"La Cámpora está clientelizada por las estructuras que dice combatir"
Sebastián Melchor, Francisco Inmerso, Verónica Chillo y Luigi Pierobon: sub-30 candidatos a ediles de Capital.
¿Hay una “nueva política”?
¿O lo que hay es la vieja política con mañas nuevas?
Los jóvenes que militan hoy son los hijos de la democracia. Nacieron después de 1983 y eran niños o adolescentes cuando estalló el “¡Que se vayan todos…!” ¿Cuál es la política en la que se reflejan? ¿La de antes? ¿La de ahora? ¿Empiezan desde arriba, con “aparato” a discreción y sueldos altos en el Estado y en empresas privadas que los acogieron en sus directorios? ¿Arrancan a la vida pública como diputados nacionales por obra y gracia de la divina iluminación de alguien? ¿Se esconden de la prensa bajo la falsa creencia de que los periodistas somos ‘la corpo’ detractora del modelo ‘nacional y popular’? ¿Pensarán que no le deben explicaciones ni transparencia a nadie, ni a la gente que los elige? ¿Serán de pensamiento binario: nosotros o muerte, nosotros o el enemigo? Nadie podría creer estas exageraciones planteadas al extremo, aunque desde la Casa Rosada se impongan candidaturas jóvenes con prácticas antiguas, a dedo limpio y verticalismo de politburó. Que lo digan, si no, los peronistas mendocinos que sufren el ninguneo bajo el más estricto disimulo, renegando en secreto de La Cámpora, los soldados de Cristina, la agrupación de jóvenes más mencionada en los medios, las redes sociales, Google, y la política, claro.
No es aquel el único modelo. Hay más jóvenes haciendo carrera. No intentan hacer callar a un gobernador o a un candidato a gritos, insultos y botellazos. Participan desde otro lugar. Y en una de las agrupaciones –o colectivos sociales, como gustan decir más a la izquierda que al centro- que compiten en las elecciones de Capital, el 28 de agosto, encontramos una particularidad: Cuatro candidatos a concejales menores de 30 años, en una sola boleta. Uno de ellos, casi adolescente, de apenas 20. Son los postulantes de “Democracia Directa”, una alianza de partidos y movimientos que postula a Alberto Montbrún (53) como intendente.
Estos jóvenes son Sebastián Melchor (27), estudiante de Ciencias Políticas, coordinador del Movimiento Nacional Reformista, militante del Partido Socialista. Es el que lleva el peso de la charla: “El radicalismo de Capital parece el Partido Comunista ruso, que mezclaba partido y Estado” arroja casi al final. También están Francisco Inmerso (29), a cinco materias de recibirse de abogado, ayudante de cátedra de Derecho Político en la UNCuyo y autor de numerosos trabajos, militante de la Coalición Cívica-ARI. La tercera candidata es Verónica Chillo (27), bióloga, becaria del Conicet, trabaja en el Instituto Argentino de Investigación de Zonas Áridas. El cuarto de esta nómina, que completan Mónica Marino y Julián Duo, es un joven de Libres del Sur. Se llama Luigi Pierobon (20). Anota todo lo que escucha y resume antes de dar su opinión. Se sumó al reportaje otra militante social, Noelia de la Reta (33), también de Libres del Sur.
Hablamos de las prácticas de la nueva y vieja política.
-Tienen menos de 30 años… y son candidatos en una ciudad importante. ¿Hay nueva política? ¿Qué es la política para ustedes?
Sebastián Melchor: -No sé si hay una “nueva política”. Hablar con la gente, el diálogo, empezar y recorrer desde abajo, reconocer al otro… Eso es recuperar la política. Y recuperarla de las manos de quienes viven de la política, o de los que hacen negocios con ella. La mayor responsabilidad que tenemos es dotar a la política de ideas, de sueños, de objetivos, de dejar espacio de las cosas personales para dedicarle tiempo a lo colectivo, desde las gestiones, desde el Estado. Lo que hay que recuperar son los valores nobles de la política. A eso, que puede parecer romántico, le podemos agregar gestión, desde el ‘te arreglo el bache’ hasta problemas más profundos de desarrollo humano.
-En la crisis de 2001 tenías 17 años… ¿Pensabas entonces en la política?
SM: -En mi casa siempre se habló de política. A los 14 empecé a militar en un grupo de apoyo a las Madres de Plaza de Mayo. Después, lo hice en un centro de estudiantes. Era un colegio de clase media alta que después del proceso de fines de los 90 se empobreció. Ya no había cuatro pares de zapatillas al año, sino uno. La crisis del 2001 fue la que me decidió a estudiar Ciencias Políticas. Fui de los que tocó la cacerola el 19 y 20 de diciembre. Eso estaba bien, pero entendí que la única manera de superar aquel país era con más política. Hubo un fenómeno que tuvo que ver con recuperar la política… Las movilizaciones masivas y espontáneas…Pero al “que se vayan todos” le faltó una propuesta. Mi vieja, por ejemplo, escuchaba el toque de queda y tenía miedo.
-Es lógico… vivió los de Malvinas, los de la crisis diplomática con Chile, los de la dictadura…
SM: -Claro… Yo nací en el ’84. Somos hijos de la democracia y queremos recuperar la política desde lo más noble.
