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En Malvinas sabían el día antes que Argentina iba a invadir las islas

"Si apurás a cualquier argentino y le preguntás por qué, muy pocos pueden justificar hoy claramente en palabras por qué las Malvinas son argentinas", dijo el fotógrafo que vivió la guerra desde adentro.

Ingleses con las manos en alto, uno detrás de otro, en actitud de rendición, a las órdenes de un soldado que con la mano izquierda parece indicarles el camino por el que deben ir.

Es una de las fotos más significativas de la Guerra de Malvinas, no sólo por ser una de las primeras en llegar a las portadas, sino también por el momento que capta y la significación que tuvo.

Aquella recordada imagen fue captada por Rafael Wollman, el fotógrafo argentino que vivió la Guerra de Malvinas desde adentro, desde las islas, porque, coincidentemente, estaba allí en el momento del desembarco.

Wollman mantuvo una extensa entrevista con el programa After Office, de MDZ Radio, en la que recordó aquel momento y habló de cómo la guerra lo marcó.

- ¿Cómo es que estabas en Malvinas antes de que comenzara la guerra?

- En el 81, en diciembre, se estaban dando unas negociaciones en Nueva York por el tema Malvinas, y yo en ese momento tenía una agencia con otros tres fotógrafos, que se llamaba Imagen Latinoamericana, ILA, y decidimos que era una buena nota mostrar qué eran esa Malvinas de las que todos hablaban y poca gente conocía algo. Decidimos que iba yo, así que inicié los trámites para ir, que eran complejos, había que sacar una visa, en la Embajada inglesa, había que comprar libras esterlinas y sacar un pasaje que tenía muchas escalas. Todo eso lo hice y volé a Malvinas el 23 de marzo del 82, o sea, unos diez días antes del 2 de abril, y fui a hacer un reportaje geográfico que pretendía mostrar tanto los paisajes como la gente, qué hacían, qué pensaban, cómo vivían. Estuve en colegios, charlé con gente, incluso tuve dos entrevistas con el gobernador, fui a las estancias, presencié la esquila.

- Porque por entonces vivían de la ganadería ovina y muy poco de la pesca.

- Sí, hoy ha cambiado mucho, en ese entonces Puerto Stanley era un pueblito muy chiquito, y aun en español se llamaba así, no se llamaba Puerto Argentino en ese entonces, y tenía 1.800 habitantes en total.

- ¿Y cómo fue el primero de abril, el día antes de la invasión?

- Fue un día en que yo había planificado, con un reportero inglés que había venido dos días antes, la posibilidad de irnos a las islas Georgias, que era donde estaba el conflicto, porque en Malvinas no había conflicto, entonces hicimos unas pruebas, hablamos con un checoslovaco que tenía un velero y había aceptado llevarnos, pero esa noche, el primero de abril a las siete de la tarde, estaba cenando en el hotel y el gobernador interrumpió la transmisión de radio y dijo que los argentinos esa noche iban a invadir las islas Malvinas. Ellos lo sabían desde el día antes.

- Y hasta el mozo te clavó una mirada, me imagino…

- Todos, todos me miraron pretendiendo una respuesta coherente o inteligente respecto de este tema, cosa que no pude dar, no pude más que decir que me parecía que era una confusión y que habrían interpretado mal algo de nuestro canciller, que era Costa Méndez, y jamás me imaginé que Argentina pudiera entrar en una guerra, invadir las islas o hacer una acción bélica de esa magnitud.

- Y a las horas estabas fotografiando ingleses con las manos arriba.

- A las horas sí, pero hubo momentos de tensión. El gobernador me dijo que no caminara por las calles, porque los marines tenían orden de disparar a matar, que me quedara en la casa de al lado de la suya, que es donde se hizo la resistencia. Había 80 marines ahí, en general había una guarnición de 40, pero justo estaba el recambio y estaban compartiendo una semana los salientes y los entrantes. Y esa noche se escuchó mucho tiroteo, granadas, gritos en inglés, gritos en español, la radio transmitió toda la noche, la gente llamaba a la radio con miedo o decía lo que estaba viendo. Paralelamente, teníamos una radio de onda corta y escuchábamos lo que decía la BBC, que no daba nada de esto.

- En esas primeras horas, después de la rendición de la guarnición británica, ¿pudiste trabajar con libertad con los militares argentinos que estaban allí?

- Yo trataba de ser muy cauto y no llamar la atención. Hacía una foto o dos, cambiaba de lugar y me iba, después, cuando me preguntaban algo, notaban que yo hablaba como ellos, porteño, por decirlo así, entonces suponían que en algún barco había venido, porque nadie sabía qué hacía yo allí, pero no les llamaba la atención porque me preguntaban y yo les decía quién era, qué hacía, de dónde era, y tenía una campera verde, para colmo, entonces la verdad es que pasaba como si hubiera venido con ellos.

