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Un mendocino en Cannes

Su película, "Los salvajes" irá a la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.
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“Si no llega a Cannes, pienso seguir haciendo películas”, aseguraba antes de la gran noticia. Y al mismo tiempo confesaba tener pesadillas con eso… Hace horas nada más, se supo: “Los Salvajes”, la ópera prima en solitario de Alejandro Fadel será una de las siete películas que competirán en la 51ª edición (17 al 24 de mayo) de la prestigiosa sección denominada Semana de la Crítica del Festival de Cannes. También competirá por la Cámara de Oro, que se entrega a las óperas primas.

Pero retrocedamos un poco…

Allá por el año 2002, cuando el Bafici llevaba apenas algunas ediciones –la primera fue en abril de 1999-, el por entonces estudiante Alejandro Fadel ganó el Premio al Mejor Cortometraje por “Felipe”, mientras que en la edición 2004 compitió con “El amor (Primera parte)”, film que realizó junto a tres directores más.

Luego vino “El estudiante”, el primer proyecto de una compañía productora que Fadel fundó junto a Santiago Mitre, Martín Mauregui y Agustina Llambi Campbell. El film obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Bafici 2011. Y lleva decenas premios ganados en festivales internacionales alrededor del mundo.

El reciente film de Fadel, Los Salvajes, participó de la Competencia Internacional del Bafici 2012 –fue la 14ª edición- junto con otras 14 películas, entre ellas las también argentinas La araña vampiro (Gabriel Medina) y Germania (Maximiliano Schonfeld). Esta última fue la que obtuvo el Premio Especial del Jurado. Así que puede afirmarse que Fadel creció cinematográficamente a la par del Bafici.

¿Cómo llega un tunuyanino a estrenar una película en el festival de cine internacional más importante del país? Él responde: “Trabajando”. Yo agregaría estudiando, soñando, con el apoyo y el amor de la familia y los amigos, y sobre todo con talento y valentía.

Admiración (sí, antes de ver la película) fue lo que me produjo estar en esa sala repleta en el Abasto donde se estrenó el film. Un público ávido de ver ese cine “distinto”, independiente, no comercial. Entre ese público en general estaban sus padres, hermanos, primos y amigos, la mayoría de Tunuyán, sintiéndose exultantes, ansiosos, orgullosos…

“Compleja, ambiciosa, novedosa”. Así se refirió a Los Salvajes el presentador de la película. Y aunque no coincida del todo con esos adjetivos, debo reconocer que algo de razón tiene. También aclara que es larga: dura 130 minutos. Así que a prepararse…

Los Salvajes

Cinco jóvenes se fugan de un instituto de menores y deben hacer un extenso periplo a pie en busca de un lugar, de su lugar. Para sobrevivir tienen que cazar, robar, hacer valer sus creencias, buscar el rumbo y perderlo. Y reencontrarlo.

Es un relato coral que no pierde las singularidades de sus intensos personajes. El espacio -la naturaleza- es un personaje más. Denso y lírico, material y simbólico, local y universal. Tremendos intérpretes, inolvidables actores. Por todo eso, porque explora lo primitivo y efímero del ser humano, porque cuesta masticarla y digerirla, porque el sonido y la estética son majestuosos, Los salvajes merece ser vista y está destinada a permanecer.

Imagen de "Los Salvajes".

Ya más relajado luego de la proyección, tuve la oportunidad de entrevistar a mi coterráneo.

Alejandro Fadel nació en Tunuyán, Mendoza, el 1 de enero de 1981. Ya desde el vamos se destacó, y decidió sorprender de ahí en más.

Estudió cine en la Universidad del Cine, en Buenos Aires. Trabajó como guionista con importantes directores argentinos como Israel Adrián Caetano, Jorge Gaggero, Damián Szifrón,  Pablo Trapero (Leonera, Carancho, Elefante blanco) y ahora está escribiendo una película con el brasileño Walter Salles.

¿Qué cara pusieron tus padres cuando les dijiste, a los 18, que te venías a vivir a Buenos Aires?

Siempre tuve su apoyo total.

¿Qué sensación te produjo la ciudad? A muchos del interior nos asusta o apabulla…

Sentí completa libertad. Me pareció que había todo por hacer y la ciudad me fascinaba a cada minuto, recorría todas las calles y era alucinante estar acá.

¿Vas a Mendoza seguido? ¿Tenés pensado volver o ya no es una ciudad adonde vivirías?

