"A Mendoza le ha ido muy mal con este gobierno nacional"
En las primarias irá en la boleta con Alfonsín contra un rival interno, y contra Cristina y Carmona.
A Enrique Vaquié (46) le tocó ser ministro de Hacienda en una época extrema: la de las cuasi-monedas, los cinco presidentes, la crisis… Ahora es candidato a diputado nacional por el radicalismo, en primer término. Comparte, si se quiere, la “fórmula oficial” del difícil pacto de convivencia de la UCR mendocina, y es de los pocos que dirimirá algo de verdad el 14 de agosto, ya que enfrenta a Fernando Armanague en estas primarias obligatorias. Ambos irán con Ricardo Alfonsín en su boleta, el candidato a presidente que preocupa a la UCR mendocina porque en Cuyo no arranca, ni suma. Pareciera, al contrario, que resta.
En agosto, a Vaquié le tocará enfrentar a Guillermo Carmona -más el arrastre de Cristina- en soledad, sin la boleta de Iglesias, ni de Cornejo, ni de ningún otro radical que sume. De su desempeño junto a Alfonsín en las primarias dependerá buena parte de la suerte del radicalismo en octubre. Mucha responsabilidad, para un candidato solo.
El ex ministro es un buen “tirador de títulos”, propietario de alguna que otra frase célebre que escapa a su perfil duro de economista, y se mete con algunos de los temas centrales de Mendoza en esta charla.
-El 14 de agosto le toca el ‘partido’ más difícil: Alfonsín-Vaquié, vs. Cristina-Carmona…
-Hoy en día pareciera ser así, con Cristina muy fuerte. Tanto Ricardo (Alfonsín) como yo, necesitamos estar más instalados en la sociedad mendocina. Pero todo sistema democrático necesita opciones de gobierno. Y la única alternativa al gobierno nacional es la fórmula Alfonsín-González Fraga, por extensión territorial, por militancia, por los cuadros nacionales que mantiene el radicalismo… por los grupos técnicos que están trabajando con Ricardo una propuesta para el país… Espero que a medida que la campaña vaya avanzando, crezca la imagen de Alfonsín… ¡Y la mía también! Sí es cierto que Cristina está marcando la agenda, y que la oposición no tiene capacidad de plantear temas de discusión. Pero nuestra tarea no termina el 14 de agosto, sino que pensamos en el 23 de octubre, cuando se juega el verdadero partido con todos nuestros candidatos, con todas nuestras listas.
-¿El hecho de que haya dos listas de diputados nacionales para la UCR mendocina, los favorece, o los perjudica?
-Ninguno de nosotros sabe bien cómo va a terminar funcionando este sistema de primarias, ni su reglamentación… hay que ver… la verdad es que no tengo claro si nos favorece o no tener dos listas. Nosotros pensamos en octubre. El 14 de agosto es una “estación”.
-¿Qué tiene para decir cuando el justicialismo gobernante dice que el radicalismo mendocino no ofrece nada nuevo, que las caras y nombres son los de 1999, que son los que hicieron el ajuste?
-El justicialismo mendocino tiende a no decir la verdad. Jaque debería acordarse bien porque él era funcionario de Hacienda en los ’90. Nosotros no sólo tuvimos que asumir la crisis del gobierno nacional, sino la herencia que dejó el PJ en la provincia, que privatizó las empresas de agua y de energía, que cobró las regalías mal liquidadas sin que se sepa bien qué se hizo con ese dinero, que habían cobrado las licitaciones petroleras, y compensaciones con el gobierno nacional, sin que se sepa tampoco qué se hizo con esos ingresos… Nos dejaron una provincia con un déficit del 25 % del presupuesto. No era un número fácil. El presupuesto entonces era de unos 1.100 millones de dólares, y unos 280 millones eran de déficit, que habían estado ocultando o cubriendo con deuda, o con aquellos ingresos extraordinarios, por única vez, que iban a parar a gastos corrientes. Lo único que quedó de aquello fue una parte de Potrerillos, algunas escuelas, y el Corredor del Oeste. Si el PJ va a hablar de aquella época, que mencione también estos temas. Eran funcionarios, no eran “invitados”. Lo segundo: uno puede ir y ver cuántas viviendas se entregaron en los años 2000, 2001… hasta 2003… y fueron más que las que entregó Jaque. Eso es un número de matemática antigua… Es verdad que hicimos un ajuste, como también lo hizo Kirchner en Santa Cruz en la misma época, y tampoco lo dicen porque éste es un gobierno sin gestión ni contenido. También inspeccionamos a muchas empresas y ahora no se hace. A YPF, por nombrar una empresa “no local” y no tener problemas, le cobramos 300 millones de pesos por un montón de conceptos… Se hicieron muchas cosas, que no tengo problemas en discutir con los que son funcionarios, o con los que lo fueron en los 90, que hay muchos. Nombro a Jaque porque es el más importante.
