ver más

Aldao es un hombre de su tiempo, y lo que hizo él lo hubiera hecho el mismo San Martín

Ante la decisión de colocar en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura el cuadro de José Félix Aldao, un personaje que siempre ha generado polémica en los historiadores, el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras agregó: "Es una persona que necesita ser reivindicada, sin que esto signifique que obviemos acciones políticas que pudieron ser negativas".

En las últimas horas se supo que es inminente la colocación del cuadro del ex gobernador José Félix Aldao en el Salón de los Pasos Perdidos de la Legislatura provincial.

La figura de Aldao fue siempre controversial en la historiografía de la provincia, pues se trató de un federal fuertemente asociado al por entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.

Figura polémica como pocas en el pasado de Mendoza, el fraile Aldao (llamado así porque dejó los hábitos para unirse al ejército) tendrá su lugar en la galería de los ex gobernadores de Mendoza, y seguramente se elevarán voces a favor y en contra de esta decisión. Por eso, MDZ Online se comunicó con el profesor Adolfo Cueto, de la cátedra de Historia de Mendoza, en la Facultad de Filosofía y Letras, para dialogar sobre José Félix Aldao.

- ¿Qué opina sobre la decisión de colocar el cuadro de Aldao en la Legislatura?

- En principio, es una decisión que aplaudo, porque lo que se está haciendo, más allá de quién sea la figura, es que está poniendo un elemento más a nuestra historia, se está avanzando justamente a lo que es el valor histórico de este personaje. Creo que lo que está haciendo es la recuperación histórica de una personalidad muy fuerte, muy importante en la historia de Mendoza. Más allá de las controversias que puede llegar a generar esto, evidentemente Aldao fue una personalidad que marcó su tiempo, que no solamente fue gobernador de la provincia, sino que también es una verdadera personalidad que comenzó a transitar por la historia de Mendoza, Cuyo y Argentina a comienzos del siglo XIX, y yo diría que fue un hombre de su tiempo, de mucha fuerza, y un hombre de decisión. Entonces, se lo podrá criticar, pero hay valorar un acto que más que político es patrimonial, porque qué tenemos que hacer si no, ¿esconderlo? A lo que nos tiene que llevar esto es a estudiar más, a conocerlo más, no solamente a saber quién fue Aldao, sino también conocer quiénes fueron otros hombres de esa etapa, otros gobernadores que tampoco tenemos colgados en el Salón de los Pasos Perdidos y sobre los que no conocemos nada. Estos hechos son importantes porque nos hacen revivir e instalar la problemática histórica para saber realmente cómo se fue formando esta Mendoza y que en poco ha cambiado en cuanto a los conflictos entre los hombres, los enfrentamientos ideológicos y, sobre todo, los claroscuros que tenemos en nuestra historia.

- ¿Con esta última frase está haciendo un parangón entre el siglo XIX y este comienzo del siglo XXI?

- Sí. A ver, hacer un parangón en historia es muy difícil, no se pueden comparar dos momentos, mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XXI, porque son sociedades diferentes y son realidades diferentes, lo que pasa es que a veces hay comportamientos políticos que van teniendo mucha semejanzas, la antinomia, por ejemplo, que hoy también tenemos y que marcó al mediado del siglo XIX. Esta época de Aldao es la época de unitarios y federales, y quizás le tocó ser el representante de Rosas, un representante cabal y fiel de Rosas, con acciones como la instalación del cintillo punzó que hizo Aldao, un hombre convencido de ese accionar. Y evidentemente le tocó también que el sector unitario liberal no tuvo ningún tipo de tapujo y no ahorró en adjetivos para calificarlo, como hace el mismo Sarmiento cuando se refiere a la figura de Aldao, y hoy lo que podemos observar es que seguimos en estas lides, en estas confrontaciones. Escuchaba la otra vez que Argentina es un país siempre de los unos y los otros, siempre necesitamos de las rivalidades para ir creciendo o para sentir que crecemos, porque nos cuesta mucho superar las divergencias, y es la historia la que tiene que aproximar un poco esto, pero a partir del conocimiento y de la aceptación de estos hombres, porque no son nada más que hombres, en el sentido de que cometieron errores e hicieron actos de política, construyeron. Pero creo que también esto es el devenir histórico, y la política nos enseña que esto es lo que sucede.

- De alguna manera, el libro Días de Gloria, de Omar López Mato, da un paso en la reivindicación de Aldao a la que usted se refiere.

- Particularmente, en la Facultad de Filosofía y Letras, lo que pretendemos es poner a los políticos, a los hombres de nuestra historia, en un justo equilibrio, que es muy difícil, porque siempre la subjetividad está ahí en el medio, pero creo que Félix Aldao es una persona que necesita ser reivindicada, sin que esto signifique que obviemos y olvidemos acciones políticas que pudieron ser negativas. Cuando uno analiza y estudia por ejemplo que Aldao declara insanos a los unitarios y los trata de salvajes, uno dice que es un hombre desquiciado, pero vemos, en pleno conflicto entre unitarios y federales, cuando en otras partes del país están sucediendo enfrentamientos y el desangre, que Aldao que permite el regreso de los liberales mendocinos, entre ellos Tomás Godoy Cruz, exiliado en Chile. Además, acá en Mendoza no hay expropiación de bienes, y con Aldao tenemos un momento de un gobierno yo diría progresista, por ejemplo, con el reglamento de aguas. Aldao es un hombre que no solamente está preocupado por las cuestiones ideológicas, es un hombre que gobierna y que tiene un perfil de progreso dentro de su época.

- También se le critica su acción hacia los aborígenes, porque él se encargó de la frontera sur de Mendoza.

- Está bien, pero yo quisiera saber quién defendía a los aborígenes en esa época. Aldao es un hombre de familia militar, porque su padre era también comandante de frontera. Aldao es un hombre de su tiempo, y lo que hizo él lo hubiera hecho el mismo San Martín, que fue la defensa de la frontera de la ciudad de Mendoza frente al nativo que tenía una actitud beligerante y en donde había una guerra entre las partes. La actitud de Aldao con los nativos fue la misma que tuvieron todos los que estuvieron en esa frontera.

Alejandro Frias