- Como si hubieras llegado con la invasión.

- En realidad, ellos lo llaman invasión, nosotros lo llamamos recuperación. Yo viví partes como si hubiera sido inglés, porque yo viví la invasión argentina, después hablamos de recuperación. Hay muchas cosas que se instalaron después, el 3 de abril.

- ¿Cómo viviste la proyección en el tiempo la guerra?

- El tema Malvinas es muy fuerte, todo el que conozca las islas queda como anclado. No es que no tenga significación. A nosotros nos enseñan de chiquitos en el colegio que las Malvinas son argentinas, y creo que todos tenemos ese discurso dentro y ese sentimiento profundo, pero creo que si apurás a cualquier argentino y le preguntás por qué, muy pocos pueden justificar hoy claramente en palabras por qué las Malvinas son argentinas, más allá de frases como que porque están cerca, por la plataforma, porque tenemos a nuestros muertos allá. Hay una serie de argumentos, pero te hablo de argumentos reales e históricos. Muy pocos saben exactamente por qué nosotros decimos que estamos en lo cierto y los ingleses están equivocados, y los ingleses también tienen su discurso y también están convencidos de que las Malvinas son de ellos. Yo quedé muy enganchado con el tema y lo seguí a lo largo de estos últimos 30 años, estuve en cuanto barco o posible viaje a Malvinas pudiera hacer.

- ¿Volviste varias veces a las islas?

- Hice un número especial en el 92 por los diez años. Después volví en el 2002 y en el 2012, estuve en enero del año pasado, y, bueno, fueron cambiando mucho las islas, ese pueblito que yo tenía perdido en el tiempo. Cuando argentina tomó las Malvinas y se fueron los buzos tácticos, la idea primaria era dejar cuarenta policías y decirle a Thatcher negociemos. ¿Qué hubiera pasado si eso se hubiera dado así? Sólo la historia puede saberlo. En realidad, tuvimos esa Plaza de Mayo en la que se vivó a Galtieri y él ahí decidió mandar 10.000 soldados, y estonces los ingleses mandaron la flota, pero si hubiésemos dejado cuarenta policías, no iban a mandar una flota para reprimir. Esa hipótesis es bastante interesante para analizar. Después, en el 92, cuando hice ese número especial de noticias, casi no se podía hablar, porque habían pasado diez años y dolía mucho el tema Malvinas, estaba todo secreto, era muy complicado. Pero en el 82 estábamos en un punto muy bueno de negociaciones, las Malvinas parecía que no tenían riquezas, los kelpers eran ciudadanos de segunda para Inglaterra, y de haber seguido profundizando el intercambio, hubiera sido bárbaro, pero después de la guerra los kelpers fueron ascendidos a ingleses de primera, pusieron cualquier cantidad de plata, hicieron una base militar, empezaron a cobrar derechos de pesca carísimos, y eso no tiene aún en cuenta el tema del petróleo, que es mucha plata, porque el petróleo son como cuatro ceros más que los de derecho de pesca.

- De las fotos que sacaste, ¿cuál es la que más querés y por qué?

- Es difícil la respuesta, porque, en realidad, la foto más conocida es la de los ingleses con las manos en alto que se rinden ante Jacinto Batista, infante de Marina.

- También la de la abuela con el carrito con el bebé es bastante conocida.

- Sí, y con esa foto me encariñé porque en el 2002 volví y entrevisté a la abuela, y me contó del nene, que entonces tenía 21 años. Pero en este último viaje fui a una isla chiquita que se llama Sea Lion, que queda en el sur este de Malvinas, tuve que llegar en una avioneta, y es una especie de lugar donde ves animales salvajes en estado puro, y ahí hice muchas fotos espectaculares de naturaleza. Cada foto tiene lo suyo, y la del cementerio que fui a hacer el año pasado para mí fue quizás la más fuerte, la más emotiva, porque buscaba mostrar la soledad que transmite ese cementerio y se me dio justo que el día fue el más espantoso de todos los que estuve allí, pero en un momento, entre la lluvia, el viento y todo eso, hubo como una resolana con unas nubes negras y pude tomar esa foto, que en realidad fue mi homenaje a los caídos en Malvinas, entonces esa foto para mí es tan fuerte como la de la rendición, a pesar de que la de la rendición es la que más se publicó y la más conocida, pero hay muchas que tienen algo que me toca adentro profundamente.

- ¿Y cuál sería la foto que te gustaría tomar?

- La foto de la bandera argentina en Malvinas ya la tomé.

- Marcó tu vida Malvinas.

- Sí, totalmente. Yo a Malvinas las llevo en el corazón y leo todo lo que sale y fotografío todo lo que puedo, y de alguna manera sigo enganchado en el tema, no puede evitarlo, lo llevo adentro.