-Sí, pero mirando “la foto”, el radicalismo parece menos renovado que el justicialismo…
-En lo que a mí me toca, que son las candidaturas nacionales, es la primera vez que Emma Cunietti y yo encabezamos una lista. Tengo 46 años, fui ministro, legislador provincial… Creo que Carmona no debe tener muchos años más ni menos que yo… ha sido concejal, legislador… secretario de Estado… y la chica que llevan como segunda diputada es una imposición de Cristina a un justicialismo incapaz de ser independiente. La verdad, no les veo mucha renovación. En nuestro caso, las listas de legisladores provinciales tienen muy pocas reelecciones. Sí es cierto que Iglesias y Jaliff han sido candidatos… pero el PJ se queda en el título, y no discute el contenido. No puede discutir aquella gestión ni el liderazgo de Roberto.
-Usted fue ministro de Hacienda en una época difícil… ¿cómo ve a Mendoza hoy?
-Lo primero, es que hay una pobreza alta todavía luego de años de crecimiento del PBI, con un desempleo bajo. Eso se explica con empleo de baja calidad: en negro, precario, o de bajos salarios. En la provincia de Mendoza no se ha hecho nada para resolver el problema de la pobreza, y el gobierno nacional ha hecho poco. La única forma de revertir esto es con un boom de inversiones públicas y privadas. Para mejorar la calidad del trabajo y del empleo no queda otra opción que agrandar el capital. Aquí lo que hace falta es mayor asociatividad entre los empresarios medios –cientos, que no son los famosos- con el Estado. Hay que ver qué necesitan, trabajar sectorialmente con ellos, y armar cadenas de proveedores con los más chicos. También tenemos problemas en la competitividad. A este tipo de cambio, el sector privado mendocino no aguanta con una inflación en dólares del 25 % anual. Lo que pasa es que en lo “macro” el tipo de cambio promedio está bien con sectores hiperproductivos alrededor de los cereales de la Pampa Húmeda, por ejemplo, o de los sojeros, que pueden aguantar, pero hay otros que sufren. Mendoza es uno de los casos extremos. Esto debería ser tema de los legisladores nacionales por Mendoza, del gobierno… pero está “fuera de agenda”, no se discute. Este esquema termina minando los ingresos de la provincia, la pobreza no se resuelve, el problema del empleo se vuelve crónico, la competitividad baja año a año, y cada vez son más los jóvenes que ni estudian, ni trabajan.
-¿Y las finanzas públicas?
-Perdieron autonomía. Se depende cada vez más de las trasferencias nacionales. Los gastos se concentran en los gastos corrientes… Un ejemplo: las regalías petroleras, que es un recurso no renovable, se utilizan cada vez en mayor proporción para gastos comunes. En épocas de crecimiento volvimos a tener problemas fiscales. Deberíamos tener ahorros para períodos de crisis. Contando el fondo anticíclico que Jaque gastó, alrededor de 2006 teníamos 2,5 masas salariales del Estado ahorradas. Eso no llega hoy a un mes, en saldos de tesorería. Significa que perdimos autonomía y ganamos en imprevisibilidad. No estamos como en los noventa ni muchísimo menos, pero estamos peor que en 2007. Además, este gobierno hizo un curso intensivo de nombramientos en el Casino, en Vialidad, en varias reparticiones y algunos casos con apellidos famosos… sin que nunca se sepa bien cuánta gente entró y para qué. Sólo después de eso, reglamentaron la ley para que se ingrese al Estado por concurso. Puede suceder que falten empleados públicos: policías, maestros, qué se yo… profesores de portugués… pero debe haber una mesa en la que esto se discuta.
-¿Hay solución para la crisis de federalismo?
