Presenta:

"El kirchnerismo es un grupo de amigos con una billetera en común"

Quiere ser intendente de Luján otra vez. A fondo: El PD, la relación con el PJ, las alianzas, los errores, el futuro.
Omar De Marchi. Foto: Alf Ponce / MDZ
Omar De Marchi. Foto: Alf Ponce / MDZ

Omar De Marchi (44) empezó a militar en el PD desde muy joven gracias a Richard Battagión, otro dirigente al que ahora tiene entre sus preferidos para encabezar la fórmula a la gobernación por el Partido Demócrata.

A De Marchi le tocó una época rara del PD. Siempre a mitad de camino de la renovación, su partido estuvo más cerca de acordar con diversos poderes, que de la autonomía que signó a los demócratas de los siglos XIX y XX. Socios del gobierno provincial en algunas aventuras, adversario en otras, los demócratas de Mendoza se debaten sobre qué hacer en las próximas elecciones. Mauricio Macri se bajó y se quedaron sin candidato a presidente, no tienen aún postulante a la gobernación -un sueño que parece lejano- y oscilan entre languidecer con un grupo de dirigentes que hace del sello demócrata su negocio, o intentar un camino distinto pero tan simple como “reunir a todos los que piensan igual”, algo que el PD no consigue casi siempre por razones internas, celos, y alguna que otra miseria de la política.

De Marchi ha intentado ir contra las viejas costumbres. Fue dos veces presidente del partido, y antes, integrante de la junta departamental, de la Convención, y de la Junta de Gobierno Demócrata. También fue concejal, diputado provincial, intendente, y desde hace seis años es diputado nacional, uno de los más duros contra el kirchnerismo.

Algunas veces, pudo rebelarse contra los contrapesos políticos de su propio partido. En otras le faltó compañía, o coraje, como él mismo dice, o el contexto no ayudó. En esta entrevista, el político más saliente que dio el PD luego de la generación de Carlos Balter y Gustavo Gutiérrez, habla con ganas: las alianzas fallidas, las sociedades con el PJ, la relación con el radicalismo, las cuestiones internas, su postulación a la intendencia del departamento que gobernó cuando tenía 32 años, la “carga” del PD con la Dictadura, la ruptura con el PRO en las elecciones de Capital, Macri, y el futuro, peligroso y confuso.

Dice De Marchi que debe generarse en Mendoza una nueva fuerza con el PD, pero no “desde” el PD y reunir allí a independientes y al pensamiento de centroderecha, para hacer algo por Mendoza.

La entrevista resultó larga, fueron unas horas de charla para asomarse a las conclusiones, y tuvo sus momentos que la hicieron interesante. Aquí va: cómo piensa y qué anticipa para los próximos tiempos un “ganso” Siglo XXI, que busca el futuro cargando con algunas cruces del pasado.

-¿Cuándo empezó a militar?

-Ni bien cumplí 18 años. Lo hice siempre en el PD, siempre convencido. En mi familia nadie había hecho política antes. No vengo de una familia política. En ese sentido, soy el primero. Soy muy lujanino. Siempre viví en el centro de Luján, ahora a cinco cuadras de la plaza departamental… y antes de casarme, dos cuadras para el otro lado. Pero desde muy joven tuve inquietudes políticas. Mi primer voto fue en el plebiscito de 1984, por SI o NO al acuerdo por el Beagle…

-¿Y qué votó?

-Voté por el “no” al acuerdo. La verdad es que tuvimos un mal defensor del “No” con Vicente Saadi, la “cháchara” y las Nubes de Úbeda. Mi primer voto de autoridades políticas fue después, en 1985... Me tocó ser intendente a los 32 años. Había sido concejal cuatro años, diputado provincial un año y medio, una carrera desde joven... La intendencia, seis años en el Congreso. En la facultad también tuve militancia universitaria en la UPAU. Fundamos la UPAU en la UNCuyo.

-¿Tan cerca de Alsogaray?

-La UPAU era la agrupación liberal de aquel tiempo. Aquí peleábamos contra Franja Morada…

-Ahora irá a internas contra Omar Parisi, su “heredero” directo ¿Qué le produce eso? ¿Cómo está viviendo la interna del PD?

