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"El problema es que en Mendoza se traba todo"

Ex ministro. Un político que no vive de la política, y su visión sobre Mendoza, Jaque, Iglesias, y los mendocinos.
Foto: MDZ
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Gabriel Fidel (48) es uno de los pocos que logró pasar por la función pública, entrar y salir, y tener éxito en ese ámbito tanto como en el privado, donde se insertó a fines de 2005 tal vez para no volver a la política, aunque nadie podría jurarlo. De Fidel nadie habla mal. Roberto Iglesias lo quiere en su equipo y Julio Cobos lo tuvo “in péctore” como el “el tercer hombre”, cuando parecía que la interna radical por la gobernación incendiaba todo. Incluso Víctor Fayad, cuando se autopostuló como candidato a gobernador, lo mencionó como vice.

Como ministro, Fidel apostó al diálogo y al manejo consensuado de la crisis. Se fue de la política a causa de la división interna de su partido. Pero nunca se retiró del todo. Nadie se va para siempre de la política. En este sentido se podría decir de Fidel que es un político profesional, pero no un “profesional de la política…” ¿Se entiende?

El entrevistado de hoy cree que Celso Jaque no es tan mal gobernador como parece, que no deberíamos tener visiones apocalípticas de Mendoza, y que la clave para crecer está en jugar en equipo. Fidel está convencido –como dice el título- de que en Mendoza se traba todo por que no hay siquiera una red de consensos básicos. Tiene temores por la economía futura, y rescata muchos de los méritos de Néstor Kirchner.

Dedicado en pleno a la actividad privada con una fuerte inversión vitivinícola norteamericana, asesorando a empresas, gobiernos y organismos públicos en temas de producción y economía (es licenciado en la materia, tanto como en Ciencias Políticas, donde estudió –entre otros- con Alfredo Cornejo), ahora ocupa parte de su tiempo trabajando algunos temas económicos para Roberto Iglesias, el flamante candidato radical.

Lo que sigue es el resumen de una larga charla con el hombre –afiliado radical- que fue y vino, y salió indemne del “que se vayan todos”.

-¿Por qué te fuiste?

-Hubo muchos factores en diciembre de 2005 que me hicieron sentir incómodo como ministro de Gobierno. Me impactó mucho la división del partido. Yo era el ministro político, y me afectó. La división se estaba produciendo en ese momento y la verdad es que estaba muy mal. Primero, por mi forma de ser. Soy más de los consensos que de los conflictos. Creía además que aquello era muy malo para el radicalismo, y que tendría que oponerme a amigos a los que no quería enfrentar. Era un momento muy difícil… veía lo que se venía. Además yo era ministro de Cobos, había tenido una muy buena experiencia como ministro de Iglesias, tenía muchos amigos que habían estado en ese gobierno, que se estaban enfrentando… Era la época de la transversalidad, y una parte del radicalismo se estaba incorporando al proyecto de Kirchner. Yo no creía que eso fuese bueno para el país, ni para el radicalismo. Sí creía que había que tener una relación institucional buena con Kirchner… el país venía de una crisis muy profunda. Aquella división me hizo sentir humanamente muy mal. Tenía además buena relación con Julio Cobos, soy amigo de él…Había que preservar la institución “gobernador”. Un ministro es una anécdota, y me fui porque no quería generar conflictos. Por eso tomé la decisión de irme, tranquilo, antes de que el conflicto explotase. Tomé una decisión personal y me fui. Las decisiones políticas, al final, son decisiones personales. Creo que uno puede estar en un cargo público y después ir a la calle y trabajar como cualquier hijo de vecino. Volví a la actividad vitivinícola…

-Parece que nunca te vas del todo de la política… En Mendoza sos una especie de espejo del tipo que va a la política, hace su trabajo bien, y después se va porque se desilusiona… o lo desilusionan… o lo que fuere… y después vuelve… o no tanto…

-Yo no me fui desilusionado de la política. Eso es un error que se suele decir por ahí… a mí me encanta la política, tengo muchos amigos en la política, desempeñé cargos públicos con mucha felicidad… Quizá el cargo de ministro de Gobierno fue el que “menos feliz” me hizo, así entre comillas.

