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"El vino no va a crecer si no se recupera el blanco"

El director general de Campari analiza el negocio de las bebidas alcohólicas.
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Gustavo Domínguez es director general de Campari Argentina SA, analista y consultor sobre el mercado de bebidas alcohólicas en la Argentina. En diálogo con MDZ, analiza qué pasa en este negocio, la pelea entre vino y cerveza y las perspectivas a futuro. Esto dijo:

-¿Qué está pasando con el negocio de las bebidas alcohólicas en la Argentina?

- Hay un proceso de segmentación de mercado que es irreversible. En el consumidor de productos masivos la cerveza está ocupando un lugar muy importante que ha dejado ganar el vino blanco. Porque la caída del vino no está cimentada por la baja del vino tinto, que ha logrado crecer en los últimos 15 años, sino por el derrumbe del vino blanco. Y estos son los números oficiales del INV. El consumo en general de las bebidas alcohólicas en la Argentina se ha mantenido inalterable en los últimos años. Si se mira a lo largo de los últimos 20 años, las bebidas alcohólicas vino y cerveza estaba en unos 80 litros per cápita al año en los ’90 y ahora están más o menos en poco más de 70 litros. Y dentro de esto, las bebidas alcohólicas de mayor graduación no han crecido mucho en su consumo, salvo el caso del fernet en la Argentina. En estas bebidas se habla de un consumo per cápita al año que oscila entre 3 y 2 litros.

- ¿Esta segmentación irreversible de la que habla para el mercado, es positiva o negativa para el vino?

- Yo creo que el vino ocupa un rol irremplazable que es el de la mesa. La mesa familiar está con el vino en la Argentina y esa es una cuestión de prestigio que difícilmente pierda el vino. La comida está invariablemente asociada al vino, lo que sucede es que en cualquier lugar del mundo previo a la cena o la comida se toman otras bebidas como puede ser cerveza, vermut o un vino blanco incluso. Yo creo que el vino tiene espacios y está tratando de ganar otros como puede ser la noche donde pelea constantemente con los frizzantes y el champagne. Aunque personalmente creo que para competir en la noche hay que tener bebidas que se adapten al consumo de la noche y las únicas que se adaptan a este consumo son las más frescas. No podes llegar a la noche a competir con un vino malbec. Estoy seguro que el vino no va a tener una expansión importante en la medida que el vino blanco no se recupere.

Gustavo Domínguez, director de Campari Argentina.

- Porque, como dice, en esta segmentación el vino blanco es el que está perdiendo.

- Claramente. Si se miran los números del INV, lo que se ha caído en la Argentina es el consumo de vino blanco y en este mismo período lo que ha crecido es la cerveza.

- ¿En este proceso, cuánto hay de cambios de consumo y cuánto de errores o falencias de la industria por desatender este mercado? 

- Yo creo que hay cambios de tendencia, que hacen que hoy se consuman canastas de bebidas y no un solo tipo de producto. El vino ocupa un rol que es importante, pero aquí el vino blanco es el gran perdedor frente a la cerveza. Porque lo que tiene el vino blanco es el concepto de refrescancia, tomas un vino blanco y te refresca. Se tomaba en verano vino blanco con hielo y soda para refrescarse. Y si uno mira uno de los productos más exitosos que ha tenido la industria en los últimos años ha sido el champagne y el espumante o frizze, y todos son vinos blancos. Hay una cuestión de hábitos de consumo y otro aspecto de foco de la industria. Argentina ha hecho un trabajo extraordinario para posicionar sus vinos tintos en el mercado interno y externo, pero ahora la gran oportunidad en el mercado interno la dan los vinos blancos, porque la industria es exitosa al posicionar sus vinos tintos. Si uno mira mercados como Estados Unidos, donde el 42% es vino tinto, 42% es blanco y 16% es rosado.

- Y Argentina tiene potencial como para posicionar mejor sus vinos blancos y rosados.

- Tiene potencial para llegar a todos. El vino rosado es una oportunidad intermedia para trabajar y si ves las estadísticas del INV, todavía no están discriminados los rosados de los tintos.

- ¿Cuáles deberían ser los ejes de acción, teniendo en cuenta la pérdida del vino blanco frente a la cerveza con el concepto de “refrescancia”?

- Primero desmitificar el tema de que el vino blanco es malo. Yo cuando expuse en Mendoza llevé un fragmento de la película “El hijo de la novia”, cuando el personaje de Ricardo Darín, que tiene un restaurante, pelea con alguien que no le quiere mandar el vino y en una parte del diálogo dice “… también mándeme un par de cajas de vino blanco que siempre hay alguien con mal gusto que lo pide”. Se tiene que trabajar para que el vino blanco ocupe momentos de consumo. En un asado al medio día en verano, con 30 grados de calor,  si me servís un vino tinto yo te digo no me mates. También hay que mirar los desarrollos que están haciendo otros países con sus vinos blancos. España tiene el 40% de su consumo en rosados y blancos, Argentina tiene sólo el 25%.

- También hay una cuestión de foco. Las bodegas apuestan poco por sus blancos.

- Si, desde el punto de vista interno, las bodegas le tendrían que dar más espacio a sus vinos blancos y rosados. Es una opinión personal. Porque apostar por los blancos es una oportunidad y no significa que se pierde en los tintos. La apuesta es para ganar.

- ¿No hay una falencia comunicacional por parte de las industrias a la hora de posicionar sus vinos blancos en el mercado interno?

- Lo que estoy seguro es que si toda la industria se focalizara, se podrían hacer vinos blancos mucho más ricos y fáciles de tomar. Es una cuestión de foco, no de calidad. El país demostró que es uno de los grandes exportadores de vino a nivel mundial y un buen caso para seguir es el de Nueva Zelanda, que exporta cerca de U$S1.000 millones al año y el 97% es de vino blanco porque no tiene otra cosa para hacer. Hay mercado en el mundo para el desarrollo de vino blanco.