-Luigi… sos el candidato de menor edad en el grupo. Tenías 11 años en la crisis de 2001. ¿Desde dónde vivís la política?
Luigi Pierobon: -Milito en una organización social, Libres del Sur, que es muestra clara de aquella crisis de representatividad del 2001. Fue protagonista en el 2001, surgió en los barrios. Tenemos compañeros que el 19 y 20 de diciembre de 2001 estuvieron en la calle, peleando contra un modelo económico. Pero ahí se vio que la crisis era también política. Nuestra organización tomó la decisión de participar en política, en las elecciones disputando aquellos espacios, y cuando ibas a hablar con la gente… no había distinción de derecha e izquierda…Si eras político, eras una mierda igual.
-¿Por qué desde los barrios?
LP: -Porque la crisis de 2001 demostró que si bien el estallido fue por la clase media y los depósitos bancarios, la gente más postergada, más humilde, no aguantaba más. Hubo una fusión “piquete y cacerola, la lucha es una sola” cantaban. Había una Argentina muy castigada, muy postergada, que venía protestando desde hacía rato. Vimos que en los barrios estaba el factor de cambio social. Por eso después de la crisis surgieron muchísimas organizaciones sociales, con militantes que trabajan con una lógica distinta a la del ‘puntero’.
-¿Cómo se diferencian?
LP: -No queremos manejar al barrio clientelarmente. No queremos manejar a la gente. De hecho, nosotros militamos en la universidad, y nuestra organización “empodera” al barrio cuando vamos. Le da poder a la gente. Lo que queremos es organizar a los vecinos, cambiar esa lógica de “no-participación” donde un puntero te clienteliza y te maneja. Hay que recuperar los espacios de participación. Los políticos ya no van a los barrios a hablar con la gente de políticas públicas para cambiar la situación, sino que directamente van con cosas, y la gente les pregunta “vos qué me das”.
-Es claro, se ha perdido dignidad a través de las relaciones clientelares…
LP: -Nuestro espacio busca cambiar esa lógica. Nosotros tenemos una idea que es un recuadro. Y esto se llena con las ideas de todos los vecinos.
-¿Qué les dice la gente de los barrios cuando trabajan con ellos?
LP: -Hoy estuvimos en La Favorita. Varias ideas de los vecinos habían sido transformadas en propuestas. Se las mostramos en un Power Point. Vecinos de ellos, compañeros nuestros, trabajaron en estas iniciativas. Creo que lo nuestro se ve genuino, porque nace justamente del barrio. Es política desarrollada por el vecino.
-Francisco, venís de la Coalición Cívica, que nació también en el 2001. Tienen referencias fuertes pero en Mendoza no terminan de hacer pié. ¿Cómo analizás la participación de los jóvenes en la política?
Francisco Inmerso: -Queremos recuperar la política como herramienta de transformación para aumentar la calidad de vida, en este caso de los vecinos de la Capital. Somos diferentes voces que se suman en una. Es salirse de la política como manipulación, como esa cosa de ‘a ver qué oficinita del Estado, qué recurso’ o qué plata para ‘clientelizar’ a la gente.
-Verónica, trabajás en un campo, en el desierto, en los puestos… ¿Cómo se ve la política desde ahí?
-¿Y en la ciudad?
VCH: -Cuando estoy acá me doy cuenta de la necesidad de hacer cosas. De pelear contra esa ‘omisión’ que como no me toca a mí, no me importa. Lo veo también en mi trabajo, con graduados, gente que hace postgrados, formada, a la que la política les llega sólo cuando mira los noticieros y entonces se quejan frente a la tele. La política les importa poco y nada. Cuando te sentás a hablar, entienden bien la diferencia entre votar a unos o a otros. Lo que falta es ese “click”, cuando alguien entiende que lo que hace o deja de hacer influye en su comunidad, en su municipio, en el país… Eso es política. Cuando vos ves que en tu país la gente fue del desinterés en la política a pensar que es una basura, el cambio que se necesita es muy grande. Veo a la política, del campo a la ciudad, como un gran crisol de desentendimientos. No se entienden, no se escuchan, no se hablan…
-Noelia, también sos de Libres del Sur. ¿Qué ves de la política, los jóvenes, la participación?
Noelia De la Reta: -Cuando hacías las preguntas a los chicos, recordé mucho el 2001. Me acuerdo que lloraba, muchísimo, indignada. Estudiaba Trabajo Social. Y con el tiempo me di cuenta que sólo con la indignación o con el trabajo social, no iba a cambiar la situación de injusticia en la que vivíamos. Por eso empecé a participar en Libres del Sur, en Barrios de Pié. Hoy, cuando estuvimos en La Favorita, me preguntaba ‘qué es la política para los vecinos’: lo sucio, lo que hacen los otros. Nuestra responsabilidad es romper con ese paradigma de la política sucia, de unos pocos para todos. La política es de todos, para todos, por medio de representantes que tienen que rendir cuentas. Yo digo que la política es la vida. Mi vida, y la vida de cada uno. Y creo que tenemos que cambiar la situación de desigualdad, discriminación e injusticia en la que muchos vivimos, ya sea de las clases más humildes, la clase media, o en educación… salud… e inclusive cuestiones sexuales, o de género.