-Cuanto estuviste en Economía, te tocó la crisis de 2001… ¿Cómo lo viviste?

-Fue una crisis muy fea, enfrentando situaciones muy difíciles, con productores destruidos y el precio del vino muy bajo… Lo hice con ánimo… con buen equipo.
 
-¿Cómo fue tu “divorcio” de la función pública cuando decidiste irte? ¿Cómo oxigenaste la cabeza? ¿Cortaste los teléfonos? ¿Dejaste de leer los diarios?

-Fue muy difícil. Tuve la suerte de que me fui a trabajar en una bodega a 80 kilómetros del centro… y eso ayudó… el hecho de no tomar café en el centro me ayudó mucho. Me fui al campo. Me levantaba temprano, me iba a Rivadavia y volvía a la noche, cansado y con los cafés cerrados… Fue una buena decisión a nivel personal. Romper con la actividad pública e irme a la vitivinícola. La contención familiar me ayudó mucho también. No necesariamente hay que “trabajar de político”.

-¿Tus hijos, cómo lo viven?

-Tengo dos nenas de 4 y 7 años. No vivieron mi fase “política”. Recién ahora cuando ven los carteles me dicen “papá vos estabas ahí…” o van entendiendo qué es un gobernador o un ministro, y yo puedo contarles que antes estaba en el gobierno. Pero mis hijas me han vivido como un hombre que se dedica al vino.

-¿Cómo está la política en Mendoza hoy?

-La veo muy basada en la inmediatez, sin políticas de largo plazo. No tiene el contenido que tenía antes. En las sociedades a las que les va bien hay miradas de largo alcance, consensos básicos que se cumplen…

-Chile y Uruguay son ejemplos de eso…

-Sí, y Brasil también. Creo que el país no ha logrado la recuperación de la política en general después de la crisis de 2001 y 2002. Sí se han regenerado liderazgos. Lo que ha hecho Kirchner en ese sentido es muy importante, pero muy alrededor de su persona.

-Bueno… ha sido un mérito de Kirchner y del kirchnerismo el atraer a muchos jóvenes a la política…

-Sí. Y también ha sido importante la recuperación de la política del Estado. Nadie se lo puede negar. Me parece que como presidente hizo mucho, recordemos lo que había antes.

-¿Cómo ves a la UCR mendocina?

-Siempre tuvo una muy buena impronta de gestión, de poder. Nosotros nos hemos caracterizado porque sabemos gobernar. Tenemos buenos cuadros, una gran estructura política… No sólo a nivel provincial, si no que hemos gobernado muy bien muchos municipios. En ese sentido, es un radicalismo atípico, distinto al de otras provincias, aunque Córdoba sí podría parecerse... Por eso me dio mucha pena ver que al partido le costó lograr una síntesis… Me parece que es un partido que tiene mucho para darle a Mendoza. Hay mucha gente capaz, preparada, para gobernar Mendoza. Yo me siento orgulloso de ser un radical de esta provincia que ha participado de buenos gobiernos, con muy buenos equipos. Me hubiese gustado que el radicalismo nacional tuviese nuestra impronta…

-Eso sí que se ve difícil…

-La política está difícil. Ahora existe la sensación de que si Cristina no es candidata hay un caos, y eso es muy malo para el país.

-Fuiste y viniste de la política al campo privado… Desde 2005 hasta hoy… ¿Cómo creés que está Mendoza?

