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"A los políticos los votás, y después te traicionan"

La dirigente gremial más combativa de Mendoza. La crisis en Salud, el Estado, las elecciones.
Foto: MDZ
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Hay una maratón de elecciones a la vista. Un año electoral pleno en el que se eligen intendentes, legisladores, concejales, gobernador, y presidente. Desde este otro lado (hay otro lado, a no dudarlo) Raquel Blas (46) representa a 75.000 empleados del Estado mendocino, a otros 7.000 más del nacional, más plásticos, ajeros, y otros gremios de la CTA. Y a los desocupados, claro.

Pero nadie, ni uno solo de los candidatos, la llamó para preguntarle: “Raquel… ¿qué está pasando en el Estado? ¿Qué necesitan para trabajar mejor? ¿Qué hace falta en Salud?”

Vista desde la perspectiva de los políticos, Raquel Blas inspira –por lo menos- un temeroso respeto, cuando no miedo. Hemos visto a políticos de fuste cerrar la boca ante esta mujer en debates organizados por MDZ Online. Hemos visto a ministros y gobernadores mantenerse lo más lejos posible de la secretaria general de ATE y de la CTA, sobre todo cuando le han incumplido algún compromiso. Es en esos momentos en que "Raquel", a secas, se pone intratable.

Deslenguada, Raquel Blas fue villera, ex militante social del cura Contreras, resulta frontal, inmanejable, y es hasta ex matrona del primer jardín maternal de inquietudes sociales en Godoy Cruz. Allí, las maestras les daban a mamar de sus propios pechos a los chicos cuyas madres eran domésticas, o cartoneras, y no disponían de su hora de lactancia. Desde entonces hasta ahora, Raquel Blas cumple su último período al frente de ATE y tiene pensado construir política de cara a 2015. Dice que hay que redefinir izquierda y derecha, y que alcanza con honestidad, transparencia, no robar ni traicionar, y democracia directa, para gobernar bien.

¿Llegaremos a ver ese día?

Lo que sigue, es una charla de poco más de una hora con la dirigente. Nos faltó tiempo, porque asomarse a la crisis enorme de funcionamiento del Estado mendocino, especialmente allí donde se prestan servicios directos a la gente, como en Salud, requeriría de un libro.

Esta es Raquel Blas, sin filtro.

-Si miramos a los principales candidatos a la gobernación, uno es ministro de un gobierno del que ustedes generaron la consigna “Jaque miente”. El otro, les recortó los salarios un 13 % en la crisis de 2001… Desde ese lugar ¿Cómo ven la perspectiva de Mendoza en este año electoral?

-Con mucha preocupación. Por un lado, tenemos a un ministro que no es sólo ‘Jaque miente’, sino que representa los negocios directos de este gobierno con las mineras, que viene del estudio jurídico de la empresa San Jorge, que ha puesto gerentes… Encarna el proyecto de una Mendoza que no queremos vivir. Ustedes saben que nos oponemos a la megaminería. Además, ha sido parte de un gobierno del que no puede decir “yo no fui”. No se hace cargo. Y no sé cómo puede alguien planificar el futuro de los mendocinos si no se hace cargo ni de su propia historia. Lo primero que genera Pérez es temor y preocupación. En segundo lugar, Iglesias… Fue muy terrible para nosotros vivir el ajuste. No era necesario hacerlo y él lo aplicó como acto de disciplina partidaria con quien era presidente, que era De la Rúa. Los mismos funcionarios nos lo reconocían. Para todos nosotros fue un costo terrible… fue la época de los bonos, del mercado negro, de compañeros que perdían la casa y el trabajo. Vivimos esa época con mucho dolor. Las Navidades eran tristes… Fue muy doloroso para todo el pueblo, tengo unos recuerdos espantosos…

-Usted representa a gremios poderosos y muy combativos… ¿Cómo se llevan con el kirchnerismo?

