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"La principal discriminación sigue siendo la miseria"

Escritor y periodista. Autor de "Historia de la homosexualidad en la Argentina".

Osvaldo Bazán es periodista, un excelente periodista que a lo largo de su carrera ha indagado sobre todos los temas; ha preguntado a políticos, actores y gente de la calle; ha escuchado a músicos, escritores y personajes de la tele y lo ha puesto por escrito con precisión y elegancia en diversos medios gráficos del país

Pero también ha interpelado a la historia en busca de respuestas sobre un tema, o mejor, sobre un aspecto fundamental de la vida de millones de personas que durante siglos fueron estigmatizadas, condenadas y excluidas.

El conductor de “Un día perfecto” en FM Metro 95.1 y “Agenda Nacional” en TN, con enormes dosis de paciencia y otras tantas de curiosidad recorrió bibliotecas, agotó archivos y escribió Historia de la homosexualidad en la Argentina. De la Conquista a de América al siglo XXI, la primera investigación integral sobre este tema en nuestro país.

El libro, que Bazán presenta hoy a las 20, en la Sala Elina Alba, fue recientemente reeditado por Marea Editorial y actualizado por su autor debido a la cualidad de bisagra histórica que tuvo –y tiene- para Argentina la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario el 14 de julio del año pasado.

“Mientras hurgaba por los pasillos del Congreso supe que la historia estaba cambiando irremediablemente. Que el libro que había escrito con ansiedad y asombro sólo seis años antes, envejecía y ya nada sería igual. Decidí entonces cumplir con lo que me había prometido la madrugada de 69 días antes, cuando me desperté y vi por youtube que el diputado Agustín Rossi había terminado su discurso citando el epílogo del libro: si la ley de matrimonio igualitario salía, escribiría una actualización que incluyese los años del cambio. Desde 2003 hasta 2010 sucedieron muchas cosas en el país, muchas cosas que permitieron la promulgación de la ley y el grito de tantas gargantas emocionadas: “¡Ya no somos ciudadanos de segunda!”, escribe Bazán en el prólogo de la nueva edición.

En esta entrevista habla de su investigación, de la pobreza como máxima discriminación, de su posición política y critica duramente a algunos medios de Mendoza.

- Tu ensayo sobre la homosexualidad en Argentina se ha convertido en un libro de referencia sobre el tema. ¿Qué significan para vos las notables repercusiones que ha tenido?

- El momento de mayor orgullo profesional que dudo se repita a lo largo de mi carrera. En realidad, ese libro es lo que pienso sobre el periodismo: ir a buscar datos, exponerlos, intentar darle una explicación pero siempre sin manipularlos para que den un resultado previamente deseado. Saber que esa búsqueda y ordenamiento de datos periodísticos de la historia sirvió para incidir realmente en la vida cotidiana de mis conciudadanos y mía es una de las grandes alegrías que puedo decir que me ha dado esta profesión a la que reivindico como maravillosa cuando se hace con honestidad.

- ¿Sigue siendo un “buen detector de fachos”? ¿En quiénes encontraste mayor resistencia o de qué quiénes recibiste lecturas claramente prejuiciosas?

- Esa es una vieja frase mía de cuando el tema era más difícil que ahora. Pero sí, sirve, aunque ha disminuido bastante. Claramente al instaurarse este tema como un tema de época, las personas mayores suelen ser, en general, que no siempre, las más prejuiciosas y es entendible, tienen una educación que ha sido muy severa y muy homofóbica y adaptarse a los nuevos tiempos no es fácil. Y no tendría por qué serlo, también tengamos eso en cuenta. De cualquier manera, el tratamiento dado desde la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario ha hecho que muchas situaciones salieran a la luz y que se reconociera que no era para tanto. Terminado el “cuco”, al mostrarse la diversidad sexual no ya bajo la luz de la perversión y lo oculto sino como un fenómeno que cruza toda la sociedad, las relaciones se van normalizando.

- En tu minuciosa investigación, ¿hay algún momento o episodio te llamó más la atención por su crueldad, autoritarismo o estupidez?

- Claramente, el siglo XX, cruzado en Argentina por las dictaduras militares que a diferencia de otras dictaduras, aquí contaron con el permiso, la anuencia y hasta el aplauso de las jerarquías eclesiásticas católicas. En ese sentido, aquí fue peor que el nazismo o el fascismo que no tuvieron una carga espiritual. Acá si estabas en contra de lo que decía el militar de turno también estabas en contra de Dios. Eso lo hizo más difícil. En ese sentido entre 1930 y 1980 supongo que fue el peor momento para ser gay en Argentina.

- A la hora de analizar los documentos históricos, ¿te costó encontrar tu excelente registro narrativo entre periodismo, historia y literatura?

- Gracias por lo de excelente. Siempre supe que estaba haciendo periodismo. Del que se hace en las redacciones. No soy académico, no tengo ni la ambición ni el interés por serlo. Una vez conseguidos los datos lo que quería era transmitirlos con la mayor claridad posible y tratando de no intervenir en ellos, más allá de lo lógico de haber elegido esos datos. Quise ser suficientemente simple como para que todos pudieran entenderlo y en ese sentido busqué una prosa directa, sin metáforas ni figuras literarias. No era el espacio para eso. Sí creo que todo el conjunto tiene un tono general de asombro, porque yo mismo me asombraba de lo que iba descubriendo. No es que tuve todo el material y me puse a escribir. Fue un material descubierto a medida que iba escribiendo.

