Bermejo llama a resistir el dedo de Cristina
Adolfo Bermejo luce tranquilo y asentado en su cargo de senador de la Nación. Ayer fue un día especial para él como legislador porque pudo instalar en el Congreso de manera simbólica la idea de proclamar al vino como bebida nacional, que ya lo es, pero en este caso respaldado por una ley nacional. Luego de una degustación en el Salón Azul del Senado, Bermejo se dispuso a hablar de política con MDZ en su despacho oficial.
Y si bien no lo dijo abiertamente en esta charla, estuvo flotando todo el tiempo el motivo de su dimisión a la posibilidad de ser candidato a gobernador en las últimas elecciones de 2011. El maipucino se ha curtido en este planeta K que no le es afecto y se nota que el sentimiento es recíproco. Será por eso que nunca admitirá que decidió no ser candidato a gobernador porque era el que mejor imagen tenía para ese cargo -dentro del peronismo mendocino- pero que no contaba con la bendición presidencial. Esa aversión kirchnerista se la ganó por su postura en contra de la ley del matrimonio igualitario y a favor de la ley de Glaciares.
En realidad Bermejo se sintió maniatado. Sin decirlo, se nota que el hombre aún recuerda que quedó entrampado entre la estrepitosa derrota electoral de 2009, cuando nadie quería ser candidato, y el exultante 2011 donde los postulantes sobraban.
Hoy se encuentra en una posición expectante y se nota que tiene opinión con "firma autorizada" como referente del histórico sector Azul. Por eso marca la cancha y por momentos declara una resistencia clara a la intervención de "La Rosada" tal como él indica al poder central en el momento de definir las candidaturas para el año que viene. Ese clima acaparó esta entrevista de MDZ en el Senado de la Nación.
- ¿Qué pasará con el peronismo en Mendoza para el año que viene?
- Creo que el peronismo se va a ordenar, que no habrá demasiados diferencias y que no habrá internas. Y además está el temor que como en otras elecciones te impongan candidatos desde Buenos Aires. Una cosa es que te propongan algún candidato y otra que te armen la lista y que te metan la mano en los distritos. Todavía me acuerdo lo que pasó con Bauzá que a mi no me gustó para nada. A uno le puede gustar más o menos Bauzá pero que te condenen por el apellido… la verdad es una actitud que no comparto ni compartí nunca. Ante esa posibilidad el peronismo de Mendoza debe estar preparado porque desde la provincia los peronistas siempre tenemos algo qué decir. Como pasó en el 2007 con (Celso) Jaque y con (César) Biffi. Yo era presidente del partido y el mandato de La Rosada fue Biffi. Nosotros dijimos "ni en pedo" y aguantamos. A tal punto que la Concertación se empieza a romper en Mendoza porque le ganamos la gobernación y en Buenos Aires nos insultaban en veinte idiomas. Por eso el peronismo mendocino debe estar alerta para protegerse.
- ¿Y cómo se instrumenta?
- Hablando con los sectores, entre el gobernador, la Corriente, el Eje peronista y nosotros. En algún momento nos tenemos que sentar a acordar.
- ¿Y a la Cámpora la considera dentro de este escenario?
- La considero como un grupo del oficialismo porque nace de ahí, como también fue y es la Juventud Peronista. Yo mantengo diálogo con los jóvenes del sector azul para tratar temas como el aborto y el voto a los 16 años. Pero siempre se debe empezar desde abajo, cosa que no siempre pasa.
- ¿Quién será el candidato a diputado nacional de los azules?
- No está aún definido podemos ir con uno propio o acompañar a otro.
- ¿Se barajaba el nombre de su hermano, Alejandro (el intendente de Maipú)?
- Se mencionó pero también se habló de Jorge Omar Giménez (el intendente de San Martín) y del mismo Jorge Tanús que lo expresó y también se habló de Miriam Gallardo. Pero nada está definido y tampoco lo hemos explicitado. El tema es que (Alejandro) Abraham está muy lanzado y no queremos que haya internas. Hay que tener en cuenta que ahora están aplicadas las Paso y el punto es que no se desordene la interna hacia abajo con los otros cargos. Tenemos que ser cuidadosos porque las legislativas siempre son difíciles y se puede repetir una mala elección como en el 2009.
- ¿Quién conduce hoy al sector Azul?
- A los azules nos pasaron varias cosas en los últimos años. Por un lado en el 2009 mi “derrota” como senador, después yo podría haber sido candidato a gobernador y que por distintas circunstancias -que algunas se conocieron y otras no- no quise serlo y luego se complicó más con la no reelección (a diputada nacional) de Patricia (Fadel). Fue un sacudón importante para los azules. Desde ahí empezamos a reconstruirnos a rearmarnos. Lo de la Patricia fue una decisión de la presidenta de cambiarla por una piba de La Cámpora (se refiere a Anabel Fernández Sagasti) porque si hay alguien que hizo bien los deberes en la Cámara de Diputados fue ella y lo hizo de manera impecable. Entonces con esos dos desplazamientos quedamos en desventaja y los intendentes me pidieron que coordinara todo.
La presidenta, los ministros y la Ley de Medios
Bermejo se dispone a mirar a su alrededor y el funcionamiento político de sus colegas en medio del tironeo del Gobierno con el Grupo Clarín. Las vicisitudes de esta de pelea también afectan al Congreso.
