"No necesitamos ningún piloto de tormentas"
Carlos Ciurca (50) es la “pata política” de la fórmula del PJ. Es, digamos, una expresión genuina del poder territorial del peronismo, aquel que se construye desde los departamentos como una cadena, eslabón por eslabón. Desde ese lugar, ratifica la pertenencia al proyecto “nacional y popular” del que todos los peronistas-kirchneristas hablan, y explica por qué sería bueno para Mendoza por encima del bagaje del radicalismo, al que critica por provinciano e insular.
El cuadro más grande del despacho de Carlos Ciurca es el de Eva Perón. Afuera de su despacho, el ministerio que conduce es una romería que va y viene. Gente que -seguro- necesita algo.
El entrevistado de hoy es un peronista en estado puro, de frente a los desafíos que plantea Mendoza.
-La principal fortaleza es ser parte de un modelo nacional y popular que tiene un marco ideológico, acciones concretas, y proyección. No acompañamos ni adherimos. El peronismo de Mendoza, con sus características, es parte del proyecto. Reconocemos además que existe una corriente de opinión, de militancia, de participación; que no es la partidaria histórica del peronismo. Antes de 2003 el proyecto no estaba claro. Ahora sí, están planteados objetivamente la justicia social, la soberanía política, lo que queremos como país... Hay tres modelos de Argentina: uno neoliberal representado por los Macri y los De Narváez, uno de base agraria, el modelo de Carrió, o Cobos, y un proyecto de matriz industrial donde nos paramos nosotros. Reconocemos el país agrario, pero apoyamos el industrial como factor de recuperación de empleo. El trabajo es el valor agregado de este modelo.
-Suponiendo que fuera cierta esta esquematización de modelos de país… ¿Cómo hace el peronismo para ser inclusivo con el campo, con los liberales, con la derecha, con los que piensan distinto?
-La concepción de movimiento los contiene a todos. Pero la base de este modelo y de este movimiento es el peronismo. Los Kirchner actualizaron el pensamiento, la doctrina… Pero hay puntos que no se negocian… La distribución de la riqueza, la inclusión, el reconocimiento de derechos… Eso no se puede negociar. La política distributiva, la recuperación de las AFJP y de las empresas públicas, la equidad, las asignaciones familiares por hijo para 3,7 millones de chicos, las asignaciones prenatales, los 3,2 millones de jubilaciones de amas de casa… 135.000 nuevas empresas de las que 130.000 son pymes… Ese es un modelo que no se negocia.
-Deténgase allí un momento… El 50 % de los más de 80.000 millones de pesos de subsidios que da el gobierno nacional se los lleva el sector energético, es un puñado de empresas… que no son pymes...
-Eso es una apuesta de desarrollo de mediano y largo plazo. Lo que digo es que aparte de eso, lo nuevo, lo que no estaba, es la política de redistribución social.
-Eso es cierto… pero el kirchnerismo como tal pareciera ser un fenómeno más bien de Buenos Aires, o del mundo mediático… a los que el peronismo va adhiriendo. A la hora de las alianzas, los Kirchner pactaron con los peronismos conservadores de las provincias, con los gremios tradicionales o con la burocracia sindical…
-Perón dijo “ese es el norte”. Y nadie se fue sumando por carisma, populismo, o conveniencia… A partir de 2003 la gente fue adhiriendo a este modelo porque las políticas públicas les empezaban a “tocar” a todos. La gente fue evaluando resultados y a partir de allí, apoyando. Una mirada objetiva de impacto y resultado. Datos concretos. Este es un modelo que si usted quiere, es discutible… pero lo que no se discute es el norte, los puntos concretos que definen el modelo. Hacia allá vamos… ¿qué queremos ser? ¿Qué queremos liderar? ¿Quiénes son nuestros aliados estratégicos?
-Seguramente hay gente que preferirá ser espejo de Brasil, Uruguay o Chile, antes que de la Bolivia de Evo Morales o la Venezuela de Chávez...
-Seguro… por eso se cultivan todas las relaciones.
-Hablemos de las debilidades... A usted le tocó remontar el punto más bajo del gobierno de Jaque, tras la fallida promesa de bajar el delito un 30 %. Desde aquel “menos diez” a este peronismo en condiciones de ganar… ¿Tendrán una estrategia para diferenciarse de Jaque? ¿Cómo harán para decirle a los mendocinos ‘somos esto pero lo haremos mejor, y necesitamos más kirchnerismo’?
