Presenta:

Sindicalismo, mafias, un presidente gremialista y la plata de Fayad

Entrevista a Guillermo Pereyra, líder de los empleados de comercio y diputado nacional justicialista.
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Pactamos la entrevista para hacerla por teléfono. No es lo ideal, pero –le explico- “acabo de llegar de una semana fuera del país y creo que es oportuno hacerla justo ahora”. No hay tiempo para reunirse y él no manifiesta objeción por ninguna de las posibilidades: podemos juntarnos, podemos hablar por teléfono o lo que sea, dice, amablemente. Usamos el atajo y hablamos durante un largo tiempo. Pero ya sobre el final propondrá: “Un día preparo algo de comida con pescado o mariscos y te lo cuento tranquilo”. Su primera esposa era chilena y le enseñó el difícil arte de la cocina marina.  Se autodefine “especialista en curanto y curel a la lata”.Claro, ya habíamos entrado en temas más interesantes y creyó (yo también, debo confesarlo) que era el momento para decirlo todo de una vez. Nos juntaremos, seguramente.

El entrevistado es Guillermo Pereyra, dirigente sindical, titular, como tal, del Centro Empelados de Comercio (el CEC) y diputado nacional por el Frente para la Victoria (FpV). Resulta simpático hablar con él, coincida o no uno con lo que dice, con sus ideas, su historia o hasta con su futuro. Pero Pereyra maneja un valor que lo diferencia: es sincero en cosas jodidas, digamos. Lo larga todo. De hecho, hablando con MDZ dijo que se informa con “Carlos La Rosa y José Luis Toso”, ambos, del diario Los Andes. Sincero, dirá también que “no voy al cine” y que a pesar de tener una “gran biblioteca que te invito a ver”, no recuerda a un autor preferido:

- Soy mal fisonomista, no me acuerdo, ¡qué querés que te diga! Me saluda alguien en la calle, le respondo gentilmente… pero después le pregunto a mi hijo: “¿Quién era ese?"

- Mal político.

- ¡Qué le voy a hacer! ¡Es la verdad!

Algunos podrán decir que se va de boca y otros, que es un ingenuo, pero –como me advierte un compañero de la redacción en mendocino básico, “este no es ningún güevón”.

- Mire, Pereyra, hace una semana que no estoy por el país. ¿Por qué no me cuenta qué ha pasado y que pueda ser tan interesante como para hablarlo con usted?

- De todo. ¿Hablamos de todo? –se anima. Pero la verdad es que de lo que quiero que hable es sobre el sindicalismo y su situación política aquí y, por qué no, en el mundo.

Desde hace unas semanas venimos siguiendo en MDZ el intenso debate que se está dando primero en el estado norteamericano de Winsconsin y, luego, en todo el mundo a raíz del planteo local de eliminar el sindicalismo. Es fuerte, es uno de los ejes del mundo actual, aunque la espectacularidad de la guerra en el norte de África nos lleve hacia otros temas con mayor facilidad. Pereyra “algo escuchó”. Pero a pesar del desconocimiento, se anima a decir que pasan cosas peores más cerca con la representación gremial.

Pereyra es locuaz, pero no “al pedo”. Habla para conducir la conversación. Porque precisamente esto de “conducir” lo ha desvelado en los últimos años hasta el punto de patalear para ser parte del timón del partido de sus amores, el Justicialismo. Además, está embalado y se nota: no quiere perder lo que Mendoza ha conseguido en materia de participación sindical en la política. Eso es que nuestra provincia tiene la mayor cantidad de legisladores de origen gremial en el Congreso, dos. Son él y Juan Dante González, de los Petroleros Privados. Así, lograron armar un sub-bloque sindical que hasta le discutió una forma de votar al poderoso bloque kirchnerista al que no deja de adherir, a pesar de vivir en uno de los momentos en el que los sindicalistas ocuparon menos bancas en el Parlamento en toda la historia post 45.

