Presenta:

"Hay que discutir sobre el atraso cambiario"

La crisis de la vitivinicultura y su análisis en primera personal.
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Alejandro Vigil es un referente en el sector vitivinícola. Como Enólogo Jefe de Catena Zapata, bodega Esmeralda, los mayores exportaciones de vinos en volumen y facturación junto con el Grupo Peñaflor, conoce como pocos la actualidad del negocio del vino argentino, sus crisis actual y perspectivas. Aquí un diálogo con MDZ Dinero.

-¿Qué opina del crecimiento en las exportaciones de vinos a granel en detrimento de los vinos fraccionados?

-Aquí hay una confusión en la gente. El aumento en las exportaciones de vinos a granel tiene que ver fundamentalmente con un solo negocio como fue el Moscatel y fue principalmente una bodega la que tuvo este negocio. Pero dadas las condiciones del dólar, esto ya ha dejado de ser negocio. Incluso lo hablé con Guillermo García (titular del Instituto Provincial de Vitivinícultura). Es un error intentar desviar la idea de que se iban a llevar los vinos a granel para que sean embotellados en otro lado. Esto puede pasar en cantidades ínfimas de mercado, pero no en el grueso, en el real. Hoy el negocio del vino moscatel ya no existe y vas a ver que las exportaciones van a caer.

-Pero desde muchos sectores se alertó sobre el hecho de que muchas bodegas para sortear los altos costos internos, vendían a granel su vino para que sea fraccionado en el exterior.

-Yo te digo lo que pasó en Esmeralda (de Catena Zapata), que somos la segunda mayor exportadora en volumen y la primera en facturación, nunca hicimos eso.

-Pero a ustedes se los mencionó en la industria como uno de los casos emblemáticos de bodegas que vendían el vino a granel y lo fraccionaban en el exterior. ¿Fue así?

-No, no lo hemos hecho. Tenemos un negocio (exportar graneles) pero que siempre se ha hecho, pero nunca nos hemos llevado vino para embotellarlo a fuera. Aquí el tema es que un vino de U$S22 a U$S27 la caja de 12 botellas, que era el vino que más se vendía, dejó de ser negocio para la industria vitivinícola argentina y apareció el negocio del vino Moscatel pero que este año ya no está. Entonces vas a ver que en el segmento de menos de U$S30 la caja de 12 botellas ya no hay negocio. Es muy poco el vino que se exporta. Hace unos tres años atrás, el segmento de menos de U$S30 representaba cerca del 50% de las exportaciones totales de vino. Por suerte Argentina se ha podido rediseñar y empezar a exportar vinos de mayor valor, pero nunca va a compensar la pérdida en la base de la pirámide. Y, quieras o no, esto repercute al final, porque la gente ingresa a beber vino argentino por la base y después puede ir creciendo. Hoy no tenemos esa base, por lo que se nos va a complicar el crecimiento de las exportaciones de vino en los próximos tres años sino entran estos vinos en el mercado.

-El mayor problema es que la estructura de costos internos de la Argentina choca contra una realidad internacional donde no hay inflación.

-Lo más grave es que en exportaciones uno no puede mover los precios. Si uno sube 1% sus precios, ya pierde mercado. En Estados Unidos (el mayor comprador de vino argentino del mundo) nadie entiende cómo un vino de U$S10 suba a U$S15. No entienden por qué se lo cobran más caro y no lo compran más. Por eso a futuro no veo que vayan a transferirse subas de costos al precio de exportación, sí lo que va a pasar es que van a desaparecer marcas de vinos.

Alejandro Vigil, jefe de enología de la bodega Catena Zapata.


-¿Pero cómo absorben una inflación interna del 20% o 25% anual?

-Es imposible. Y si ves por qué aumentó el valor promedio de exportación del vino argentino, no fue porque se exportara más vino sino porque empezamos a vender vinos más caros pero desaparecieron los vinos argentinos en el segmento base.