-Bueno… está claro que él participa de la interna… pero quiero decir que nosotros estamos trabajando y pensando en octubre. Sin subestimar a nadie, el objetivo es ese. Decimos que tenemos un paso previo el 29 de Mayo y debemos superarlo, pero la mirada final está en las elecciones de octubre. Lo que elegimos ahora son las juntas departamentales, que van a definir al candidato a intendente de cada lugar, y candidatos a concejales. Después, la Convención Provincial designará a los candidatos a gobernador y vice. Para eso hay tiempo hasta el 30 de julio. Lo que elegimos ahora es una especie de “colegio electoral”. En el caso de Luján, son unos cincuenta miembros…

-Pareciera que el PD intenta siempre renovarse, pero queda a mitad de camino. Ganan alguna legislativa, estuvieron cerca de gobernar en 1999, después se aliaron al PJ… Dan “bandazos” políticos que a veces cuesta comprender… Los votos de sus legisladores provinciales resultan confusos, cuando no oficialistas… Su política de alianzas termina en contradicciones… ¿Qué es hoy el PD? ¿Cómo ve al Partido Demócrata hoy?

-Creo que este país ha tenido fallas institucionales muy importantes. Una de ellas ha conspirado contra las posibilidades de nuestro partido. Me refiero al eterno debate por el desdoblamiento de las elecciones. Siempre que una elección nacional ha coincidido con una provincial, para nosotros ha sido mucho más difícil. Los proyectos provinciales terminan opacados, ya sea por publicidad, por el “arrastre” de los candidatos nacionales. ¿Cómo superar la barrera del corte de boletas? La gente corta boletas en las encuestas, pero no en el cuarto oscuro. Nosotros en el ‘99 hubiésemos sido gobierno si ese día no se hubiera votado a un presidente. Creo que perdimos en el mismo día de la elección…

-Recuerdo una encuesta de Zuleta Puceiro publicada en Los Andes, que les daba gran ventaja una semana antes de las elecciones…

-¡Claro! Obviamente, si hubiésemos gobernado habría sido otra la historia posterior. Pero el problema principal es que no pudimos hacer una renovación completa y auténtica del PD. Yo fui presidente del partido en dos oportunidades. No estuvieron dadas las condiciones para producir esa renovación. Tal vez nos faltó un poco de coraje… Hay que salir del partido de los punteros. Hemos sido rehenes de muchas personas que hicieron del Partido Demócrata una Pyme.

-¿Allí donde es negocio ser oposición?

-…donde es negocio tener el sello del PD. En varios departamentos hubo “cero” renovación y sin resultados. Tenemos departamentos donde el partido ha languidecido y los dirigentes responsables de ello han seguido conduciendo. Tendríamos que haber despertado el interés de aquellos independientes capaces de transformar la provincia, y creo que ese es el desafío para los próximos cuatro años. Yo vuelo a Luján con esa expectativa, en el rearmado de una estructura política provincial moderna que supere el rótulo del PD de las últimas décadas. Necesitamos generar una nueva estructura política provincial con el PD, pero no “desde” el PD. Yo jamás me voy a ir del PD. Pero hay que convencer a los dirigentes de que debemos formar parte de una nueva estructura política provincial que ofrezca algo diferente. Sumar a otras expresiones, a otros mendocinos que quieran trabajar y comprometerse con diez o veinte principios concretos para la Mendoza de los próximos tiempos. Cuando el PD gobernó e hizo historia en esta provincia, entre 1880 y 1943, fueron capaces de cambiarle veinte veces de nombre al partido. Fue la etapa más floreciente de Mendoza y fueron los demócratas los que condujeron aquel proceso, con algunas intermitencias radicales en los años veinte. Aquellos demócratas tenían una fuerte vocación por el poder. Comprendían que no había ninguna manera de modificarle la vida a la gente si no era desde el poder. No se cambia el estatus social de la población desde los cuerpos legislativos, que tienen otras tareas. El presupuesto lo hace quien gobierna…

-Claro, es el plan de gobierno…

-Sí, allí uno vuelca lo que piensa: Educación, salud, subsidios… Eso es lo que nos ha pasado durante décadas, salvo en los gobiernos de Don Pancho Gabrielli (1), el gran héroe de este tiempo, reconocido realmente por todos los partidos, un mendocino completo. Salvo esos períodos de Don Pancho, hemos fracasado como institución que aspira a gobernar. Tenemos que animarnos a reinventar una fuerza política provincial capaz de gobernar y de hacer las cosas bien...