Voy 4 o 5 veces al año. Mendoza me encanta, me gusta mucho instalarme en Agua Amarga, que es donde mi mamá tiene su casa. Tengo pensado hacerme en algún momento una casa ahí y pasar algunos meses al año. Pero por mi trabajo necesito vivir acá.

Fadel eligió actores no profesionales para "Los Salvajes".

¿En Buenos Aires tenés más posibilidades de dedicarte al cine?


El cine como arte pienso que se puede ejercer en cualquier lugar. Pero además de dirigir películas, yo trabajo de guionista la mayor parte de mi tiempo. Y para eso tengo que estar acá.

En Buenos Aires está centrada la industria del cine. No quiere decir que haya que hacer solo cine en la capital, a mí me encanta que se haga cine en todas las provincias, y me parece que hay que lograr eso. Y que cada provincia gestione sus propios sistemas de producción de películas. Pero la verdad es que en Buenos Aires hay mayor fomento para esta actividad.


¿Eso le falta a Mendoza, el fomento en materia de producción cinematográfica?

Sin ser antipático, parece que en Mendoza la cultura está representada solo por la fiesta de la vendimia y siento que no se abren hacia otros panoramas. Siempre que fui a pedir apoyo me costó bastante, pero debo decir también que para esta película me dieron apoyo la Secretaría de Turismo y la de Cultura. Yo necesité pasajes, comida y alojamiento; y fueron muy generosos.

Pero me gustaría que eso fuera algo un poco más organizado como para que los cineastas de las provincias, y particularmente de Mendoza, puedan filmar con mayor libertad.


Fadel escribió junto con Trapero "Elefante
blanco", próxima a estrenarse.
¿A quién admirás y por qué en el ámbito del cine?

Para mí el cine no tiene una patria, un nacionalismo. Me gustan muchos cineastas argentinos como Leonardo Fabio, Pablo Trapero, Adrián Caetano, Lisandro Alonso, Ezequiel Acuña, Santiago Mitre…

De afuera me gusta Roberto Rosellini, es el artista que más admiro. También Buñuel y Herzog.

¿Tu película favorita?

Francisco, juglar de dios (1950), de Roberto Rosellini.

Tus películas pertenecen al cine independiente argentino, al género del drama. ¿Es correcta esa definición?

Yo pienso que si existieran todavía los videoclubes, las películas que hago deberían estar en la categoría bodrios.

(risas mutuas) Si titulo así esta entrevista te mato…

¿Q opinás de Campanella y Darín, hoy sinónimos del cine argentino?

Campanella particularmente no me gusta mucho, pero es el cine que él quiere hacer y está bien que así sea. Y Darín me parece un excelente actor.

Hablame de lo que podríamos definir como tu primer gran éxito, El amor (Primera parte), film que tuvo como protagonistas a Leonora Balcarce y Luciano Cáceres cuando no eran conocidos. (El amor Primera parte fue escrita y dirigida entre 4 amigos: Santiago Mitre, Martín Mauregui , Juan Schnitman y Alejandro Fadel).

Armamos el casting yendo a ver obras de teatro y buscando entre actores que nos gustaban y pidiendo recomendaciones. Hicimos un gran casting de mucha gente y quedaron ellos dos.

Fue una película muy pequeña que hicimos en 2004, le fue muy bien, tuvo un importante recorrido por festivales. Hoy a mí la película es como si la hubiera hecho otra persona, como otra parte de mí que ya no me acuerdo mucho, pero le tengo cariño.


El amor (Primera parte), con los jovencísimos y casi ignotos Leonora Balcarce y Luciano Cáceres.

¿Soñás con que Los Salvajes llegue a Cannes?


Tengo pesadillas a veces con eso… Cannes lo que hace es legitimar la película ante un público internacional. El deseo de las películas que no están destinadas a un circuito puramente comercial es tener la exhibición que garantiza un festival de ese tamaño. Creo que en algún punto todas las películas chicas sueñan con ir a Cannes. Mientras a ese sueño uno lo pueda manejar y no sea una obsesión, sí me gustaría, pero si no sucede pienso seguir haciendo películas.

¿Cuán crítico sos con tus obras?

Muy crítico. Soy muy obsesivo y nunca siento que la obra está terminada. Borges decía que las obras no se terminan, sino que se abandonan. A mí me pasa algo parecido, no por compararme con Borges, pero mi método de trabajo es exprimir al mango lo que tengo. Cuando el cuerpo no me da más, ahí lo abandono. Pero siempre siento que se podía seguir trabajando. Ahí es donde uno tiene que tomar distancia. Respetar la obra y respetarse uno, y dejarla partir.