-Hay mucha juventud militando en muchos espacios, en muchos partidos, como el de ustedes. ¿Qué sienten cuando ven algo como lo que ocurrió con Santa Fe y Binner, con La Cámpora, insultos… gritos… dirigentes juveniles arengando el silenciar a otros con violencia… ¿Cómo hacen para que no los emparenten con ese tipo de prácticas?
Sebastián Melchor: -Se dan fenómenos que deberían acotarse al tiempo y al espacio. No milito en La Cámpora. Pero así como existen ellos, hay otros con las mismas prácticas. Creo que lo criticable es que se fomenten y toleren actitudes antidemocráticas, autoritarias, más en agrupaciones jóvenes, sin importar el partido del que se trate. Y que incluso entre jóvenes que venimos de lugares muy parecidos –generacionales- banquemos ese tipo de prácticas. Me parece que está mal que un dirigente nacional, joven, fomente estas cosas entre militantes jóvenes.
Verónica Chillo: -¡La violencia que fomentan…el odio… estás conmigo o contra la pared…no se puede tolerar en democracia. Acabamos de salir de cuántas dictaduras…lo que se debe fomentar es la diversidad, no el odio… Estoy de acuerdo con lo que dice Sebastián. ¿Cómo nos diferenciamos? Hablando con el de al lado. Tampoco sucede que los medios nos den especio para decir nuestras propuestas, nuestro pensamiento. La Cámpora es una porción de la juventud. Hay otra juventud que piensa totalmente distinto.
SM: -Hay una juventud que no es la que milita en política… que está en los barrios, en las organizaciones sociales, que arman emprendimientos culturales magníficos como una murga, una revista, una radio… o un grupo de skaters. Esos jóvenes hablan, dialogan, son democráticos. Construyen algo colectivo, se ponen de acuerdo. Y realmente entienden y toleran la diferencia. Asumen el entendimiento como un desafío.
-Dijeron que los medios no les dan espacio… ¿por qué creen que ocurre?
VCH: -Porque hay una banalización de la política, desde lo nacional a lo local. Lo que “vende” es la pelea, el insulto, como en el show de Tinelli. Uno habla, otro refuta mal, como ocurre con Aníbal Fernández. De Binner dicen que es aburrido porque no se mete en esas peleas. Yo te preguntaría a vos por qué no nos dan espacio en los medios. Pero lo concreto es que no nos lo dan.
SM: -Hay una gran diferencia entre La Cámpora y muchos otros grupos políticos, aun dentro del peronismo, o del mismo kirchnerismo. Ellos nacieron del Estado. Nacieron clientelizados, van a seguir clientelizados… por las mismas estructuras que en sus cantos dicen combatir. Son soldados de Cristina… Hay que ver en cinco o seis años dónde están.
LP: -Se llaman a representar a la gente aunque vienen cargados de vicios. Se supone que cuando vos convocás a un joven a la política, lo hacés porque pensás que ese joven viene libre de vicios. Pero si viene formado en el Estado, con los recursos del Estado, con la ‘rosca’ del Estado, ya está con esa cabeza. Nosotros lo vemos todos los días en el terreno. Donde va La Cámpora, va aparato. No son un grupo de jóvenes kirchneristas de base, que surgieron de alguna organización social o política identificada con el modelo. Son jóvenes puesto por el Estado, que van a un barrio, y te bajan la leche, los colchones, las banderas hechas, los bombos… Militan con los recursos del Estado.
-Pero si le llevan soluciones a la gente… ¿eso está mal?
Noelia De la Reta: -No es algo que surja desde abajo. Las soluciones no se tienen que “llevar”. Se tienen que construir.
Verónica Chillo: -Además, está mal que lo haga una agrupación política. En todo caso, que lo haga el gobierno, el Estado.
Francisco Inmerso: -Pasa lo mismo con COLINA, la agrupación de Alicia Kirchner. Hace poco hablábamos con gente del Barrio San Martín, militantes de la CTA, que se les acababan los planes, y esperaban los de COLINA que incluían hasta un horno de regalo. Lo que hace el gobierno a través de su sistema de reclutamiento clientelar es darle una dádiva a la gente, en lugar de reconocer el derecho a una vida más digna e instrumentar las políticas en ese sentido. Esa es la diferencia. Un niño que nace en la Argentina debería tener derecho al reparto de la riqueza del país. Un plan social focalizado es una dádiva. Lo que pasa, es que una madre que no tiene leche para su hijo vive la emergencia del día a día, y no está en esa discusión. El Estado construye ciudadanía, o clienteliza. Esas son las opciones.