-La gente los ha estado castigando en el voto. Pasan de expectativas enormes al fracaso electoral. Parecen un partido bipolar. En la última elección la gente los asoció a Jaque. Y en 2007 habían apoyado a la fórmula de Lavagna con los radicales. Pero inmediatamente le proporcionaron al gobierno del PJ el equipo para el ministerio de Seguridad, con Carlos Rico (2) y el escándalo posterior incluidos. Los votos de sus legisladores han sido en muchos casos oficialistas… Endeudamiento, Presupuesto, el pliego de Mario Adaro a la Corte, con el que hay sospechas de que hubo al menos dos bolillas blancas del PD… Lo que es absolutamente legítimo, el problema es el mensaje contradictorio, o que no se reconocen los alineamientos… Con todo esto… ¿cómo generan credibilidad para el Partido Demócrata? ¿Cómo se convierten en una opción?

-Creo que se ha falseado mucho la realidad. No hubo más votos demócratas que radicales a favor del PJ en la Legislatura. Esto se podría constatar. De hecho, los radicales han sido complacientes con el gobierno de Jaque, aun divididos, pero el resultado final es que el gobierno ha terminado “sacando” asuntos importantes con ayuda radical. En la votación de Adaro, nuestros legisladores han declarado que votaron en contra. Yo tengo dudas muy fuertes sobre legisladores radicales con respecto a ese voto… A nosotros se nos ha estigmatizado por haber participado esos tres meses y pico en el gobierno de Jaque, en el Ministerio de Seguridad. Pero puedo asegurar que a partir de allí, nuestros votos negativos han sido más que los del radicalismo…

-Quedaron asociados a la famosa promesa de bajar 30 % el delito…

-No. Nosotros nos despegamos siempre. Juan Carlos Aguinaga ha sido un gran ministro de Seguridad. Esto está sostenido en las estadísticas reconocidas por la Corte en ese período. Lo que no hubo fue acompañamiento político. Y hubo una campaña del gobierno nacional y de algunos sectores minoritarios, para evitar la continuidad de un equipo que era exitoso, que sabía hacia dónde tenía que ir… que tenía un plan y lo ejecutaba. Además, ¿qué hacíamos como partido político cuando Jaque nos convocó? Lo resolvimos institucionalmente… ¿A quién le decíamos que no, cuando le decíamos que no a Jaque? A los mendocinos… No tuvimos otra opción que aceptar hacernos cargo del Ministerio de Seguridad, y así desnudamos que el gobierno había ganado las elecciones con una farsa. Vos no podés prometer una baja del 30 % en el delito, ganar las elecciones, y al día siguiente ofrecerle Seguridad a un partido opositor. Igualmente, nosotros, como mendocinos, no podíamos hacer otra cosa que aceptar.

-Daría la sensación de que tienen cosas para ofrecer, tal vez novedosas, pero que quedan siempre en el camino…

-El gran problema argentino es que ya no hay partidos políticos. Se ha generado un clima de incredulidad generalizada sobre los partidos, que afecta a todos. Lo que hay son liderazgos personales, que utilizan determinados sellos partidarios para llegar al poder. ¿Qué es el peronismo hoy en día? Hay quienes lo definen como un grupo de amigos con recuerdos en común. Eso es lo único que los une… los recuerdos. ¿Cuál es el peronismo de hoy? ¿Menem? ¿Kirchner? ¿La Cámpora? ¿Eduardo Sancho?

-Yo diría que el peronismo es el poder…

-El peronismo no es un partido político. Usan el “movimientismo”, un veneno que tenemos inyectado desde hace muchos años, la excusa donde caben en el mismo espacio posiciones extremas… de izquierda a derecha pasando por el centro, y todo al final era lo mismo. Eso ha sido institucionalmente muy malo para el país.

-Perón creía en esa forma de hacer política para administrar el poder… le ha dado resultados… ¿no?

