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"Hay menos barrios privados donde hay menos desigualdad"

Socióloga, experta en políticas de vivienda.

En Twitter @vgordillo2011

Para la socióloga y especialistas en políticas de vivienda, Sonia Roitman, el crecimiento del fenómeno de los barrios privados está directamente relacionado con las desigualdades sociales, porque cuando son mayores, la gente tiende a protegerse y a vivir sólo entre iguales.

Roitman se recibió de Socióloga en la UNCuyo, después estudió Política de Vivienda en La Plata e hizo un doctorado sobre Planificación Urbana, en Londres, además de viajar por varios países de América Latina. Esto le permitió tener una visión integral del fenómeno del crecimiento de los barrios cerrados.

La polémica sobre estos emprendimiento la abrió el jefe de la bancada kirchnerista en Diputados, Agustín Rossi, quien pidió debatir el tema y aseguró que analizan un proyecto para abrir estos espacios, aunque horas después lo negó.

El barrio Dalvian fue el primer complejo de este tipo que se construyó en Mendoza.

Roitman está convencida que prohibir este tipo de construcciones no es la salida, sino tener una reglamentación clara. De lo contrario –señaló- el Estado debe poner parches, para arreglar distintos aspectos sobre lo que no hay nada claro.

Para la especialista, este fenómeno está relacionado con la inseguridad, pero también con una forma de vida, aunque muchos vecinos no se animan a aceptar esto.

Roitman enumerar los aspectos negativos y positivos de este tipo de emprendimiento, cuyo primer antecedente en Argentina data de la década del ’30 con el countrie Tortugas, mientras que a Mendoza llegó en los ’70, con Dalvian.


Sin registro


- ¿Existe un registro sobre la cantidad de barrios privados que hay en Mendoza?

- Uno de los problemas es que no existe un registro, porque no es una figura que catastralmente sea fácilmente identificable. Como no existe una legislación específica, en el caso de Mendoza hay dos opciones: o el desarrollador lo hace a través de la Ley de Loteos provincial, o a través de la Ley nacional de Propiedad Horizontal. Esta norma dice que sos propietario de tu departamento y copropietario de los lugares comunes, y en ese caso, también lo sería de las calles. En el caso de la Ley de Loteos, establece que cualquier barrio que se hace en Mendoza, dependiendo del tamaño, tiene que donar una cantidad de superficie al municipio, que son las calles y los espacios de equipamiento para una plaza, un centro comunitario. Lo que pasa generalmente en un barrio privado es que si el desarrollador quería esos espacios que por ley son públicos, tendría que comprarlos o donar una superficie equivalente afuera para que sea utilizada por todos.


Sonia Roitman analizó los pro y contras de estos barrios.

- El último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aseguró que Mendoza es uno de los lugares con mayor polarización habitacional

- El informe hacía referencia a los fenómenos de segregación que son cada vez más visibles. El tema de que tengas una barrera hace que sea más visible la diferencia social, hay algo que me está mostrando que es diferente respecto del afuera. Creo que aumenta la visibilidad de las diferencias.

 Consecuencias territoriales y urbanas

- ¿Qué otras consecuencias trae aparejado el crecimiento de este tipo de barrios desde el punto de vista urbano y social?

- Es muy fácil generar polarización en este tema, ponerse a favor o en contra y hay que mirar los aspectos negativos y positivos, aunque creo que en este momento hay muchos más negativos.  Se deben minimizar estas consecuencias negativas porque este fenómeno existe y va a seguir existiendo, es imposible decir voy va prohibir, se van a seguir construyendo. Las consecuencias negativas a nivel territorial tienen que ver con que al estar cerrado no hay circulación, la trama vial está interrumpida, se generan obstáculos. Una ventaja puede ser que son lugares más amplios, donde puede haber más verde, aunque uno diría que esto puede pasar en un barrio que no sea privado. Por otro lado generan fuentes de trabajo, aparecen comercios en los alrededores, es decir hay cierto movimiento.

- ¿Cuáles son las consecuencias sociales?
 
- Creo que son las más preocupantes, que impide la integración social. En una ciudad existen diferentes tipos de grupos sociales, actividades, diversidad; incluso en Mendoza viven extranjeros latinoamericanos, europeos, hay población negra, que antes no veías, y esto es una ventaja y una de las cosas más bonitas que tiene vivir en una ciudad. Pero esto se ve más restringido en un barrio privado, porque hay cierta homogeneización que tiene que ver con el poder adquisitivo. Si bien para unos puede ser positivo que el barrio sea más homogéneo, se pierde esta diversidad y esta riqueza de poder ver que somos diferentes. Esto hace que se polarice cada vez más entre los que viven en un barrio privado y los que no viven en un barrio privado.

Roitman dijo que es necesario generar vínculos entre los vecinos y en entorno.

- ¿Esta polarización se da con los mismos vecinos del lugar?