- Todos los sindicalistas sueñan con estar en su lugar, Pereyra: tener una banca en el Congreso o participar de las listas de candidatos.

- Me parece bueno el deseo que tienen los compañeros de protagonizar en política. Desde siempre yo he dicho que los trabajadores somos parte de los problemas que tiene la sociedad y para ayudar a solucionarlos, tenemos que ser parte de esa solución. La única forma es comprometiéndonos. Los problemas se solucionan desde la política.

- ¿Y usted por qué lo hizo? O mejor dicho: ¿cómo consiguió algo que, de entrada, parece tan difícil?

- ¿Por qué mi participación? Cuando asumí el sindicato en 1993 tenía una deuda de 6 millones de dólares. Por distintos motivos: juicios de la ex Dirección Nacional de Recaudación Previsional, que daba las jubilaciones antes de que lo hiciera la Afip. Fíjese que por 12 años nunca pagaron el aporte de los trabajadores. Teníamos también el problema del barrio Brasil, por malversación de fondos.

- ¿Me recuerda de qué se trató ese problema?

- Muchas de las viviendas se vendieron hasta 3 veces y esa fue la causa de la intervención del gremio en 1988. Fue cuando se perdió el centro comunitario de Godoy Cruz, el cine, el supermecado y los departamentos se perdieron.

- ¿El complejo del barrio CEC de Godoy Cruz?

- Sí, claro, allí estaba el cine y en los departamentos funcionaba una FM. Pero también estuvimos a punto de perder el camping de El Bermejo, que se lo quería quedar José Angulo cuando era el dueño del Vea. Entonces, cuando asumí en 1993 como secretario de finanzas y como secretario general en 1998, teníamos que comenzar a sanear esa situación.

- Se encontró con un desastre…

- No había registro de afiliados ni de empresas. No había médicos en los consultorios de la calle Buenos Aires. Mire: ¡hasta los motores de los ascensores habían desaparecido, por dar ejemplos de lo que era el edificio de seis plantas! Desde el segundo piso hacia arriba no había focos. El CEC estaba muy desprestigiado y al borde de la quiebra y comenzamos a ordenarlo y a trabajar.

- ¿Cómo? Eso es lo que se les pregunta a todos los políticos que se largan a prometer. Hagamos con usted el camino inverso.

- Trabajamos domingos, feriados, días enteros para saber donde estábamos parados. Nos llovían los juicios ¡y no sabíamos ni de dónde carajo venían!

- ¿Cómo puede ser?

- Porque en un allanamiento se llevaron toda la documentación, en 1988. En 1993 no había nada, de nada, de nada, de nada. Por 12 años no se hicieron balances. Comenzamos a ordenarlo, a dar servicios, a dar la cara, a pagar los juicios. Comenzamos a crecer. Por reconocimiento a este saneamiento, me pidieron que yo fuera el secretario general. Yo ahí traje a muchos de los opositores a trabajar al CEC y se pusieron a hacerlo en muchas de las delegaciones que empezamos a abrir. Si no sumábamos a los opositores con buenas ideas, se quedaban del otro lado tirando piedras. Así que abrimos en Luján y Maipú, Lavalle, Rodeo de la Cruz, Uspallata y bario Ujemvi. Con esa credibilidad creamos nuestro instituto terciario en el año 2000, articulamos con la UTN que dirigía Cobos y ya tenemos preparada la documentación para que se nos de el estatus de instituto universitario, como paso previo a la universidad. La Coneau nos ha auditado (aunque sé que ese no es el término correcto) y estamos tramitando la creación de una universidad.

Pereyra, en la asunción del gabinete de Jaque.

- ¿¡Está en campaña, Pereyra!? ¿Por qué me cuenta todo esto?

- ¡Ya va a saber por qué! Primero le tengo que contar todo esto, para que se entienda qué tiene que hacer el gremialismo en la política.