-Sí, pero el peronismo terminó con Perón. Se necesitan de liderazgos muy fuertes, muy especiales, para conducir este tipo de “movimientismo” en el mismo espacio. En el resto del mundo hay partidos políticos cimentados en ideas. Si en España uno vota al Partido Popular o al Partido Socialista Obrero Español, más o menos sabe qué va a pasar. Sucede lo mismo en Chile. Si uno vota a la Concertación, sabe que con los impuestos, la propiedad privada, va a pasar algo más o menos previsible. Lo mismo para quien haya votado por Piñera. Pero ellos tienen cuatro o cinco ejes centrales… Tienen firmados 60 tratados de Libre Comercio con el mundo, y eso lo hizo la Concertación.

-Sí, políticas de Estado…

-Estamos asistiendo al nacimiento de nuevas formas de representación y de hacer política. Eso ocurre en la Argentina hoy. Por eso es muy malo que se haya bajado Macri.

"Hemos sido rehenes de punteros que hicieron del Partido Demócrata, una Pyme".

-¿Dejó huérfanos a los votantes de centroderecha?

-…el PRO necesitaba seguir creciendo en una estructura nacional. Aunque quizá viéndolo a futuro, tal vez no sea tan malo lo que pasó, porque si Macri perdía ahora con Cristina, sería muy difícil sostener el liderazgo nacional más tarde… Ahora tenemos la obligación de construir en el país dos grandes espacios. Uno de centroderecha, y uno de centroizquierda. Ambos moderados, ambos muy cerca del centro, en el espacio del medio es donde se construyen políticas de Estado. En ese espacio común deben estar la posición de Argentina en el mundo, la propiedad privada, los derechos individuales, la educación pública que estos gobiernos que se dicen populares y “progres” han destruido... Así han empujado al crecimiento de la educación privada de más calidad, y a una pública manoseada y sin infraestructura para enseñar, y con maestros mal pagos.

-Chile y Uruguay son exactamente al revés…

-Sí. Por eso la política argentina necesita acercarse, compartir cuatro o cinco ejes estratégicos sin estar apelando siempre al pasado.

-A ver… Desde su lugar de integrante del PD habla de políticas de Estado acordadas con otras fuerzas… pero el PD de Capital decidió ir solo a las elecciones de concejales del año pasado, separados del PRO. Y tuvieron éxito, porque lograron ingresar un concejal… ¿Cómo se compatibilizan estos criterios?

-Eso es un error. Fue muy mala la elección nuestra en Capital. No creo que haya sido exitosa. En 2009, en la elección general habíamos obtenido el 23 % de los votos. Seis meses después sacamos el 11 % y el PRO, el 9 %. No hay ninguna posibilidad de analizar como exitosa esa elección ni siquiera desde un punto de vista especulativo, electoral. Fue malo porque no hubo visión estratégica en esa elección. Teníamos la obligación de armar un espacio común con todos los que pensaren igual y no se consiguió. Teníamos la obligación de contener al PRO, y era mentira que nos hubiesen impuesto candidatos. Había espacio para sentarse a negociar. Debimos crecer en esa elección. En Capital el PJ no existe. En esa elección debimos haber estado cerca del 30 %. El resultado final fue muy malo. Debimos haberle sacado votos incluso a Fayad…

-Lo que se ve, es que el votante de centroderecha va quedando sin opción: se bajaron Cobos, Sanz, Macri… Ahora ustedes tienen la coyuntura de una elección provincial y una nacional en la que no tienen candidato a presidente. ¿Qué candidato a gobernador vislumbra? Lo único claro en el PD es que en San Carlos va Difonso, y usted en Luján.

-En realidad, el Partido Demócrata tiene muchos y muy buenos candidatos a gobernador…

-¿Sí? Nómbreme tres…

-Puedo nombrar mucho más que tres…

-Bueno, mencione cinco entonces…

-Francisco García Gabrielli, Carlitos Aguinaga, Richard Battagión… puedo nombrar quizás otros más…

-¿No son candidatos para perder?

-No, en tanto y en cuanto se pueda contar con una fuerza política atractiva, más que estar detrás de candidatos “manosanta”. Creo que además de los candidatos propios, hay en la provincia una gran cantidad de mendocinos con experiencia en la gestión privada, buenas personas, honestas…

-¿Cómo trae a un Estado elefantiásico, sin tecnología, hecho pedazos, que tarda 72 horas en resolver algo, a una persona que a lo mejor gana 45.000 pesos al mes en una bodega?

