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"Nadie de la oposición está en condiciones de liderar el cacerolazo"

La socióloga y encuestadora, analiza el cacerolazo de ayer, su presente y el futuro que se puede estar cocinando en esas ollas golpeadas. Una encuesta hecha en Mendoza.
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Las cacerolas sonaron otra vez. A nivel nacional, la movilización, politizada mucho más que el pasado 13 de septiembre, alcanzó un nivel imponente. El Gobierno vinculó a los caceroleros con la oposición y, si bien dirigentes del fragmentado arco opositor se hicieron presentes, los manifestantes no parecen sentirse representados uniformemente por alguno de ellos.

Analizamos brevemente el fenómeno con Martha Reale, directora de Proyectos de la consultora directora de Proyectos Reale Dalla Torre Consultores:

- ¿Cómo cree que va a afectar políticamente el cacerolazo de ayer en el Gobierno nacional?


La primera consecuencia se deberá registrar el Gobierno, es la “pérdida la calle”. La foto de ayer con cientos de miles de personas auto convocadas, contrastará por mucho tiempo con los intentos por aglutinar adherentes mediante metodologías tradicionales de la política, como la “movilización” de militancia. Por otra parte, más allá del reclamo popular del 8-N, el gobierno de Cristina deberá decidir si persiste en su empeño por fidelizar el núcleo duro del kirchnerismo, aún a costa de medidas claramente irritantes para sectores independientes. O bien, redefine su estrategia política y retoma el camino de la conquista de los segmentos medios. De ello y no de otra cosa, dependerá que el capital político de CFK detenga y revierta su tendencia decreciente.

- ¿Quiénes fueron y por qué?

Fueron integrantes de la clase media saturados por un estilo de gestión que no los representa. Independientemente de la naturaleza de  reclamos - inseguridad, corrupción, “no” a la reforma constitucional, libertad de expresión, avasallamiento de poderes, entre otros, - el “hastío” fue el elemento que emergió como el principal disparador de la congregación.

-¿Hubo gente que participaría y no lo hace? ¿Por qué?

Más allá del número de asistentes, conviene enfocar la mirada sobre los adherentes al 8

N. Un sondeo realizado la última semana en el Gran Mendoza, nos indicaba que el 51% de los consultados apoyaba la convocatoria. El 31% manifestaba no saber de qué se trataba, el 11,5% la rechazaba y el 6.5% evitó pronunciarse. El alto porcentaje de aprobación registrado (51%), echa por tierra el argumento que indica que el “espíritu cacerolero” se expresa sólo en el segmento socioeconómico más acomodado.

 

- ¿Por qué no participan?

Es difícil determinar por qué asiste un grupo relativamente reducido si el grado de apoyo es tan elevado. Quizás el prejuicio ante un estilo de reclamo inédito, la incredulidad de que el mismo tenga efectos concretos sobre su vida cotidiana, el temor a disturbios o peor, a represalias, explique en parte la aprensión a la cita. Sin contar con el efecto de altas temperaturas más amenazas de viento zona, que conspiraron específicamente contra el deseo de participar de muchos mendocinos.

- El Gobierno identificó a los manifestantes con "la oposición". ¿Por qué cree que se esmeró en esa identificación?

Es una estrategia política. Es más sencillo exhibirlo de esa manera, porque coloca la pelota en la cancha de la oposición. “Que busquen dirigentes que los representen”, dijo hoy Cristina. Como estrategia, es inteligente. El problema sería que lo crea realmente.  

- ¿Alguien de la oposición está en condiciones de conducir políticamente este fenómeno?

Hoy no hay ningún dirigente en condiciones de capitalizarlo y conducirlo políticamente. Esa es la mayor fortaleza del Gobierno de CFK. No obstante, ello no quiere decir que la oposición pueda articularse y presentar una alternativa viable para los próximos comicios. Habrá que esperar…