- Bueno, entonces, siga…

- En el año 2003 hicimos el Club de Fútbol, nos inscribimos con las 9 divisiones inferiores que exige la Liga, conseguimos el equipo 100 por ciento con trabajadores empleados de comercio y de allí sacamos un seleccionado. En el 2006 salimos campeones de la Primera B y después fuimos en el 2007 campeones del Clausura. Fuimos al Argentino C y competimos en una zona complicada, con equipos casi profesionales. Con todo esto, avanzamos creando una escuela de hockey para niños y adolescentes, un equipo de atletismo y hasta participamos en la Maratón Mundial de los Trabajadores en México… y muchísimo más. Recuperamos los consultorios muy avanzados y, junto con Osecac (la obra social) compramos un tomógrafo y en este momento somos el único sindicato que tiene uno, cuando no clínicas que lo tengan.

- ¿Ahora me lo va a decir?

- ¿Qué?

- ¡Por qué me cuenta todo esto!

- ¡Es que todo esto que hacemos con los trabajadores tenía un techo: que no es responsabilidad de las organizaciones gremiales hacer las inspecciones laborales! Con todo lo que hacíamos, la aplicación de la legislación laboral quedaba en manos de la Subsecretaría de Trabajo. En 2005 dije: “Bueno compañeros, vamos por la política. No esperemos que nos solucionen los problemas los demás porque no lo van a hacer”.

- Lo consiguió…

- Traspolamos esa tarea a la política. Ese caudal gremial lo llevamos a la política. Antes de las internas en 2007 pedí una encuesta, porque yo no quería ser una mochila para el Justicialismo. Planteé, en aquel momento: yo no quiero que cuando aparezca un afiche mío en un supermercado alguien entrara, lo señalara y cualquier cajero o repositor dijera: “Ese es un hijo de puta”. Entonces, la encuesta hecha entre los 19 mil afiliados al CEC dio un 78 por ciento de aceptación a mi figura y el setentipico de aprobación para que fuera diputado nacional. Comprobamos que no éramos una mochila y que podíamos traspasar esa tarea sindical a la vida política sin ser un problema para el Justicialismo por estar colgado en un pasacalles. Yo creo que es bueno que los trabajadores estén en la pelea por el poder.

- Reconoce entonces que desde la política, francamente, no se los está mirando con ganas de ofrecerles espacio…

- Los compañeros del sector político nos han despreciado siempre.

- ¿En todos los partidos es igual?

- Yo puedo hablar sólo del Justicialismo.

- Suena raro, créame.

- Es que en el 83, cuando nace la Renovación Peronista con Cafiero y todo eso, lo hace en desmedro del sindicalismo. Después de la quema del cajón de Herminio Iglesias comenzaron todos a despegarse y quedó el sindicalismo completamente de lado. En los años 90, aquellos pocos dirigentes que lograron quedar posicionados desde la época de Alfonsín fueron cómplices del desmantelamiento del Estado. Se enriquecieron, muchos fueron a administrar esos mismos sectores desmantelados, pero ahora desde manos privadas. Nuevamente el desprestigio... Se desnaturalizó la labor sindical.

- ¿Y qué les pasó después?

- Cuando comienza en 2003 este desarrollo keynesiano, con la aplicación de retenciones a las exportaciones, cuando la rueda de la economía comienza a funcionar, los puestos de trabajo comienzan a florecer. Ergo, los sindicatos también comenzaron a crecer. Los compañeros hoy se ven en esta situación de avanzar un paso más porque ahora tienen espalda. Pero a su vez falta que se soluciones problemas de los trabajadores. Yo veo que los trabajadores estatales deben salir a pelear, están pagando coseguros por Osep que no deberían tener. ¡El acceso a la salud debe ser gratuita porque la están pagando, le están descontando..!Hay muchas cosas por las que hay que luchar. Los compañeros ven que se agrandó su sindicato, pero quieren dar un paso más, demostrándole a la sociedad qué ha hecho cada uno.

