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Los porqués de la crisis estudiantil en Chile

Ex viceministro de Educación de Chile, durante el gobierno de Ricardo Lagos.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

"Cuando Andrés Bello diagramó el sistema de educación chileno, lo hizo para educar a la elite y sacar a los más pobres de la barbarie. Lo que ocurre hoy en Chile es consecuencia de ello". La cita pertenece a Pedro Montt, ex subsecretario de Educación durante la presidencia de Ricardo Lagos y uno de los expertos en análisis de calidad educativa más importantes de América Latina.

Del diálogo con Montt, uno de los disertantes de Desafío Mendoza, surgió tal vez la principal explicación de la crisis que se vive del otro lado de la cordillera: el crecimiento. Ante esta realidad, el Estado, a través de la educación pública, no garantiza la inclusión de todos los sectores en un sistema que, a priori, no brinda las herramientas necesarias para los estudiantes.

- ¿Cuál es la situación que se vive en Chile?

- En Chile hay una movilización masiva de estudiantes, fundamentalmente de alumnos secundarios y universitarios. En general, se manifiestan en contra del abandono que ha hecho el Estado en materia de educación pública. La consigna de los reclamos es el aseguramiento de una educación para todos.

- ¿Por qué se da ahora?

- En realidad, este movimiento tiene precedentes inmediatos en la Revolución Pingüina del 2006. Es producto de una maduración de los estudiantes y, al mismo tiempo, de una problemática social que no está resuelta; que está relacionada con la opción de formarse en la educación pública.

Montt llegó a la provincia invitado por MDZ.

-¿Qué hay en el fondo de la protesta?

-Yo asocio estas manifestaciones a una crisis de crecimiento, lo que implica que, en la actualidad, el 50% de la población de entre 18 y 24 años demandan oportunidades en la educación superior.

-¿La clase dirigente no escucha estos reclamos?

-Hay voluntad de hacer cambios y las posibilidades de hacerlos están, pero el problema ha sido el permanente empate político específicamente sobre este tema. Hoy gobierna un sector que resistió estas demandas por años. Igualmente, hay que ver cómo reacciona ahora la clase política ahora que se pone en discusión su legitimidad.

-Favaloro dijo que si se eliminaba la educación pública por unos años, no pasaba nada.

-A ver. Uno puede realizar críticas a la educación pública y gratuita si no empareja la cancha. Es más, si la educación ofrece oportunidades para todos no es muy relevante quién la administra. Lo que pasa es que la población con menos recursos se concentra en la educación pública y, encima, esta no es capaz de suplir el déficit.

Montt destacó la preocupación chilena por la educación pública.

-¿Cuál es la situación de Argentina?

-La mirada es preocupante. Tiene muchos problemas y, a diferencia de Chile, la educación no es la preocupación número uno en la agenda, como sí lo es en mi país. Acá hay un problema grave y no se ve una preocupación acorde a su seriedad.

-¿Qué papel juega la remuneración de los docentes en la calidad educativa?

-En primer lugar, hay que aclarar que el malestar salarial docente es mundial; nunca va a ser suficiente la remuneración y esto pasa en cualquier profesión. De todos modos, un mayor sueldo permite atraer gente talentosa y estimular a los maestros que ya están en el sistema. Al mismo tiempo, esto implica que el Estado debería hacer algunas exigencias y no aguantar los reclamos por aguantar.