-Después de 2001 pensamos que había que salir en serio de la crisis. Esto significaba desmantelar la matriz de corrupción, cambiar la distribución de la riqueza… Pensábamos que venían transformaciones de verdad. Comparando con países de la región, es posible que Argentina sea una de las que menos procesos productivos ha emprendido… A ver… miremos hoy, después de ocho años de este modelo de “exitoso” crecimiento económico, de consumo e hiperconsumo, de subsidios… ¡No tenemos transporte, no tenemos ferrocarriles propios, cuando pudimos haberlos tenido! Sigue habiendo sectores poderosos de la economía exentos de impuestos, como la pesca… o los sectores mineros… La ayuda social –aunque no me gusta llamarla de esa manera- sigue siendo clientelar, o prebendaria… Sigue habiendo aprietes, “compras” y “ventas”. No se han hecho inversiones para nosotros, para el desarrollo, para el crecimiento como pueblo. Sí estamos ‘asfaltando’ el camino para generar otra vez endeudamiento externo. Vamos directo a eso. Es gravísimo. Y esto deja de ser una presunción cuando ves a los protagonistas… Ahora el candidato a vicepresidente es Boudou. Miremos de dónde viene. Hay pactos económicos detrás de algunas candidaturas, para sostener determinados modelos.

-¿Y el futuro?

-Lo que viene es endeudarse para sostener este modelo prebendarlo, de subsidio a los amigos del poder, de la inflación que está matando a los asalariados, o de la devolución. Estos son los dos caminos que se analizan y son muy malos para el que vive de un sueldo. Boudou es representante de todo esto y marca el camino. Por eso, lo que hemos debatido con los compañeros es mantener la autonomía, la independencia. Si ATE ha podido sostener algunas conquistas, es porque se ha resguardado, autónomo, contra viento y marea.

-Usted es una dirigente temida. Los políticos tienen miedo –literalmente- de su carácter, de sus modos de confrontar… ¿Qué siente cuando le toca ir al cuarto oscuro a votar? ¿Piensa en ellos? ¿Qué le pasa por la cabeza en ese momento?

-Votar es algo que me alegra, desde cuando tengo que votar en una asamblea con mis compañeros, gane o pierda, o en un plebiscito de los que hacemos, o cuando debo hacerlo en una elección. Uno sabe lo que costó defender la democracia. Pero me da mucha bronca que haya que votar únicamente en el circo que ellos nos quieren dejar. Votamos programas y proyectos que a nadie le importan, porque después arriba se dan vuelta como una tortilla y no se hacen cargo de esa decisión. Me gustaría que me convoquen a votar por otras cosas…

-¿Democracia directa?

-¡Claro! Quisiera que me consulten más seguido… Qué pienso de la Justicia, y que sea vinculante. O por una reforma impositiva… La reforma de la Constitución habilitó todos los mecanismos plebiscitarios y de consulta. Pero no los ponen en práctica. Hay un terrible temor de la dirigencia política, porque previo a votar hay que debatir. Si uno quiere hacerlo como corresponde, como mandan los pactos internacionales, no se llega a votar sobre un tema si no hubo mucho debate antes, si no se instaló para ponerlo al alcance de los ciudadanos para que sean parte de la decisión. De la otra manera, pueden hacer pactos a puertas cerradas…

-Bueno… por eso no hay mecanismos reales de democracia directa ¿no? Hasta las audiencias públicas son ficticias…

-No tenemos ni revocatoria de mandatos, ni son vinculantes los plebiscitos… No tenemos realmente nada de eso. Lo que habitualmente tenemos de la dirigencia es que llega montada en un discurso que casi nadie cree. El panorama es tristísimo porque estamos obligados a votar entre lo poco que hay… ¿quién ha hecho algo, medianamente… quién ha llevado adelante un programa? Es espantoso el panorama. Además, después que los votás, los políticos te traicionan… Hacen todo lo contrario de lo que dijeron que iban a hacer, y no tenés manera de hacer que rindan cuentas. Lo mismo sucede con la Justicia. No se cumplen ni las sentencias de la Corte Suprema.

-¿Cómo evalúa el nivel salarial del empleado público medio en Mendoza? ¿Qué paga el afiliado medio de ATE con lo que gana?