LP: -Lo que hay que ver es qué pasa con el barrio clientelizado cuando esa organización desaparece. Hay que ver qué pasa con La Cámpora después. La historia demuestra que cuando los gobiernos cambian, desaparecen, como los “Sushi”, o se reciclan en nuevas formas para estar donde está el gobierno, donde está la plata. Hoy están: los vemos, en época electoral, llegar con los colchones, la leche, el gas…
SM: -Hay un rol de los medios en el fenómeno de La Cámpora. Hay que reconocer que tras la muerte de Kirchner, muchos jóvenes se sintieron convocados por algunos logros “nacionales y populares” –así, lo digo entre comillas- o a avances en las mejoras de calidad de vida de la gente. Pero los medios han jugado un rol al enfocar y centrar todo en La Cámpora, un armado en función del Estado y de las necesidades electorales. Cuando los medios le pegan, la retroalimentan… Yo, si en mi organización hubiese un candidato a diputado nacional que se niega a debatir, me preguntaría dónde estamos… pero creo que igualmente muchos medios han “alimentado” el mito de La Cámpora. Tienen que abrir el abanico. Hay muchos jóvenes entre 25 y 30 años que tienen mucho que decirle a la política, y que no tienen nada que ver con grupos como los Sushi en su momento, La Cámpora, o tantos otros de izquierda o de derecha. Pareciera que La Cámpora es el único grupo joven del justicialismo, y no es así. Hay muchos grupos más que no comulgan con ellos. Sin embargo, son jóvenes del justicialismo. Sesgarlos, es hacerles propaganda. Y eso los fortalece, y endurece el discurso de “todo lo que está afuera de nosotros es el enemigo”.
VCH: -Siguen un modelo… hay una candidata a diputada que no habla… pero la verdad es que cuánto hace que la Presidenta no da una entrevista o una conferencia de prensa… O los diputados que se niegan a anticipar o discutir su voto. Son reyes que llegan y deciden por sí mismos… Cristina reina, y todos la seguimos. Nosotros queremos plantear lo contrario.
-Ustedes son candidatos a concejales en Mendoza… ¿qué piensan sobre la ciudad? ¿Qué hay que hacer?
- Sebastián Melchor: Lo primero, es que en la ciudad se pueden debatir con mucha proximidad con la gente, las soluciones. La Capital se ha vuelto el centro de funcionamiento del Gran Mendoza, que integra a diez veces más personas que las que viven en la Capital. Acá se concentran la administración provincial, cultural, de espectáculos, del comercio… La ciudad no es una sola. Hay dos grandes ciudades, separadas por la avenida Boulogne Sur Mer, y a su vez, dentro de esas divisiones, otros modelos. En el Oeste también está el Dalvian. Además se perdieron espacios públicos, con las torres en sitios en los que no deberían estar…Son muchos los problemas de Mendoza. Para los que queremos recuperar la política, además, la instancia local, donde vos podés ir y tocar el timbre del vecino y hablar dos minutos, es la mejor. Queremos una ciudad participativa, una experiencia que nos permita en 50 km2 con 114.000 habitantes, pero que la usa mucha más gente. Los 12 concejales de Mendoza no definen sólo lo que ocurre en la Capital. La verdad es que legislan sobre muchísimas otras cosas. Fijate qué significó el capricho de Fayad de cambiar el sentido de la calle Morón.
-Tránsito, suciedad, pobreza, ambulantes, la clientelización de los barrios del Oeste, las excepciones permanentes… ¿qué piensan de todo eso?
SM: -El tránsito es un caos. Hay que pensar una ciudad en la que el vecino no tenga que trasladarse al centro para realizar sus actividades. Tenemos un plan de transporte público municipal, de vehículos pequeños, para eso. Contamos con la experiencia de Rosario en este sentido, con una empresa mixta de la que el ciudadano es dueño-socio. Transportes pequeños, fluidos, con circuitos razonables. Tenemos estudios y datos sobre esto, como para poder implementarlo. Podría ser sustentable económicamente, incluso. Hasta las cámaras de comercio deberían participar de este armado.
-Muchas de las ordenanzas que se aprueban en Mendoza tienen que ver más con negocios que con los vecinos. ¿Qué tienen contra esto?
VCH: -Por eso proponemos herramientas de participación ciudadana más directa. El Código de Edificación es un ejemplo de esto. La participación ayudaría a evitar que las ordenanzas, las resoluciones, sean sólo para pocos, y poco transparentes.
-Ustedes son vecinos que militan en política, que van a representar a otros vecinos… ¿Cómo ven el problema, si es que lo consideran así, de “cuidacoches”, tarjeteros, y “trapitos”?
Sebastián Melchor: -El primer punto conflictivo a resolver es que el espacio público no es para que nadie haga negocios. El espacio público es para todos. El otro punto es por qué está ahí un chico, o una chica, o un adulto… por qué hay un “trapito” ahí ganándose la vida de esa manera. Normalmente, este tema se resolvía negando uno de los dos conflictos. Por ejemplo, sacamos a los trapitos de la Capital o los movemos de zona, o que vengan todos, y ocupen el espacio. Por otro lado, el Estado los precarizó al ponerlos como tarjeteros. Media, se queda con una parte de la torta, pero ni siquiera los reconoce totalmente como trabajadores. No se va a resolver de la noche a la mañana, como ocurrió con los vendedores ambulantes.
LP: -El problema de los trapitos demuestra la falta de inclusión. Las personas que hacen ese trabajo no son del centro. Son de los barrios del Oeste, o de zonas marginales de otros departamentos. Son gente a la que no le llega el Estado con soluciones. Lo que hace la Municipalidad es tratar de que no jodan mucho, y los discrimina al decir “vos vas a ser tarjetero, o recolector municipal”. Nuestro plan es que haya en los barrios un Estado más cercano, como “mini municipalidad” espejo, en los barrios, con su propio presupuesto. Son experiencias progresistas que en el mundo, en Europa, en América Latina, funcionan.
