Presenta:

La discusión entre el Che y Moreno, en una esquina de Mendoza

Abogado. Escritor. Autor de "En qué creen los abogados".
Foto: MDZ
Foto: MDZ

Tristán Casnati es abogado pero, además, es persona. Contrariamente a lo que el vulgo podría interpretar, esta afirmación no es chistosa ni denigrante: viene a colación porque a este hombre, a pesar de poder cruzárnoslo en las veredas de tribunales (o peor: de vernos obligados a hacerlo en medio de un litigio legal) lo podemos encontrar en círculos literarios y teatrales.

“En qué creen sus abogados” es el libro en el que ha volcado una cantidad enorme de reflexiones personales. Para los desprevenidos, resultará imprescindible la relectura. Pero a no equivocarse: también esta obligación se le impondrá “al más pintao” de los doctores vernáculos.

El derecho inunda la vida y un millón de cosas de todos los días están impregnadas, además, de la tensión entre justicia e injusticia.

De ese volumen Tristán Casnati ha extraído una transmutación histórica: el diálogo entre Ernesto Che Guevara y Mariano moreno ahora, aun sabiéndose muertos, en una obra de tatro que interpreta el mismo autor junto a José Mariano Martínez, como parte del elenco “Tanta Traición”.

La obra la desarrollan en el bar Los Dos Amigos, en la esquina de Santa Fe y Ituzaingó de la Cuarta Sección y también en el auditorio de Radio Nacional.

Lo primero es saber, con el hombre de visita en MDZ, cómo es que se le ocurrió cruzar a dos revolucionarios en un diálogo que transcurre en la actualidad.

- Se me ocurrió pensando que son dos íconos que pueden personificar la idea de revolución en la Argentina, pero de diferentes épocas. Al relacionarlos, podía sacar algún hilo conductor de nuestro ser argentino revolucionario. De ese ser, deduzco que hay ciertas similitudes y factores comunes, como un profundo amor a la ideadle continentalismo, un rechazo a lo foráneo, la defensa de lo nacional, el odio al  imperialismo y también ciertas contradicciones como la violencia y ciertas inconsistencias o contradicciones que son propias de todo ser humano

- ¿Cómo me explicarías eso de las insonsistencias’ ¿Hablás de próceres que al final, terminan siendo humanos y que han sido idealizados por demás?

- Por ejemplo, en una parte de la película sobre Belgrano eso queda de manifiesto. el tipo se está muriendo, pero se da cuenta que está pobre, no tiene familia, y se pregunta: “¿Habrá valido la pena?” En los casos de Guevara y Moreno, los dos mueren fuera del país. Los dos terminan con la contradicción del profundo amor a la patria pero una inocultable sensación de fracaso.

- ¿Eso habla de la imposibilidad de un proceso revolucionario de ese tipo en el país?

- A Moreno lo echaron y el Che se fue solo y jamás lo hubieran recibido. En la Argentina hubiera sido inviable. Lo tenemos para el icono, pero en la obra ellos dicen: “Para los argentinos es más cómodo que nosotros estemos muertos, porque si estuviéramos vivos seríamos dos hincha pelotas”.

- ¿Identificás ahinchapelotas como ellos en la política argentina de hoy?

- Te invierto la pregunta: ¿Qué personajes de hoy podrían ser morenistas o guevaristas?

- Respondela vos, que sos el entrevistado y el que hace hablar a Moreno y Guevara en una esquina de la Cuarta Sección, cada sábado.

- La pregunta está formulada desde el universal en que ellos se han transformado. Y cuando uno pasa a la historia de alguna forma ya es irremplazable. Tendemos a no verles las contradicciones que normalmente han tenido. En cambio a los personajes presentes que todavía no pasan a la historia, les vemos esas contradicciones y resulta imposible la identificación como héroe o “hinchapelotas”. Para hacer una comparación, primero hay que morirse. Cuando la vida de uno se edita, recién se puede sacar alguna conclusión.

- Pasando al libro, que es realmente provocador y que  -desde mi humilde entender- deberían consumir con humildad tus colegas, para no quedarse con lo que aprendieron en la Facultad, ¿en que creen los abogados?