-Chile es un ejemplo de esto. Ellos en todo el 2012 no aumentaron el valor promedio del vino fraccionado exportado.

-Si bien ellos tienen el problema de la competitividad por el dólar (apreciación de su moneda, el peso chileno), están en una mejor condición porque no tienen un costo interno que les aumenta año a año como sí tiene Argentina. Para que tengas una idea: la mano de obra hace cinco años atrás no representaba más del 25% de la estructura total del costo, hoy en muchos casos supera el 60%. Por eso, este año la uva va a valer muy poco, hasta puede llegar a bajar de precio en relación a años anteriores.

-Justamente, el mayor temor es que la crisis ajuste por lo más débil: el productor de uva.

-El precio de la uva va a ser igual o va a bajar, yo diría que va a bajar este año, para un productor que tiene un aumento generalizado en todos sus costos. ¿Cómo va a hacer ese productor para sobrevivir?

Pero también es cierto que ajustar por el lado del precio de la uva tiene sus límites, porque si en la estructura de costos dejó de ser importante, estamos complicados y en lo que hay que trabajar es en cómo ser más eficientes.

-¿Frente a este panorama, qué esperan para el 2013 desde bodega Esmeralda y Catena Zapata?

-En exportaciones vamos a crecer calculo un 12% en vino fraccionado, tal vez un poco más. Y lo que hacemos es traccionar las marcas que tienen un precio promedio de caja más alto, básicamente. La particularidad de bodega Esmeralda es que tiene un volumen de exportación de la mitad del grupo Peñaflor, pero con un nivel de facturación similar. Nosotros vamos a seguir con la misma idea y forma de trabajo, sustentándonos en la calidad para hacer la diferencia, pero esta situación tiene que ver, más allá de la empresa, con la crisis general que tiene la industria.

"Hay que subsidiar el 30% de los costos si queremos volver a ser competitivos. Acá podemos hacer muchas cosas, pero el tema principal es el atraso cambiario y es sobre lo que hay que discutir y hablar".

-¿Y qué espera que pase a nivel general con las exportaciones de vinos argentinos en 2013?

-Vamos a tener un pequeño crecimiento, el tema es que tenemos que pensar a futuro. La gente a nivel mundial empieza a tomar vino en los segmentos más bajos y si el vino argentino desaparece de esa franja de precios durante tres o cuatro años, van a dejar de consumir vino argentino.

-En Vendimia se plantearon estos temas y se hicieron anuncios. ¿Sirven de algo?

-Estamos hablando de que hay que subsidiar el 30% de los costos si queremos volver a ser competitivos. Acá podemos hacer muchas cosas, pero el tema principal es el atraso cambiario y es sobre lo que hay que discutir y hablar.

-¿Se puede seguir apostando al mercado interno para compensar las pérdidas en las exportaciones?

-El mercado interno tiene un límite y está determinado por la cantidad de población y su capacidad de consumo. Podemos apostar a un crecimiento, sí, pero el músculo para poder crecer y recuperar los precios de la uva y crecer es exportar más.

Perfil
Alejandro Vigil se graduó como Ingeniero Agrónomo en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, donde realizó un Master en Enología y Riego y luego un Curso Maestría en Definición de Microclimas y su incidencia en el vino.

Comenzó su carrera profesional en el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), sobresaliendo por su joven talento, que a los 28 años lo llevó a ocupar el cargo de jefe del Departamento de Análisis de Suelos. Alejandro inició sus actividad en Catena Zapata en el año 2002 como director de Investigación y Desarrollo. A principios del 2003 se incorpora al departamento de enología como responsable de las líneas top de la bodega. Su sólida formación científica y académica y sus logros en la empresa, en julio de 2007 obtuvo el cargo Enólogo Jefe.

Siguiendo con su trabajo en Catena Zapata, Alejandro Vigil y la empresaria Adrianna Catena se unieron en sociedad para dar vida a su propio emprendimiento, la bodega Aleanna, ubicada en Gualtallary, Tupungato.