-Hay mucha gente que no se siente motivada sólo por lo económico. Pero hay otra que superó esa barrera y está dispuesta a darles un servicio a sus conciudadanos. A determinada edad, y aun con cierta tranquilidad económica, hay muchos que se ven entusiasmados con la posibilidad de mejorarle la vida al que tienen al lado. No vamos a conseguir ningún amigo que quiera venir a la gestión pública, sin un Partido Demócrata atractivo que no aspire a ganar en la provincia. Hago una referencia a la interna: Richard Battagión, por ejemplo, nos ayudó a hacer la transformación del PD en Luján con esa óptica… yo empecé a militar gracias a él…

-¿Battaggión no estuvo en contra de la renovación de los noventa en el PD, que encabezaban Carlos Balter y Gustavo Gutiérrez?

-Digamos que “en contra”, no. Eran encolumnamientos partidarios distintos. Pero yo rescato de Richard esa gran capacidad de iniciativa y creatividad. Nosotros en Luján gobernamos, en parte, gracias a él. Tuvimos un proceso de renovación que duró unos 20 años, desde el ´83 en adelante. Llegó mucha gente joven al partido, sabíamos lo que queríamos… A ver… mientras fuimos oposición, del ´83 al ’99, ninguno de los concejales del PD en Luján pisó jamás la Municipalidad para negociar alguna cosa. Estábamos para controlar. Planteábamos con absoluta frescura lo que pensábamos y llegamos a gobernar. No transamos con nadie. Veamos esto: si uno vive haciendo acuerdos con el gobierno, la gente vota justamente al gobierno, no al que le ayudó…

Volviendo a la gobernación, creo que Richard Battagión es la herramienta que necesita el PD para los próximos tiempos de transformación. Tiene muy buena relación con los sectores internos, y conserva la creatividad necesaria para convocar…

-¿Están escapando a ser “el aliado bobo”?

-Claro. Cuando al gobierno le va mal, la gente no vota al que le ayudó al que le fuese mal, sino a otra oposición.

-La verdad, es difícil ser benévolo con el PD. Es una opinión muy personal… En algún momento, la Junta de Gobierno del partido los ‘entregó’ a Balter y a Gutiérrez, los dejaron solos cuando estaban peleando contra corrupciones enormes y poderes tremendos… Especialmente a Gutiérrez, al que después suspendieron… Me parece que cometieron algunas crueldades con dirigentes importantes…

-A ver… Carlos Balter ha sido el gran dirigente de nuestro partido en los últimos 20 años, por nombrar un tiempo. Creo que el partido ha sido absolutamente injusto con él. Yo lo he reivindicado siempre, especialmente cuando presidí el partido. Es una gran pérdida que hoy no esté extremadamente activo. En cuanto a Gustavo Gutiérrez, los convencionales del Departamento de Luján votamos a favor de él, en contra de su suspensión, y perdimos esa votación. Después, es cierto, Gustavo fue buscando otros espacios que quedaron cada vez más lejos del Partido Demócrata, se acercó mucho a Carrió, a Roberto Vélez…

-Sí, pero pónganse en lugar de un votante del PD que va el 23 de octubre al cuarto oscuro. ¿A qué candidato a presidente vota? Es más probable que agarre la boleta de Carrió, que la de Cristina o la de Alfonsín… ¿O no?

-Es probable…

-¿Usted cómo ve al kirchnerismo? ¿Qué es para usted este movimiento?

-El kirchnerismo es un grupo de amigos con una billetera en común… han penetrado cada uno de los rincones de la vida institucional de la república, comprando todo…

-Se va a ganar muchos amigos con esa frase…

-¡Pero es la verdad! Han penetrado todo, generando y comprando medios adictos, o propios, han adormecido a la opinión pública. El kirchnerismo es una gran historia de demagogias no sustentables. Sería institucionalmente malo para el país, si volviese a ganar el kirchnerismo. Pero tengo contradicciones... Tal vez sea bueno que ganen, porque ellos entonces van a tener que sincerar la economía. No hay ninguna posibilidad en ningún lugar del mundo de mantener el 30 o el 35 % de la actividad económica subsidiada. No hay plata que alcance para ello. El próximo tiempo deberá ser de sinceramiento, o sobrevendrá el caos.