-La provincia ha perdido posicionamiento nacional. Pero esto no es culpa de un solo gobierno… Nosotros tenemos una provincia donde las personas, o los caudillismos, han sido menos importantes. El hecho de que no haya reelección, ni familias gobernantes, ni una “nobleza” local… obliga a los consensos. Esta es una provincia donde se ha privilegiado la horizontalidad…y se ha premiado el esfuerzo. Fijate que el empresario, la gente, los que se esforzaron y les fue bien, son los que ocupan hoy espacios de poder. Mendoza no es una provincia donde la portación de apellido te lleve a algo. Eso es institucionalidad sana, un andamiaje básico social, político y económico para que la provincia sea importante. Y en la medida en que eso no funciona, Mendoza se cae. El gobernador dura cuatro años. Eso te obliga a tener políticas de Estado, acuerdos, un piso desde el cual construir…veamos el mundo empresario. En esta provincia hay un grupo interesante de empresarios… deberíamos estar potenciándolos no sólo para que crezcan aquí si no afuera también… En Mendoza no jugamos como equipo. Acá, no es importante el “10”, el “9” o el técnico. Es importante el equipo. Nosotros nunca vamos a ser como San Juan o San Luis. Somos distintos. Creo que a San Juan, Gioja le ha venido bien después de 20 años de inestabilidad política. Le ha dado proyección… Pero nosotros no tenemos que mirar los modelos de al lado, si no el nuestro…Mendoza ha perdido inserción, capacidad de negociación nacional, trabajo en conjunto. Me parece que los partidos políticos deberían trabajar en conjunto, el sector público y privado… Hemos perdido esa visión, y lo que tenés ahora es el resultado de todo eso.

-Eso se refleja en indicadores sociales malos…

-Sí, y a la hora de negociar no recibimos recursos como la provincia merece. Pasa que hay más conflictos que armonía. Empresarios enfrentados, políticos enfrentados… Mendoza funciona mejor cuando hay armonía, pero una armonía para que las cosas cambien. Lo que digo es: tengamos un vehículo para que nos lleve a todos.

"El gobierno de Jaque aparece peor de lo que en realidad es. Ha quedado atrapado en la mala imagen del principio. Celso es bienintencionado y ha tratado de hacer las cosas bien... "

-¿En el plano económico, qué se debe hacer?

-Está claro que la vitivinicultura nos ha posicionado en el mundo, que nos valora, nos conoce… la industria ha hecho grandes cosas muy bien, hemos tenido visión estratégica y trabajo conjunto. Pero no alcanza. En Turismo, hace unos años éramos un destino marginal y hoy somos uno de los principales del país… el turismo del vino ha ayudado mucho. Pero hay productos que deben desarrollarse completos… no hay hotelería de calidad en alta montaña… Hay muchísimo más por hacer porque lo que tenemos no es suficiente. Podemos seguir creciendo. Trabajemos más en otros sectores, en el industrial, en tecnología… hay que potenciarlo mucho más… es una materia pendiente. ¿Cuáles son las restricciones que hacen que esto no ocurra? La inestabilidad macroeconómica nacional, la inflación… Una década tenés cambio fijo y en la otra inflación… son ciclos largos muy irregulares que conspiran contra la inversión. El debate por la minería, por ejemplo, es bobo. Estamos metidos en una discusión sobre si la minería sí o no, cuando el eje es cómo hacerla sustentable, que no sea contaminante, y cómo tenemos un Estado capaz de controlar. No están bien planteados los debates en Mendoza… lo que dice la gente de afuera, y de adentro, es “en Mendoza todo se traba”. Si Mendoza fue grande como provincia, fue porque llegaban los inmigrantes y se ponían a trabajar, ponían capital de trabajo, se esforzaban, y finalmente con el esfuerzo llegaban los resultados. Esas eran las reglas de juego y es la Mendoza que se debe potenciar. Aquí todo se traba, todo es enredado…

-A ver… En Mendoza tenemos un gobernador que sólo puede estar cuatro años, intendentes que podrían estar para siempre si quisieran y pudieran… y existe el problema de que el poder real parece no estar en la política, sino en grupos económicos…

-¿Pero dónde está el poder de Mendoza? Está atomizado…

-¿Sí? Veamos el gobierno de Jaque. Empezó aliado a un grupo de poder económico, aunque después esa alianza se rompió…