- En el caso de América Latina quienes vivían en la periferia eran los grupos más pobres, porque la tierra era más barata. El fenómeno actual es la coexistencia de grupos ricos y pobres en el mismo lugar, sin embargo están separados por una barrera, que es el muro del barrio privado. Hay barrios más pobres conviviendo con barrios privados, como en el caso de Guaymallén, entonces viven juntos o cerca, pero no tenemos ningún tipo de contacto.

- No hay vinculación

- Una de las cuestiones que se ve como algo que se podría tratar de reforzar es cómo vincularías a esa gente que vive en un barrio cerrado a esa localidad, por ejemplo que la mano de obra que necesiten sea de la zona. De alguna manera lograr que, por vivir en un barrio privado, puedas beneficiar a la población circundante.


- Pero los vecinos de los barrios privados podrían pensar por qué tengo que colaborar

- Sí, por eso creo que se debería impulsar a través de los municipios este tipo de medidas, porque es difícil que aparezca desde lo privado o desde los residentes.

- La forma no sería prohibir sino mitigar estos efectos

- No podes prohibir que haya barrios privados, porque cada uno tiene derecho a elegir si quiere vivir ahí o no, pero lo que el Estado podría hacer es limitar las zonas donde se van a emplazar. Por un lado la zona del Piedemonte, que ambientalmente es muy frágil y si se construye hay que tomar medidas de mitigación, para que, por ejemplo, no tengamos un aluvión que inunde la ciudad. Y también toda la zona de Luján de Cuyo y Maipú que tienen excelente aptitud agrícola y, sin embargo, como la actividad inmobiliaria es más rentable ves el cambio de uso de un suelo agrícola a uno residencial. Definitivamente ahí se van a tener que tomar medidas para decir, por ejemplo, no se podrá avanzar más sobre lo productivo, se va a frenar el crecimiento urbano en zonas que tengan otro potencial.


Una ley necesaria

- ¿La ley de ordenamiento Territorial y Uso del Suelo llega tarde?

- Esta fue una ley que costó, porque hay muchos intereses políticos y económicos, pero creo que es un aspecto positivo que en Mendoza exista una Ley de Ordenamiento Territorial, que es única en el país. Y que a nivel nacional se la está mirando como modelo, para este debate. Creo que más allá de si quedan o no tierras productivas en Mendoza, la ciudad va a seguir creciendo, entonces es importante que se diga cómo va a seguir creciendo, hacia dónde y de qué manera, si para arriba o para el costado y creo que para eso nunca es tarde, hay que tomar esas decisiones. En el caso de Mendoza también tiene que ver con tomar decisiones en forma coordinada, porque el área urbana funciona como un conglomerado de seis municipalidades, si una está de acuerdo y otra no se producirían muchas disparidades, por lo cual es necesario que exista consenso.

En Argentina, este tipo de barrios nació en la decada del 30.

- Muchos vecinos de estos barrios comentan que la inseguridad fue lo que los llevó a vivir ahí

- La inseguridad ha sido una razón, pero es la socialmente aceptada, porque nadie va a cuestionar tu decisión de querer protegerte a vos y a tu familia. Sin embargo, hay otras razones que tienen que ver con el estilo de vida, con vivir en una casa más grande, con jardín, en un área residencial y que sepas que al lado no te van a poner un taller mecánico. Hay cosas que a la gente no le gusta decir, es muy raro que alguien te diga vivo ahí por una cuestión de status o por una cuestión de vivir lejos de los otros. Está lo que se debe decir y lo que se puede decir.

- ¿Cuál es la realidad respecto de este fenómeno en América Latina y a nivel mundial?

- Aún cuando no hay estudios que puedan comprobar esto, creo que claramente tiene que ver con las desigualdades sociales, en lugares menos desiguales hay menos barrios privados. En zonas nórdicas esto no existe, pero sí en otros países como Portugal o España, aunque en los casos europeos el diseño es más chico y hay muchas propiedades horizontales. Donde más barrios privados hay es en América Latina y en Estados Unidos, donde las diferencias sociales, étnicas y de ingresos son importantes. También India y África, porque ante más desigualdad hay más necesidad de encerrarte protegerte y vivir con tus iguales.

- ¿Cuál es tu opinión sobre el planteo que hizo Rossi, sobre abrir calles y barreras?

- Se necesitaría legislación específica sobre el tema para evitar confusiones en barrios que tienen un uso restringido y privado, pero donde las calles son públicas, esto genera dudas. Es necesaria la legislación, pero es difícil abrir las calles o sacar las barreras cuando existe un derecho por parte de los residentes. Como no existe una legislación específica, el Estado termina emparchando situaciones que no sabe cómo solucionar, porque el Estado es lento al lado del sector privado, entonces termina emparchando.

- ¿Cuál es el papel de los municipios, cómo actúan?

- Ponen frenos y los proyecto sigue un camino, pero siempre terminan emparchando cosas porque no hay reglas explícitas. No creo que sea beneficioso prohibir, sino minimizar los impactos negativos. Creo que es fundamental el tamaño de estos proyectos, porque si son más chicos,  no son  autosustentables, entonces tenés que salir a comprar, al centro, a la escuela y esto  genera un vínculo diferente con la ciudad.