- ¿Qué aprendiste, en lo personal, de esta reescritura de la historia de las minorías sexuales?

- Que hay una serie de malos entendidos que hemos aprendido a lo largo de la historia. Que no es imposible desatar esos malos entendidos y que cada época es una nueva oportunidad para pensar todo de nuevo.

- La aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario era una de las deudas pendientes del Estado. ¿Está sirviendo para que los argentinos en general acepten a las parejas homosexuales?

- No sólo para que acepten a las parejas, sino y más en general para que acepten la idea de diversidad sexual. Por supuesto que falta mucho todavía, pero la posibilidad que tuvieron muchos no heterosexuales de contar sus historias, hicieron que mucha gente viese que no había nada de malo en ello. Simplemente, se va aceptando cada día más que todos somos iguales ante la ley y ante quien cada uno crea que es el creador.

- ¿Qué temas quedan aún por resolver frente a las múltiples discriminaciones que ejercemos los argentinos?

- La principal discriminación sigue siendo como siempre la miseria. Una cosa es ser travesti, otra mucho peor, travesti pobre. Como anciano o niño. La miseria siempre empeora cualquier discriminación y por sí misma, la peor de ellas.

- ¿Creés que el Gobierno nacional está recuperando legítimamente a los escritores que padecieron la dictadura o que sólo están siendo utilizados como propaganda oficial?

- No sé si es función de un gobierno recuperar escritores. O lo que fuere. Hay algunos escritores, convengamos, irrecuperables. Es el lector el que decide qué y cómo quiere recuperar. Las instituciones oficiales pueden levantar monumentos, editar antologías, hacer programas especiales, pero si los lectores no quieren nunca serán leídos. Lo mismo ocurre con aquellos que son ignorados. Finalmente, más tarde, más difícil, pero siempre llegan donde son esperados. Y los gobiernos, todos, siempre, están demasiado ocupados en su propaganda oficial. Así que no lo veo tan grave. Cuando me olviden como escritor, lo único que quiero, es que ningún gobierno me rescate.

- ¿Cuáles son las virtudes y defectos que observás hoy en los medios en general? ¿Qué sabés, o no, de los medios de Mendoza?

- Bueno, es una pregunta para cuatro o cinco años de respuesta. La virtud en general es la posibilidad de informar y que alguien, donde sea, se entere de lo que alguien, donde sea, tiene para contar. Eso es comunicarse. Y es una de las cosas que nos diferencian de los animales. Me causa gracia que ahora alguna gente haya descubierto que los medios de comunicación son empresas capitalistas en el capitalismo. Ni de lejos creo que los medios de comunicación sean el gran problema nacional, como parece entenderlo cierto oficialismo. Creo en la libertad y en la responsabilidad de los periodistas. Cierta idea de que todos somos mercenarios es solamente funcional a los verdaderos mercenarios, que existen y tienen poder. Pero tampoco es para rasgarse las vestiduras. No me gusta el periodismo de prontuario, ese que le da más  importancia a “quién dijo” que a “qué dijo”, porque es un periodismo que termina sin argumentar sobre el qué. También descreo del periodismo oficial o paraoficial, hecho solamente con pauta del estado que está tan interesado en contar su verdad que se olvida de hacer productos periodísticos y terminan sin interesar a nadie. De Mendoza debo decir que conozco al grupo Vila Manzano por el desastre que realizaron en la comunicación rosarina al quedarse con un diario centenario como La Capital y masacrar a su personal, con sangrías atroces y que fui víctima de la compra del grupo Vila Manzano a la vieja y querida LT8 de Rosario, la primera radio que escuché y que adoré. Trabajé ahí, tanto  cuando vivía en Rosario como cuando me mudé a Buenos Aires como corresponsal y fui despedido cuando llegaron los Vilamanzano, con una gestión espantosa que además de instalar el miedo en sus trabajadores consiguieron que un medio que se vanagloriaba de ser el más importante del interior del país, naufrague hoy artística y periodísticamente, pese a que por sus micrófonos pasaron algunos de los mejores profesionales que conocí. Vila Manzano le han hecho mucho mal a la comunicación argentina y por lo que veo, se lo van a seguir haciendo. Por lo demás, me causó gracia que el diario Los Andes en una nota en la que criticaba a la Feria del libro mendocina por kirchnerista me pusiera como allegado al gobierno, diciendo que me acerqué a la gestión por la salida de la ley de matrimonio igualitario. Mal podría no estar comprometido con la ley, siendo que siempre trabajé este tema. Pero pensar que por estar a favor de la ley de matrimonio igualitario uno es kirchnerista es como pensar que todo divorciado debe votar por Alfonsín, porque el divorcio salió en su gobierno. ´

- Has entrevistado a cientos de notables artistas de todas las disciplinas. ¿Cuál fue la nota que te gustó más? ¿Quién es tu entrevistado pendiente?

- Me gustó entrevistar a Alfredo Alcón para la Revista 23; a Víctor Manuel y Ana Belén para Rosario/12; me divertí entrevistando a Ashton Kutcher, Kevin Costner o Denzel Washington en Los Ángeles; a Fito Páez para TN; a Mercedes Sosa para Noticias; a la Reina de España para Radio Dos de Rosario, en fin, el periodismo me dejó andar por muchos lugares muy interesantes. Me faltaría sentarme con Caetano Veloso y tener una charla mano a mano, pero soy tan cholulo que no lo podría soportar.

Patricia Rodón