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"La imaginación es limitada, la realidad es infinita"

La reconocida escritora presenta hoy en Mendoza su último libro, "Fenómenos de circo".

Concluye hoy en Mendoza la cuarta edición de las Jornadas Nacionales de Minificción, Horizontes de la Brevedad en el Mundo Iberoamericano, organizada por el Centro Interdisciplinario de Literatura Hispanoamericana, las Cátedras Libres Julio Cortázar y Jorge Luis Borges (FFYL-UNCuyo) y Extensión Universitaria (FFYL-UNCuyo), y que entre sus visitantes contó con la presencia de la escritora Ana María Shua, quien acaba de lanzar Fenómenos de circo, un libro que compila más de cien relatos breves (especialidad en la que Shua se mueve como pez en el agua) y cuyo leitmotiv es el circo.

Aprovechando la visita a la provincia, la autora estará hoy, a las 20, en la librería García Santos (San Martín 925, Ciudad) presentando Fenómenos de circo, junto a Bettina Ballarini, y conversando con la gente, además de, claro, firmar ejemplares.

MDZ+Cultura se comunicó con Ana María Shua para conocer algunos aspectos de esta nueva propuesta e introducirnos un poco más en el mundo del circo, o en el circo del mundo, según la fórmula que se prefiera.

“La imaginación es limitada, la realidad es infinita”

Fenómenos de circo, publicada recientemente por Emecé, lleva a puntos extremos a los personajes que reconoceríamos en cualquier circunstancia como propios de las carpas itinerantes y a varios otros que no ubicaríamos de buenas a primeras allí.

Conocedora en profundidad del género, Shua pone a disposición de los lectores una galería de más de un centenar de relatos en los que echa mano a todos los recursos de la brevedad. La sorpresa, la descolocación espacio-temporal, el juego de idas y vueltas, la capacidad de síntesis para lograr transmitir, sin estridencias pero con mucha fortaleza, las sensaciones necesarias, hacen de este un muy buen libro, en el que personajes mitológicos, ficticios y reales se entremezclan, en una gran función, una especie de gran acto creado por nuestra cultura.

En la introducción a Cuentos glaciales, su autor, Jacques Sternberg, se jacta destacando que escribir una novela de 250 páginas es una tarea que cualquiera puede realizar con disciplina, pero escribir 270 cuentos, ya no es tan simple, porque hacen falta 270 ideas.

Y Ana María Shua le da una vuelta de rosca a esta idea, porque no sólo logra plasmar más de cien ideas en Fenómenos de circo, sino que, además, todas ellas tienen un mismo leitmotiv, y eso ya es un desafío mayúsculo y que exige mucho más que disciplina. Por eso es que este nuevo trabajo que acaba de publicar le llevó más de tres años y medio.

Y hay mucho más sobre Fenómenos de circo que se podría decir, pero por ahora quedémonos con la palabra de su autora en el diálogo que mantuvimos con ella.

- En este libro hay una suerte de cruce con una realidad que se convierte en ficticia pero como apuntando a que nos pegue profundo.

- Bueno, esa era la intención, que tratara del circo como una suerte de representación de la realidad, una representación de la vida, de la sociedad, una especie de microcosmos en el que vivimos.

- Y también te metés con los mitos y las creencias de la gente.

- Sí, por supuesto, y hay cuestiones que son casi casuales. Yo estaba trabajando en esa época simultáneamente con un libro sobre los mitos griegos para chicos que me habían pedido, y entonces estaba viviendo todo el tiempo en ese mundo maravilloso, de manera que se me contaminaba el circo, y de repente aparecía haciendo pruebas el Can Cerbero, o haciendo funciones Belerofonte y Quimera.

- ¿Puede ser que sea un libro con mucha investigación? 

- La gran diferencia de este libro con mis libros anteriores es esa justamente. Es un libro muy apoyado en la investigación. Yo empecé a trabajar con el tema del circo y rápidamente agoté esas ideas convencionales que tenemos sobre el circo, entonces fui a la realidad, porque, bueno, la imaginación es limitada y la realidad es infinita, entonces me metí a investigar y empecé a descubrir personajes, historias, cómo era el circo en distintos lugares del mundo, cómo fueron las vidas de esos personajes que trabajaron como freaks, sin brazos, sin piernas, mujeres gordas. Y fijate que, precisamente, hombres gordos no había, gordas eran las mujeres.

- Quizá porque no llamaban la atención.

- Parece que no. Los esqueletos humanos eran hombres, y las gordas eran las mujeres.

- Cuando se habla de circo, lo primero que viene a la cabeza es la relación “pan y circo”, otro elemento de la realidad.

- Bueno, pan y circo hubo siempre, pero, además, qué tiene de malo, está bien que la gente tenga para comer y para entretenerse y pasarla bien. Todos tenemos pan y circo, cada uno a su manera. Los más sofisticados, en vez de pan querrán sushi, y en vez de circo, refinados espectáculos teatrales. Pan y circo es una de esas cosas que uno repite, repite y repite, pero hay que pararse y mirar un poco. Por qué es tan malo pan y circo, de qué distrae. Lo que pasa es que el pan y circo es lo mínimo elemental que necesita la gente, y después, habiendo pan y circo, ya se puede pensar en otras cosas. 

Si te quedaste con ganas de escuchar a Ana María Shua y de leer su Fenómenos de circo, esta noche, a las 20, ella estará en García Santos, y están todos invitados.

Alejandro Frias