-¿Y cómo haría, por ejemplo, para eliminar el subsidio a las tarifas de gas? Son casi 10.000 millones de pesos al año…

-Nosotros presentamos un proyecto de tarifa social y no lo han aprobado. El problema es que el gobierno subsidia a los ricos, a los que pueden pagar, y no lo dicen. En última instancia, están beneficiando al que más puede. Yo no soy un ortodoxo de la economía. Pero hay leyes de la economía que no se pueden transgredir. Si algo cuesta $ 4, no cuesta $ 2. Si la gente lo paga $ 2, es que los que menos tienen están pagando esa diferencia con el IVA del 21 %, con la inflación… el que más tiene sufre otros problemas, pero su heladera está completa. No tiene dramas en la supervivencia diaria. Pero con el 30 % de inflación, un tipo que cobra el salario a fin de mes puede comprar un tres por ciento menos. La inflación es un impuestos distorsivo y perverso.

-¿Los diputados nacionales kirchneristas con los que convive asumen esto?

-La mayoría. Lo dicen en los pasillos. Pero claro que están cómodos así… y temen a la estructura. Lo decían incluso con Kirchner en vida. No son tontos, entienden el problema y los principios económicos.

-¿Cuál es el principal problema que observa en Mendoza?

-La falta de liderazgos claros que le devuelvan la autoestima a la provincia. Nos falta saber que somos importantes en la región, y poder decidir en función de nuestras potencialidades. A cambio, estamos mirando con ojitos tristes a la Nación a ver qué nos toca en el reparto. Pero Mendoza es importante, es preexistente a la Nación…

-Pasaron más de 200 años…

-No importa. Mendoza conserva ese espíritu crítico. De ser un desierto pasamos a tierra bendita. Y esto parece una frase hecha, pero alguna vez ocurrió.

-Sí, en la época de Carlos Thays…

-No fue hace tanto en términos históricos. Hay que plantear lo que le pertenece a Mendoza. Yo calculo que estamos perdiendo entre 2.000 y 3.000 millones de pesos al año que le regalamos a Nación. No seamos súbditos de un pituco que se sienta en el puerto…

-El peronismo está planteando que a Mendoza le va mal cuando se aleja de Nación… Lo dijo la semana pasada su próximo presidente, Alejandro Abraham.

-¿Sí? Yo no recuerdo un momento peor que el actual. Y no recuerdo un momento en el que haya habido tal ‘chupamedismo’, tanto relajamiento de la independencia, del federalismo provincial. Nunca hemos estado peor.

-¿Cómo se sale?

-Insisto… hay que ponerse de acuerdo en los ejes fundamentales, en cuatro o cinco cosas de las 200 que se deben hacer para recuperar la provincia. Mendoza ha vivido y vive en torno a un gran complejo. Veamos lo importante de los liderazgos. Tanto San Juan como San Luis fueron casi departamentos de Mendoza. Pero con dos liderazgos claves: Rodríguez Saá y Gioja, pasaron al frente. Uno, totalmente pegado a Nación, y el otro, enfrentado. Pero está claro que con los liderazgos llegó el desarrollo. Te podrá gustar o no, te gustará o no la minería, pero es así. San Luis y San Juan son dos provincias que hoy miramos con envidia. Da, casi... vergüenza histórica.

-Mendoza no soportaría la escasa calidad institucional de San Luis o San Juan… ¿O sí?

-Tal vez… pero no hace falta tener mala calidad institucional para reclamar lo que es tuyo y crecer. Pancho Gabrielli se instalaba en la puerta de un ministerio y hasta que no conseguía lo que quería, no volvía a la provincia. Insisto: Mendoza es tan importante como Nación y lo que es de Mendoza, es de Mendoza. Y por lo tanto es sagrado. Vivimos entregando unos 800 millones al año a la Anses, por ejemplo. Y se dan el lujo de prestarle a tasa cero a otros estados, mientras Mendoza toma créditos al seis o siete por ciento. No hay liderazgo de quien gobierna la provincia. Cobos primero y Jaque después declinaron el reclamo por la Promoción Industrial, por una obra que figura apenas en los papeles, Portezuelo del Viento. Nos pasamos resignando cosas por ventajas apenas circunstanciales.

-Usted tiene 44 años… en la época de la Dictadura era niño primero y adolescente después. ¿Cómo se lucha contra el estigma de haber entregado funcionarios a aquel gobierno, contra un oficialismo que revisa permanentemente las conductas de aquella época?

