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"¿Que haya partidos políticos en las escuelas? De ninguna manera"

Es una de las socias fundadoras del Instituto Cuyano de Educación Integral.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

En Twitter: @GemaGallardo

Alicia Romagnoli de Polito está a punto de cumplir 88 lúcidos años, de los cuales 55 los ha trabajado intensamente por el Instituto Cuyano de Educación Integral (ICEI), colegio del que habla como si fuera uno más de sus hijos. Desde 1997 es presidenta del directorio de esa institución, pero ha participado desde la fundación en pos de "un colegio que permita que los chicos piensen distinto al resto".

La escuela estuvo al borde de la quiebra luego de la crisis de 2001, sin embargo, la mujer fue una buena estratega y supo, junto a su equipo, sacarla adelante. Lo más insólito es que lo hizo trayendo a jóvenes becados, eran hijos de familias de buena posición social que se habían vistos afectados por las políticas económicas del momento.

En su casa ubicada en la Primera Sección, recibe al equipo de MDZ. Entre cafés y recortes de matutinos mendocinos que atesoran parte de la historia del ICEI, la mujer cuenta que no está de acuerdo con que los partidos políticos ingresen a las escuelas, a pesar de que ella siempre actúo en política y, apenas Eva Perón posibilitó que las mujeres votaran, corrió a afiliarse a la Unión Cívica Radical.

Al comenzar la entrevista aclaró que no quería hablar de política para no mezclar su ideología con el ICEI, pero entre concepto y concepto deslizó algún que otro comentario.

-¿Por qué se inclinó por el radicalismo?

-Fui la mayor de tres hermanos. Tuve una infancia muy feliz porque me crié en quintas muy cercanas a la ciudad. Estaba al cuidado de algunos animalitos y mis hermanos de otros. Yo diría que pasé de la infancia a la adultez porque me casé muy joven. Cosechaba las brevas, las cerezas… Todas esas cosas que hacíamos los chicos en esa época. Mi madre era muy buena persona, era una mujer muy dulce, que nos cuidaba mucho. Y mi padre era un señor que se dedicaba a trabajar y le gustaba mucho la política. Él era muy amante de Gandhi y seguía muy de cerca el proceso de la liberación de Inglaterra de la no violencia. Además, era radical. En mi casa se hablaba todos los días de lo que ocurría en el país y de lo que pasaba en el mundo. Cuando llegó el momento que tuve que tomar  partida política, ya que le daban el voto a la mujer, tomé muy fácilmente mi lugar. Y lo hice y lo mantengo hasta ahora.

-De niña, ¿era buena alumna?

-Me gustaba ir al colegio y juntarme con mis amigas. No era una estudiosa… mi hermana era más estudiosa y cursó Filosofía y Letras, mientras que mi hermano estudió abogacía y cursó la carrera para ser diplomático. A mí siempre me gustó matemática y las ciencias sociales. Cuando terminé la secundaria me casé rápidamente. Estuve 60 años junto a mi esposo. Tenía 18 años cuando me casé y él 31. El era un hombre muy bueno que se dedicaba a su profesión como médico traumatólogo con mucha pasión.

-¿Cómo lo conoció a su esposo?

-Yo hacía deporte de montaña, era andinista. Un día vino a Mendoza un grupo de gente de la Universidad de La Plata que querían realizar estudios en el Aconcagua. También venían alemanes integrando el grupo. Cuando  fueron al Club del Andinista me conocieron a mí. Ellos me pidieron que los acompañara a pesar de que no tenía nada que ver con la expedición. Además, mi padre no quería saber nada con que fuera. Pero tanto hicieron que lo convencieron… Y en el grupo iba como médico mi marido y así lo conocí.

-¿Fue amor a primera vista?

-No, no, no. Yo no tenía idea de qué era un noviazgo ni nada de eso porque estaba con la cabeza en otra cosa. Ahí nos conocimos, pero un día apareció por mi casa porque mi padre tenía un problema en la columna. Así, empezó  a ir a casa y comenzamos a conocernos un poco más. Estuvimos unos pocos meses de novios y luego nos casamos.

