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Los Cuoghi estudiaban de noche y trabajaban de día: hoy son empresarios exitosos

Dueños de la empresa de piscinas IPC, que es una de las más grandes del país.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Javier, Fernando y Silvana Cuoghi son hermanos muy unidos y agradecidos con sus padres por los valores que les enseñaron. Pero principalmente porque les inculcaron "la cultura de trabajo".

Los dos varones, de adolescentes, estudiaron de noche y trabajaron. Mientras sus amigos iban a jugar a la pelota o a bailar, ellos trabajaban de domingo a domingo para poder lograr concretar un sueño: tener una empresa propia.

Hoy los tres son los dueños de Piscinas IPC, cuya planta está ubicada en el Parque Industrial de Las Heras. Cuando adquirieron el terreno comenzaron a levantar ellos mismos la construcción y de a poco se transformaron en una de las fábricas más grandes de Argentina.

Allí, en medio del ruido típico que un trabajo de fábrica demanda, los hermanos Cuoghi recibieron al equipo de MDZ Online y conversaron abiertamente de lo duro que fue para ellos el inicio y del orgullo que les produce haber logrado convertirse en unos de los mejores en Sudamérica.

-¿Cómo nace la empresa?

Javier:-
La empresa nace cuando nosotros estábamos terminando los estudios secundarios. Con Fernando nos llevamos dos años de diferencia y cuando estábamos llegando al final de la secundaria, mi papá nos plantea la posibilidad de armar un negocio en un taller que había cerca de nuestra casa. Así, lo empezamos a pintar, a refaccionar y adecuar para armar un negocio. Tenemos unos tíos en Córdoba que fabrican cúpulas para camionetas y comenzamos con eso. Trayendo cúpulas en consignación y las vendíamos. Después empezamos a fabricar los primeros tanques de agua de fibra de vidrio y por esos años surgió la posibilidad de acceder al Parque Industrial de Las Heras. Esos fueron nuestros inicios… Arrancamos muy de abajo y con mucho esfuerzo. En mi tesis para la universidad hice un estudio de mercado para las piletas y ahí nos dimos cuenta que no estaba muy desarrollado el mercado y que había campo de acción. Esto fue a principios de los ’90.

Al principio, compramos muchos libros, vimos mucho qué se hacía fuera del país. Tratamos siempre de que el diseño de las piletas fuera lo más similar a una de material, que tuviera una línea adecuada a la construcción. Normalmente las piletas de fibra de vidrio se concebían como muy brillantes y con muchas curvas y la verdad que no condicen con el resto de las construcciones.

Fernando:- Tuvimos épocas muy difíciles con Javier. De muy jóvenes teníamos que estudiar de noche y trabajar de día, pero de domingo a domingo. Nuestros amigos nos decían que estábamos locos porque no descansábamos ningún día, pero es nuestra cultura de trabajo. A nosotros las cosas que nos identifican como empresa familiar es la unión de hermanos que ha hecho que tengamos la firmeza que tenemos. Los tres nos hemos unido mucho y complementado perfectamente. Nuestros inicios fueron de muy de abajo y a puro esfuerzo familiar. Hoy, seguimos manteniendo una visión empresarial y hay que seguir actualizándose y capacitándose. Cuando tenemos los medios vamos al exterior y traemos las últimas tendencias para ofrecer el mejor producto.

Yo hacía el secundario a la noche y durante el día construíamos el galpón. Nosotros hicimos todo, desde los galpones hasta lo que ven hoy. En ese momento no había luz en el Parque Industrial así que nos la tuvimos que ingeniar para poder construir. Además, fue todo a pulmón y con el capital que nosotros teníamos, sin subsidios. Nosotros dejamos la vida acá, somos los primeros en llegar y los últimos en irnos y hemos logrado tener un excelente equipo que trabaja a la par nuestra.

-Hay mucha gente que tiene prejuicios con este tipo de piletas, ¿cómo han trabajado ese punto?

Javier:- Trabajando cliente por cliente, demostrándole confianza y que con la calidad que se fabrican es comparablemente superior al resto. Siempre las hacemos reforzadas y con mucho material. Eso el cliente lo nota.

Fernando:-  Cuando el mercado nacional conoció la calidad de nuestras piletas, solo lo absorbió. Tenemos demandas de muchas provincias, así es que hemos franquiciado la marca. Estamos en 15 provincias actualmente con 40 locales repartidos en ellas.

-¿Empezaron colocándolas ustedes?

Fernando:-
No. Nacimos como fábrica y mientras nosotros fuimos creciendo como fábrica, trabajamos con una persona que se dedicó a colocarlas y actualmente tiene una empresa constructora. Nos acompañó en el crecimiento. Nosotros hemos logrado sacar un producto de primera y él un servicio de primera. Esta empresa es Amaya Construcciones.

-¿Cuánto cuesta una pileta de este tipo? ¿Es accesible para una familia de clase media?

Fernando:- Esa pregunta es clave. La pileta como casco tiene un cierto precio a la que puede acceder cualquier familia, pero sería llegar como si fuera una pelopincho... Te explico: El problema de las piletas de supermercado es el agua. Yo estoy contra eso porque gastas mucha agua. La gente compra masivamente piletas y las llenan y vacían durante todo el verano, prácticamente están descuidando el agua ya que tiran cuatro mil litros de agua cada dos días. Entonces lo que nosotros proponemos es que el casco de la pileta vaya con una buena instalación y un equipo de filtrado para que usés la misma agua todo el año.