-Lo primero que hacemos es sentirnos orgullosos por la enorme historia de nuestro partido, y no sólo avergonzarnos por dos o tres años de participación de algunos hombres de nuestro partido en gobiernos militares. A ver… nadie del PD participó de la Dictadura en serio. Decir eso es una enormidad…

-¿Si? Es un lugar común… ¿No fueron funcionarios?

-El PD sólo gobernó en Mendoza… ¿y el resto de las provincias, qué? El radicalismo le aportó 650 intendentes a la Dictadura. El justicialismo le aportó otros 250 intendentes al gobierno militar, algunos en Mendoza, conocidos por todos. ¿Cuándo dio el peronismo explicaciones por su participación en la Dictadura? ¿Cuándo el peronismo explicó la participación de los ‘Gordos’ del sindicalismo en la Dictadura? ¿Y el radicalismo, qué ‘mea culpa’ hizo? Formar parte de aquello fue para el PD un error institucional fenomenal que asumo y del que me hago cargo. Se es democrático o no se es. Se participa o no se participa de un gobierno militar. Fue un error… ¡pero lo venimos pagando desde hace 30 años! ¡Hemos perdido grandes hombres del PD por eso! Y menciono un caso: Amadeo Frúgoli. Un gran dirigente de la provincia de Mendoza, no ya del PD. Un senador de excelencia en 1973-76. Habría sido gobernador de Mendoza en 1976 si hubiese habido elecciones. El haber estado unas horas en el ministerio de Defensa justo en la época de Malvinas le sirvió al PD para perder a uno de sus mejores hombres, que nunca pudo volver a la actividad pública. Sin embargo, Roberto Dromi fue intendente de la Dictadura y ministro clave de Menem y nadie dice nada. ¿Cuántos peronistas y radicales participaron del gobierno militar? ¿Cuántos sindicalistas fueron a la OIT a representar al gobierno del Proceso? Pero somos sólo nosotros los que estamos pagando aquel error, que –insisto- fue fenomenal.

Quien diga además que un demócrata empuñó un arma para matar a otro argentino, es un tarado. Claro que hay organismos que han hecho un gran negocio con esto, teniendo un enemigo enfrente. Pero hay que cortar con la hipocresía. Hay que dejar de hacer del pasado un presente permanente. En el auto, tenemos un parabrisas adelante y un retrovisor chiquitito… Pero este gobierno lo que ha hecho es gobernar con un gran retrovisor al frente y una ventana apenas chiquitita hacia el futuro. Han gobernado sembrando discordia y odios entre los argentinos. Pero si lo van a hacer, que sean justos, y que marquen a los radicales y peronistas que participaron de aquellos gobiernos y entonces discutiremos en igualdad de condiciones.

-La última… Minería en Mendoza ¿si o no? ¿En qué condiciones?

-La minería no es en sí misma buena o mala por naturaleza. Hay que ubicarla en el contexto. Decir “sí” o “no” es un error de concepto. No a la minería contaminante, sí a la que genera desarrollo con los controles del Estado. Veamos el panorama completo. Minería es petróleo, o también una cantera de arena ¿no? Lo digo porque hay quienes se plantan contra la minería y andan con cuatro celulares colgados, construidos con productos de la minería. No hay que hacer de esto un eslogan comercial. No hay blanco y negro. Es “No” si contamina, o perjudica otras actividades, pero “Sí” si no contamina, se controla desde el gobierno y ONGs, y no genera problemas a otros. En el Estado, capacidad para controlar hay… Si no hay interés, es otro tema... Sí quiero decir de manera determinante que no comparto la minería a cielo abierto que contamina las aguas.


(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online.






Referencias:

(1) Pancho Gabrielli.
Fue gobernador electo de Mendoza en 1961 y en 1963. Ambas gestiones, interrumpidas por golpes militares. Fue gobernador de facto designado por el gobierno militar desde 1970 a 1972. Renunció con el “Mendozazo”. Antes de gobernar había sido director de Vialidad provincial, y Superintendente General de Irrigación.

(2) Carlos Rico Tejeiro. Subsecretario de Seguridad del gobierno de Jaque durante la gestión del demócrata Juan Carlos Aguinaga en Seguridad. Integró comandos vinculados a la desaparición de personas en la Dictadura. Su designación y la presión del gobierno nacional y de organismos de DDHH terminaron eyectando a los demócratas del ministerio.