-¿Qué dijeron sus padres de la diferencia de edad?

-Intercedió un tío. Mi padre quería que esperáramos unos años y mi tío le dijo: "Ahora o dentro de dos o tres años, la diferencia de edad será la misma". (Risas).

-¿Cómo vivió las diferentes dictaduras militares?

-Todas fueron distintas. Algunas fueron más llevaderas y otras más bravas. En todas, desde el partido trabajamos para ayudar a la gente que era buscada por las dictaduras.

-¿Fue perseguida por su  ideología?

-No. Mi hermana fue perseguida, pero yo no. Siempre tuve amigos en todos lados, pero se ve que a mí no me tenían miedo… Pero también hay que tener en cuenta la edad. Porque una cosa era cuando yo era muy joven y otra cosa cuando era una mujer de mediana edad y trabajaba más a consciencia de los peligros. La última dictadura fue muy brava. En esa estaba muy comprometida en ayudar a los jóvenes que yo sabía que no tenían nada que ver con esto y los perseguían. Pero en todas las etapas he trabajado mucho, no para mí sino para el partido y para la  libertad. Yo he luchado por la libertad.

-¿Cómo ve que los partidos políticos entren a las escuelas?

-No quiero que entre nadie a la escuela. Quiero que a los alumnos se les enseñe las bases para que los chicos sepan diferenciar y sobre todo luchar por la libertad y para que en el país haya una democracia. Pero eso lo tienen que ver en las materias a fines… Ahora, el día que haya elecciones que de los distintos partidos políticos vayan a explicar su plataforma, está bien. Pero que haya partidos políticos en las escuelas, de ninguna manera. No es lo que se debe hacer, se debe preparar a los chicos para que piensen y ahí van a saber a dónde tienen que ir…

-¿Está de acuerdo con que los chicos no repitan primer grado?

-Los especialistas han opinado sobre el tema y sabrán por qué lo proponen. Pero yo creo que si la capacidad de un chico da para que pase de grado tiene que hacerlo, si no tiene que volver a hacerlo. Pero yo no soy una experta en eso para ellos están los especialistas.

-¿Siempre estuvo involucrada en temas educativos?

-En el ICEI, nada más. Aunque muchas veces me consultó el Gobierno en lo privado, pero sólo en lo privado. Siempre me gustó trabajar en pos de la Educación.

-¿El colegio ICEI es como su cuarto hijo?

-Sí, era como un primero (risas). Emilio Descotte creó el Icei y buscó gente que lo ayudara. Gente que tenía dinero, gente que tenía peso en la comunidad. Es decir, peso económico, social y político. Buscó de todo y sobre todo se acercó mucho al episcopado. Así todas las personas que influían en la comunidad estaban en el colegio.

-¿Desde que año está como presidenta del Directorio?

-Desde el ’97 y soy fundadora… A mí me buscaron porque era joven, porque tenía chicos para mandar al colegio. Las dos mujeres estaban en escuelas estatales y mi hijo en el Liceo Militar, pero siempre quise mandar a mis hijas a un colegio donde le enseñaran inglés, que para mí era muy importante aunque en aquella época la gente no le daba mucha importancia. Estuve muchos años yendo al colegio casi todos los días porque había muchas cosas para hacer. Un tiempo, cuando la educación secundaria dependía de la Nación, iba todos los meses a Buenos Aires y esos viajes me los pagaba yo, no me lo pagaba nadie. Viajaba para estar informada en el día a día en lo que hacía referencia al colegio…

-Actualmente, ¿cómo es su trabajo?

-Este último tiempo no voy todos los días, pero sigo ejerciendo la presidencia del directorio. Pero pronto me voy a ir porque hay otra gente a la que hay que dejarle el lugar. De todas maneras, no me van a sacar porque voy a seguir estando en la comisión y mirando lo que están haciendo porque este colegio tiene un sentido: se fundó para que salieran los futuros líderes de Mendoza y que tengan una formación que les permita pensar distinto a los demás.

Leé aquí los comentarios sobre esta nota de los lectores el día domingo, 2 de septiembre