Javier:- Puntualmente es un producto de clase media hacía arriba. Hoy, no es un producto que sea caro…

Tener una pileta terminada de un tamaño de seis metros por ocho metros ronda entre los 30 y los 50 mil pesos.

-¿Recuerdan cuántas piletas vendieron el primer año? ¿Cuántas venden actualmente?

Javier:-
Unas 10 o 15 piletas. Eran moldes chicos.

Fernando:- Actualmente estaremos en unas dos mil a nivel nacional. Nuestra meta es captar el mercado nacional en forma completa… Ahora estamos metidos en un nuevo proyecto que es el Parque Industrial II de Las Heras, donde tenemos un terreno de seis hectáreas para tener una nueva planta industrial. Será una inversión a cinco años en la que pretendemos tener una fábrica semi automática de piscinas y poder abastecer bien al país.

-Las trabas a las importaciones, ¿los han perjudicado en este negocio?

Fernando:-
No hemos dejado de sufrirlas como todo el mundo…

-¿El precio del dólar oficial estancado, los perjudica?

Fernando:-
Nosotros nunca hemos sido de especular, si no de reinvertir. No estamos pensando si el dólar sube o baja, sino invirtiendo para crecer. Plata que te llega, la reinvertís para seguir sumando.

-¿Este gobierno le da facilidades a los emprendendores para crecer?

Fernando:- Es un tema político… eh… Yo soy cero política, pero tampoco soy crítico… Es decir, hay muchas cosas que no comparto, pero eso no quiere decir que le esté echando la culpa al gobierno. Tampoco quiere decir que estoy a favor. Yo voy para adelante con nuestra visión de empresa y a base de esfuerzos y no de especulaciones. No somos de salir a pedir ni a buscar beneficios. Soy muy neutral y analista… Creo que hay que estar bien informado para opinar y nosotros estamos muy metidos en nuestro trabajo.

-¿En algún momento del negocio aflojaron? ¿Se sintieron superados por la situación?

Javier:- Sí, una vez que tuvimos un incendio en la planta…

Fernando:- Si me preguntás hasta dónde llega nuestro sueño, creo que ahí entra un poquito la política. ¿Por qué? Porque hoy por hoy hay cosas en las que realmente necesitamos políticas para mejorar. Por ejemplo, cuando vos pedís un currículum de un chico de un colegio técnico, te encontrás con que la experiencia laboral que tienen los jóvenes de entre 18 y 25 años es de cibercafé. No hay un perfil técnico, no hay cultura de trabajo… Yo no estoy de acuerdo con los planes sociales y todo ese tipo de cosas. Entonces, cuando un empresario decide tomar a un chico y se encuentra con que tiene que capacitarlo desde cero, hasta hay que pedirles que respeten el horario, cosas básicas… Yo creo que al argentino le falta cultura de trabajo. Así, cuando uno evalúa hasta dónde pretende crecer, se da cuenta que en el medio se encuentra con gente que no comparte la misma cultura de trabajo y la misma forma de hacer las cosas bien. Entonces, lográs abarcar  hasta un cierto punto porque uno no puede estar abarcando y controlando todo para que salga bien.

Javier:- Todos trabajamos muchas horas al día y si lo hacemos con vocación y ganas es distinto el resultado y eso suma mucho. Cuando uno está haciendo un trabajo a desgano pasa lo contrario.

-Cambiando de tema, ustedes como hermanos y socios, ¿en algún momento de la semana prefieren no verse para descansar uno de otro?

Fernando:-
Primero que nada, nosotros tenemos que agradecerle a nuestras señoras por el apoyo que nos dan, porque nosotros pasamos muchas horas en la empresa. Como te decíamos somos los primeros en llegar y los últimos en irnos. Entramos a las 7 de la mañana y nos vamos a las 19. Te digo que a veces rozamos la barrera de lo adictivo al trabajo. A principio de año, iniciamos un proyecto para trabajar sólo de lunes a viernes…

Javier:- Lo que te queremos decir con esto es que reorganizamos los horarios para que no se resienta la producción que hacíamos el sábado y así todo el personal pueda descansar sábado y domingo. Pero más allá de eso, nosotros los fines de semana compartimos la pasión por el aire libre, nos gusta andar en moto…

Fernando:- Con mi  hermano de chico compartíamos la misma pieza, de adolescentes nos fuimos a vivir juntos. Después cuando nos casamos, los tres hermanos nos fuimos a vivir al mismo complejo de departamentos… Nos vamos de vacaciones juntos. La verdad que somos muy unidos. Algo que nos enseñaron nuestros papás Pedro y Adriana, que además de inculcarnos la cultura del trabajo, nos enseñaron a ser unidos. ´

Mirá el videoclip, hacé un recorrido por la planta IPC y conocé como el fotógrafo de MDZ, Nacho Gaffuri, hizo la producción fotográfica para esta entrevista:

 

Producción audiovisual: Gema Gallardo Accardi y Edwards Gajardo, en Twitter: @edugajardo