-Creo que sí. No quiero ser pesimista. Aparte de la Coparticipación, hay cosas que se pueden cambiar sin una ley-convenio (1). Por ejemplo, el Impuesto al Cheque, que reparte el 15 % a las provincias. Ese porcentaje se puede cambiar por mayoría simple. Pero los gobernadores del oficialismo, entre ellos Jaque, lo bloquearon.
-Jaque decía que para cambiarlo se necesitaba una ley-convenio…
-Hubo un debate entre Mercau y yo, y quedó claro que no hacía falta una ley-convenio, sino una mayoría especial de la mitad más uno de los miembros de cada cámara. En aquel tiempo dije una frase que le molestó mucho al gobierno: Jaque no estudia, cuando estudia no entiende, y cuando entiende nos miente. Fue así. Y lo sostengo. Lo que pasó era de lectura muy sencilla, no hacía falta traducir ni traer tratados de no sé dónde… Entonces, en el federalismo, hay mucho por discutir. Que la asignación por hijo y su actualización sean ley o decreto, también es parte del federalismo. Hay muchos temas que no necesitan ley-convenio y sin embargo no se discuten, como la potestad tributaria de las provincias, o el acceso al crédito. Que yo sepa, sólo dos provincias pudieron acceder de manera directa a créditos del BID: Mendoza, y Río Negro. En el resto de los casos el gobierno nacional toma para sí y después reparte. Viviendas, gasto social… deberían ser discusiones federales. En Viviendas estamos en niveles de los años noventa, y eso repercute en la crisis social. Pero hay que tener voluntad política para discutir los asuntos federales.
-El justicialismo dice que a Mendoza le ha ido siempre mal cuando se divorció del gobierno nacional…
-No es cierto que a Mendoza le haya ido bien con Jaque. Teníamos listo Portezuelo del Viento y no se empieza mientras San Juan terminó un dique y comenzó otro; no podemos terminar con el paso a Chile y los sanjuaninos han avanzado muchísimo… En Viviendas nos hemos llevado históricamente más del 3 % del presupuesto nacional y en 2010 llegamos al 2,6. Eso quiere decir que la vivienda se fue a otro lado, tal vez al caso Schoklender… o a Chaco, San Juan o Buenos Aires… Los accesos Sur y Oeste no se van a terminar…A Mendoza le ha ido muy mal con este gobierno nacional, tal vez porque Jaque no es kirchnerista, como tampoco lo es Pérez, que es el candidato de Jaque y su sucesión. Este gobierno provincial no es respetado por el gobierno nacional, donde va a pedir para pagar los sueldos. Nunca se paró a discutir ningún tema de Mendoza. Para llevarse bien con el gobierno nacional, hay que tener un gobierno provincial fuerte.
-Usted convivió –como ministro- con varios presidentes…
-Con algunos, sólo unos días, pero sí con tres importantes: De la Rúa, Duhalde y Kirchner. El acuerdo de Portezuelo del Viento lo empezó Iglesias. Íbamos a las reuniones Jaliff, Iglesias y yo, con Alberto Fernández, Lavagna y Kirchner.
-¿Qué recuerdo tiene de aquel Kirchner?
-Lo recuerdo mucho como alguien obsesionado por el trabajo. Cuando era gobernador, era uno de los abanderados del federalismo. Le encantaba pelearse con el gobierno nacional. Como presidente, en la primera etapa, lo veía como alguien muy reflexivo. No como aquel gobernador que a los gritos, era uno de los primeros en pelearse.
-En Mendoza, el poder real pareciera no estar donde están los votos. Hay un poder informal pero muy fuerte, asentado en grupos empresarios, medios, empresas de servicios… ¿Cómo se hace para equilibrar esos poderes, sin llegar a extremos en que un gobierno denuncia a empresarios por extorsión, como pasó aquí?