-Somos una opción de superación del gobierno actual aunque lo integramos. Le vamos a poner el foco muy fuerte a viviendas y al desarrollo estratégico de las actividades económicas como eje, o como capital del Mercosur. Queremos ser el Parlamento del Mercosur, estamos desarrollando logística para ello…
-…A ver… en viviendas han hecho muy poco… ahí tienen un pasivo importante…
-Todos… Todos los gobiernos de los últimos años lo hemos sufrido. Cuando digo que la gestión debe ser superadora, digo que tenemos que ser autocríticos, reconocer nuestras debilidades en el gobierno actual y hacerlas explícitas. Nos hacemos cargo, ponemos la cara… como hicimos con Seguridad, con un Estado presente para resolver los problemas… Nos paramos del lado de la gente, de los que tienen problemas, de los que fueron víctimas, con muchos actores silenciosos… Aquel Estado presente y activo comenzó a trabajar en temas estructurales como la Educación.
-¿Educación? Ayer un académico me dijo que a la Argentina le quedan no más de 10 años de profesionales de excelencia… Hoy mendoza no es un ejemplo en Educación...
-¿Se puede disentir? Porque hemos repatriado al científico número 802 de la Argentina. Todo lo que la educación pública había preparado estaba afuera. En Mendoza teníamos 14.500 chicos que estaban afuera del sistema educativo y ahora están adentro. Pero no nos conformamos con que estén en el aula. Además hay que capacitar en un sistema inclusivo de rendimiento escolar, con extensón a la familia. Seguro que no alcanza, pero son acciones que van en una dirección. Todo esto es lo que hay que profundizar en Mendoza. La educación es el espacio en el que hay que trabajar a mediano y largo plazo, ver bien las falencias en calidad, en la capacitación docente, en lo salarial…
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-¿Qué porcentaje de la matrícula pública escolar está en niveles de pobreza?
-Más del 10 por ciento… Pero veníamos de más del 40…
-Electoralmente, al kirchnerismo le ha ido más mal que bien en Mendoza… ahora… ¿cuánto juega el efecto ‘arrastre’ de la presidenta, en caso de que decida ser candidata?
-Si tuviésemos a favor sólo el arrastre de Cristina, al peronismo le iría muy mal. Pero tenemos diez intendentes con una base de sustento social, de apoyo, muy importante en sus territorios. Hemos crecido en departamentos donde el candidato ha sacado casi tantos votos como en la última general, como Godoy Cruz, Luján y Capital. El reconocimiento de los intendentes que forman parte de este proyecto es lo más importante para nosotros. Se han sumado además ciudadanos que quisieron involucrarse, líderes sociales… Son protagonistas de una etapa de fortalecimiento y de aporte al peronismo. Las estructuras tradicionales se renuevan con más participación, con nuevas ideas, con gente que llega y que es crítica de la gestión. Ahora hay una masa crítica de gente que participa y que antes no estaba, porque no había condiciones... las instituciones estaban débiles. Ahora hay dónde discutir para mejorar, oxigenar, hacer recambios generacionales… En Mendoza, estamos proponiendo condiciones para esta superación. El arrastre de Cristina para nosotros es importante pero no sólo por la cantidad de votos, sino porque pertenecemos a un proyecto… en ese sentido, la oposición está por lo menos flaqueando…
-Sí, pero en Mendoza es distinto. El radicalismo mendocino tiene impronta de gestión, han gobernado dos veces en los últimos años, le ganaron al peronismo desde posiciones muy difíciles… tienen municipalidades… no parecen un rival sencillo de derrotar…
-Claro… tienen un candidato al que quieren mostrar como un piloto de tormentas. Ya le vamos a avisar si llueve, o si hay tormentas…
-¿La inflación no es una tormenta?
-No de una magnitud que nos lleve a prender el motor del helicóptero. Las medidas de tormenta como el ajuste del 7,5 % a los empleados públicos y del 13 % a los jubilados… eso es ajustar en los sectores más débiles. Los gremios se lo ‘bancaron’ porque la crisis era tan profunda que estaba en juego todo. La imposibilidad de mirar hacia delante generó una crisis tan profunda que desmovilizó. Sólo se buscó la supervivencia democrática… Eso generó el radicalismo gobernante. El default era lo más suave que podía pasar… las cuasi-monedas… Fue una tormenta que generaron los que gobernaban… Y si no, que alguien me explique cómo pasamos en poco tiempo de 4.700 millones de dólares de reservas a más de 50.000 millones, incluso pagando deuda, generando empleo… A ver… podemos discutir las cifras del Indec. Pero ver a la gente haciendo cola, esperando en las puertas de los supermercados buscando qué comer, eso no requiere de ninguna valuación subjetiva… estaba ahí… fue lo que pasó… Hoy, Mendoza se hace con propuestas… No hace falta el piloto de tormentas, que se queden tranquilos los que buscan eso… No hay nubes, ni una salida rara…
-Tal vez, pero Roberto Iglesias es un candidato difícil para el peronismo…
-Sí, pero no por lo que la UCR trata de destacar, aquello del piloto de tormentas. Sino porque es un mendocino que ha tenido muchas responsabilidades, que ha sido coherente cuando el radicalismo abandonaba el barco por una coyuntura exitista, él se quedó… prefirió no patinarse cien años de partido. Iglesias es una figura respetable desde la UCR, y para nosotros desde lo institucional…
-Viendo el peronismo hoy… ¿Comparte aquello de que Bordón fue el último en generar mística?
