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El asistente social que cultiva los aromas de la cocina

Es licenciado en trabajo social y tienen un vivero de hierbas aromáticas en Blanco Encalada.

En Twitter: @GemaGallardo

Daniel Mazzocca es un hombre muy rico, pero no por las cifras de su cuenta bancaria ni por lo que factura en su emprendimiento privado. Es una persona rica y afortunada porque logró cumplir uno de sus sueños, porque logró construirlo con sus propias manos, hacerlo crecer con amor y, hoy, poder desarrollarlo en una de las zonas más lindas de Mendoza: Blanco Encalada.

Daniel es el dueño de Almazén de Aromáticas, un vivero ubicado en el kilómetro 26 del Corredor de Cacheuta. El lugar tiene una vista privilegiada del Río Mendoza y allí se mezclan los olores de la albahaca, el tomillo, el perejil y el cilantro con el de la jarilla y otras plantas autóctonas.

El cantar de las aves se mezcla con los sonidos del río y algún que otro ladrido de los dos perros que Mazzocca tiene como mascotas. Pero el amo y señor del lugar es un excéntrico gato blanco llamado Pet, que estuvo merodeando a Daniel y al equipo de MDZ Online mientras se realizaba la entrevista en ese lugar paradisíaco.

Esta es la vista del Río Mendoza que Mazzocca tiene desde su vivero.

"Hace nueve años que vivo acá. Cuando compré el lote lo primero que hice fue plantar y me vine en el 2003 en una casilla, que me prestó un amigo. Así empecé a construir de a poco y siempre con ayuda", cuenta el hombre que es trabajador social.

"Mi profesión no tienen nada que ver con esto (por el vivero), pero esto me ayuda mucho. Meter la mano en la tierra me fortalece. Por las mañana soy asistente social y en las tardes me dedico a la tierra", comenta y explica que trabaja para un Juzgado de Familia.

-¿Quién te inculcó el amor por las plantas?

-Siempre me han gustado las plantas, desde niño. Pero la cosa empezó hace unos 20 años cuando decidí hacer una huerta orgánica y fui a INTA a pedir un promotor. Así vino uno a visitarme. Con esa persona nació una amistad que continúa hasta el día de hoy y si algo sé, lo sé por él. Este hombre se llama Daniel San Martín. Con él también hice cursos de reproducción de aromáticas que es lo que me gusta hacer. Tuve durante muchos años una huerta, incluso tuve una aquí, que habrá durado unos tres años… De a poco fue creciendo un anhelo de tener un vivero y hace un año y medio pude concretarlo –recuerda mientras ceba mate con miel y continúa- El vivero está para que sea visitado por el público en general. Cada vez se está haciendo más conocido, viene gente que vive por el lugar y turistas que vienen a pasar el fin de semana a la montaña. Hace unos años atrás, cuando se cerró el paso con la construcción del dique Potrerillos, se murió la zona, pero poco a poco se empezó a apostar a emprendimientos privados y la zona se transformó en un lugar para hacer turismo de día o de fin de semana. Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que es el lugar más congestionado de la provincia los fines de semana. A la hora en que la gente regresa a la Ciudad hay colas larguísimas de autos.

-¿Los mendocinos consumen hierbas aromáticas?

-Sí, sí.

-¿Cuál es la planta vedette del vivero?

-He hecho un jardín nativo antes de llegar al vivero y tiene un concepto muy importante para Mendoza, porque son plantas que tienen poco requerimiento hídrico. Cada planta tiene su nombre y entre ellas hay una que se destaca mucho que se llama Santolina. Es una planta muy aromática y mucha gente la utiliza en los balcones para ahuyentar bichos y mosquitos. Pero la gente también consume las aromáticas de uso gastronómico y medicinal. Creo que entre las plantas y el hombre hay una memoria genética, al igual que con los animales y creo que hay que recuperarla. Me impresiona la sabiduría que hemos perdido a nivel de humanidad. Es decir, de repente uno está rodeado de todo lo que te cura y no lo sabés. Por eso, esto para mí es un aprendizaje. Es apasionante saber para qué sirve cada planta porque empezás a meterte y descubrís lo maravillosa que es la naturaleza. Hay un proyecto a futuro de hacer un mirador hacia el río con una casa de té. Además, tenemos un objetivo social: queremos traer chicos con capacidades especiales y hacer visitas guiadas, además de traer gente de la tercera edad. Todavía no tenemos muchas comodidades, pero queremos que sea algo abierto, no queremos centrarnos sólo en el aspecto económico de la cosa.