-Lo primero es que tiene que haber un gobierno con un liderazgo muy fuerte. Doy un ejemplo. Cuando Iglesias era gobernador y me tocó ser ministro, había un contrato de Rentas con una empresa de Pescarmona. Hubo problemas, el sistema no funcionaba… el hecho fue que empezaron las denuncias penales y la presión contra el director de Rentas, y la verdad es que el decreto de caída de esa concesión tardó 48 horas. Y más allá de que hubo quejas empresarias, la decisión no se cambió porque había un gobierno fuerte. Al gobernador se lo respetaba. Hoy en día, la relación de Roberto o mía con ese empresario es buena, porque cada uno cumplió su rol, aunque a muchos no les gustó. Lo que hay que decir es que este gobierno, antes y después de esa denuncia por extorsión que hizo Cazabán, les ha entregado de todo a esos empresarios a los que usted alude. Cuando vos vas cediendo, vas perdiendo espacio. Lo otro es que hay que agregar actores, en una mesa productiva en la que participen más, muchos más, que quieran invertir en Mendoza. Hay que traer a muchos de los que se fueron, y volver a armar Mendoza. Que vengan y que digan por qué se fueron, para que los podamos ayudar. Si son temas nacionales, el gobernador se debe poner a la cabeza. Si son asuntos locales, hay que armar cadenas de proveedores mendocinos, para todo lo que se pueda.
-Le toque a Iglesias… le toque a Pérez… ¿se destrabará la minería?
-En muchos de los ríos mendocinos no hay agua para la actividad minera. La demanda de los que están pagando su derecho es mayor que la oferta hídrica. Allí, es una discusión estéril. Hay casos distintos. En el Río Colorado sobra agua. A Vale, que en 2006 se llamaba Río Tinto, se le entregó un caudal de un metro cúbico por segundo de los seis que sobraban. La discusión debe ser en qué lugares de Mendoza sí se puede hacer minería y en cuáles no, de acuerdo al agua. Antes, hay que garantizar que todos los que pagan su derecho de agua, la tengan, lo mismo que los ganaderos. Lo bueno es que Mendoza tiene una institucionalidad que impide que vengan las mineras, perforen sin permiso, o hagan cualquier cosa. Lo podrán hacer en la provincia “Jota”. Lo otro, es tener una legislación acorde.
-¿La ley 7722 le parece mal?
-No… El tema es otro… Con la ley minera nacional de hoy en día, San Juan recibe más dinero por la soja que no produce, que por las regalías mineras que cobra. Hay que tener un esquema legal que mejore esos ingresos, y hay que tener en cuenta que en Mendoza la mayoría de las actividades son alrededor del agua. Hay ríos donde no se puede usar el agua para la minería. Hay que entender es que el mineral más importante de Mendoza es el agua.
-Usted va a ser candidato a diputado nacional. ¿Qué opina de la Ley de Medios, y de la ley que eliminó las AFJP y estatizó las jubilaciones?
-Conceptualmente, la Ley de Medios me pareció bien. Creo que había muchos aspectos para modificarle, pero si me hubiese tocado ser diputado entonces la habría aprobado en general, y peleado puntos en particular. En cuanto al traspaso de las AFJP, no hago cuestiones de dogma sobre si el que guarda los aportes debe ser público o privado. Sí hay que preservar el dinero de los jubilados, las jubilaciones futuras. Hoy no está preservado. El dinero se usa para gastos del gobierno. Tal vez sean buenos gastos, pero gastos al fin. La Anses no está haciendo las inversiones que garanticen esas jubilaciones. La discusión no es si se compran netbooks o no, sino quién las compra. Los ahorros del sistema previsional no deben usarse para los gastos comunes de un gobierno, sino en inversiones seguras de largo plazo.
(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online. @montacuto en Twitter. www.facebook.com/ricardo.montacuto
-¿El hecho de que haya dos listas de diputados nacionales para la UCR mendocina, los favorece, o los perjudica?
-Ninguno de nosotros sabe bien cómo va a terminar funcionando este sistema de primarias, ni su reglamentación… hay que ver… la verdad es que no tengo claro si nos favorece o no tener dos listas. Nosotros pensamos en octubre. El 14 de agosto es una “estación”.
-¿Qué tiene para decir cuando el justicialismo gobernante dice que el radicalismo mendocino no ofrece nada nuevo, que las caras y nombres son los de 1999, que son los que hicieron el ajuste?
