"El peronismo no resuelve los problemas, los patea..."
Roberto Iglesias (60) volvió del infierno hace diez años. Le tocó la crisis del 2001 en pleno. Vivió días en que no tenía ni un peso en el tesoro provincial. Cinco presidentes, varias monedas y papeles que parecían plata, devaluación en picada, compre nacional urgente y berreta en lugar del “deme dos”, por la industria destruida, el dólar de casi diez pesos… y sobrevivió. Rascando la olla, en plena debacle política, institucional y económica terminó el gobierno bien y con alta consideración popular. Después, en una elección casi perdida, lo impulsó a Julio Cobos al sillón de San Martín. En aquellos años se ganó la fama de piloto de tormentas.
¿Quedó Iglesias en el ‘túnel del tiempo’ en 2007 cuando fue candidato de la UCR contra la Concertación de Cobos, el kirchnerismo, y sus socios de entonces? ¿Qué piensa hoy uno de los hombres del radicalismo que podría conducir la provincia? ¿Habrá lista de unidad? ¿Qué hay que hacer primero en Mendoza? ¿Cómo se combate el arrastre de Cristina? ¿Hay que promover la minería? ¿Cómo piensa que hay que equilibrar el poder?
-Usted fue gobernador y candidato de la UCR en 2007 ¿Cómo ve la provincia hoy? ¿Y el país?
-La Argentina tiene nubarrones que en 2007 no existían, como la inflación, o la política de subsidios, que se han transformado en una ‘bola’ muy grande que condiciona todas las medidas económicas que podrían tomarse.
-Transportes, tarifas, combustibles… todo subsidiado…
-Estamos casi en 90.000 millones de pesos al año en subsidios, que provocan una distorsión enorme. Generan un “corsé” muy fuerte. Yo lo comparo con la Convertibilidad, que en su momento fue una buena herramienta. Los subsidios están armando un cerco a la economía del que será muy difícil salir. La Convertibilidad no permitía tomar ningún tipo de medida… y ahora pasa lo mismo. Los 90.000 millones de pesos en subsidios, con un alto grado de corrupción además, actúan como freno y condicionan ¿Cómo se hace para salir? Será un problema social saltar de los subsidios: tarifas, transporte, los programas sociales… Son los problemas graves que deberá afrontar el próximo presidente…
-¿Pero van a existir esos problemas? El dinero de la soja sigue entrando por un ducto infernal y subsidiar es una decisión política…
-Sí, pero eso también se acaba. El crecimiento del subsidio como herramienta para gobernar y la inflación son problemas graves, muy difíciles de resolver. El próximo gobierno tendrá que tomar medidas antipopulares. Devaluar y bajar subsidios podría ser muy difícil en este país. En Brasil, por ejemplo, siempre van manejando su moneda con respecto al dólar y si hacen devaluaciones no generan traumas. Es distinto aquí, donde una devaluación siempre produce un terremoto, suba de precios, y demás…Deberán hacerlo con control, tomarán una medida mejor o peor… pero la verdad es que en algún momento van a tener que sincerar la relación peso-dólar para que sea competitiva para el país. Si no hacen nada, estas cosas en algún momento estallan. Hay que salir lo antes posible de los subsidios y de la inflación.
-Entonces… ¿Estamos como en 2001?
-No. El nivel de deuda es menor, el argentino no tiene deuda dolarizada, hay ingresos mucho mayores…Creo que hay posibilidades de hacer mucho. Creo que uno de los graves problemas que tiene hoy el gobierno es que no genera confianza. Todo está manejado dentro de preconceptos ideológicos que ponen barreras a la confiabilidad institucional, legal… Las inversiones se limitan… Si el gobierno estuviera dando confiabilidad, habría inversiones, economía genuina. Las señales que se dan, por el contrario, son de prepotencia, de rechazo a la inversión. La posibilidad de aumentar el aparato productivo no aparece. Tenemos un gran crecimiento que no se acompaña con inversión.
-Usted fue presidente del Comité Nacional de la UCR. ¿Cómo analiza el “fenómeno” Cristina, esta sensación de que gana en primera vuelta y arrasa con todo? ¿Deficiencias de la oposición? ¿Es mérito de ella? ¿Los argentinos están contentos con la presidenta? ¿La oposición está vacía?
-Me parece que hay de todo un poco. Hay un fortalecimiento de la imagen presidencial, pero en la Argentina se sube y se baja por razones que a veces no son explicables. Somos exitistas, vivimos el “día a día” y esto hace que un dirigente, un partido o un gobierno suba o baje muy rápido en la consideración popular. Este es un país que ha estado volcado siempre al populismo. El peronismo ha sabido captar ese pensamiento. En su matriz tiene fuertemente instalado el populismo… Yo digo que al país no le va mal porque sí… Aun en los momentos en que el peronismo estuvo proscripto… la política, los gobiernos, estaban marcados por el peronismo. La mayoría de los gobiernos militares tenían un componente peronista. ¡Las Fuerzas Armadas eran peronistas! Desde el pensamiento facilista que impulsa el populismo, se ha instalado la sensación de que el peronismo sabe gobernar, que resuelve los problemas. Y la verdad es que no los resuelve nunca, sólo los “patea” para adelante. Hoy privatizamos, mañana estatizamos… y así la van llevando.
Uno de los problemas mayores que enfrenta la política desde hace tiempo es cómo 'arreglar' con el poder sindical, que hoy se llama Moyano, y que pide cada vez más, que va por todo. Siempre pensamos en quién y cómo va a manejar la relación, y no en cómo les decimos a los argentinos que hay que terminar con prácticas poco democráticas y a veces corruptas en el poder sindical.
-Pero eso ha sido imposible para los gobiernos democráticos. Desde la “Ley Mucci” hasta aquí, la corporación sindical les pasó por encima a quienes han querido meterse con sus prácticas o sus negocios. Ni siquiera el kirchnerismo puede ahora controlar a Moyano, que ya pide “cajas” de a tres mil millones de pesos…
-Es que no hay un país que acompañe. O le hemos explicado mal al país cuáles son las soluciones para los problemas de fondo de la Argentina. El poder sindical incide, presiona y resuelven su círculo vicioso, y el poder político le da al sindical cada vez más poder, más dinero, más negocios. Entonces nadie se planta de cara a la sociedad y dice “vamos a tener que dar esta pelea, y va a ser fuerte, porque necesitamos resolver los problemas”. Por ahí es preferible ceder, evitar conflictos… y la sociedad también cede en lugar de atacar los problemas de fondo. Así prevalece el oportunismo populista, en lugar de atacar los problemas de fondo de la Argentina.
"...los gobiernos militares han tenido incluso un fuerte componente peronista... ¡Las Fuerzas Armadas eran peronistas...!"
-Como gobernador, intendente, dirigente… ha convivido con distintos peronismos… ¿qué piensa del peronismo mendocino de hoy en función de gobierno, y cómo lo ve con respecto al kirchnerismo?
-El peronismo se ordena en función de poder y por eso el PJ mendocino está con el kirchnerismo. Pero los veo distanciados en ideas y acción. Y tienen resistencias. El kirchnerismo es una rama diferenciada del peronismo. La ortodoxia peronista combatió siempre el pensamiento de este tipo de peronismo, como el kirchnerista. Este peronismo mendocino ha sido muy subordinado al poder kirchnerista, que lo ha despreciado. Y en eso, a Mendoza le ha ido mal.
-¿Cómo ve a la Mendoza 2011 con respecto a la de 2007?
-Mal. A través de las políticas de este gobierno Mendoza ha empeorado mucho. En el 2007 la provincia tenía otra perspectiva… Esto no quiere decir que estemos terriblemente mal, pésimo, que esto sea el acabose, o que haya que arreglar problemas tremendos como nos ocurrió en 1999. Pero hay que acertar las medidas a tomar. Aquí, ha habido un quietismo tremendo, falta de proyecto político, y una pésima gestión. De la cabeza –que es el gobernador- para abajo no ha habido buenos gestores. Se encontraron con un gobierno y no tenían ni equipos ni gestión ni proyecto. Estas deficiencias se han notado y le han hecho mal a Mendoza.
-¿Adónde hay que mandar primero ‘la ambulancia’? ¿Cuáles son las peores complicaciones?
-No veo áreas distintas, o disímiles, o una mejor que la otra. Hay una chatura de gestión general. A Mendoza no le va mejor o peor en un área que otra. Si vemos la obra pública, parecería un área donde nos va mejor… pero también lo que se hizo se pagó con fondos nacionales. Si hubiese estado mejor gestionada, habría más obras. Creo que la chatura es general, y bien extendida.
-Los grandes hacedores de Mendoza no están… o están con su cabeza en otro lado, en otros negocios… otros lugares… Usted gobernó y ahora es precandidato… ¿cómo hace para atraer a esta gente, para que se invierta en Mendoza, para que la provincia genere credibilidad y crecimiento…?
-Con una buena gestión, con decir que vamos a ser más honestos, más eficientes, no alcanza. Además, los mendocinos saben que hemos hecho gestiones buenas en ese sentido. El radicalismo ha gestionado bien en las buenas, y en las malas. Lo otro tiene que ver con el federalismo, con la reconstrucción de un país federal. Si bien es cierto que el federalismo ha existido poco más que en los papeles, hoy como nunca las provincias han sido avasalladas. Por lo tanto, viene una nueva discusión para el próximo gobierno. Sea cual sea el resultado, el poder ya está lo suficientemente diseminado como para que el nuevo presidente tenga que sentarse a discutir con las provincias, que serán los actores principales.
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-¿Cómo se hace un federalismo real?
-Me parece básico tener gobernadores capacitados y dispuestos para llevar adelante un nuevo debate. Quiera o no quiera, sea quien sea, el próximo gobierno deberá meterse en esta discusión. No tendrá posibilidades de imponer por sí su voluntad. Si hay gobernadores dispuestos, la Argentina podrá escapar de esa situación en la que todo se resuelve desde el poder central. Este modo de hacer política no da para más. Por eso tiene que haber dentro de la provincia grandes consensos. Políticas de Estado en Seguridad, Educación, planes a largo plazo… Creo que hay que repensar la matriz económica de Mendoza, que es agrícola, y no alcanza. Hay que industrializarla. Hay que trabajar fuertemente en un proyecto ganadero… La Argentina perdió mercados ganaderos, Uruguay ha ganado mucho porque ellos son inteligentes… Está claro que Mendoza tiene una política ganadera que debe mejorar, aprovechar las tierras con derecho de agua… regar mejor… tener más hectáreas cultivables… La provincia hizo una revolución hídrica legal y tecnológica. Sobre la base de eso hay que repensar Mendoza.
-¿Y la minería?
-Es otra de las áreas a trabajar con mucha responsabilidad. Me parece que se ha hecho una conciencia anti minera que no es buena. La minería es una actividad legítima, económica, como cualquier otra, con sus “pro” y sus contra. Hay que trabajar para mejorar los “pro” y minimizar los contras. En Mendoza la minería ha venido con un parto al revés. Ha costado mucho, y bueno… hay que trabajar. Nosotros lo estamos haciendo con un equipo donde hay técnicos, ecologistas, ambientalistas, abogados, geólogos, mineros…
-¿Piensa que la Ley 7722 está perimida?
-No. Hay que conservarla porque es la que regula hoy la minería en Mendoza. Es el amparo y el resguardo que tiene la provincia ante el avance minero. Hay que tener cuidado porque la mayoría de estas mineras tienen capitales extranjeros, por lo tanto podría importarles poco lo que ocurra aquí. Algún nacionalismo podrá decir “hagamos nosotros la minería” pero la verdad es que es imposible, salvo en algún tipo de asociación entre los más grandes empresarios argentinos… No sabemos hacerlo… no sabemos extraer mineral. No tenemos experiencia ni historia minera, ni contamos con los enormes capitales que se necesitan para desarrollar la minería. No sé… hay empresarios argentinos que se van a Brasil porque allí hay una política que respalda las inversiones, mejores condiciones, hay un banco pensando en financiarlos para la producción… Pero hay que repensar el país entero para pensar en grande.
-¿Cómo se instala un debate serio sobre la minería?
-Hay que trabajar en el concepto de contaminación. El problema no es la minería, sino la contaminación. Las bodegas también contaminan... y nadie se escandaliza sino que se trabaja Mendoza tiene experiencia en la protección de su activo ambiental; hay que aprovecharla para sacarse todas las dudas. Tenemos que dar el debate sobre la minería sacando los fantasmas, porque hoy existe una actitud anti minera que –insisto- no es buena. La legislación nacional no ayuda… estamos estudiando la factibilidad de denunciar el acuerdo federal minero, en el que se basa la Ley Nacional de Promoción Minera…
-Sí, pero no pueden hacerlo por partes, como se pensó, y quedarse con lo que le conviene a Mendoza…
-Por ahora lo estamos estudiando. Lo que pensamos es en una legislación diferente… Por ejemplo, que no se permita la extracción que no agregue valor aquí mismo. El oro no me preocupa… Sirve sólo para la especulación. Pero hay otros minerales que tienen valor estratégico, como la sal de potasio que extrae Vale en el sur… Eso tiene que ver con una estrategia de Brasil…
-Sí, para tener fertilizantes y mejorar su soja...
-Claro, pero esos fertilizantes los van a industrializar en Brasil y nos los van a vender… Lo que tenemos que plantear es que la industrialización de lo productos de extracción minera se haga en Mendoza, incluso promocionando esas actividades. Si nosotros hubiésemos puesto la condición de que la sal de potasio se industrialice aquí, sería distinta la situación. Con el “Compre Mendocino” no alcanza. Hay que pensar en una nueva legislación que comprenda estos valores, y que incluya la interrelación entre la empresa que quiere desarrollar la actividad, con el medio. Trabajar con la gente de la zona para generar una conciencia y no una competencia. En los pueblos suele haber tremendos conflictos por la minería, quedan divididos. Terminan así porque algunos ganan con la actividad minera y otros no...
-¿Y los controles sobre la minería? ¿El Estado es hábil para ello?
-Yo no comparto eso de que porque el Estado no puede controlar, no hay que hacer minería. Si es por eso, no podríamos tener ni luz… Habría que cerrar las escuelas, las comisarías, habría que paralizar toda la actividad del Estado. Sí hay que generar mecanismos de control que sean capaces de ganar credibilidad en la comunidad.
-Bueno… hay ONGs que podrían hacerlo muy bien…-
-Seguro. Lo que proponemos es que para cada proyecto minero que se presente en la provincia, el Estado concurse un mix de controles que tengan que ver con gente experta en la cuestión legal, en prevención y gestión del ambiente, en la actividad minera en sí, y participar a la sociedad en la que se instala un proyecto. En vez de prohibir, hay que estudiar bien cómo podemos desarrollar la minería. Si creemos que es una fuente de riqueza, tenemos que poner todo para que sea “no contaminante” y sustentable.
Cuando era gobernador, la CNEA puso sus ojos otra vez en el sur de Mendoza para explotar nuevamente el uranio. Yo lo frené. Les dije que primero, antes de explorar, tenían que arreglar el desastre que habían dejado tanto en Malargüe como en San Rafael con las colas de uranio. No alcanza con que esté la plata presupuestada, porque la CNEA ha tenido recursos en los últimos 20 años para la remediación en el sur y nunca los utilizaron. Primero, que hagan lo que tienen que hacer: vayan y remedien lo que hicieron en el sur. Me parece que esto es un ejemplo de medidas claras y concretas para que la provincia pueda desarrollarse en nuevas actividades, pero en un ambiente sano y controlado.
-Suponiendo que fuera candidato a gobernador de la UCR… -¿cómo se para frente al avance de Cristina, el famoso ‘arrastre’?
-Tiene que haber una “provincialización” del debate. Hay que poner los ojos en Mendoza. Creo que hay conciencia en el mendocino de que con los gobiernos nacionales no nos ha ido bien. Por eso necesitamos enarbolar el federalismo mendocino. Y que los acuerdos electorales que logremos hacer en Mendoza, tengan su anclaje en los problemas provinciales y en la estrategia global de la UCR a nivel nacional.
-Usted ha estado comentando la posibilidad de aliarse al PD ¿Cómo imagina una alianza con el Partido Demócrata?
-En Mendoza no nos alcanza con la buena imagen. Para vencer el “arrastre” nacional tenemos que generar acuerdos lo más amplios posibles. Lo que estamos haciendo por ahora, es que tanto en el Partido Demócrata, con quienes tenemos buena relación, como en la UCR, se debata una posible alianza UCR-PD. Después veremos, si se superan las instancias internas de cada partido, cómo se avanza.
-Pero este PD ha sido aliado incondicional de Jaque… ¿no le molesta eso? ¿Cómo lo “vende” hacia adentro de la UCR?
-No creo que hayan sido aliados. El PD le prestó al gobierno determinados hombres, que fueron funcionarios en un área muy específica, la seguridad. Ser aliados es muy distinto.
-¿Cómo le sienta una boleta con Alfonsín y el socialismo?
-Hay que ver cómo se posicionan… yo creo que el radicalismo tiene que hacer acuerdos amplios e inteligentes, para construir una alternativa capaz de pararse frente a Cristina.
-¿Un acuerdo donde quepan desde Macri hasta Pino Solanas?
-Lo veo difícil…
-La UCR ya ha dicho que no pero si se diera… ¿Lo aceptaría?
-Creo que ponerse paredes ideológicas es del pasado. Lo que deben existir son coincidencias, para después no tener problemas en el gobierno. No le pongo límites a nadie, pero es difícil acercar a Macri y Duhalde con Carrió y Solanas. A lo mejor el radicalismo tiene que elegir entre esas opciones…
-¿Es posible una lista de unidad de la UCR en Mendoza?
-Sí, creo que es posible. Me parece que hay que trabajar, pero se puede. Primero hace falta saber dónde estamos, conocer las dificultades. Algunos creen que después del 2009 tenemos la elección ganada al trote, pero no es así, para nada. Sí creo que algunos van a tener que sacarse de encima recelos, rencores y resentimientos que tienen a causa de lo que sucedió en el pasado en la UCR… se los van a tener que desprender. Para mí, lo que hicieron, la alianza con el kirchnerismo, representó un error… Pero hay que mirar hacia el futuro…. No hay que cometer los mismos errores, para eso sirve el pasado.
-¿Está arrepentido de haber sido candidato en el 2007? ¿O cree que el tiempo le dio la razón?
-Creo que la decisión fue la correcta. Sin aquello, hoy no habría radicalismo. No habría desde dónde sustentarse si nosotros no hubiésemos plantado la bandera, y creo que aun eso debe quedar en el pasado. Pero me parece que en el partido hay quienes están con recelo… y que eso les impide la posibilidad de debatir en una mesa la mejor estrategia para ganar las elecciones.
-¿Cómo ve la convivencia: Usted, Cobos, Sanz, Cornejo… cómo ve su rol conviviendo con todos ellos?
-En política hay que acostumbrarse a convivir con todos, incluso con el que no piensa distinto. Nosotros militamos todos en el mismo partido así es que algo en común debemos tener. Me parece que el debate tiene que partir desde allí, fortaleciendo las cosas en común, dejar en el pasado lo de 2007, unificar el partido realmente… ese es un camino que debería ser fácil de transitar… y pensar en conjunto. No en las conveniencias personales de cada uno, sino en lo que le conviene al conjunto del radicalismo para romper el arrastre de Cristina y ganar las elecciones.
-¿No teme que les pase como en el PJ, que los principales candidatos se bloquearon entre sí y pasó un ‘tercero’ que arranca desde muy abajo?
-Nuestra situación, hoy, es distinta. Si el PJ tuviese a Cobos, a Fayad o a mí, o a los tres, no hubiesen tenido la disputa que exhibieron para designar la candidatura. Eso pasa en la UCR, donde por un motivo o por otro los tres que mejor medimos tenemos alguna que otra resistencia… Me parece que el PJ eligió… no hago objeciones de sus candidatos, la gente tiene una consideración muy baja sobre ellos, y creo que han cometido un error muy fuerte al 'pegar' la fórmula a un gobierno muy desprestigiado. No lo quieren llevar a Jaque en la boleta como diputado nacional, y eligen a dos ministros que son la continuidad de su gobierno.
-¿Cómo se hace para administrar el poder en Mendoza, cuando el poder real pasa por manos y por ejes que no son de la política, sino de los negocios?
-Poniendo límites, y estando lo suficientemente lejos y lo suficientemente cerca de cada uno.
(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online.