- Se han agrandado, tienen plata y gente… ¿Ahora los partidos los reciben con más ganas?

- Yo fui a la política y demostré lo que hice en el CEC. No es que un sector político abra las listas y te pone. Cada uno tiene que llevar votos. Perón decía que “para una elección se necesita cantidad y para la elección, se necesita calidad”. Ahí es donde nos tienen miedo los compañeros de la política. Ellos piensan que no aportamos votos. Para demostrarles que sí, nosotros comandamos, conducimos y peleamos en el territorio, para que te abran la puerta. Si no, no te abren.

- ¿Por eso se ha metido en la interna del peronismo mendocino?

- Estamos apoyando a Guillermo Carmona. Yo no tengo idea de qué cargo puedo tener o no. Lo que yo creo es que estamos allí porque Mendoza debe tener un proyecto superador. Como en todas las cosas, hay que ir superándose y es necesario un proyecto superador peronista para continuar con las cosas que se están haciendo.

- ¿Y qué es lo que está faltando, precisamente?

- Viviendas, fundamentalmente. Creemos que Carmona encara esa idea y no otros compañeros que son la continuidad de este gobierno. En la interna va a haber consenso sólo si aparece algo alternativo. Pero si seguimos con lo mismo, los mendocinos nos van a decir que no.

Pereyra junto al ultra K Carlos Kunkel.

- ¿Cómo ve esta idea de los últimos días en torno a que Hugo Moyano decida quién será el candidato a vicepresidente de Cristina?

- Está bien. Yo no puedo decir que no estoy de acuerdo con que un compañero gremialista acompañe a Cristina. Pero digo que el compañero debe ganarse ante la sociedad sus laureles para que no sea un contrapeso a Cristina. Ella mide, lleva votos, ha hecho un buen gobierno… pero el compañero que vaya le debe sumar votos. Si vos imponés un nombre ya lo estás metiendo con forceps. Distinto es que ella llame y lo pida…

- Usted habló del desprestigio sindical de los años 80 y 90. ¿No le parece que la mafia de los medicamentos es lo que le está hundiendo al sindicalismo del siglo veintiuno?

- ¡Es que son los responsables del mismo gremialismo de los 80 y 90. ¡Zanola es el mismo! Si vos me dijeras que está tal o cual sindicalista nuevo metido en el tema… bueno, lo aceptaría. Pero Pedraza viene desde hace años. ¡El Momo Venegas también! Es una continuidad de los mismos desprestigiados. No son dirigentes nuevos.

- Pero eso salpica a todo el sindicalismo. No es fácil diferenciar…

- La gente entiende la diferencia en la medida en que los dirigentes que quedamos del otro lado de la vereda demostremos que somos diferentes. Vino Néstor Kirchner a poner la política en su lugar. Se murió Kirchner peleando por que los jóvenes entiendan que la política no es mala palabra. ¡Pero hasta al Viti Fayad lo putearon en el año 2001 en plena Peatonal! Hoy, la política no es mala palabra. Del otro lado hay un grupo  de gente que todavía piensa que el sindicalismo es mala palabra. Debemos defender con actos, con hechos concretos que hay un sindicalismo diferente. Si no lo nota, hacer hincapié con los hechos concretos.

- Bueno, hagamos un paréntesis: ¿se la agarra con Fayad que parece un niño mimado del kirchnerismo?

- ¿Fayad? ¡Es un oportunista! El opinó en el 2003 que en la segunda vuelta de Kirchner contra Menem había que votar en blanco porque Kirchner era “más de lo mismo, de la vieja y mala política”. ¡Está en el diario Uno..! Tengo el recorte por acá… Es un oportunista… ¡Está demostrado! Cuando le conviene ser radical es radical y cuando le puede sacar algo con Kirchner, lo saca. Pero yo hago una pregunta: ¿se da cuenta la gente que todo lo que ha hecho, lo hizo con plata de la Nación o de la provincia? ¿Qué ha hecho Fayad con la plata de los contribuyentes?