FI: -La experiencia de Rosario nos enseña cosas. Desde hace más de 20 años, con la descentralización, ellos llegaron con soluciones muy concretas para la gente.
-Hay políticas provinciales que afectan la vida en la ciudad, como salud y seguridad. ¿Qué planes tienen en mente?
SM: -La ciudad tiene atribuciones en el sistema de salud. La comuna tiene que tener centros de salud preventivos, proactivos, donde se resuelven problemas en lugar de generarlos. Recién venimos de La Favorita. Te dan un papelito a la medianoche para que vayas a las cinco de la mañana y te confirmen si tenés turno a las 10, a las 11 o a las 12. No hay médicos pediatras, si hay una emergencia no se puede resolver. Hay que tomar los ejemplos exitosos del mundo y aplicarlos. La atención primaria de la salud es un caso: saber cómo y dónde y quiénes se vacunan, hacer seguimientos de las enfermedades, conocer cuáles son los focos de enfermedad o infecciones…
VCH: -Lo mismo en seguridad. Queremos que el policía no sea simplemente represor, sino una persona activa que sea parte del barrio, que conozca los problemas, que sepa por qué en tal o cuál esquina hay chicos que boludean toda la noche.
SM: -Yo pregunto cuál es el aporte del Preventor a la seguridad ciudadana. Eduardo Cicchitti perdió el plebiscito e hizo la policía municipal. Después de un asesinato, se disolvió todo y quedaron los preventores. Pero su aporte no aparece. Nosotros queremos un modelo de policía de proximidad, que reconoce los problemas, y no simplemente una persona con una camisetita llamativa, sin preparación ni capacitación, y que sólo es testigo de lo que está ocurriendo. Intervienen mal y tarde, y sin herramientas.
(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online. @montacuto en Twitter. www.facebook.com/ricardo.montacuto
Hablamos de las prácticas de la nueva y vieja política.
-Tienen menos de 30 años… y son candidatos en una ciudad importante. ¿Hay nueva política? ¿Qué es la política para ustedes?
|
Sebastián Melchor y Francisco Inmerso.
|
-En la crisis de 2001 tenías 17 años… ¿Pensabas entonces en la política?
SM: -En mi casa siempre se habló de política. A los 14 empecé a militar en un grupo de apoyo a las Madres de Plaza de Mayo. Después, lo hice en un centro de estudiantes. Era un colegio de clase media alta que después del proceso de fines de los 90 se empobreció. Ya no había cuatro pares de zapatillas al año, sino uno. La crisis del 2001 fue la que me decidió a estudiar Ciencias Políticas. Fui de los que tocó la cacerola el 19 y 20 de diciembre. Eso estaba bien, pero entendí que la única manera de superar aquel país era con más política. Hubo un fenómeno que tuvo que ver con recuperar la política… Las movilizaciones masivas y espontáneas…Pero al “que se vayan todos” le faltó una propuesta. Mi vieja, por ejemplo, escuchaba el toque de queda y tenía miedo.
-Es lógico… vivió los de Malvinas, los de la crisis diplomática con Chile, los de la dictadura…
SM: -Claro… Yo nací en el ’84. Somos hijos de la democracia y queremos recuperar la política desde lo más noble.
-Luigi… sos el candidato de menor edad en el grupo. Tenías 11 años en la crisis de 2001. ¿Desde dónde vivís la política?
|
|
-¿Por qué desde los barrios?
LP: -Porque la crisis de 2001 demostró que si bien el estallido fue por la clase media y los depósitos bancarios, la gente más postergada, más humilde, no aguantaba más. Hubo una fusión “piquete y cacerola, la lucha es una sola” cantaban. Había una Argentina muy castigada, muy postergada, que venía protestando desde hacía rato. Vimos que en los barrios estaba el factor de cambio social. Por eso después de la crisis surgieron muchísimas organizaciones sociales, con militantes que trabajan con una lógica distinta a la del ‘puntero’.
-¿Cómo se diferencian?
LP: -No queremos manejar al barrio clientelarmente. No queremos manejar a la gente. De hecho, nosotros militamos en la universidad, y nuestra organización “empodera” al barrio cuando vamos. Le da poder a la gente. Lo que queremos es organizar a los vecinos, cambiar esa lógica de “no-participación” donde un puntero te clienteliza y te maneja. Hay que recuperar los espacios de participación. Los políticos ya no van a los barrios a hablar con la gente de políticas públicas para cambiar la situación, sino que directamente van con cosas, y la gente les pregunta “vos qué me das”.
-Es claro, se ha perdido dignidad a través de las relaciones clientelares…
LP: -Nuestro espacio busca cambiar esa lógica. Nosotros tenemos una idea que es un recuadro. Y esto se llena con las ideas de todos los vecinos.
-¿Qué les dice la gente de los barrios cuando trabajan con ellos?