-Es muy bajo. Depende del sector, con cinco horas de trabajo, puede estar cerca de los 1.800 pesos… un salario ‘peladito’ de la administración central, sin ninguna otra cosa. En Salud se gana un poco más. Pero la canasta está en los 6.700 pesos. Muy pocos asalariados del Estado llegan a eso… sólo con mucha antigüedad, muchos adicionales… Pero sucede que cuando hay sectores que con mucho esfuerzo, empeño y lucha más o menos van llegando, los agarra el Impuesto a las Ganancias. Hay compañeras de la licenciatura en enfermería, de años y años de lucha, de estudio, de capacitación, por ahí llegan a un nivel salarial más alto, pero las 'cruza' el impuesto. Así estamos, peleando estas cosas, o el ‘blanqueo’, como discutimos en el Notti.

-¿Hay trabajo en negro en el Estado mendocino?

-Sí, claro. Acabamos de firmar un acuerdo de blanqueo, pero aún quedan muchísimos compañeros con locaciones de servicio, o con ‘prestaciones. Ya hay un programa de pase a planta homologado, que debe cumplirse. Cuando llegué a ATE Salud había un 66 % de empleados en negro. Ahora quedan mucho menos. En Salud hay básicamente dos modalidades de pago: contrato, y prestación. Las prestaciones fueron un invento de Caletti (1), como un paliativo ante una emergencia. Por ejemplo, una epidemia o un sismo –ojalá no pasara nunca- en los que hubiese que contratar una cantidad inusitada de personal. Pero, los directores de los hospitales descentralizados lo transformaron en una herramienta habitual de pago. Empezaron a reemplazar el trabajo permanente por prestaciones. También lo usaron como ‘moneda’ para pagar lo que el Estado no reconocía, como clase, mayor carga horaria… Vemos cada cosa en los hospitales… Se paga con media prestación, con un cuarto de contrato, falta el medio kilo de dulce de leche y listo. Todas estas situaciones deben estar modificadas a octubre de este año.

-¿En qué hospital tienen las mayores dificultades?

-En el Notti, y queremos seguir por el Lagomaggiore, el Central, los de alta complejidad. Tenemos compañeros que cobran el cargo de planta y cobran el resto con contratos, con prestaciones… pero después cuando se jubilan sólo lo hacen con el cargo de planta y el resto es en negro. Esto implica evasión fiscal, estafa al Estado… Si no lo modifican, habrá que recurrir a la Justicia penal.

-¿Qué les debe Celso Jaque?

-Están atrasados en el pase a planta de contratados. Y esperemos que se puedan cumplir los concursos de administración central que han reglamentado después de casi cuatro años, para que se acaben los ingresos por acomodo en el Estado provincial, por amiguismo, por el contrato que te da alguien... Tiene que haber ingresos y ascensos por concurso. Hemos trabajado mucho por la implementación de este plan. La elaboración del esquema de todas las grillas, de puntajes… Se hizo en el gobierno de Cobos, que lo homologó, después se aprobó en la Legislatura, con el voto del bloque del PJ, incluso… y demoraron cuatro años en la reglamentación, que encima tiene ‘puntitos’ que –quiero creer- sólo quedaron mal redactados. Nos vamos a reunir para hacer correcciones. Pero basta de hacerse los distraídos… es una ley de acuerdo paritario. El problema es que se les van las ganas cerca de las elecciones, porque usan el Estado como herramienta clientelar y electoral.

-¿Cuánto invierte el Estado en la capacitación del empleo público?

-Nada. Hay esfuerzos individuales y una cuota muy grande de sacrificio de los trabajadores. Y cuando hay alguna capacitación organizada por el Estado, en general nunca hay lugar para todos los que quieren tomarla.

-¿Por qué se acaba el presupuesto de los hospitales antes de mitad de año? ¿Por qué no alcanzan los insumos de Salud? ¿Por qué hay tanta precariedad en la salud pública de Mendoza? Parece que allí los actores –incluyendo médicos y gobierno- se arrojan las culpas unos a otros.

