

-¿Cree que lo mejor es pesificar?

-No. Ahora se está haciendo una cuasi moneda por los errores que se han cometido, por eso creo que no hay que pesificar. A mí no me gusta ir al casino, no me gusta especular con las cosas, no sirvo para eso, entonces lo mejor es invertir en ladrillos. En eso no te equivocás. Lo que tenés que hacer, tal vez, es esperar el momento indicado para vender una propiedad.

-¿Ahora está complicado vender propiedades?

-Ahora está difícil. Nosotros terminamos una sociedad con un licenciado en Administración de Empresas y alquilamos la propiedad. Es un terreno que era mío. Es lo que yo hacía antes: construía y vendía. Cosas chicas que te dejaban un buen margen, pero ahora no sabés cuál es el margen…

-Julio, volviendo al tema político y a los arrepentimientos. ¿Se arrepintió en algún momento de acompañar a Cristina como vicepresidente?

-Si hubiese sabido todo lo que iba a pasar no hubiera tomado ese camino. Hablamos mucho con Néstor Kirchner que era una posibilidad histórica. Les costó mucho convencerme. Yo no quería ningún cargo, pero bueno… Los gobernadores radicales me insistían, Alberto Fernández y Kirchner me decían: “Julio esta es la oportunidad. Siempre hemos estado a los ponchazos en el país”. La función pública es muy desgastante. Le había puesto mucha energía al cargo de gobernador. Venía de ser decano y después ministro y quieras o no, es desgastante.

-Hace unos días repasaba el video sobre la sesión del 17 de julio de 2008, en la que usted dio su famoso voto no positivo… ¿Ese fue el momento de mayor nerviosismo que le ha tocado vivir?

-Yo siempre digo que los momentos difíciles son las pérdidas de los familiares… Pero recuerdo que a los 23 años me incorporaron al ejército, producto de mi paso por el Liceo, y me mandaron al Paso Pehuenche ante una posible guerra con Chile. Yo como oficial sabía lo que tenía que hacer. Me movilicé un 22 de diciembre (de 1978), a la 1 de la mañana, a la frontera esperando la orden de invadir. (Era jefe de la Sección Apoyo de la Compañía A del Regimiento 141, dependiente del comando del Tercer Cuerpo de Ejército). Ese fue un momento delicado que luego se suspendió porque empezó la mediación… Les había escrito una carta a mis padres despidiéndome (porque estaba seguro de que iba a morir en la guerra). Por suerte como andaba mal el correo les llegó dos meses después. Y el otro momento difícil que viví, con lo que significó y toda la tensión, fue el del 17 de julio. Yo decía: "Si llego a votar a favor del Gobierno, el país explota". Esto lo sabían los propios peronistas que trataban de convencerme. Ellos eran conscientes de eso y aún así querían convencerme.

-¿Hay mucho egoísmo en la política?

-Mucho egoísmo y falta sentido común para las decisiones. Un conflicto insensato, estúpido si se quiere…

-Ahora vuelve a arremeter en política con personas que están abocadas a diferentes temas: Luis Petri con la inseguridad; Patricia Giménez con lo económico; Jésica Lafarte, una joven próxima a ser madre, proveniente del Sur de la provincia; y usted que es el que mide…

-Te cuento la anécdota con Jésica: cuando la llamo por teléfono me dice que quiere hablar conmigo urgente. Yo pensé que tenía algún problema y no quería acompañarnos…cuando nos juntamos me dice que está embarazada y que no iba a poder hacer campaña. Así que le dije que eso no era ningún problema. Espera una nena para octubre y le van a poner Victoria. Entonces, tenemos: Julio en agosto, Victoria en octubre. (Risas). Estuve rápido… (más risas).

Cuando tratamos con el radicalismo bregué para que haya equilibrio. Que consideraran a Laura Montero… En el Sur evitamos una interna. Yo les dije: "No pido nada, pero déjenme que arme la lista un poco a mi criterio".

-Entonces, es la lista de Cobos, no de la UCR…

-Es la lista de la UCR con la impronta de Cobos (risas). Cuando goberné, la mitad de mi lista fueron mujeres. Me parece que se habla mucho de la igualdad de género pero pocos la llevan a la práctica como nosotros.

-¿Cómo se ve en agosto?

-Me siento con confianza pero no me duermo en los laureles, por eso estamos recorriendo toda la provincia. Estamos embalados. Estoy como si estuviéramos atrás…

-¿Le gustaría ser autoridad de cámara? ¿Le gustaría presidir alguna comisión?