-El justicialismo mendocino tiende a no decir la verdad. Jaque debería acordarse bien porque él era funcionario de Hacienda en los ’90. Nosotros no sólo tuvimos que asumir la crisis del gobierno nacional, sino la herencia que dejó el PJ en la provincia, que privatizó las empresas de agua y de energía, que cobró las regalías mal liquidadas sin que se sepa bien qué se hizo con ese dinero, que habían cobrado las licitaciones petroleras, y compensaciones con el gobierno nacional, sin que se sepa tampoco qué se hizo con esos ingresos… Nos dejaron una provincia con un déficit del 25 % del presupuesto. No era un número fácil. El presupuesto entonces era de unos 1.100 millones de dólares, y unos 280 millones eran de déficit, que habían estado ocultando o cubriendo con deuda, o con aquellos ingresos extraordinarios, por única vez, que iban a parar a gastos corrientes. Lo único que quedó de aquello fue una parte de Potrerillos, algunas escuelas, y el Corredor del Oeste. Si el PJ va a hablar de aquella época, que mencione también estos temas. Eran funcionarios, no eran “invitados”. Lo segundo: uno puede ir y ver cuántas viviendas se entregaron en los años 2000, 2001… hasta 2003… y fueron más que las que entregó Jaque. Eso es un número de matemática antigua… Es verdad que hicimos un ajuste, como también lo hizo Kirchner en Santa Cruz en la misma época, y tampoco lo dicen porque éste es un gobierno sin gestión ni contenido. También inspeccionamos a muchas empresas y ahora no se hace. A YPF, por nombrar una empresa “no local” y no tener problemas, le cobramos 300 millones de pesos por un montón de conceptos… Se hicieron muchas cosas, que no tengo problemas en discutir con los que son funcionarios, o con los que lo fueron en los 90, que hay muchos. Nombro a Jaque porque es el más importante.
-Sí, pero mirando “la foto”, el radicalismo parece menos renovado que el justicialismo…
-En lo que a mí me toca, que son las candidaturas nacionales, es la primera vez que Emma Cunietti y yo encabezamos una lista. Tengo 46 años, fui ministro, legislador provincial… Creo que Carmona no debe tener muchos años más ni menos que yo… ha sido concejal, legislador… secretario de Estado… y la chica que llevan como segunda diputada es una imposición de Cristina a un justicialismo incapaz de ser independiente. La verdad, no les veo mucha renovación. En nuestro caso, las listas de legisladores provinciales tienen muy pocas reelecciones. Sí es cierto que Iglesias y Jaliff han sido candidatos… pero el PJ se queda en el título, y no discute el contenido. No puede discutir aquella gestión ni el liderazgo de Roberto.
-Usted fue ministro de Hacienda en una época difícil… ¿cómo ve a Mendoza hoy?
-Lo primero, es que hay una pobreza alta todavía luego de años de crecimiento del PBI, con un desempleo bajo. Eso se explica con empleo de baja calidad: en negro, precario, o de bajos salarios. En la provincia de Mendoza no se ha hecho nada para resolver el problema de la pobreza, y el gobierno nacional ha hecho poco. La única forma de revertir esto es con un boom de inversiones públicas y privadas. Para mejorar la calidad del trabajo y del empleo no queda otra opción que agrandar el capital. Aquí lo que hace falta es mayor asociatividad entre los empresarios medios –cientos, que no son los famosos- con el Estado. Hay que ver qué necesitan, trabajar sectorialmente con ellos, y armar cadenas de proveedores con los más chicos. También tenemos problemas en la competitividad. A este tipo de cambio, el sector privado mendocino no aguanta con una inflación en dólares del 25 % anual. Lo que pasa es que en lo “macro” el tipo de cambio promedio está bien con sectores hiperproductivos alrededor de los cereales de la Pampa Húmeda, por ejemplo, o de los sojeros, que pueden aguantar, pero hay otros que sufren. Mendoza es uno de los casos extremos. Esto debería ser tema de los legisladores nacionales por Mendoza, del gobierno… pero está “fuera de agenda”, no se discute. Este esquema termina minando los ingresos de la provincia, la pobreza no se resuelve, el problema del empleo se vuelve crónico, la competitividad baja año a año, y cada vez son más los jóvenes que ni estudian, ni trabajan.
-¿Y las finanzas públicas?