-El modelo de Salud que tenemos en Mendoza data de la década del ’90, y fue implantado por Laffalla, Gabrielli y Bordón: la famosa descentralización hospitalaria, que tendía a la privatización. Era la época de los grandes negocios: AFJP, ART… Ya se sabe quiénes ganaron con esos negocios. Faltó la otra pata, las aseguradoras de salud. Trataron de hacerlo, pero no pudieron. El modelo lo armaron los europeos, emblemáticos, que hoy ya vemos cómo están. Todo aquello desembocó en esto. La precarización laboral era tan grande que las obras sociales no podían dar respuestas ni a sus propios trabajadores. Así es que todo iba a parar al hospital público. Y esa cápita se paga, por cada obra social. A partir de allí comenzó el descontrol. Estoy cansada de hablar con los ministros que te dicen “no podemos hacer nada” porque el hospital es descentralizado. ¡Pero no es autárquico! ¿Quién dijo que el hospital no se rige sobre leyes? Pero es más fácil repartir ranchos, porque esto es así. A ver… ¿a quién le damos este centro de salud? ¿A Las Heras? ¿El intendente es del PJ? Mejor… Entonces, el ministro es decorativo. Es mentira que dicte políticas de salud. Las dictan los caciques.

-¿Hay mandatos territoriales sobre los hospitales?

-Exactamente. Y hay componendas políticas y partidarias para equilibrar el poder. Hay un incremento enorme de la población, con obras sociales que no pueden atender la más complejo, porque por ejemplo para la atención de niños la complejidad está en el Notti, y todo eso no tiene control. No hay un verdadero control sobre todo eso que se paga, o que se debería pagar, que son los recursos de terceros que ingresan al hospital. Finalmente, el presupuesto de Salud es el mismo desde hace años, con mayor población. Por ejemplo, un centro de Salud que hace años era para un barrio, ahora tiene diez barrios más alrededor. No hay ningún tipo de planificación, de registro geográfico… Deberíamos arrancar con médicos de familia. ¿Para qué tenemos esa especialidad, si no es para que tengan una población a cargo? Esa idea viene del sistema de Salud de Cuba y la usó hasta Joaquín Lavín en Santiago de Chile. No es de izquierda ni de derecha. Es un sistema bueno. Ese médico de familia va al domicilio y controla esa población. ¿Cómo podría hacerse eso con un centro de salud que tiene un médico y de casualidad un enfermero para 17 barrios?

-No se puede. Apenas si contienen alguna emergencia…

-¡Apenas! Y no sirve. Mi hija, por ejemplo, está estudiando medicina en Cuba y cuando viene se instalan en Buenos Aires, porque ya están trabajando allí. Cuando van a las casas, a las villas, ya saben qué pasa. Si no hay agua, si no hay higiene, si no hay abrigo, ellos ya saben cuáles son las patologías más habituales que pueden aparecer. Y atacan con todo un sistema, donde el papel del médico con población a cargo es fundamental, con una planificación. “Este médico que se llama así, tiene una población a cargo de equis personas que se llaman así, y así, y así…” Tenés una historia clínica única precedida de un mapa genético, para ir sabiendo qué podría pasar, y te morís con esa historia clínica. Y vas atravesando las distintas etapas. ¡Ni por putas llegás a un hospital de alta complejidad con una fiebre! Ahora… ¿Por qué llega una madre al Notti con un chico afiebrado? ¡Porque no tiene dónde ir! El centro de salud está cerrado… Hay accidentes en las zonas rurales y los médicos y enfermeros hacen milagros. Un día va a ocurrir una desgracia mayúscula, Dios no quiera, y esos compañeros van a sufrir juicios de mala praxis, y entonces el sistema no le sirve a nadie. Lo peor es que a nadie le importa. Gobierno tras gobierno, no le importa a nadie.

-¿Cuánto hay que aumentar el presupuesto de Salud (2) de Mendoza para que brinde una atención aunque sea mínima?