LP: -Hoy estuvimos en La Favorita. Varias ideas de los vecinos habían sido transformadas en propuestas. Se las mostramos en un Power Point. Vecinos de ellos, compañeros nuestros, trabajaron en estas iniciativas. Creo que lo nuestro se ve genuino, porque nace justamente del barrio. Es política desarrollada por el vecino.
-Francisco, venís de la Coalición Cívica, que nació también en el 2001. Tienen referencias fuertes pero en Mendoza no terminan de hacer pié. ¿Cómo analizás la participación de los jóvenes en la política?
Francisco Inmerso: -Queremos recuperar la política como herramienta de transformación para aumentar la calidad de vida, en este caso de los vecinos de la Capital. Somos diferentes voces que se suman en una. Es salirse de la política como manipulación, como esa cosa de ‘a ver qué oficinita del Estado, qué recurso’ o qué plata para ‘clientelizar’ a la gente.
-Verónica, trabajás en un campo, en el desierto, en los puestos… ¿Cómo se ve la política desde ahí?
|
|
Verónica Chillo:
-Es otro mundo… Una realidad distinta. Realmente los puesteros no perciben si sos de un partido o del otro, si sos candidato a gobernador, presidente o diputado. Allí donde ellos viven, la política no llega. Viven en sucuchos en medio de campos de 5.000 hectáreas, se manejan a caballo y salen dos veces al año a La Paz… A ellos no les llega ni cerca lo que implica hacer política por acción o por omisión.-¿Y en la ciudad?
VCH: -Cuando estoy acá me doy cuenta de la necesidad de hacer cosas. De pelear contra esa ‘omisión’ que como no me toca a mí, no me importa. Lo veo también en mi trabajo, con graduados, gente que hace postgrados, formada, a la que la política les llega sólo cuando mira los noticieros y entonces se quejan frente a la tele. La política les importa poco y nada. Cuando te sentás a hablar, entienden bien la diferencia entre votar a unos o a otros. Lo que falta es ese “click”, cuando alguien entiende que lo que hace o deja de hacer influye en su comunidad, en su municipio, en el país… Eso es política. Cuando vos ves que en tu país la gente fue del desinterés en la política a pensar que es una basura, el cambio que se necesita es muy grande. Veo a la política, del campo a la ciudad, como un gran crisol de desentendimientos. No se entienden, no se escuchan, no se hablan…
-Noelia, también sos de Libres del Sur. ¿Qué ves de la política, los jóvenes, la participación?
Noelia De la Reta: -Cuando hacías las preguntas a los chicos, recordé mucho el 2001. Me acuerdo que lloraba, muchísimo, indignada. Estudiaba Trabajo Social. Y con el tiempo me di cuenta que sólo con la indignación o con el trabajo social, no iba a cambiar la situación de injusticia en la que vivíamos. Por eso empecé a participar en Libres del Sur, en Barrios de Pié. Hoy, cuando estuvimos en La Favorita, me preguntaba ‘qué es la política para los vecinos’: lo sucio, lo que hacen los otros. Nuestra responsabilidad es romper con ese paradigma de la política sucia, de unos pocos para todos. La política es de todos, para todos, por medio de representantes que tienen que rendir cuentas. Yo digo que la política es la vida. Mi vida, y la vida de cada uno. Y creo que tenemos que cambiar la situación de desigualdad, discriminación e injusticia en la que muchos vivimos, ya sea de las clases más humildes, la clase media, o en educación… salud… e inclusive cuestiones sexuales, o de género.
-Hay mucha juventud militando en muchos espacios, en muchos partidos, como el de ustedes. ¿Qué sienten cuando ven algo como lo que ocurrió con Santa Fe y Binner, con La Cámpora, insultos… gritos… dirigentes juveniles arengando el silenciar a otros con violencia… ¿Cómo hacen para que no los emparenten con ese tipo de prácticas?
Sebastián Melchor: -Se dan fenómenos que deberían acotarse al tiempo y al espacio. No milito en La Cámpora. Pero así como existen ellos, hay otros con las mismas prácticas. Creo que lo criticable es que se fomenten y toleren actitudes antidemocráticas, autoritarias, más en agrupaciones jóvenes, sin importar el partido del que se trate. Y que incluso entre jóvenes que venimos de lugares muy parecidos –generacionales- banquemos ese tipo de prácticas. Me parece que está mal que un dirigente nacional, joven, fomente estas cosas entre militantes jóvenes.
Verónica Chillo: -¡La violencia que fomentan…el odio… estás conmigo o contra la pared…no se puede tolerar en democracia. Acabamos de salir de cuántas dictaduras…lo que se debe fomentar es la diversidad, no el odio… Estoy de acuerdo con lo que dice Sebastián. ¿Cómo nos diferenciamos? Hablando con el de al lado. Tampoco sucede que los medios nos den especio para decir nuestras propuestas, nuestro pensamiento. La Cámpora es una porción de la juventud. Hay otra juventud que piensa totalmente distinto.
SM: -Hay una juventud que no es la que milita en política… que está en los barrios, en las organizaciones sociales, que arman emprendimientos culturales magníficos como una murga, una revista, una radio… o un grupo de skaters. Esos jóvenes hablan, dialogan, son democráticos. Construyen algo colectivo, se ponen de acuerdo. Y realmente entienden y toleran la diferencia. Asumen el entendimiento como un desafío.