-Perdieron autonomía. Se depende cada vez más de las trasferencias nacionales. Los gastos se concentran en los gastos corrientes… Un ejemplo: las regalías petroleras, que es un recurso no renovable, se utilizan cada vez en mayor proporción para gastos comunes. En épocas de crecimiento volvimos a tener problemas fiscales. Deberíamos tener ahorros para períodos de crisis. Contando el fondo anticíclico que Jaque gastó, alrededor de 2006 teníamos 2,5 masas salariales del Estado ahorradas. Eso no llega hoy a un mes, en saldos de tesorería. Significa que perdimos autonomía y ganamos en imprevisibilidad. No estamos como en los noventa ni muchísimo menos, pero estamos peor que en 2007. Además, este gobierno hizo un curso intensivo de nombramientos en el Casino, en Vialidad, en varias reparticiones y algunos casos con apellidos famosos… sin que nunca se sepa bien cuánta gente entró y para qué. Sólo después de eso, reglamentaron la ley para que se ingrese al Estado por concurso. Puede suceder que falten empleados públicos: policías, maestros, qué se yo… profesores de portugués… pero debe haber una mesa en la que esto se discuta.
-¿Hay solución para la crisis de federalismo?
-Creo que sí. No quiero ser pesimista. Aparte de la Coparticipación, hay cosas que se pueden cambiar sin una ley-convenio (1). Por ejemplo, el Impuesto al Cheque, que reparte el 15 % a las provincias. Ese porcentaje se puede cambiar por mayoría simple. Pero los gobernadores del oficialismo, entre ellos Jaque, lo bloquearon.
-Jaque decía que para cambiarlo se necesitaba una ley-convenio…
-Hubo un debate entre Mercau y yo, y quedó claro que no hacía falta una ley-convenio, sino una mayoría especial de la mitad más uno de los miembros de cada cámara. En aquel tiempo dije una frase que le molestó mucho al gobierno: Jaque no estudia, cuando estudia no entiende, y cuando entiende nos miente. Fue así. Y lo sostengo. Lo que pasó era de lectura muy sencilla, no hacía falta traducir ni traer tratados de no sé dónde… Entonces, en el federalismo, hay mucho por discutir. Que la asignación por hijo y su actualización sean ley o decreto, también es parte del federalismo. Hay muchos temas que no necesitan ley-convenio y sin embargo no se discuten, como la potestad tributaria de las provincias, o el acceso al crédito. Que yo sepa, sólo dos provincias pudieron acceder de manera directa a créditos del BID: Mendoza, y Río Negro. En el resto de los casos el gobierno nacional toma para sí y después reparte. Viviendas, gasto social… deberían ser discusiones federales. En Viviendas estamos en niveles de los años noventa, y eso repercute en la crisis social. Pero hay que tener voluntad política para discutir los asuntos federales.
-El justicialismo dice que a Mendoza le ha ido siempre mal cuando se divorció del gobierno nacional…
-No es cierto que a Mendoza le haya ido bien con Jaque. Teníamos listo Portezuelo del Viento y no se empieza mientras San Juan terminó un dique y comenzó otro; no podemos terminar con el paso a Chile y los sanjuaninos han avanzado muchísimo… En Viviendas nos hemos llevado históricamente más del 3 % del presupuesto nacional y en 2010 llegamos al 2,6. Eso quiere decir que la vivienda se fue a otro lado, tal vez al caso Schoklender… o a Chaco, San Juan o Buenos Aires… Los accesos Sur y Oeste no se van a terminar…A Mendoza le ha ido muy mal con este gobierno nacional, tal vez porque Jaque no es kirchnerista, como tampoco lo es Pérez, que es el candidato de Jaque y su sucesión. Este gobierno provincial no es respetado por el gobierno nacional, donde va a pedir para pagar los sueldos. Nunca se paró a discutir ningún tema de Mendoza. Para llevarse bien con el gobierno nacional, hay que tener un gobierno provincial fuerte.
-Usted convivió –como ministro- con varios presidentes…
-Con algunos, sólo unos días, pero sí con tres importantes: De la Rúa, Duhalde y Kirchner. El acuerdo de Portezuelo del Viento lo empezó Iglesias. Íbamos a las reuniones Jaliff, Iglesias y yo, con Alberto Fernández, Lavagna y Kirchner.
-¿Qué recuerdo tiene de aquel Kirchner?
-Lo recuerdo mucho como alguien obsesionado por el trabajo. Cuando era gobernador, era uno de los abanderados del federalismo. Le encantaba pelearse con el gobierno nacional. Como presidente, en la primera etapa, lo veía como alguien muy reflexivo. No como aquel gobernador que a los gritos, era uno de los primeros en pelearse.