"Al bloque oficialista está muy ordenado y acompañando a la presidenta. Veo al oficialismo con mucha claridad para ver hacia dónde apunta. En eso se ve al Poder Ejecutivo enfocado. Quizá para abajo lo veo algo disperso. La presidenta bajando el mensaje y al frente de todo, pero en el rango ministerial falta. Por ejemplo, en su momento (Julio) De Vido mostraba una fortaleza única y luego bajó unos escalones y aparecen otras figuras como (Axel) Kicillof o el mismo (Florencio) Randazzo que se mostraba como el gran dirigente. Lo digo sin ofender. No se ve una conducción política fuerte detrás de la presidenta.
- Es decir que es la presidenta la que mantiene la bandera.
- A lo mejor es la impronta de ella y es su voluntad de concentrar todo y ser ella la que tira del carro. Lo que no veo es una dirigencia direccionada como en su momento fue Alberto Fernández con Néstor o el mismo De Vido en aquel momento o lo que era Aníbal Fernández antes de venir acá (al Senado). O sea, llevado a Mendoza no veo un "Cazabán de Jaque".
- ¿Entonces está firme el Gobierno nacional en este final de año?
- Lo veo firme en cuanto a la contención. Hay mucho apoyo de los gobernadores. En el caso de Mendoza llega el gobernador a la Casa Rosada acompañado de los intendentes propios junto a los aliados. Eso pasa con los intendentes bonaerenses también.
- ¿Y cuál es el inconveniente entonces que tiene hoy Cristina?
- Lo que yo veo es la reelección o mejor dicho, la no reelección que genera ciertos movimientos internos. Pero de todos modos esto se pone de manifiesto tres años antes. Es mucho tiempo para que ocurra aunque es propio de estos tiempos cuando se supone que no habrá reelección. Porque si uno tiene asegurada la reelección entonces todos están ordenados y concentrados en la gestión. En cambio si no tenés la oportunidad de ser reelecto entonces hay distracciones en ese sentido.
- ¿Usted da por descartada la reelección de la presidenta?
- Yo creo que no habrá reelección. No la he visto a la presidenta hablar del tema. Creo que hay funcionarios que reinstalan el tema por el peligro de la dispersión que se puede generar.
- ¿Para usted el kirchnerismo es transformador?
- En el país sí. No me quedan dudas porque hubo hechos contundentes que tienen que ver directamente con el peronismo. Por ejemplo: jubilaciones, la asignación universal por hijo, y varias otras políticas que han sido bien aplicadas.
- ¿Y cuál es su opinión sobre la Ley de Medios?
- Creo que es una buena ley y que no haya monopolios y que esto se abra y que los grandes grupos se desprendan. Tarde o temprano el Grupo Clarín se va a tener que desprender como los otros multimedios. Pero hay que ser respetuosos de las decisiones de la justicia y no se puede decir que le vamos hacer juicio político a los jueces porque no nos gustan los fallos. Tampoco espero, que ninguna institución se desmadre. Todo debe ir por los carriles normales.
La sombra del Chueco, el trabajo Ciurca y la muerte de la Promoción
En una charla con un dirigente azul es imposible no hablar del fundador de la línea interna. En especial cuando ha tomado ciertas distancias y su silencio público lo elevan a la categoría de leyenda por su pericia para tejer y destejer tramados políticos. Y sin ser caprichoso, de la leyenda de la rosca como es Mazzón, es casi es una consecuencia hablar de un cultor de estas acciones políticas como lo es el vicegobernador Carlos Ciurca.
- ¿A qué se dedica Juan Carlos Mazzón ahora?
- El Chueco sigue con su tarea como asesor de la Casa Rosada y desde ahí ayuda a los intendentes y armando esquemas políticos cuando vienen los años electorales.
- ¿Y qué opina de Carlos Ciurca?
- Siempre nos reímos porque recordamos que él comenzó en el sector azul. Y la verdad es que, por naturaleza es un armador tremendo, lo hace bien y es su especialidad. La verdad que mientras que con el gobernador no tenga problemas.
- ¿Qué problemas?
- A mí me llamó la atención que a pocos meses de haber asumido lanzaron una línea interna. La tensión fue máxima. Yo se lo dije: “¿cómo puede ser que el gobernador banque esto?”.
- ¿El gobernador está en la Corriente, la línea de Ciurca?
- No… el gobernador la habilitó porque el que la encabezaba era vicegobernador. Pero después varios pedidos todo se normalizó.
- ¿Qué evaluación hace del primer año de gestión?
- Creo que lo llevó bien. Apurado por el déficit primero y va a terminar bien en ese sentido. Formó un gabinete como él quería porque sobrevoló cualquier interna. Y ojalá lo termine bien con la caída de la Promoción Industrial. Me parece que esto lo pondrá en valor porque podrá decir que durante su mandato se cayó ese sistema. Y eso vale mucho en Mendoza.
- ¿Pero trabajó para que se cayera la Promoción Industrial?
- Sí. Y trabajó mucho. Hizo gestiones, se la pasó todo el año hablando con el Ejecutivo nacional y con los gobernadores de las provincias promocionadas. Incluso nos pidió ayuda y desde aquí presentamos un proyecto de ley pidiendo la derogación del decreto 699 que a los oídos de La Rosada no resultan muy simpático pero se hizo para ayudar al gobernador.