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Memoria y desmemoria, ¿cuán enfermos estamos?

Escritor. Autor de "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia".

En su flamante novela "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia", Patricio Pron vincula una multiplicidad de registros -de la crónica a la catarsis y de la novela policial a la biografía- que le permiten resignificar la historia de su padre, un militante cuyas ideas marcaron el pulso de la vida familiar, atravesada por el miedo y el horror impuesto por la dictadura.

La novela, recién editada por el sello Mondarori, se inicia cuando un joven escritor radicado en Europa regresa a la Argentina para acompañar a su padre enfermo: así, los largos tiempos de la agonía se convertirán en un pretexto para indagar en la biografía paterna, atravesada por la militancia y la vida en clandestinidad durante la última dictadura militar.

A partir de una estructura que apunta a la intersección entre ficción y biografía, Pron se confronta con antiguos escritos en los que, además de dar cuenta del ideario político de una generación, su padre registra su interés por rastrear a un hombre desaparecido de su pueblo natal, una búsqueda que a su vez se conecta con el secuestro y desaparición de una compañera de militancia.

En "El espíritu de mis padres..." la temática de la dictadura no es abordada como patrimonio excluyente de sus actores directos: se trata de poner en evidencia las secuelas de la historia desde la mirada de las generaciones posteriores, de demostrar que el dolor y el horror tuvieron un efecto expansivo que excede el momento cronológico de la dictadura.

Pron, autor de obras como "Formas de morir", "Nadadores muertos", "Una puta mierda" y "El comienzo de la primavera" se encuentra por estos días en Argentina -estuvo radicado en Alemania y ahora vive en España- para presentar su obra, que según aseguró en entrevista con Télam puede ser leída "en contigüidad con textos como `76´ de Félix Bruzzone y `La casa de los conejos´ de Laura Alcoba".

-  ¿La confrontación con una historia que pone en primer plano el espíritu de lucha y la voluntad de transformación social de la generación de tus padres permite resignificar de una manera más "piadosa" la experiencia de una infancia que en cierto modo retratás como infeliz?

- No buscaba la piedad al escribir este libro ni tampoco ninguna reconciliación, sino revisar el pasado político de mis padres y de muchos otros integrantes de su generación con la finalidad de determinar cuánto de todo ello es útil aquí y ahora y, si acaso, de ofrecer una hoja de ruta a aquellos que estén involucrados en pesquisas en torno a la responsabilidad personal de sus padres en los hechos trágicos del pasado reciente. Por otra parte, no creo que mi familia sea particularmente disfuncional: buena parte de la forma en que fuimos criados se debió a las circunstancias peculiares en las que tuvo lugar esa educación, que estaba destinada principalmente a preservarnos en un período en que esa preservación no estaba garantizada, cosa que consiguió. En tanto nos mantuvimos unidos y sobrevivimos (más aun, en la medida en que mis padres consiguieron criarnos sin renunciar a cierta visión de los vínculos entre el individuo y la sociedad que estaba en el fondo de su proyecto político, que para nosotros adquirió por ello el carácter de un mandato), supongo que no podemos decir que mi familia no funcionó: por el contrario, funcionó en la peor de las circunstancias posibles.

- Además de la distancia temporal respecto al período que se narra, en tu caso se da el plus de la distancia geográfica ¿Cuáles son las ventajas de analizar la historia argentina bajo el trasfondo de otra cultura, primero la alemana y ahora la española?

 - El haberme ido de Argentina hace tiempo ha contribuido a que yo adquiriese una perspectiva que quiero creer que es más amplia sobre el país y las circunstancias en las que crecí en él, al tiempo que me permitía adquirir una distancia emocional con los hechos de mi infancia y sus principales actores sin la cual yo no podría haber escrito este libro. Por otra parte, mi estancia en Alemania me permitió conocer de primera mano la que posiblemente sea la enseñanza más valiosa que la sociedad alemana posterior al nazismo tiene para dar, que es la de que la memoria no constituye una cualidad intrínseca de las sociedades sino que es una actividad y que esta actividad debe ser repetida periódicamente (generación tras generación) para que los hechos trágicos que son su objeto no se repitan en el futuro.

- Hay en el texto varios recursos que buscan reforzar la verosimilitud del relato, como la incorporación de documentos escritos con faltas ortográficas ¿Son un intento por estrechar esa distancia que vos mismo calificás de "enorme" entre la verdad y la verosimilitud?

- Yo diría que es al revés: que la incorporación de documentos al relato (y una visión más general de la literatura como documento) estaba destinada a que el lector reparase durante la lectura en la enorme distancia que media entre verdad y verosimilitud. Me interesaba particularmente que estos hechos, siendo verdaderos, no fueran verosímiles, en la medida en que la verosimilitud es el resultado de una manipulación de los materiales literarios por parte del escritor a la que yo renuncié en la medida en que pude.

- El ensayista Ricardo Forster escribió alguna vez que "el arte de la memoria supone la utilización recurrente y a veces obsesiva del bisturí del olvido". Pareciera que en ese sentido, como una figura metafórica, funcionan en el libro la incapacidad tanto del padre como del hijo para recordar episodios del pasado ¿Acaso es necesario olvidar para recordar?

-Muy posiblemente. O quizás sea necesario discutir los vínculos entre memoria y olvido para que la primera no sea el simple reservorio de hechos insustanciales sino una herramienta de transformación. En ese sentido, el volver sobre los hechos trágicos que han sido olvidados no es una forma de “cerrar” o “curar” ninguna herida, sino un modo (muy doloroso, por cierto) de establecer cuán enfermos estamos (un poco a la manera de aquellos médicos que abren un cuerpo enfermo para saber si éste puede ser salvado) y cuánto de nosotros puede ser salvado todavía.