-Creo que logró captar la esencia más profunda del sentimiento del mendocino medio. Y que la transformó en propuestas… Identidad, el querer ser… “envasado en origen”. La impronta y la apertura que tuvo fueron muy inclusivas. Pilo fue generoso desde lo partidario. Él decía siempre que el peronismo no es sólo la marcha, ni sólo Perón y Evita. Pedía aplicar peronismo desde una concepción muy abierta. De lo contrario, el mendocino no participa, y la participación queda ceñida únicamente al peronismo.
-Han logrado una fórmula de equilibrio, donde a “Paco” Pérez se lo ve más como ‘lo técnico’ y a usted como ‘lo político’. ¿Cómo marcha eso?
-Muy bien. Hablamos todos los temas y nos complementamos. Tomamos cada uno lo mejor del otro. Él es un candidato muy joven y eso ayuda. No quiero hacer comparaciones antipáticas… pero tiene la posibilidad de entender e interpretar a los jóvenes porque está cerca en lo generacional. Cuenta con vocación, dinámica y experiencia en un área con resultados concretos, la obra pública. La entiende desde la infraestructura que puede permitir el desarrollo partiendo en lo educativo, lo social… Es una mirada más amplia de la obra pública.
-¿Qué opinión tiene sobre la minería?
-Estoy en contra de la minería contaminante. Me defino como ambientalista. Fui uno de los que estuvo en la redacción y la votación de la Ley 7722…
-¿Cómo se lleva con Pérez en ese sentido? A él pareciera no gustarle demasiado la 7722…
-No es cierto. A él sí le gusta esa ley…
-¿Y entonces cuándo sale el proyecto San Jorge?
-Lo que voy a expresar es una opinión absolutamente personal. Creo que hay una instancia previa a San Jorge, y ésta es escuchar lo que pide la sociedad mendocina. Se puede resolver reformando la Constitución para que haya consultas vinculantes. Una consulta garantiza que muchos se informen, y los que no… actuarán por sentido común más allá de cualquier interés económico, corporativo o sectorial. Cuando en 1994 trabajamos la ley 5961, que fue una herramienta de vanguardia porque Mendoza estuvo al frente de la protección ambiental, pudimos incorporar las asambleas que no son vinculantes, pero que dan la pauta de lo que piensa la gente. Gobernaba Gabrielli y Lafalla era ministro del área. Yo era Director. Si ampliamos esta facultad… La verdad, quisiera saber qué quiere la mayoría de los mendocinos con respecto a San Jorge y creo que tenemos que hacer lo que exprese esa mayoría. El impacto de la minería no debe ser medido sólo desde las sustancias que se usan. Es un error. La evaluación de impacto ambiental incluye el impacto social, cómo influye en la sociedad un proyecto minero. Es más amplio que la contaminación en sí.
-Bueno, pero mucha gente dice en Mendoza que la minería es la única posibilidad de agrandar “la torta” y generar condiciones adecuadas de crecimiento…
-Está bien, si la mayoría de los que producen, trabajan, generan servicios, y viven en Mendoza piensan así, y lo aprueban. Creo que el pueblo nunca se equivoca. Esta es una concepción muy peronista. Ya sea por intuición, por experiencia, por deseos, por lo que cree el ciudadano que la provincia necesita, no se equivoca cuando vota. Ellos son los actores.
-Habrá en las elecciones una puja de dos visiones. La pertenencia a un proyecto que ustedes definen como “nacional y popular”, el kirchnerismo, versus la visión del radicalismo que intentará colocar a Mendoza por delante de los candidatos del PJ. Dirán que para ustedes es más importante el proyecto nacional que el de los mendocinos… ¿Qué tienen para contrarrestar eso? Plantean una distancia clara, hacerse respetar… la promoción… algo provincial, federal, fuerte…
-Creo que el disparador de esa estrategia es que no confían en “Ricardito”. Querrán demostrar que Mendoza es y tiene que ser una isla. Y eso no existe. Existe una Argentina profunda a partir de modelos provinciales que crecen insertados en un modelo de país. Ellos abren el paraguas porque no tienen modelo nacional… o por lo menos no está explícito. Ahora apareció Javier González Fraga… ¿qué modelo de país es ese? No lo pudieron explicar tampoco cuando Ricardo Alfonsín dijo que era candidato a presidente. Se les fue Binner… que tal vez para perder, eligió hacerlo en otro lado.