-Bueno, puede ser el caso de un gobierno y un grupo. Pero en Mendoza hay muchos empresarios más. Y con proyección internacional. ¿Quién los llama a esos empresarios para ver qué necesitan, para que inviertan más en Mendoza? ¿Qué contactos tenemos en el mundo para que Mendoza crezca? En los países desarrollados, el rol de esos gobernadores es ir y preguntarles a los empresarios qué se necesita para invertir, para crecer… No se trata de hacer políticas públicas genéricas que tal vez no le sirvan a nadie, si no de tener políticas de foco que te sirvan para mejorar tal o cual actividad. En el vino se logró… ¿qué más podemos hacer? No creo que haya un grupo que tenga el poder concentrado. El asunto es cómo se generan políticas para que todos se potencien. Hay empresarios de distintas actividades… todos tenemos que crecer… hay que pensar en cómo se los ayuda…Hay que entender la lógica de Mendoza. Nuestra lógica es la de la diversificación… muchos me dicen que el problema de la provincia es que no hay reelección ¡Están locos! ¡Es justamente la ventaja! Lo que pasa es que eso obliga al hombre o la mujer que esté gobernando, a jugar en conjunto. No se trata sólo de tirarle la pelota a Messi o a Maradona. Justamente en Mendoza no hay “messis” ni “maradonas”, por lo que el que gobierno debe hacerlo en conjunto. En la medida que no lo entendamos, no nos va a ir mejor.

-¿Cómo evaluás al gobierno de Jaque?

-Me parece que es un gobierno que aparece peor de lo que en realidad es. No creo que sea un gobierno malo. Tampoco que sea excelente. Me parece que es un gobierno que ha hecho algunas cosas bien, otras mal… ha quedado atrapado en una muy mala imagen al principio, y todo lo ha costado mucho. Mejoró con algunas incorporaciones... Le costó mucho plantear su relación con la Nación. En general eso le ha costado mucho a Mendoza en todos los años de democracia. Creo que hay áreas donde ha tenido más éxito… Si bien no ha sido el mejor gobierno de Mendoza, no ha sido malo. Ha quedado atrapado en una mala imagen que es peor que la realidad. Jaque es un hombre bienintencionado que ha tratado de dar lo mejor de sí, pero ha quedado metido en una posición que lo ha dejado mal frente a la sociedad.

-Pero si tuvieses que calificar la situación de Mendoza como “muy bien, bien, pobre, estancada…” ¿Qué dirías?

-Yo no la veo mal a Mendoza. Me parece que una visión catastrófica de nosotros mismos es un disparate. No creo que Mendoza sea la peor provincia del país. Podríamos estar mejor de acuerdo a nuestro potencial. Pero no veo mal a Mendoza. Tenemos muchos empresarios, no necesariamente los más famosos, que hacen mucho por Mendoza. Tenemos muchos jóvenes, muchas universidades, muchas cosas positivas… Mendoza sigue siendo uno de los mejores lugares del país para vivir… No tengamos una visión apocalíptica.

-¿Qué opinás de esta cuenta? Inflación + crecimiento de gastos internos + dólar planchado… ¿no explota?

-El problema de la inflación habrá que resolverlo. No se puede tener una inflación tan alta como la que vive la Argentina. Sí es cierto que si la inflación crece y se atrasa el tipo de cambio, eso termina explotando. Argentina recibe muchísimos recursos por las exportaciones, pero a causa de la inflación, la presión de las importaciones se empieza a sentir. El gobierno no podrá seguir frenando importaciones. Eso se puede sostener sólo unos meses. Habrá que tener una política para la inflación. Se enfrenta de distintas maneras, por ejemplo con “frenar” de alguna manera el crecimiento de la economía para que no se recaliente más, o con disminuir la circulación monetaria… también se puede luchar contra la inflación generando inversiones…