¿Con vos se cumple eso de que nadie es profeta en su tierra?

No, porque no soy profeta.

Familia y amigos de Alejandro colaboraron para hacer posible "Los Salvajes".

¿Qué te inspiró para escribir Los Salvajes?


Atravesar una depresión y conocer un lugar que me permitió pensar que se podía salir. Yo había pasado un año fatal, pasé un verano bueno, unas vacaciones en Córdoba, después de muchos meses de estar mal y ahí nació la idea de Los Salvajes. Lo otro fundamental fue conocer a los actores. Hicimos una búsqueda extensa por barrios, clubes, murgas, y después hicimos un casting grande y fuimos eligiendo. Fue un proceso muy enriquecedor, de cruzar experiencia y mundos. Y eso para mí tiene que ver con el germen de la película. Es una cuestión muy personal mía: por un lado un cambio emocional y por otro conocer a los chicos.

En el estreno la describieron como “compleja”. ¿Estás de acuerdo?

Yo creo que no es compleja. Si hay complejidad pasa por ciertas interpretaciones que uno pueda hacer. Yo traté de hacer la película lo más simple y primitiva posible, pero sí que trabajara ciertos temas de manera elíptica o poética y que cada persona que la viera pudiera entrar por distintos lugares.

"Los Salvajes" irá a la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.

La película es larga pero te mantiene todo el tiempo tensionado… entonces “no se nota” que dura 130 minutos. ¿Cuánto duraba la versión original y cómo la cortaste?


Escribí un guión de 90 páginas, que es lo convencional para una película de una hora y media, y después filmando me encontré con cosas alucinantes en el camino y la película se fue agrandando y agrandando hasta tener un primer corte de montaje de 5 horas y media. Vi ese montaje y me agarró gripe, me enfermé porque era absurdo que durara eso. Y después fue un largo proceso como el de un escultor que trabaja la piedra e intenta volver a encontrar lo que había debajo de todo eso. Creo que dos horas diez, que es a lo que llegué, es la duración adecuada de la película.

(Spoiler!)

¿No te parece que sobran momentos de sangre y de aspirar poxirán? ¿Que es reiterativo, que ya habías dejado claro el mensaje?

Si me hubiese parecido reiterativo lo hubiera sacado… Para mí era parte del mundo construido en  la ficción. Yo traté todo el tiempo de que la película no tuviera moral, de que no hubiera juzgamientos sobre los hechos de los personajes, traté de exponer una situación de ficción, construir un mundo y dentro de ese mundo estaban esas reglas. Ahí yo no debía tener pruritos con lo que sucedía en la pantalla.

¿Por qué decidiste que fueran desapareciendo los personajes uno a uno?

Para mí había una idea rectora de la película cuando me puse a escribir: que contara una desintegración, y esa desintegración incluía a una familia, que era este grupo de amigos y también incluía un relato, como si el guión mismo se fuera destruyendo a lo largo de la película. Que partieras de lo anecdótico de la narración para llegar a algo esencial. Y eso esencial ya no tenía historia. Los personajes van desapareciendo casi sin que te des cuenta y cuando desaparece el último, solo queda la naturaleza y la posibilidad de que algo nuevo empiece. Incluso la película podía prescindir hasta de sus personajes.
 
¿Estás contento con el resultado?

Muy contento.
 
¿Hacés películas para vos o para los demás?


Las dos cosas. Cuando uno las hace para uno, las hace para otro también. Siempre quiero que otra persona la vea y la disfrute. Creo que la película se completa cuando alguien la ve. Pero por otro lado pienso que el arte no tiene que tener un compromiso con un discurso ni con un mensaje ni con una interpretación. Pienso que el arte tiene que abrir las puertas a nuevas preguntas, y que las respuestas a ellas sean otras preguntas, y que se pueda captar la belleza de la obra.

¿Ganás plata haciendo cine?


Vivo escribiendo guiones, no dirigiendo películas. Trabajo escribiendo películas ajenas y recibo un sueldo por mi trabajo. Vivo de eso y bastante bien.

“Los Salvajes” podrá verse en Mendoza, próximamente, en el Bafici Itinerante. Y según Fadel, también se programará su estreno en alguna sala. Consejo: No se la pierdan, es estimulante para la cabeza y para el alma. Eso sí: amantes de las pelis pochocleras, mejor abstenerse.