-Dijeron que los medios no les dan espacio… ¿por qué creen que ocurre?
VCH: -Porque hay una banalización de la política, desde lo nacional a lo local. Lo que “vende” es la pelea, el insulto, como en el show de Tinelli. Uno habla, otro refuta mal, como ocurre con Aníbal Fernández. De Binner dicen que es aburrido porque no se mete en esas peleas. Yo te preguntaría a vos por qué no nos dan espacio en los medios. Pero lo concreto es que no nos lo dan.
SM: -Hay una gran diferencia entre La Cámpora y muchos otros grupos políticos, aun dentro del peronismo, o del mismo kirchnerismo. Ellos nacieron del Estado. Nacieron clientelizados, van a seguir clientelizados… por las mismas estructuras que en sus cantos dicen combatir. Son soldados de Cristina… Hay que ver en cinco o seis años dónde están.
LP: -Se llaman a representar a la gente aunque vienen cargados de vicios. Se supone que cuando vos convocás a un joven a la política, lo hacés porque pensás que ese joven viene libre de vicios. Pero si viene formado en el Estado, con los recursos del Estado, con la ‘rosca’ del Estado, ya está con esa cabeza. Nosotros lo vemos todos los días en el terreno. Donde va La Cámpora, va aparato. No son un grupo de jóvenes kirchneristas de base, que surgieron de alguna organización social o política identificada con el modelo. Son jóvenes puesto por el Estado, que van a un barrio, y te bajan la leche, los colchones, las banderas hechas, los bombos… Militan con los recursos del Estado.
-Pero si le llevan soluciones a la gente… ¿eso está mal?
Noelia De la Reta: -No es algo que surja desde abajo. Las soluciones no se tienen que “llevar”. Se tienen que construir.
Verónica Chillo: -Además, está mal que lo haga una agrupación política. En todo caso, que lo haga el gobierno, el Estado.
Francisco Inmerso: -Pasa lo mismo con COLINA, la agrupación de Alicia Kirchner. Hace poco hablábamos con gente del Barrio San Martín, militantes de la CTA, que se les acababan los planes, y esperaban los de COLINA que incluían hasta un horno de regalo. Lo que hace el gobierno a través de su sistema de reclutamiento clientelar es darle una dádiva a la gente, en lugar de reconocer el derecho a una vida más digna e instrumentar las políticas en ese sentido. Esa es la diferencia. Un niño que nace en la Argentina debería tener derecho al reparto de la riqueza del país. Un plan social focalizado es una dádiva. Lo que pasa, es que una madre que no tiene leche para su hijo vive la emergencia del día a día, y no está en esa discusión. El Estado construye ciudadanía, o clienteliza. Esas son las opciones.
LP: -Lo que hay que ver es qué pasa con el barrio clientelizado cuando esa organización desaparece. Hay que ver qué pasa con La Cámpora después. La historia demuestra que cuando los gobiernos cambian, desaparecen, como los “Sushi”, o se reciclan en nuevas formas para estar donde está el gobierno, donde está la plata. Hoy están: los vemos, en época electoral, llegar con los colchones, la leche, el gas…
SM: -Hay un rol de los medios en el fenómeno de La Cámpora. Hay que reconocer que tras la muerte de Kirchner, muchos jóvenes se sintieron convocados por algunos logros “nacionales y populares” –así, lo digo entre comillas- o a avances en las mejoras de calidad de vida de la gente. Pero los medios han jugado un rol al enfocar y centrar todo en La Cámpora, un armado en función del Estado y de las necesidades electorales. Cuando los medios le pegan, la retroalimentan… Yo, si en mi organización hubiese un candidato a diputado nacional que se niega a debatir, me preguntaría dónde estamos… pero creo que igualmente muchos medios han “alimentado” el mito de La Cámpora. Tienen que abrir el abanico. Hay muchos jóvenes entre 25 y 30 años que tienen mucho que decirle a la política, y que no tienen nada que ver con grupos como los Sushi en su momento, La Cámpora, o tantos otros de izquierda o de derecha. Pareciera que La Cámpora es el único grupo joven del justicialismo, y no es así. Hay muchos grupos más que no comulgan con ellos. Sin embargo, son jóvenes del justicialismo. Sesgarlos, es hacerles propaganda. Y eso los fortalece, y endurece el discurso de “todo lo que está afuera de nosotros es el enemigo”.
VCH: -Siguen un modelo… hay una candidata a diputada que no habla… pero la verdad es que cuánto hace que la Presidenta no da una entrevista o una conferencia de prensa… O los diputados que se niegan a anticipar o discutir su voto. Son reyes que llegan y deciden por sí mismos… Cristina reina, y todos la seguimos. Nosotros queremos plantear lo contrario.
-Ustedes son candidatos a concejales en Mendoza… ¿qué piensan sobre la ciudad? ¿Qué hay que hacer?