-Por lo menos al doble. Y cuidarlo. Hay cuestiones que deben centralizarse y controlarse, para combatir los niveles de corrupción que hay, donde diez tipos manejan el negocio. Eso, para la población, es terrible. También hay que controlar muy seriamente los fondos de terceros. Hay fondos que no se recuperan más. Por ejemplo, hay un accidente, la ART, la obra social, deben pagar. Hemos registrado muchos casos de fondos que se adeudan al sistema de Salud y no se reclaman, cuando el mecanismo de pago de una obra social es sencillísimo. Nuestra pregunta es por qué esa plata no se recupera. ¿Hay tontos que no quieren cobrar? Nosotros no creemos más en los tontos. Más bien hay “vivos” que se benefician de esto. La obra social gana porque no paga, y ganará “equis” que bloquea el trámite para que no se cobre. Son vivos que hacen de tontos.

-¿Cuándo y por qué se convirtió en dirigente sindical? ¿Hubo algún hecho que lo disparó? ¿Fue gradual?

-No, hubo un hecho. Mis primeros tiempos de militancia tenían que ver más con lo social. Fue con el cura Contreras, primero en Lavalle, después en la villa…

-¿Vivía en la villa, cuándo fue eso?

-Sí, claro… Hace mucho… yo era chiquita, creo que en 1987. El cura Contreras nos decía “el que no viva con los pobres, que ni hable”. Al lado del cura, estábamos reconstruyendo el peronismo de base, viendo –tristemente- la que se venía. Hicimos esa experiencia con mi ex marido y fue muy buena. A la vez estaba estudiando, de maestra, me recibí y empecé a trabajar en un jardín maternal de Godoy Cruz. Era el primero con características sociales que se abría en Godoy Cruz. Íbamos a las villas a buscar a los pibes. Trabajábamos mucho con las madres y los padres de los chicos. Imaginate lo que era decirle a una madre que a lo mejor era cartonera, que su chico iba a estar en un lugar divino –porque le poníamos toda la onda- contenido, abrigado, educado, alimentado, todo el día... Fue una experiencia maravillosa. Después, hacíamos el seguimiento de esos chicos en la escuela primaria. La mayoría resultaban excelentes alumnos. Para que te des una idea… Las maestras dábamos de mamar a los bebés, que llegaban a partir de los 45 días de edad…

-¿Hacían de matronas?

-¡Claro! Yo le daba a mi pibe y a algún otro más… y si otra maestra estaba dando la teta, hacía lo mismo. Vos imaginate que no le podíamos decir a una madre, tal vez empleada doméstica, “reclamá la hora de lactancia, que te la tienen que dar”. ¡Lo que les daban era una patada en el poto! Todo aquello fue un laburo casi inexplicable, que recuerdo con mucha alegría. Trabajábamos con chicos cagados de hambre, con las problemáticas familiares más terribles que te pudieses imaginar… Pero cuando les hacíamos el seguimiento, la historia con esos chicos era diferente. Todo lo que te pasa en la primera infancia te marca para siempre. Te juro que es así. Era un abordaje completo… nos ocupábamos hasta de que los médicos los revisaran, les controlasen el peso…

-¿Y después?

-Y… después llegó Montemayor (3). No se si vio peligroso lo que hacíamos o qué… A veces a los políticos les pasan cosas raras por la cabeza. Y nos tuvimos que organizar gremialmente para defender el trabajo social. ¿Me entendés? Así empezamos a pedir primero más maestras, porque éramos dos por cada 18 bebés. Terminábamos muertas. Ahora son cinco bebés por maestra, pero hubo que recorrer un largo camino para llegar a eso. El asunto es que una noche nos despidieron a todas las maestras delegadas, titulares y suplentes. Fue terrible, yo ya tenía dos niños y estaba pagando un alquiler. El SUTE no nos defendió, ya veíamos para dónde apuntaba Garcetti (4). Después en ATE aprendí que es muy sencillo defender a los delegados con un amparo. A lo sumo, en tres días, los tienen que reponer en su trabajo. Pero en ese tiempo no sabíamos nada… el sindicato nos dejó en pelotas, mal. Hicieron “como que” nos defendían, pero no hacían nada. Se ve que éramos molestas tanto para el gobierno como para el sindicato. Más tarde aprendí cómo era la maniobra. Así empezó mi militancia sindical, después vinieron el paro en la época de Bordón con los 21 días de descuento, el traspaso de la Caja…

-Claro, empezaban a transitar las reformas de los noventa. ¿Cómo pasó del SUTE a ATE?

-La experiencia en el SUTE duró un año. Éramos un grupo de maestros jóvenes. Estaba Raquel Bastidas al frente del sindicato, muy pegada al PJ. En ese entonces creíamos que Garcetti era “aquel maestro luchador que…” No sé… a mí me tocó vivir a otro Garcetti, quizás. Nos costó y recuperamos el sindicato, pero duramos diez meses. Nos dimos cuenta de que las asambleas molestaban, que no había que tener gente en los plenarios. Decidimos entonces que el SUTE tenía que ir a las escuelas si los maestros no iban al sindicato. Pero nos fue muy mal, nos fuimos muy decepcionados. Y me empecé a enganchar en la CTA, lo viví como algo nuevo… Así me empecé a acercar a ATE, donde noté algo más parecido a lo que yo quería: votación en asamblea, participación, que la gente hable, que pueda dar su opinión y que además escuche, que nadie me prohibiese elegir un delegado… Descubrí un grupo de gente más sana. ¿Para que me iba a quedar cuatro años más en el SUTE viendo si lo recuperábamos? El sindicato, de última, es un instrumento para la transformación.

-¿Cuánto le llevó llegar a secretaria general?

-Varios años. Fui secretaria administrativa, adjunta… recién en el último mandato fui secretaria general. Este año me quería ir, pero los compañeros no me dejaron. Me quedo un período más hasta 2012, pero nada más.

-¿Por qué? ¿Qué tiene ganas de hacer?

-Primero, la secretaría general de la CTA insume tiempo y trabajo. Segundo, no creo que haya que quedarse mucho tiempo en los cargos. Me quedé ahora parea fortalecer un equipo, pero no creo que sea sano quedarse mucho. Hay más compañeros que tienen que hacer la experiencia de conducción. Uno nunca se va del todo, sigue apoyando, pero en verdad quería dejar a otros compañeros.

-Como mujer que maneja un poder político, que tiene representación… ¿Qué piensa de Cristina?

-No quiero opinar en lo personal. No la conozco. En lo político, nunca aposté al kirchnerismo. Ni por él, ni por ella, como vías de transformación.

-¿Ni siquiera le genera empatía por una cuestión de género?

-No. No soy de las que creen que las mujeres somos mejores por ser mujeres, ni que los hombres -por ser hombres- sean peores. No me como ese discurso. Yo conocí muchos compañeros muy valiosos, y muchas compañeras muy destructivas. No creo que esas condiciones pasen por el sexo de cada uno. Sí creo que la oposición comete un error. Si discutís con una mujer en términos políticos, ese es el plano en el que hay que mantenerse.

-¿El debate por el luto, la viudez… hace mal la oposición en meterse?

-¡Claro! ¡Y eso habla muy mal de la oposición! Creo que es una cosa tonta meterse con esto de la viudez… Esa no tiene por qué ser la discusión. La diferencia que tengo con el pensamiento de Cristina de Kirchner pasa por otro lado. Como así he tenido coincidencias, como los avances en juicios a miembros de la represión. Pero eso nos lo hemos ganado nosotros, la calle. Yo no creo que vinieron Cristina y Néstor a regalarnos nada. Creo que lo poco que hemos avanzado nos lo hemos ganado en lucha. Cuando dicen “nos han dado los convenios colectivos de trabajo…” me hacen reír… ¡Las pelotas! ¡Nos lo ganamos! Hicieron una salida de la convertibilidad y justamente no estuvieron ni Néstor ni Cristina. Todos teníamos que ir al acuerdo. No se podían subir alquileres sin acuerdo, ni aumentar los precios de los supermercados sin acuerdos, y muchos menos los salarios. ¿Quiénes fuimos los únicos pelotudos que teníamos que estar dos meses de paro, con descuentos, para que nos aumenten? Los trabajadores sindicalizados.