-Sucede que esos recursos enormes que ingresan de las exportaciones, especialmente de la soja, el gobierno los vuelca al consumo de lo que sea, desde gas y energía hasta electrodomésticos…

-Me parece que el entramado de distorsiones que tiene la economía es muy grande y costará mucho salir, pero habrá que hacerlo. No es necesariamente malo subsidiar. La redistribución de los recursos es una meta de cualquier país. Pero hay que explicitarlo y hacerlo bien. La Asignación Universal por Hijo es una buena medida para distribuir la riqueza hacia los que menos tienen. Pero a largo plazo es mejor que esa gente tenga un trabajo y no necesite el subsidio. Lo que tiene de malo la Argentina es que nadie sepa qué se subsidia y qué no. Es muy escuro y muy desequilibrado. No tendría nada de malo subsidiar determinadas actividades en ciertas regiones del país para que generen riqueza y crecimiento armónico, o subsidiar el transporte en zonas donde no es rentable ir… y sea bueno integrarlas por razones geopolíticas. No tiene nada de malo. Pero hemos levantado los ferrocarriles en todo el país para dejarlos concentrados en Buenos Aires, subsidiados, intensificando la macrocefalia que tiene la Argentina. Para mí, hacemos las cosas al revés. En algún momento deberemos transparentar la política de subsidios y ordenarlos. Ahora hay recursos fiscales. Pero cuando no los haya, todo eso explota, porque no habrá con qué mantener esos subsidios.

-Un poco de política… ¿Qué opinás de Roberto Iglesias como candidato?

-Ha sido un gran gobernador. Es un hombre de un gran equilibrio. Un tipo de un gran coraje en la toma de decisiones, de una gran firmeza. Es una persona con prestigio, creo que sería un buen gobernador para Mendoza. Gracias a Dios que en la crisis lo tuvimos a él. En el caso de Alfredo Cornejo, de nuestra generación, del que soy amigo y hemos militado juntos en la facultad, creo que es un gran intendente, un muy buen dirigente, y ha sabido proyectarse muy bien. Ha hecho las cosas bien en Godoy Cruz… Simplemente, en este momento creo que sería mejor gobernador Iglesias, aunque eso no lo desmerece de ninguna manera a Alfredo. Sí creo que en el radicalismo hay que saldar todo lo que ocurrió en 2007 con la división, para seguir sin asperezas, con los mejores hombres y mujeres para presentarnos como un partido fuerte que sabe gobernar. Además, los cargos electivos no son los únicos, después, cuando llegás al gobierno, hay que justamente gobernar: ministros, secretarios, subsecretarios… necesitás un gran equipo. Hay que tener generosidad y paciencia. Si se gana, habrá espacio para mucha gente. Hoy, necesitamos a un gobernador muy fuerte que logre la inserción nacional que Mendoza necesita, que sea un buen articulador, un “volante” que distribuya pelotas para jugar…

-Sí, pero en un contexto donde hay una probabilidad alta de un gobierno peronista con Cristina a la cabeza… ¿no?

-A mí me tocó ser ministro cuando los presidentes fueron Duhalde y Kirchner. No recuerdo ni una sola vez el haberme sentido ‘ninguneado’ ni maltratado por ningún ministro de esos dos gobiernos. Al contrario, hemos tenido que enfrentar momentos difíciles y nos han respaldado y apoyado. Mirá el ejemplo de Binner, por mencionar a un gobernador que no es peronista. Es opositor pero no creo que el gobierno nacional lo maltrate. Es el gobernador de Santa Fe. Nadie puede llevarse puesto al gobernador de Santa Fe. A la larga, hay cuestiones de racionalidad que son las que priman. Nadie mandaría a los santafesinos a morir. Binner ha apoyado y ha criticado al gobierno nacional, y va a terminar bien su gobernación en una provincia que ha crecido. Es un buen ejemplo. Acá no va a pasar nada si hay un gobernador de un color y un presidente de otro. Lo importante es que los mendocinos estemos bien unidos.

(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online