- Sebastián Melchor: Lo primero, es que en la ciudad se pueden debatir con mucha proximidad con la gente, las soluciones. La Capital se ha vuelto el centro de funcionamiento del Gran Mendoza, que integra a diez veces más personas que las que viven en la Capital. Acá se concentran la administración provincial, cultural, de espectáculos, del comercio… La ciudad no es una sola. Hay dos grandes ciudades, separadas por la avenida Boulogne Sur Mer, y a su vez, dentro de esas divisiones, otros modelos. En el Oeste también está el Dalvian. Además se perdieron espacios públicos, con las torres en sitios en los que no deberían estar…Son muchos los problemas de Mendoza. Para los que queremos recuperar la política, además, la instancia local, donde vos podés ir y tocar el timbre del vecino y hablar dos minutos, es la mejor. Queremos una ciudad participativa, una experiencia que nos permita en 50 km2 con 114.000 habitantes, pero que la usa mucha más gente. Los 12 concejales de Mendoza no definen sólo lo que ocurre en la Capital. La verdad es que legislan sobre muchísimas otras cosas. Fijate qué significó el capricho de Fayad de cambiar el sentido de la calle Morón.
-Tránsito, suciedad, pobreza, ambulantes, la clientelización de los barrios del Oeste, las excepciones permanentes… ¿qué piensan de todo eso?
SM: -El tránsito es un caos. Hay que pensar una ciudad en la que el vecino no tenga que trasladarse al centro para realizar sus actividades. Tenemos un plan de transporte público municipal, de vehículos pequeños, para eso. Contamos con la experiencia de Rosario en este sentido, con una empresa mixta de la que el ciudadano es dueño-socio. Transportes pequeños, fluidos, con circuitos razonables. Tenemos estudios y datos sobre esto, como para poder implementarlo. Podría ser sustentable económicamente, incluso. Hasta las cámaras de comercio deberían participar de este armado.
-Muchas de las ordenanzas que se aprueban en Mendoza tienen que ver más con negocios que con los vecinos. ¿Qué tienen contra esto?
VCH: -Por eso proponemos herramientas de participación ciudadana más directa. El Código de Edificación es un ejemplo de esto. La participación ayudaría a evitar que las ordenanzas, las resoluciones, sean sólo para pocos, y poco transparentes.
-Ustedes son vecinos que militan en política, que van a representar a otros vecinos… ¿Cómo ven el problema, si es que lo consideran así, de “cuidacoches”, tarjeteros, y “trapitos”?
Sebastián Melchor: -El primer punto conflictivo a resolver es que el espacio público no es para que nadie haga negocios. El espacio público es para todos. El otro punto es por qué está ahí un chico, o una chica, o un adulto… por qué hay un “trapito” ahí ganándose la vida de esa manera. Normalmente, este tema se resolvía negando uno de los dos conflictos. Por ejemplo, sacamos a los trapitos de la Capital o los movemos de zona, o que vengan todos, y ocupen el espacio. Por otro lado, el Estado los precarizó al ponerlos como tarjeteros. Media, se queda con una parte de la torta, pero ni siquiera los reconoce totalmente como trabajadores. No se va a resolver de la noche a la mañana, como ocurrió con los vendedores ambulantes.
LP: -El problema de los trapitos demuestra la falta de inclusión. Las personas que hacen ese trabajo no son del centro. Son de los barrios del Oeste, o de zonas marginales de otros departamentos. Son gente a la que no le llega el Estado con soluciones. Lo que hace la Municipalidad es tratar de que no jodan mucho, y los discrimina al decir “vos vas a ser tarjetero, o recolector municipal”. Nuestro plan es que haya en los barrios un Estado más cercano, como “mini municipalidad” espejo, en los barrios, con su propio presupuesto. Son experiencias progresistas que en el mundo, en Europa, en América Latina, funcionan.
FI: -La experiencia de Rosario nos enseña cosas. Desde hace más de 20 años, con la descentralización, ellos llegaron con soluciones muy concretas para la gente.
-Hay políticas provinciales que afectan la vida en la ciudad, como salud y seguridad. ¿Qué planes tienen en mente?
SM: -La ciudad tiene atribuciones en el sistema de salud. La comuna tiene que tener centros de salud preventivos, proactivos, donde se resuelven problemas en lugar de generarlos. Recién venimos de La Favorita. Te dan un papelito a la medianoche para que vayas a las cinco de la mañana y te confirmen si tenés turno a las 10, a las 11 o a las 12. No hay médicos pediatras, si hay una emergencia no se puede resolver. Hay que tomar los ejemplos exitosos del mundo y aplicarlos. La atención primaria de la salud es un caso: saber cómo y dónde y quiénes se vacunan, hacer seguimientos de las enfermedades, conocer cuáles son los focos de enfermedad o infecciones…
VCH: -Lo mismo en seguridad. Queremos que el policía no sea simplemente represor, sino una persona activa que sea parte del barrio, que conozca los problemas, que sepa por qué en tal o cuál esquina hay chicos que boludean toda la noche.
SM: -Yo pregunto cuál es el aporte del Preventor a la seguridad ciudadana. Eduardo Cicchitti perdió el plebiscito e hizo la policía municipal. Después de un asesinato, se disolvió todo y quedaron los preventores. Pero su aporte no aparece. Nosotros queremos un modelo de policía de proximidad, que reconoce los problemas, y no simplemente una persona con una camisetita llamativa, sin preparación ni capacitación, y que sólo es testigo de lo que está ocurriendo. Intervienen mal y tarde, y sin herramientas.
|
|