-Hay que reconocerle a Kirchner, por lo menos, la recuperación del Estado.

-Sí, claro… pero ¿qué otra alternativa tenía? ¿Podía hacer algo distinto después de la crisis de 2001, del ‘argentinazo’?

-¿Nunca se sintió tentada de participar en política, de ser candidata? Tengo la presunción de que si usted fuese candidata del PJ, la UCR o aún el PD, en el caso de que fuese posible, usted podría ser la gobernadora de Mendoza…

-No es una cuestión de tentación, sino de obligación. Me siento obligada a construir políticamente. Pero no pienso ni quiero repetir esquemas que me parecen tristísimos. Por eso rechacé ofertas políticas, que las hubo… Obviamente, el camino electoral nos parece la vía de transformación. Pero no es lo único necesario para las modificaciones de fondo. En estos próximos cuatro años pienso construir en política, muchos compañeros me lo han planteado. Pero yo no puedo ser desleal. Me han votado muchos trabajadores para estar al frente de la CTA y en ATE, para que los acompañe un mandato más. No podía decir “bueno… aparte de todo esto… soy candidata a gobernadora…” No. Sí quiero ser parte de un proyecto, porque hay muchos compañeros, muchos ciudadanos muy valiosos con capacidad de resolver los problemas. Sólo hacen falta honestidad, transparencia, no traicionar los principios, mecanismos de democracia directa… ¡No es tan difícil! Hoy, no llegamos. Es claro que tenemos más coincidencias con algunos sectores, más afinidad que con otros… A ver, en la propia comisión directiva del sindicato, cuando nos ponemos a ver que hay alguno ganso, algún peronista, algún radical de Cobos… otro de Iglesias… la mayoría nada, porque no tienen militancia ni simpatía política… Y vos decís… “pero este tipo es ganso, con los valores que tiene…” y la verdad es que eso no tiene nada que ver.

-Hace poco alguien me dijo que hay que revisar en manos de quién y de qué políticas están la derecha y la izquierda…

-Seguro… La denominada “izquierda” muchas veces ha sido funcional al sistema. Y la derecha radica básicamente en el gobierno nacional y popular. Es una derecha con estrategia de masas. La derecha de libros no le sirve a nadie… pero la derecha de Hitler, de Mussolini, tuvo una estrategia de masas… como la derecha en serio… Ahora me pregunto ¿de qué estamos hablando? Yo quiero hablar de distribución de la riqueza, de reforma impositiva, de cuidado del ambiente, de cuáles son los ejes que hacen que estemos defendiendo o no los intereses de nuestro pueblo. No sé si la izquierda o la derecha definen ese debate.

-La lucha le puede llevar una vida entera…

-Sí, pero uno no puede ser feliz por las realizaciones personales. Fijate este tipo que se murió en la plaza el otro día, o las cosas que nosotros vemos en la Salud mendocina todos los días. ¡Dejame de joder! ¡Un país rico! ¡Por eso tenemos obligaciones! Tenemos que salir en serio de la comodidad, para terminar con algunos intereses muy poderosos. Hay que estar dispuesto a hacerlo.


(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online. @montacuto en Twitter. www.facebook.com/ricardo.montacuto

 

 

 

Referencias:

(1) Armando Caletti. Ex ministro de Salud de Julio Cobos entre 2005 y 2007.
(2) El presupuesto de Salud de Mendoza es de casi 1050 millones de pesos anuales. 2,8 millones de pesos al día. Aproximadamente 1,65 pesos por habitante, por día, según el Censo 2010.
(3) Rubén Montemayor (PJ). Intendente de Godoy Cruz entre 1991 y 1999, por dos períodos consecutivos.
(4) Marcos Garcetti, histórico dirigente del gremialismo docente mendocino y nacional entre los 70 y los 90. Fue funcionario del último tramo del gobierno, en la administración Cobos.