-No sé. Todos me dicen que tengo que pelear la presidencia del bloque. Pero la verdad que no, yo ya presidí el Senado. Lo que sí, para sentirme útil, me gustaría estar en la Comisión Argentino-Chilena para mejorar la comunicación. En mi casa estuvo Lagos, con Bachelet estuve tres veces reunido. Conozco a los legisladores chilenos, tengo amigos allá y si Bachelet vuelve creo que puedo colaborar con esa comisión para mejorar las cosas. Ella siempre me decía que tomáramos el Pehuenche para mejorar la circulación y hacer un sistema más ágil.

-Se habla mucho de que tienen pensamientos bastante diferentes con Graciela Cousinet…

-No te creas que tenemos pensamientos diferentes. Quieren hacer creer eso… Estuvimos bregando por la Justicia, el Federalismo, la Educación, compartimos la política de Derechos Humanos…

-Pero en lo que respecta al aborto, piensan distinto…

-Sí, bueno… Preguntá en la Legislatura a las mujeres del radicalismo qué opinan de eso. Preguntá en el Frente para la Victoria qué opinan. Son opiniones divididas, nos son opiniones de un partido. Ella dice que son opiniones personales del tema. Yo soy un defensor de la vida. Soy abuelo y mi hija tuvo un problema ya que tiene el útero bicorne y la bebita se le alojó en una parte… Hizo un esfuerzo muy grande para no perder el embarazo. Comía acostada, pero con la cabeza realmente apoyada sobre la almohada de manera horizontal. Estuvo tres veces internada… Hoy tenemos una hermosa nieta. Siempre he estado a favor de la vida. Pero sí estoy de acuerdo con el aborto por temas de violación y esas cosas. Ahora, desde una posición más liberal, no. Entonces, tenemos estas diferencias con Graciela. Pero estas diferencias las vas a tener en el radicalismo, en el justicialismo… La presidenta dice que está en contra del aborto, pero entre sus legisladores hay mujeres que están presentando proyectos referidos a ese tema.

-Hablando de gente que piensa distinto, ¿le duele que Amstutz se vuelva al peronismo?

-Los partidos políticos se tienen que ir ordenando. Lo quiso intentar Perón con Balbín y no pudo; lo intentó Chacho Álvarez con De La Rúa; intentamos con la Concertación… Creo que tenemos que ir recuperando los partidos políticos y Amstutz es peronista. Es un gran amigo y entiendo y por eso yo no insistí. La Concertación era por una transición, así lo habíamos convenido, por eso no resignamos la pertenencia. No armamos un partido nuevo. Era para una transición, pero creo que cada uno tiene que volver a su lugar de origen y no quita lo que está proponiendo Aguinaga, y que venimos proponiendo varios desde hace tiempo, que es acordar las grandes políticas de Estado. Este me parece que es el mejor camino que podemos transitar el día de mañana.

En nuestro país, radicales y peronistas han sido los responsables de la conducción. Y cuando la gente se empieza a cansar del Justicialismo, empieza a mirar al Radicalismo. Está en nosotros esa responsabilidad…

-¿A Fayad le va a perdonar todos los insultos que le dijo públicamente?

-No. Yo no soy una persona rencorosa, pero ya se pasó del límite. Ya no son planteos políticos…

-¿Es algo personal?

-Sí, pero no sé por qué, la verdad… A mí me duele, tendría que pensar que uno tiene hijos y a ellos también les duele cuando escuchan esas cosas. Creo que tendría que escuchar un poco el consejo del Papa que dijo que hay que dominar más la lengua y ser respetuoso. No caer en descalificaciones ni agravios. Es lo que está pidiendo la sociedad. Si él algún día pide disculpas públicamente, yo obviamente las voy a aceptar.

-¿Qué candidato va a apoyar para gobernador?

-No quiero caer… (trata de evadir la pregunta).

-Juéguese, todos sabemos que Cornejo quiere ser gobernador…

-Cornejo es el político dentro del radicalismo con más potencial para ser gobernador. Y yo voy a apoyar… A Alfredo lo estoy apoyando y le reconozco que me acompañó, llevamos juntos todo lo que es la Concertación, tengo un real aprecio por él y es un buen gestor, un buen administrador y eso que es licenciado en Ciencias Políticas (risas). Aprendió de Cobos (risas).

-¿Son amigos?

-Sí, somos amigos.

-¿Realmente son amigos?

-Ya he dicho que no voy a ser candidato a gobernador… (risas).

-¿Y a presidente?

-Pero vos me querés sacar todo… (risas).

-Sanz ya está en carrera…

-Hay que medir los tiempos… Yo soy maratonista, corro, mido los tiempos. Tengo que pasar por esta elección y después ver. Lo que sí voy a colaborar con una formulación de un proyecto alternativo.

-¿Está en forma?

-El domingo pasado corrí en Lavalle…

-¿Corre porque le hicieron fama o porque realmente le gusta?

-Yo no puedo vivir si no hago gimnasia. Corro tres veces a la semana y los otros tres días voy al gimnasio, hago aparatos para tener los músculos en forma para poder correr, porque ya a esta edad…

-¿Cuántos años tiene?

-58.

-Es decir que podría ser presidente a los 60 años…

-(Risas). No sé… Bueno, Sanz es más joven que yo. El deporte para mí es un vicio de toda la vida.

-En este momento, ¿qué le aconsejaría a la presidenta?

-Varias cosas. Primero que reconozca la inflación, que vuelva a tomar a la gente que se sacó del Indec. Fijar una meta inflacionaria a dos años para que ella entregue el gobierno con un dígito de inflación. Por otro lado, le diría sobre todas las cosas que hace la Nación con los municipios, por convenios y pasando por arriba de los gobernadores, que separe todo eso y lo transfiera en forma institucional. Podría sacar todas esas cifras y acomodar la coparticipación de aquellas provincias que estamos mal, como es el caso de Mendoza. Y le pediría que se concentre en lo que es la verdadera función del Estado Nacional y la presidenta: en la defensa, en las obras de infraestructura, a realizar una buena política de Seguridad con los gobernadores y un buen plan de Educación que apunte a la excelencia y calidad. Con eso tenés para entretenerte y gobernar tranquilo el país. Y que el jefe de gabinete sea el ministro del Interior o el primer ministro, si se quiere, que vaya todas las semanas al Congreso a rendir cuentas y a recabar inquietudes… Me  parece que cambiaría el modelo institucional y seríamos una república, seríamos un país federal y estaríamos todos más felices y contentos.

-¿Qué ha logrado Paco Pérez que usted no logró mientras fue gobernador y viceversa?

-Soy bastante crítico de la gestión del gobernador actual porque él fue ministro de Obras Públicas… Nosotros dejamos la Ruta 40 y ya llevan seis años y no se termina con la llegada a Tunuyán. Dejé Portezuelo del Viento firmado con un convenio con lo que le debían pagar a la provincia y no sé por qué no se ha empezado. No sé por qué no se ha terminado el Pehuenche. Se terminó la doble vía a Desaguadero, con algunos detalles que faltan, eso fue continuidad de una obra porque dejamos todo en ejecución. Se prometieron cuatro cárceles acá y no las veo. Se prometió un medio de transporte tipo telesilla del Unimev a La Favorita… Se han hecho muchos anuncios… No encuentro algo que pueda decirte que me convence, no veo algo que pueda destacar como ponderable. Capaz que me estoy equivocando, pero tenemos una provincia con déficit, dejamos dos masas salariales de ahorro que después se consumieron por la crisis de 2008. Pero no veo una inversión en Infraestructura, no veo un plan de Educación. No estoy de acuerdo con las medidas que se han tomado. No comparto que se saquen las amonestaciones, que se  hayan retrotraído los globales, que los chicos de primer grado no repitan… Como obra, el Le Parc me parece una obra importante. Yo ahí había previsto un estadio cubierto, se cambió… Me parece que esa sería una obra que puedo destacar.

Algunos datos del curriculum del ex vicepresidente:

  • Nació el 30 de abril de 1955.
  • Estudió Ingeniería en Construcciones, graduándose en la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional, en 1979. Luego hizo la carrera de Ingeniería Civil.
  • Se afilió a la Unión Cívica Radical, en 1991, e ingresó en la función pública como subsecretario de Urbanismo y Vivienda de la Municipalidad de Mendoza, desde el 2 de noviembre de 1994 y hasta el 6 de diciembre de 1997, en la gestión de Roberto Iglesias.

 

Cobos, en 1978, despidiéndose de su familia antes de ir a la  frontera con Chile.

Julio con la cubierta reventada cuando regresaba de General Alvear.

Julio Cobos comiendo chivo en el El Puesto, Arroyito, Lavalle.