-En Mendoza, el poder real pareciera no estar donde están los votos. Hay un poder informal pero muy fuerte, asentado en grupos empresarios, medios, empresas de servicios… ¿Cómo se hace para equilibrar esos poderes, sin llegar a extremos en que un gobierno denuncia a empresarios por extorsión, como pasó aquí?
-Lo primero es que tiene que haber un gobierno con un liderazgo muy fuerte. Doy un ejemplo. Cuando Iglesias era gobernador y me tocó ser ministro, había un contrato de Rentas con una empresa de Pescarmona. Hubo problemas, el sistema no funcionaba… el hecho fue que empezaron las denuncias penales y la presión contra el director de Rentas, y la verdad es que el decreto de caída de esa concesión tardó 48 horas. Y más allá de que hubo quejas empresarias, la decisión no se cambió porque había un gobierno fuerte. Al gobernador se lo respetaba. Hoy en día, la relación de Roberto o mía con ese empresario es buena, porque cada uno cumplió su rol, aunque a muchos no les gustó. Lo que hay que decir es que este gobierno, antes y después de esa denuncia por extorsión que hizo Cazabán, les ha entregado de todo a esos empresarios a los que usted alude. Cuando vos vas cediendo, vas perdiendo espacio. Lo otro es que hay que agregar actores, en una mesa productiva en la que participen más, muchos más, que quieran invertir en Mendoza. Hay que traer a muchos de los que se fueron, y volver a armar Mendoza. Que vengan y que digan por qué se fueron, para que los podamos ayudar. Si son temas nacionales, el gobernador se debe poner a la cabeza. Si son asuntos locales, hay que armar cadenas de proveedores mendocinos, para todo lo que se pueda.
-Le toque a Iglesias… le toque a Pérez… ¿se destrabará la minería?
-En muchos de los ríos mendocinos no hay agua para la actividad minera. La demanda de los que están pagando su derecho es mayor que la oferta hídrica. Allí, es una discusión estéril. Hay casos distintos. En el Río Colorado sobra agua. A Vale, que en 2006 se llamaba Río Tinto, se le entregó un caudal de un metro cúbico por segundo de los seis que sobraban. La discusión debe ser en qué lugares de Mendoza sí se puede hacer minería y en cuáles no, de acuerdo al agua. Antes, hay que garantizar que todos los que pagan su derecho de agua, la tengan, lo mismo que los ganaderos. Lo bueno es que Mendoza tiene una institucionalidad que impide que vengan las mineras, perforen sin permiso, o hagan cualquier cosa. Lo podrán hacer en la provincia “Jota”. Lo otro, es tener una legislación acorde.
-¿La ley 7722 le parece mal?
-No… El tema es otro… Con la ley minera nacional de hoy en día, San Juan recibe más dinero por la soja que no produce, que por las regalías mineras que cobra. Hay que tener un esquema legal que mejore esos ingresos, y hay que tener en cuenta que en Mendoza la mayoría de las actividades son alrededor del agua. Hay ríos donde no se puede usar el agua para la minería. Hay que entender es que el mineral más importante de Mendoza es el agua.
-Usted va a ser candidato a diputado nacional. ¿Qué opina de la Ley de Medios, y de la ley que eliminó las AFJP y estatizó las jubilaciones?
-Conceptualmente, la Ley de Medios me pareció bien. Creo que había muchos aspectos para modificarle, pero si me hubiese tocado ser diputado entonces la habría aprobado en general, y peleado puntos en particular. En cuanto al traspaso de las AFJP, no hago cuestiones de dogma sobre si el que guarda los aportes debe ser público o privado. Sí hay que preservar el dinero de los jubilados, las jubilaciones futuras. Hoy no está preservado. El dinero se usa para gastos del gobierno. Tal vez sean buenos gastos, pero gastos al fin. La Anses no está haciendo las inversiones que garanticen esas jubilaciones. La discusión no es si se compran netbooks o no, sino quién las compra. Los ahorros del sistema previsional no deben usarse para los gastos comunes de un gobierno, sino en inversiones seguras de largo plazo.
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(1) Ley Convenio. Se aprueba con mayorías absolutas, y requiere de la aprobación de las provincias.