-¿Qué le parecería una fórmula Cristina-Binner?
-No. Prefiero una con algún gobernador… Capitanich… es un gobernador joven, con experiencia de gestión, o con Sergio Uribarri, él demostró su lealtad con Jorge Busti parado enfrente.
-En Mendoza hay un peronismo que no es el de ustedes, y que está con Duhalde, o con Cobos… Los Amstutz, los Thomas, los Cassia… ¿Hay lugar para el regreso, o para un solo peronismo?
-Hay etapas, en cuanto a la identificación con un proyecto, y posibilidades de crecimiento de cada dirigente. Yo creo que estamos en las condiciones ideales para generar un espacio común con todos estos dirigentes. Ellos tienen también la impronta de la relación con la gente, por eso se mantienen vigentes. Es una descalificación muy berreta discriminar a los que eligen otro camino electoral. Nadie tiene el ‘peronómetro’ ni la varita para medir quién es más revolucionario…
-En Mendoza hay un poder formal del Estado, los cargos, el gobierno… ni siquiera es partidocrático… Pero hay otro poder, que es el real, el de los negocios… Van en cuerdas paralelas que a veces se cruzan… El gobierno de Jaque hizo una alianza con un grupo poderoso –Vila y Manzano- y los terminó denunciando por extorsión vía Cazabán… después volvió… En algún momento, la expresión de este poder fue Raúl Moneta, antes que eso, Greco… Ahora hay más actores… ¿Cómo se convive con estos grupos de poder desde el poder?
-No voy a hablar de Mendoza en particular ni haré nombres, sino del país. En la “foto” de los '90, el poder económico manejaba al político. Hoy hay una “película” distinta, donde la política pone las condiciones y plantea la convivencia. La política no es más el poder formal sino el real, porque tiene un valor agregado que es el voto popular. Creo que es totalmente compatible la política con los grupos de poder, en tanto y en cuanto se subordinen a las necesidades de la provincia, si hablamos de Mendoza, y al reparto, la redistribución de la riqueza, lo que nosotros no debemos negociar. Cuando se comparten objetivos de crecimiento y desarrollo y en contra de la especulación, no debería haber problemas. La foto de los '90 no es la de hoy. Tenemos que valorar el poder económico y desde el diálogo franco, construir sin ir en contra de los que menos tienen. Este diálogo en los '90 no existía. Había una elite política que definía y negociaba con el poder económico, con el poder de la firma que favorecía los negocios. No importa a quién. Es legítimo que los empresarios quieran crecer. Pero si al que le toca administrar el Estado lo hace en función de esos intereses y no del conjunto, en algún momento la crisis aparece. Vamos camino a la compatibilidad.
-Igualmente, no parece sano que un mismo grupo pulsee por quedarse con agua, energía, petróleo, medios, juego, tierras… y que siempre encuentre socios dispuestos en el poder…
-No voy a nombrar a nadie en particular. Lo que digo es que cada uno juega sus intereses y que hay muchos que quisieran estar en el lugar de otros…
-Como sea, pero hay que poner límites, los mismos que declaman, y deberían sentarse con los diez, doce o veinte impulsores de la economía de Mendoza y preguntarles qué se necesita para crecer… ser gestores… El problema de Mendoza es que siempre se habla de su potencialidad, pero no termina de explotar.
-Pero Mendoza ha crecido…
-Sí, a ritmo menor que las demás…los índices no son como en el resto del país… Se recauda menos, hay algún índice que preocupa…
-Yo lo que creo es que hay generar esos espacios de diálogo, con los diez, quince o veinte actores. Los conocemos… sabemos quiénes son… Queremos tener ese diálogo franco. Muchos de ellos quieren reglas de juego claras. Otros, cuando no las tienen, se repliegan. Y finalmente están los que cuando no hay reglas de juego, aprovechan para hacer su negocio. Son estrategias diferentes. Hay que profundizar el diálogo en función de los intereses de conjunto. ¿Es utópico? Sí, pero si no creyera, no podría hacer política. El Estado tiene que liderar, transformar e incluir. La impronta nuestra es dialogar. Nunca voy a dejar de tener el oído pegado a la gente. Me reúno mucho, y escucho más de lo que hablo... Acá, lo importante, es la objetividad para evaluar: desde dónde salimos, cuando nos prometían el ‘derrame’ económico que nunca llegó, y dónde estamos ahora. Hay que mantener el norte, la dirección del proyecto, de forma inclusiva. En un año, este gobierno debe mantener el rumbo… si no lo hace, la gente dará la espalda. Ya les pasó, ya lo vimos, a los Meijide, los ‘Chacho’ Alvarez… Nosotros ya vivimos la indignación popular. Por eso hay que mantener el rumbo. Porque el fraude a la sociedad no tiene perdón.
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