"Le sugerí a Fayad que hiciera una banda con todos los intendentes"
En Twitter: @GemaGallardo
-¿Qué réditos le da este título?
-El título se le otorga a una persona distinguida que no recibe ningún tipo de bonificación. Damos más ayuda que otra cosa. No tengo ningún tipo de beneficio. Puede servir para tener mayor relación pública, para que vengan ustedes y me entrevisten. Lo que me ha permitido hasta ahora es recibir invitaciones para concurrir a eventos.
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El intendente de Capital dirigiendo la orquesta Tirol.
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-En 2010 fui designado como cónsul en Austria y recién en febrero de 2011 fue aprobado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Buenos Aires. Es la primera vez que a alguien en Mendoza se le da este cargo. Cuando hicimos la inauguración del consulado, en octubre del año pasado, vino un conjunto musical de 32 músicos, todos alcaldes de Tirol. Esta gente se quedó encantada por la aceptación con la que fueron recibidos. Es más, hasta el intendente Víctor Fayad de Capital los dirigió. Yo le sugerí a él que hiciera una banda con todos los intendentes de Mendoza.
-¿Qué cantidad de austríacos viven en Mendoza?
-Somos una comunidad chica, aproximadamente unas 150 personas. Pero no todos son nacidos allá. La ciudadanía austríaca se obtiene por herencia de sangre, entonces hay muchos que lo son por adopción. También ocurre que muchos hijos de austríacos quieren tomar la ciudadanía pero como sus padres eligieron por algún motivo la argentina, perdieron la nuestra.
-Recién comentó que llegó a los cinco años al país, ¿cuántos años tenía cuando regresó por primera vez a Austria?
-La primera vez que volví fue en el ‘74 cuando tenía 30 años. Si me va a preguntar si me gustaría vivir allá le voy a contestar que no, porque me he criado acá, tengo a mi familia en esta provincia y adaptarme a la vida de allá sería difícil a esta altura. Creo que me sentiría extraño.
-¿Cómo afecta la crisis europea a Austria? Enterate mirando el clip.
-¿En qué idioma hablaban en su hogar una vez instalados en Argentina?
-En mi casa hablábamos en alemán y lo perfeccioné en el Instituto Goethe. El español lo tuve que aprender forzosamente. Tal es así que en lugar de ingresar a la primaria con cinco años, lo hice con siete. Todos mis compañeros eran menores que yo y fue sólo por problema idiomático.
-¿Qué costumbres austríacas siguen respetando en su hogar?
-Seguimos respetando varias... Por ejemplo, mi señora adoptó la repostería austríaca, no lo explota comercialmente, solo para agasajar al círculo familiar y amistoso. Y la otra costumbre es en las pascuas. Se pintan los huevos duros y después se rompen. También tengo un molde de mi bisabuela, que ya no se conoce ni siquiera en Austria, que es un cordero que se hace en masa y que tiene pequeños corderitos. Es algo muy tradicional. Los dos embajadores que han venido a Mendoza se han quedado encantados de que alguien guarde aún ese molde.
-¿Cómo vivió la última dictadura militar argentina?
-Yo me recibí en el ‘72 y en esa época estaba volviendo la democracia. En el ‘76 estaba como funcionario de obras públicas de Maipú, cargo que no me exigía tener ciudadanía argentina. En ese año los militares me ofrecieron seguir, pero a mi no me interesó de ninguna manera. Así, empecé a desarrollarme en el sector privado y después no volví más a la actividad pública hasta recibir este título que no tiene ninguna relación con la política. Al ser honorario no está digitado políticamente como los de carrera, como el caso de Jaque que está como embajador en Colombia o como lo fue Abihaggle en Chile…