El jardín nativo que Daniel realizó antes de ingresar a su vivero.

-Si te duele algo, ¿acudís a las plantas o a la farmacia…?

-Estoy empezando. Hemos tenido algunas experiencias con mi compañera de vida con cosas simples, por ejemplo con torceduras de pie. Así fuimos a los libros y descubrimos que haciendo un cocimiento de salvia, romero y malva, al usarlas ha sido mágico. Ella se torció un pie y estuvimos a punto de salir al hospital, pero hicimos primero el preparado y a los cinco minutos ya podía mover el pie. Luego hicimos tres baños más y salió caminando como si nada hubiera pasado. De algún lado salen los componentes de los remedios…

-¿Acá regás con agua del río?

-Tenemos agua de río, viene por una red. No es potable pero es bastante buena. Yo he tomado siempre esa agua y nunca he tenido problemas pero para la gente que viene de visita tengo agua mineral.

-Ah, la consumís…

-Sí, pero ahora voy a empezar a disminuir el consumo porque viene mucha gente al río y, quizás, haya posibilidad de que se contamine más.

-¿Desde que vivís acá la tomás?

-Sí y nunca tuve problemas, pero Irrigación ha montado cartelería que indica que no es apta para el consumo.

-Y como trabajador social, ¿cuál es la zona en la que te movés?

- Mi zona de trabajo es Agrelo, Perdriel y tengo un régimen bastante libre de trabajo en cuanto a que no tengo horarios estrictos.

El vivero cuenta además con una gran variedad de plantas autóctonas.

-¿A la Ciudad vas…?

-Sí, voy algunas veces. Acá viene mucha gente y me habla sobre lo tranquilo que es el lugar…Pero lo más lindo que tiene es la gente que uno conoce acá. Muchos me dicen de lo conflictivo que es vivir en la ciudad, de los problemas que tienen con los vecinos y creen que viniendo acá podrían olvidarse de lo que les pasa. Pero para mí el tema no pasa por escapar sino por solucionar y enfrentar lo que te toca. Podés vivir acá y ser un infeliz o vivir en la Peatonal y ser el hombre más feliz del mundo. El lugar puede ayudar a una mejor calidad de vida pero el lugar está dentro de uno y los problemas nos los llevamos así vayamos a la China. Creo mucho en el lugar interior…

-Últimamente son muy frecuentes las noticias donde niños son víctimas de diferentes hechos violentos, inclusive fue muy impactante el caso de pedofilia de Godoy Cruz aunque aún no se ha podido comprobar el relato de la pequeña… A lo que voy, ¿notás que estos hechos se van incrementando?

-Ese tipo de casos no es el tipo de caso que más se vea. Yo trabajo en una zona semirural y hay problemas pero no de ese extremo…

-Hay muchas personas que critican la Asignación Universal por Hijo…

-Me parece bien que la gente reciba esta asignación porque hay muchos que no tienen nada. Es muy difícil colocarse en el zapato ajeno y ver una realidad de donde la ven ellos. Los problemas sociales son complejos, hay que atacarlos por todos los frentes y no por ese solo. Los problemas sociales involucran vivienda, salud, educación, trabajo… Creo que en la medida que vayamos atacando por todos esos frentes se van a ir viendo mejoras. Igualmente creo que el problema del hombre es espiritual… creo en una revolución espiritual no tanto humana a través de lo que te acabo de decir. Creo en el despertar interior del hombre…