- ¿Por qué cree que hay tan pocos legisladores de extracción sindical en el Congreso ahora?

- Por lo que recién decía: debemos revalidar lo hecho y lo que hacemos, con esfuerzo. Hay compañeros que esperaban que la política les abriera las puertas… pero hay que conseguirlo, no esperar a que te las abran.

- Bueno, ahora que manejan plata, a lo mejor se le abran más las puertas…

- No. Nosotros no manejamos plata. Lo que el sindicalismo pone es solidaridad. Yo me acuerdo cuando llegó Bordón a Mendoza y Aldo Támula (padre) lo cobijó en el camping nuestro. A principios de los 80, lo tuvo a Juan José Minichilo, un histórico dirigente de Capital, que fue diputado nacional por la Capital Federal y estuvo refugiado por nuestra organización y se ayudaba a su familia, porque estaba perseguido y su vida corría peligro. Nosotros no podemos poner plata, porque no la manejamos: la administramos. De mi obra social yo soy el garante político de que las prestaciones que contratan en Buenos Aires se den en tiempo y forma a mis trabajadores. ¿Si no, cual es la responsabilidad? Correrlos. Yo no manejo dinero: soy garante político, la administro.

- ¿Sabe algo de lo que está pasando en Wisconsin, con la discusión sobre la prescindencia de la vida gremial?

- Algo vi. Pero ojo: esto pasa en Chile, con una atomización de los sindicatos, con los sindicatos por empresa. En muchas empresas los mismos dueños eligen quienes serán los delegados gremiales. ¡Los gerentes son los que deciden! Esto pasa acá al lado. En Paraguay ni existe el sindicalismo. En Bolivia el sindicalismo organizado que hay es el de los mineros, pero no en el comercio o los servicios. En el único lado de América del Sur en donde se convive de esta manera es en Brasil y Argentina. Porque acá se han dado muchas reivindicaciones desde el sindicalismo. Tal vez en Estados Unidos no haya sido así. Por más que aquí mucha gente no se banque a los sindicatos, los gremios han conseguido muchas cosas. En Estados Unidos los sindicatos no te dan salud. Si tenés cáncer, te morís. Hay mucha campaña de prevención pero no atención concreta. Aquí, la gente ve bien que las organizaciones den salud porque les alargás la expectativa de vida. No las hace el sindicalismo, pero son parte de un sindicalismo que es diferente, como contar con lugares de recreación: eso en Estados Unidos no pasa.

- ¿Imagina un presidente para la Argentina de origen sindical, como en Bolivia y Brasil?

- Si, puede ser.

- ¿Tiene algún nombre para tirar sobre la mesa?

- Todavía no ha surgido la persona que pueda ocupar ese cargo.

- ¿Y para gobernador?

- Tampoco.

.- Punto y aparte: Guillermo Pereyra , en pocas palabras

Un libro: "Yo te leo todas las revistas que me llegan. ¿Un libro? Ahora estoy leyendo “La ciberpolítica y los nuevos ciudadanos”, de Gustavo Martínez Pandiani".

Un tipo de vino: Chardonnay

Una película: "No veo cine ni en televisión. La última vez que fui al cine fui al Gran Rex a ver una de Libertad Lamarque y Palito Ortega: La sonrisa de mamá. Ahora me prendo con C5N y Crónica".

Un personaje de ficción: "Superman, que lo podía todo y aparecía en cualquier momento".

Una personalidad del mundo real: Eva Perón.

Preferencias en Internet: "Veo los diarios".

Un cuadro de fútbol: Empleados de Comercio.

Un escritor argentino/mendocino: "Yo leo a Carlos La Rosa y José Luis Toso. Tengo una gran biblioteca, pero recuerdo lo escrito, aunque poco a los autores. Soy más de recordar anécdotas".

 El principal hecho de la historia: 17 de octubre de 1945.

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Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel

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