- Son ensayos que corresponden a diferentes intereses que se disparan a partir de que yo soy abogado desde hace muchos años. Y además, porque el derecho, inevitablemente, se relaciona con la justicia y que la idea de justicia es tan general que se pueden ubicar muchas cuestiones que transcienden el mundo del derecho y que hacen a las cuestiones políticas. El título del libro responde a una devolución que yo hago después de 15 años de ejercicio de la profesión en las que he podido mirar de cerca las pequeñeces y grandezas de los abogados en el ejercicio de su tarea. Alrededor de los abogados hay un especie de estamento intocable y núcleo fuerte de poder cuya deconstrucción me parce necesaria para obtener propuestas superadoras. La idea era ver de qué esta hecho el derecho, para desarmarlo y así poder volver a armarlo de una manera más consciente y sabiendo de qué se trata.

- ¿Y para qué sirven los abogados?

- Son un bien necesario, al contrario de la frase mundana que dice que son “un mal necesario”. Y a pesar de que a veces no funcionen como tales.

- ¿Conocés otras formas de experimentar la justicia que no sea por intermedio de los medios ya instituidos?

- Seria de una manera más horizontal. No viendo la estructura judicial como parte exclusiva de una estructura jerárquica de poderes, sino como parte integrante de una serie diseminada y horizontal y risomática…

- … Me mataste con ese término…

- Risomáticao es algo que funciona y crece de manera horizontal, como la “chipica”, y  tal como lo propone Giles Deleuze. De esa manera se incorporan las infinitas posibilidades que tiene la sociedad de participar. Se puede rescatar y aceptar ciertos componentes irracionales del derecho e ilógicos que contrarían toda una formación hegemónica y secular en la que está anclado el derecho desde su nacimiento en la modernidad.

- ¿Por ejemplo?

- Esta plagado de locura. Todos los ámbitos están plagados de locura menos el derecho que sigue siendo racional. Está lleno de contradicciones, pero no se lo admite, en orden al mantenimiento de la idea de transmitir autoridad y acatamiento, es necesario sostener esa idea de poder que da. Si se aceptaran esas contradicciones, quizá lo harían más rico y ganaría parte de la legitimidad que han perdido. Nietszche sostiene que  si el derecho aceptara esa dosis de contradicción e irracionalidad, estos aspectos caóticos, que tiene, como dice Nietzsche, “seguir soñando sabiendo que se sueña”.

- ¿Ejercés el derecho hoy emndía?

- Vivo de eso. Si no, no tendría ni con qué haber llegado hasta el diario.

- ¿Tus colegas te escuchan en estos planteos?

- Estas no son cosas de la facultad. Esto jamás se hubiera enseñado en la facultad. No siempre traté de llevar casos adelante, sino que intento seguir pensándolo al derecho, para tratar de ser coherente entre lo que pienso y cómo lo ejerzo. Pienso que el título que te da la universidad en realidad es una habilitación que te dan para empezar a estudiar. En la práctica, de esa manera funciona. Te dieron un gusto, un “changúí”, pero en realidad es como si hubieras terminado la primaria.

- ¿Llevarlo al teatro crees que sirve para abrir cabezas?

- Allí ya es una cuestión que conlleva un desafío artístico que me resulta adicional, con un director de teatro, alguien que sepa, que en este caso es Mariano Martínez. Para adaptar la obra se necesitó a alguien que lo supiera hacer. Pero todas estas ideas que por ahí son muy áridas, teóricas y llenas de ideología, sin duda, transformadas en una escena teatral, gana en transmisión y para uno es muy liberador.

- ¿Cuánto tiempo hace que están con la obra teatral?

- Llevamos un año. La hicimos por primera vez el 25 de mayo del 2010, con el Bicentenario y sigue.

- Y con el libro en la mano, ¿qué recomendás?

- Hay un ensayo interesante que relaciona “Cine y derecho” y que observa los innumerables aspectos jurídicos que se ventilan en muchas películas que incluso nada tienen que ver con abogados jueces ni tribunales y que  nos permite ver hasta que punto el derecho rige nuestras vidas sin que a veces lo podas ver conscientemente. Y además tiene un apéndice que es un formato literario muy cortito de media carilla, que se llama cuadros de texto y cuya lectura resulta muy atractiva e interesante.

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Diálogo entre Gabriel Conte y Tristán Casnati.

Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel