ver más

"La frase 'Mendoza es rica' nos ha empobrecido de manera brutal"

Rodolfo Vargas Arizu, empresario y productor exportador. Impulsor de la UEEM.

Una simplificación brutal y caprichosa del empresariado mendocino podría dividirlo apenas en dos grupos: los que se interesan sólo por su negocio, y los que buscan algo más, el “bien común” si es que tal cosa existiera. Rodolfo Vargas Arizu está en el segundo grupo. Licenciado en Enología y Frutihorticultura, lleva unos 30 años batallando el campo mendocino en su negocio olivícola y en la bodega familiar. Es uno de los impulsores de la Unión de Entidades Empresarias Mendocinas () y allí trata de compatibilizar el pensamiento de los empresarios con acceso directo a la Casa Rosada y negocios abrazados al enorme gasto público (y esto no es un juicio de valor en sí), con los que producen desde la tierra y están ahogados por los impuestos y la falta de competitividad, acelerada por la inflación interna, el cambio fijo y la crisis internacional.

Polémico, de opiniones incómodas para muchos, estamos acostumbrados a escuchar a Vargas Arizu en diversos foros, con sus pareceres en general ‘picantes’ sobre la realidad nacional, que para él incide de manera negativa en un modelo de país que debería ser claramente agroganadero e industrial. ¿Cómo no vamos a darle alimentos y servicios a un mundo que los demanda? ¿Cómo vamos a castigar al que produce y premiar al que se lleva el dinero a las Islas Caimán? Estos asuntos no son tan ‘harina de otro costal’ como parecen, en el marco de una entrevista a un hombre de campo poco común.

La charla con Vargas Arizu fue sobre valores: trabajo, esfuerzo, puntualidad, ética. ¿Quién está en condiciones de pelear a favor de Mendoza y los mendocinos en este panorama chato, atravesando esta crisis de valores donde la política es un medio de vida de estilo ‘garrapatesco’, que nos ha dado una buena parte de los peores gobernantes del ´83 hacia aquí en todos los niveles y de todos los partidos? ¿Qué hacer por la provincia y sus habitantes en medio de una crisis educativa feroz, donde los chicos no aprenden nada y ven de sus mayores la desintegración de las culturas que hicieron este pueblo?

La UEEM, con lentitud, marchas y contramarchas, internas y celos, intrigas y traiciones, caballeros y no tanto, intenta explorar ese camino. De eso hablamos con Rodolfo Vargas Arizu en su bodega Tierras Altas. Nos recibió en su oficina. Sobre su escritorio, tiene botellas del último aceite que produjo con marca propia para una cadena de Brasil. Por ahora, sus clientes de las tierras de Lula y Dilma han dejado de comprarle porque el aceite portugués tiene mejor precio, casi la mitad, en línea con el subdidio que reciben.

Referente antipático para muchos, admirable por otros tantos, en todo caso es una persona que entiende lo que pasa y lo expresa sin medias tintas.

-¿Qué ve en la sociedad mendocina, desde su lugar de empresario y emprendedor?

-Hay una diferencia sustancial que se fue profundizando en los últimos 30 años. Hubo épocas de crecimiento, pero hoy el Estado juega un papel mucho más importante que el que parece en todas las decisiones que uno toma como empresario. En un país con más libertades, el presidente tiene mucha menos injerencia en los asuntos de la gente. A ver… Obama tiene menos poder sobre un ciudadano norteamericano cualquiera, que Cristina sobre mí y mi realidad inmediata y cotidiana. En la Argentina es así, las decisiones del Estado van cambiando de sector de manera abrupta según el color y las conveniencias de quienes gobiernan. Supongamos que durante cinco o siete años alguien se dedica a la exportación y logra hacer un mercado. Pasado ese tiempo se da cuenta que el retraso cambiario y la inflación lo perjudican en grande. Cambio fijo e inflación… ya lo hemos vivido en la Argentina. Hoy perdemos mercado porque la inflación es muy alta con respecto al tipo de cambio. Y la inflación no es la del Indec. Los precios que nos afectan, los reales, van por otro lado.

-A usted, cómo productor… ¿cuál es la inflación que más le afecta?

-Nosotros exportamos el 90 % de lo que producimos: aceitunas, aceite de oliva, ciruela, uva Malbec… En este negocio tenemos un valor internacional del vino, del aceite de oliva… de todo lo que se produce. Es lo que el mercado está dispuesto a pagar. Ahora, si tenés inflación en tu país de origen, perdés competitividad. A vos te sale mucho más caro producir lo mismo cada mes. Comparemos el año 2006, por mencionar un año estándar, con el presente. La inflación fue de más del 150 % en estos cinco años y el dólar no creció más que un 20 %. En ese período los salarios subieron un 100 % por lo menos… el combustible, unas dos veces y media…Con un tipo de cambio anclado y el precio internacional que fija el mercado para nuestros productos, somos cada vez menos competitivos. En algunos mercados, nos quedamos afuera. Esa combinación aprieta cada vez más. En la vitivinicultura lo veo muy ajustado. No se puede vender una botella de Malbec a cuatro dólares, y si te aumentan los costos internos un 35 %, venderla entonces a cinco dólares. Es imposible. La tenés que vender a cuatro dólares y arreglártelas a ese valor. La producción es la que más sufre. El comerciante, no. Va trasladando sus costos al cliente sea de uno, dos, o diez pesos. Al comerciante la inflación le da dinamismo, pero al productor lo destruye.

-Así, las exportaciones tienden a plancharse, a estabilizarse…

-Sí. Y comienzan a crecer las importaciones. La balanza tiende a darse vuelta. Entonces en el gobierno toman medidas como trabar importaciones. En realidad, lo que traban es el comercio exterior. Nadie puede ser tan cándido de creer que pondremos más condiciones a determinados productos de ciertos países para que ingresen a la Argentina, y que los nuestros van a ingresar allí sin problemas. El comercio exterior es una negociación permanente. Entonces, una licencia para exportar a Brasil que ellos te extendían en cuatro días, ahora hay que esperarla 35. Empiezan a jugar con esas variables. Es la revancha, y la presión.

-¿Entonces...? ¿Cómo se defienden?

-El tipo de cambio tiene que acompañar. Si no quieren tocarlo, entonces la inflación no tiene que existir. ¿Por qué crece tanto Brasil? Tienen una inflación controlada de un dígito con un tipo de cambio que fluctúa poco, y menor presión impositiva que la Argentina. Aquí tenemos impuesto al cheque, retenciones a las exportaciones, IVA del 21 %, ganancias del 35 %, bienes personales… Eso, con la inflación, es destructivo. Es un impacto muy fuerte. Insisto con Brasil, inflación anual del 3 ó 4 % y cambio casi fijo. Y así gente va progresando.

-¿Dónde ven que se produce esta inflación, por qué creen que se multiplica?

-Y… analicemos el gasto público del gobierno nacional año a año desde 2003, y veremos cómo creció exponencialmente. Se ha quintuplicado y está repleto de subsidios, porque hay actividades sensibles de impacto para la gente que empiezan a hacer agua y entonces las tienen que subsidiar. A esto le llaman el “modelo”. Pero no hay ningún modelo. Apagan el incendio con subsidios al transporte, a los combustibles… donde van apareciendo los problemas, subsidian. ¿Y de dónde sale el dinero? De la soja. Es el producto número uno. Es el nuevo petróleo de la Argentina. Y en el gobierno se creen que la agricultura es igual en todos lados. No es lo mismo aquí que en la Pampa Húmeda. La olivicultura está en una de sus peores crisis y sin embargo paga retenciones a las exportaciones. Además, es el mismo canon del 5 % para la aceituna a granel, que para el envasado con marca. Pagamos más impuestos distorsivos al valor que le agregamos. ¡Pagamos por hacer más, esa es la verdad... Es una verdadera locura! Y si tomás o no tomás gente, tenés la misma carga impositiva. Entonces llego a la conclusión de que los impuestos son para seguir en un alto nivel de gastos, y estos a su vez sirven para mantener el poder político. No hay una estrategia impositiva. La escala debería ser al revés. Por ejemplo, la soja tiene una retención. Pero los alimentos elaborados en base a soja deberían tener menos impuestos, un chip de soja, menos aún, hasta llegar a un producto tremendamente elaborado que pague cero retenciones porque brinda trabajo. Los impuestos aquí no son aleccionadores. Sólo son impuestos por los impuestos mismos para mantener el poder.

-Iniciaron el camino de una unión empresaria (la UEEM), con acuerdos y desacuerdos… lo hemos escuchado a usted y a otros en varios foros advertir sobre la Mendoza a la que le va mal… Pero hay empresarios mendocinos para los que el corazón de su actividad es justamente el gasto público, (o la inversión pública, para no tentar a los detractores) como los grandes constructores, por ejemplo. ¿Cómo vive el empresariado de Mendoza todo este proceso? ¿Cómo ven el futuro político y económico, inmersos en el año electoral? Es claro que no habrá mejores condiciones en lo inmediato para nadie, salvo las medidas producidas por la coyuntura electoral, que siempre llevan una carga de demagogia…

-La idea de la UEEM nació tras las primeras reuniones aquí, en la bodega, después de la crisis que arrancó en diciembre de 2008 con el escándalo de las hipotecas, el Real Estate. Un lío importante porque se pararon todos los embarques y los pagos desde el exterior, y hubo que aguantar. En ese entonces invitamos a empresarios, presidentes de instituciones, y planteamos el “tenemos que hacer algo”. La única actividad que no es gremial es la empresaria. Tenemos que hacer algo para proteger Mendoza. Por ejemplo, si hubiese existido la UEEM cuando ocurrió lo de la Promoción Industrial que dejaba afuera a la provincia y le provocaba aún más daño… ¿qué hubiese pasado?

-¿La pelea no duraba ni diez minutos?

-Exacto… Hubiésemos hecho el planteo inmediatamente como gremial empresaria, junto al gobierno –que está “agremiado” políticamente- y los trabajadores. Hubiésemos dicho inmediatamente “Miren… nosotros estamos por el desarrollo de Mendoza y esto nos perjudica, propone diferir impuestos, nos mata…Esto en Mendoza no se hace… o nos incluyen… o vemos cómo…Pero esto no pasa, y nos pondremos firmes” Es claro el daño que la Promoción Industrial le ha hecho a Mendoza. Veamos el crecimiento de San Juan, Catamarca, La Rioja o San Luis con respecto al nuestro… Nuestra provincia se acható, e incluso los salarios son más altos en Buenos Aires. Un ejemplo es la olivicultura, que la conozco muy bien. La destruyeron.

-Usted compite con la aceituna subsidiada de La Rioja…

-Claro…Compito con gente que produce en el mercado argentino y que se guarda el IVA del 21 %, que yo tengo que pagar. Y es el 21, no el 2 %. La conclusión de eso es que tras diez años, destruyeron una actividad. En el medio de la Promoción hubo tres devaluaciones con valores en pesos, así es que finalmente los inversores no devolvieron nada. Esa plata de impuestos era de todos: tuya, mía, de todos los mendocinos. Los habitantes de esta provincia hemos subsidiado a San Juan, La Rioja y Catamarca… ¿Para qué? Para nada, porque no son los mejores lugares para hacer lo que estaban haciendo. ¡Que subsidien al que trabaja! Los subsidios deben estar contenidos en el Presupuesto, para que se sepa de dónde sale la plata, y ser de orden general para que no causen irritaciones internas. Acá proponían darles la Promoción a algunos departamentos y a otros no. El enojo de los que quedaban afuera era muy fuerte. Esto pasó en la Argentina.

-Bueno… pero todos sabemos que el gobierno provincial, en cuanto a la Promoción, tuvo actitudes dubitativas. No quería enfrentar a los Kirchner…

-Estas actitudes ocurren porque la política se ha transformado en una forma de vida. Los políticos defienden su propia condición. El gobernador quiere ser senador o diputado, el diputado quiere ser gobernador, el concejal quiere ser legislador… todos quieren ser algo… Yo pregunto… Entonces ¿quién trabaja por Mendoza? Yo entiendo que todos los gobernadores hacen o hicieron lo mejor que pudieron. Pero se ha perdido el concepto de trabajar por la gente de Mendoza, por el empresariado, por los trabajadores… Eso va a tener que cambiar de alguna manera. En 30 años de trabajo he acompañado a muchos gobernadores… pero algo va a tener que cambiar en la relación de la provincia con el gobierno nacional. La famosa frase “Mendoza es rica” nos ha empobrecido mucho de manera brutal. Creen que estamos bien porque no nos quejamos, pero la verdad es que Mendoza no está bien.

-Es cierto, aunque hay poca desocupación los índices de recaudación, crecimiento, igualdad, son peores que en otras provincias más pobres…

-Sí, porque las decisiones que va tomando el gobierno nacional nos llegan sin filtro. Nos impactan con todo. ¿Qué puede hacer un gobernador? ¿Modificar algún impuesto provincial? Es un peso contra cien. Cuando uno habla de estos temas con los políticos, ellos los entienden, son inteligentes. Comprenden que si no nos sacan una retención a las exportaciones que nos está destruyendo, la producción, las personas que dan trabajo, se achican cada vez más. Pero cuando un gobierno provincial va a Buenos Aires les dicen… “No, esta es nuestra política, se hace así y listo…” Ese es el momento en que un gobernador debe decidir si defiende a los mendocinos o se prende de la ola política nacional que lo beneficie.

El "Punto y aparte" de Vargas Arizu. Un libro: Libertad Primera y última (Jiddu Krishnamurti). Un vino: Malbec (¡obviamente!) y Sauvignon Blanc. Una película: ¿Conoces a Joe Black?. Un personaje de ficción o superhéroe: Mafalda. ¿Qué lee en Internet? Diarios, mercados, autos, páginas especializadas, Google Maps, Google Earth, Deportes. Un club de fútbol: River Plate. 

-Ustedes sienten que la política entiende el problema y no lo puede resolver…

-La política mendocina no lo puede resolver porque muchas decisiones son nacionales y se someten a ellas. El IVA es nacional, las retenciones son nacionales, las decisiones que afectan el comercio exterior son nacionales, el hecho de que Argentina y Venezuela sean los dos países que no cultivan las relaciones y se pelean con todo el mundo, es un tema político nacional… Es una locura. Mientras tanto Chile, Brasil, Asia y Europa avanzan en el libre comercio. Y nuestros cancilleres, en lugar de ser de carrera o de entender estos temas, son políticos. A ver… nosotros pagamos 5 % de arancel para entrar a Europa, y Chile tiene preferencias arancelarias por productos.  A nosotros, eso, nos afecta en el aceite de oliva, por ejemplo. Pero Chile ha avanzado en construir acuerdos con Europa y nosotros no. De estos temas, que afectan a la economía real, no habla casi nadie. En el gobierno no los ven, no les preocupa, y la política mendocina no tiene fuerza para plantearlos. Así los márgenes son cada vez más estrechos y llega el momento en que el emprendedor, el empresario, planta bandera porque no puede hacer más y achica su negocio, despide gente, pierde mercado… y finalmente se queda con lo mínimo para proteger a su familia.

-Hay mensajes contradictorios… se ven realidades distintas. ¿Cómo reciben ustedes el discurso cuando ven que las tasas de crecimiento anual argentino son altas? ¿Qué parte de ese crecimiento les llega? Es difícil compatibilizar ese relato de la Argentina exitosa con plata en el bolsillo, con la Mendoza cada vez más pobre que ven buena parte de los empresarios.

-No hay un punto de encuentro. Si uno toma los índices de crecimiento del Indec y no les descuenta la inflación, claro que Argentina crece. Cuando dicen que los shoppings vendieron un 30 % más que el año pasado, que digan que la inflación real anual que afecta a la población fue del 35 %. Pero eso no lo dicen, nadie lo tiene en cuenta. Los discursos y la realidad van por caminos separados. Los empresarios se dan cuenta porque lo están palpando todos los días en su negocio. Veamos por ejemplo lo que pasa en Latinoamérica, para no compararnos con el mundo del que estamos mucho más lejos. Creció Uruguay, creció mucho más Brasil, Perú… Chile, crecen en términos reales. Lo peor que hay es mentir en los índices. Sólo sirve para mantener el poder. Así, con el tiempo, nos vamos a encontrar con una Argentina que cada vez produce menos. ¿Quién va a querer hacer combustible con una retención del 53 %? Por eso ahora hay que importar cada vez más.

-Bueno… las petroleras igual ganan muchísimo dinero…

-Sí, pero a mí me gustan las empresas que ganan mucho dinero y toman mucha gente y tienen una proyección en el tiempo. Hay que hacer políticas convenientes. A ver… en la Argentina, pagás los mismos impuestos a tus réditos y tus bienes ya sea que reinviertas para producir más, o te lleves la plata a Miami. Si querés llevarte la plata, bueno, pagá el 35 %. Si vas a reinvertir y producir y dar trabajo, pagá menos… o a lo mejor hay que subsidiarte. Esa política que en otros países existe, aquí no. Es un modelo que hay que construir.

-Inflación alta y creciente y cambio fijo, se va a exportar cada vez menos…

-En la década del 90 pasó lo mismo. Se hizo la convertibilidad, que en su momento fue buena. Creyeron que el modelo era intocable y se lo llevó puesto la política, con el Pacto de Olivos y la reelección de Menem. Y creer que el tipo de cambio no se podía modificar fue pésimo. Si uno quiere tener la misma moneda que otros países fuertes, como era EEUU entonces, había que hacer lo mismo: inflaciones bajas, control del gasto público… instituciones que funcionen… tenés que hacer todo… Después vino un modelo distributivo donde se subsidió todo. 96.000 millones de pesos en subsidios. Está todo subsidiado por la soja: transporte, combustibles, trabajo, tarifas, servicios, ayuda social… El dinero que entra de la soja al país a través de un ducto enorme paga todo. Por eso empezó el enfrentamiento con el campo. Como tuvieron una política de demagogia en este sentido, quitar ahora los subsidios haría explotar todo. Entonces buscan recaudar más e imprimir más billetes para sostener ese enorme nivel de gasto público, para a su vez mantener el poder y seguir en la rueda…

-Los partidos políticos están pasando su proceso de selección interna. De los muchos nombres que se barajan, saldrán quienes administren la provincia durante los próximos cuatro años… ¿Con qué se encuentran cuando hablan con ellos, con los dirigentes de los partidos, sobre los problemas de Mendoza?

-Con muchos de los candidatos se puede acordar. Todos saben lo que hay que hacer. El asunto es que después efectivamente lo hagan…Cuando uno hablaba con Kirchner antes, en 2002, compartíamos visiones. Después, él hizo otra cosa. Debería haber límites, asuntos que no fuesen negociables si uno quiere ir para adelante…

-¿Por ejemplo?

-La Promoción… Le hizo un daño tremendo a Mendoza durante 20 años y se lo sigue haciendo. No negociaría cuestiones de ética, como modificar la Constitución para beneficiar a alguien…. Todo el mundo habla de cambiar la Constitución para facilitar las reelecciones… bueno, pero que sea a partir de próximos períodos. Esto sucede mucho en las instituciones. En la Bolsa de Comercio de Mendoza, por ejemplo, no hay reelección de directores. Son seis años y punto. Creo que un gobernador, después de pasar por el cargo, no debería ser electo para nada por dos o tres años. Si fue excelente, lo van a reelegir. Si no, podrá concentrarse en trabajar por Mendoza el tiempo que le toque, que podría ser de seis años, y buscar que Mendoza lo recuerde, y no que esté los cuatro años pensando en la renta vitalicia posterior como legislador, o en ir a la OEA… ¿Quién puede decir hoy cuál fue el mejor gobernador de Mendoza? ¿Dónde están ahora? Hay que revisar estos funcionamientos desde la ética, lo mismo que en las instituciones y en las empresas.

-¿Cómo va el proceso de formación de la UEEM?

-Para mi gusto personal hemos ido demasiado lento. Vamos bien, hemos establecido el objetivo, el fundamento de la UEEM y eso no es poco, y queda definir dos temas. Uno es cómo la vamos a financiar. En todos los empresarios hay entusiastas que buscan hacer algo más que lo que hacen en sus empresas, para el bien de su sector. Son personas que tienen un a inquietud mayor. Y hay otros que trabajan sólo para ellos. No los critico, pero que pongan ‘una platita’ para la defensa de los intereses en común. Si yo tengo que defender algún asunto del Comercio Exterior, lo hago por lo mío y por lo del vecino que no se preocupa. Entonces que pongan plata, por lo menos. Esto es un modelo copiado de las cámaras de comercio de Italia y España. Los aportantes tienen que ser todos. Vos no podés poner un kiosco en Italia si no hacés tu aporte a la Cámara de Comercio. El otro asunto en discusión es quién la dirige, quién es el presidente, más en un año electoral. Es cierto, hay muchos que quieren trabajar y que han hecho menos por la unión de los empresarios, y hay una segunda línea que ha hecho mucho. Mi opinión personal es que el conductor de la UEEM debe ser un profesional, un CEO, un gerente general, que le reporte a los directores. Que sea el que instrumente las gestiones, y que haga de muro de contención. Si no, cuando alguien diga algo, la política va a decir "este habla por tal o cual cosa, o porque no le dimos tal o cual negocio" y se va a perder el planteo de fondo.

Lo que queremos hacer es una actividad corporativa donde estén todos los empresarios, y fijemos junto con la política un modelo de país y de provincia. A ver… si a alguien se le ocurre que el modelo es hacer autos, nosotros podremos decirles que de aquí a que los hagamos de calidad similares a los japoneses, estaremos en problemas. Nuestro modelo es otro, agrícola-ganadero e industrial, y de desarrollo turístico. ¿Qué se necesita para hacer este modelo, para hacerlo bien, con ganancias y bienestar para todos? Nosotros, con los trabajadores, y con la política, podemos fijarlo y promover las cosas básicas para que sea exitoso, y protegerlo además de vaivenes y desvaríos. Después, cuando venga la política cada cuatro años, le dará sus matices que dependerán de la ideología y las capacidades de cada partido. Pero el núcleo, las famosas políticas de Estado, no se tocan. Lo defienden todos porque da trabajo, emplea más, significa crecimiento… Pero acá varían todo. Acá viene una persona y pone un tipo de cambio bajísimo, después viene otro y pone uno altísimo. De golpe tenés que vender todo afuera, o todo adentro… Y se producen incongruencias. Un pantalón de jean en EEUU cuesta u$s 20 y en la Argentina cuesta u$s 100. O un café, u$s 1,5 y en Nueva York, u$s 0,50. El modelo que se acuerde y se fije y para el que se desarrollen planes estratégicos no debe variar. Para eso es la UEEM.

-Sí, pero en el empresariado mendocino hay pensamientos distintos en cuanto al modelo de país que hace falta. Que nadie se ofenda, pero pongamos nombres: Pescarmona, o Mario Groisman, Fernando Porreta o José Cartellone, digamos los grandes constructores, deben estar más de acuerdo con el kirchnerismo que los productores de vino, de aceitunas, o de frutas… ¿Cómo se compatibiliza eso en la UEEM?

-Nos vamos a tener que poner de acuerdo. Mi empresa, mi pequeña empresa, tiene aspectos en común con las de Pescarmona. Seguramente en algún punto la visión de país va a coincidir aunque nuestras realidades sean muy distintas y los discursos de cara a la sociedadm diferentes. No he hablado personalmente con Enrique sobre la UEEM, pero sabemos que está de acuerdo y que ha impulsado al CEM (Consejo Empresario Mendocino) para que se termine de formar. En la UEEM están todos. No sólo los que tienen que estar, sino todos. Nosotros queremos manejar poder real. No para nosotros, sino para beneficio común, que es distinto. Si a las empresas que dan trabajo les va bien nos beneficiamos todos, y toda la comunidad crece. Es el lobby bien entendido. Yo no entiendo, por ejemplo, que nuestra vitivinicultura -que es muy importante- no tenga dos o tres diputados que la defiendan. En Europa y EEUU hay congresales muy identificados con intereses sectoriales grandes y son reconocidos por eso. Ayudan a sostener los modelos de crecimiento establecidos, para que a nadie se le ocurra hacer locuras.

-¿Cómo le va cuando sale a buscar mano de obra? ¿Consigue gente para el trabajo?

-No conseguimos cosechadores. Nos cuesta muchísimo. No quieren perder las asignaciones que les da el Estado, y entonces vienen y proponen trabajar en negro. Eso es un problema, porque fomenta la cultura de no trabajar. Hay casos distintos. En materia de exportaciones, Mendoza tiene un desarrollo que no tienen otras provincias. Hay muchas y muy buenas personas para tomar. Las bodegas tienen que tener todo el tiempo tres o cuatro personas viajando por el mundo y hablando varios idiomas, para vender y posicionar los productos.

La vitivinicultura ha hecho grandes avances en ese sentido, que reportaron beneficios económicos. Hay además un sinnúmero de empresas que van creciendo de la mano de la organización. Wine of Argentina es ejemplo de ello. Se hizo y se paga por privados, y se cuida desde allí la política de Estado. Se ha hecho un plan a 2020 que no se va a modificar. Tuvimos diferencias, claro. Mi bodega no es lo mismo que Fecovitas. No es lo mismo Peñaflor, que Norton… Hubo miserias, pero las resolvimos adentro y nos pusimos de acuerdo. Hay políticas de Estado en las que tenemos que acordar conociendo las realidades. En el uso del agua, en las condiciones de trabajo que vamos a dar… De golpe, se les ha ocurrido que quieren ‘cinco estrellas’ en el campo y tener a la gente de manera extraordinaria. Eso es muy complicado de hacer. Se puede, pero hay que tener en cuenta que entonces la planta de lechuga va a costar cien pesos. Si ponen el grito en el cielo y dicen “no… tiene que costar 2 pesos y que la gente en el campo esté bien” eso es no ver ni entender la realidad. Los cambios son paulatinos. Todas las instituciones tienen que tener valores universales inalterables: el trabajo, el esfuerzo, la puntualidad, la ética…

-En ese esquema no deben tener una opinión muy favorable de las políticas sociales del gobierno nacional, que en su mayoría no fomentan el trabajo. Algunas personas las necesitarán mucho y otras menos… pero no sirven para que la gente trabaje más, o simplemente trabaje…

-Bueno… no hay cosechadores. No quieren perder lo que tienen o no quieren tener más porque se ha destruido la cultura del trabajo, el progreso y el esfuerzo. Los subsidios, como los sociales, o las asignaciones que se dan, están bien y fueron útiles en un momento. Pero después debió haberse derivado ese dinero a la cadena productiva, a las empresas, para que con esos recursos den trabajo a esas personas, las preparen, les enseñen… Después hay que controlar a esas empresas para que cumplan. Más tarde, esa persona subsidiada puede progresar en esa misma compañía, irse a otra… se insertó en el mundo del trabajo, no fue a engrosar una masa clientelar que recibe dinero por nada, o para asegurar la permanencia de un grupo político, porque les dicen que no habrá más subsidios si dejan de apoyar al gobierno.

¿Cuál es el problema?: cuando le das la plata al empresario, están el bueno y el malo, el que cumple y da trabajo, y el que no. Pero para eso el Estado debe controlar. La persona que tiene trabajo se siente bien, tiene dignidad. Pero esto de regalarle la plata sin exigir nada a cambio, es una locura que viene muy bien para la política, para comprar votos. “Si yo me voy, estos atorrantes les van a quitar todo” y así los mantienen presos de su sistema.

-¿Cómo ven los empresarios que están formando la UEEM el debate sobre el agua y la minería en Mendoza?

-Es uno de los temas centrales. Yo no puedo hablar por la UEEM porque no está formada. Pero vamos a tener que hablar y ponernos de acuerdo por el agua. A ver… habría que haber subsidiado el riego por goteo, y terminar con el riego a manto. La discusión por el agua incluye –por supuesto- la minería. Porque del otro lado de la cordillera se saca mineral, y aquí no se obtiene nada. Y no puede ser que dos o tres tal vez improvisados la estén frenando, o que una empresa que destruye el medioambiente venga a hacer minería en Mendoza. Minería hay en todo el mundo y tenemos que tenerla porque es una fuente de progreso, de riqueza y de crecimiento para la gente. Veamos cómo, cuál, con quién… Que vengan expertos, gente que sepa, veamos cómo hacen en otros países. Hay un libro “La tecnología de lo obvio” que tiene cuatro puntos. 1) Encontrar al mejor 2) Elegir al mejor 3) Imitar al mejor y 4) Igualar al mejor. Una vez que lo hiciste, podés desarrollar tecnología para superar al mejor. No sé… vayamos a los países más desarrollados y copiemos lo que hacen bien… No soy un experto pero lo digo desde el sentido común. Que venga la gente que entiende de esto y hagamos el debate como corresponde. Pero hay que tener minería, la mejor, no contaminante, porque da bienestar. Lo veo en San Juan, cómo ha crecido... Algunos dicen que dentro de 20 años van a estar contaminados, pero no sé… no tengo conocimientos como para evaluarlo. Pero hay, debe haber, gente capaz de evaluar la minería, su impacto, y sus beneficios. Y que sabe lo que tiene que hacer. Tienen que sentarse y hacerlo. Hay que hacer lo mejor para Mendoza.

-¿Cómo les afecta la crisis de países como Portugal, España, Italia, EEUU, la crisis tras el tsunami en Japón…?

-En el mercado olivícola nos destruyó. Se dio la tormenta perfecta. El aceite de oliva está subsidiado en la CE a un 50 %, un valor enorme. En base al subsidio han tenido cinco producciones excesivas de más de un millón de toneladas. Hay aceite en exceso y eso ha bajado los precios internacionales de 3.000 euros a unos 2.000 euros la tonelada. Con el subsidio pueden seguir produciendo. Pero en Argentina, no. Tenemos las retenciones, el arancel de exportación, la inflación alta, nos deja cada vez menos competitivos, y eso hace que Brasil, que es nuestro principal mercado, compre aceite de oliva en España o Portugal. Estos países están muy mal pero el gobierno subsidia para que saquen producción e ingresen divisas. Y así fueron ocupando el escaso lugar de Argentina, que produce el 2 % del aceite que produce España. Es decir, no podemos fijar precio. ¿Esto va a cambiar? Esperemos que para cuando cambie, las plantas sigan produciendo. Hoy, al productor le cuesta lo mismo cosechar que dejar la producción en la planta y no dar trabajo. A mí como empresa me sale más barato importar el aceite que producirlo, aun pagando los aranceles. Catamarca y La Rioja, que tienen Promoción Industrial y han destruido el mercado, acaban de plantear la emergencia olivícola y se las dieron. San Juan también la va a plantear. Nosotros lo hemos hecho y estamos aguardando porque así es insostenible. Y esto viene así desde hace 20 años de Promoción. Dos décadas atrás en la industria producíamos 8.000 toneladas anuales de aceite de oliva y la mitad iba al consumo interno. Hoy estamos en 25.000; y en la Argentina se sigue consumiendo la misma cantidad. El diferimiento impositivo es lo que le convenía a Catamarca, San Luis y La Rioja. No le que le convenía al país.

-Si tuviesen que definir las máximas preocupaciones de los empresarios en dos palabras. ¿Cuáles serían?

-Inseguridad, e inflación. La primera es personal, pero también jurídica.

 

(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online.