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Para Gabriel Fidel el vino es una prioridad para la Nación

El coordinador de Bodegas de Argentina y ex ministro de Economía habla sobre la industria del vino.
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Las palabras del historiador mendocino radicado en Chile Pablo Lacoste levantaron polvareda. Pero el mensajero no es el responsable: todo un equipo académico analizó la historia del vino en Argentina y Chile y la comparó con Europa. De allí los resultados que generaron las reacciones del presidente del INV, Guillermo García y de numerosos responsables de la industria.

¿Peligra la industria del vino frente al avance de la cerveza? Esta charla fue abordada con el licenciado en Ciencias Políticas Gabriel Fidel, que es coordinador de Bodegas de Argentina y responsable del proyecto de consolidación del Enoturismo en la Argentina, además de haber sido ministro de Economía de la Provincia y Subsecretario de Turismo.

-¿Está tan desarrollado como dice Lacoste que en Chile el enoturismo en la Argentina?
- El enoturismo en la Argentina está bastante desarrollado si lo comparamos a niveles mundiales. Nosotros tenemos distintas regiones de vinos. No sólo provincias, sino que dentro de las provincias hay zonas diferentes, como en Mendoza, en donde podemos diferenciar 4 regiones. Hemos definido 16 microrregiones en los caminos del vino en el país. En el caso de la Argentina, por lo que ocurre en Mendoza y Cafayate es muy importante no solamente en cuanto a la demanda, con 1.200. 000 visitantes en 2010, En 2008 tuvimos un poco más de 1 millón y en 2009 bajó el turismo en el mundo. Y en 2010 volvió a crecer. De esos visitantes, un 70 por ciento son argentinos y del 30 por ciento de extranjeros, lideran Estados Unidos y Brasil. Mendoza y Cafayate son los que más extranjeros tienen. Es impresionante cómo sigue creciendo la cantidad de turistas. Entonces, yo no creo que Chile esté mejor desarrollado que la Argentina, aunque tienen muy buenos caminos del vino, muy buena oferta y es un error decir que la Argentina no tenga regiones enoturísticas muy desarrolladas. Tenemos unas 180 bodegas abiertas al turismo y cerca de 50 bodegas con restaurantes. Tenemos bodegas con hoteles, hospedajes y posadas de primer nivel. En nuestra oferta cultural tenemos ciclos como “Música Clásica por los Caminos del Vino”, pinturas, artistas, etc. La riqueza cultural que ofrece Cafayate en Salta tiene que ver con esa identidad. Tiene hotelería, gastronomía, desarrollo cultural y otras cosas como astronomía en bodegas. Hay un desconocimiento de lo que es hoy la Argentina enoturística. Yo me siento muy orgulloso y feliz en los últimos diez años.

-¿Cómo fue el arranque hace 10 años?
-Hace 10 años, cuando fui Subsecretario de Turismo de la provincia, había que convencer a las bodegas. En esa época el turismo no estaba en la agenda de las bodegas. El turista era una molestia para la bodega que se dedicaba a hacer vinos. Ahora, las bodegas quieren a los turistas y han creado unidades de negocios de altísimo profesionalismo. Esas bodegas hoy, las grandes, están muy comprometidas en el desarrollo de marcas, pero a las pequeñas eso les ayuda a vender vino. El enoturismo les ha dado la posibilidad de vender sus productos sin intermediarios. En 10 años el desarrollo ha sido impresionante.

- ¿Qué ha contribuido para que esto ocurra?
-Creo que han contribuido diferentes factores. En el caso de Mendoza en particular, ha habido una fuerte identificación del destino turístico con el vino. El primer atractivo para traer turistas a Mendoza sea el vino. El aumento del consumo de vinos de calidad, la valoración del vino como bebida a nivel mundial, el interés creciente del consumidor por el vino y por conocer la identidad y el origen del vino, hacen que quiera ir a conocer esas regiones del vino. Hay como tres tipos de enoturistas: el especializado, el enófilo que es el amante del vino, que desarrolla su curiosidad y el inicial, el general, aquel turista que fue a San Juan, Mendoza, Salta o el Alto Valle por cualquier otro motivo y como hay enoturismo en la oferta, las visita. En toda esa gama, todos ellos, se interesan por el vino y le vino muy bien a la industria, porque genera una mayor fidelidad hacia el vino. La actividad, además, ha crecido a nivel mundial.

- ¿Esto pasa en todo el mundo?
-Si. Y en Argentina hay acciones privadas y públicas. El interés que le ha puesto el Ministerio de Turismo de la Nación es novedoso y muy grande. Hoy, el turismo del vino para la Nación es una prioridad. Lleva el turismo del vino a todas sus presentaciones a lo largo del mundo. Está presente en las promociones y a su vez ha generado alianzas con Vinos de Argentina y están presentes en todas partes.

- ¿Se achica la industria en la Argentina?
-La industria del vino lo que ha sufrido es una transformación hacia donde el consumidor le ha ido pidiendo más calidad. No solamente al vino caro, sino también al vino de mesa. Eso la industria lo ha entendido. En término cuantitativo, se consume menos vino que antes. Pero se consume mucho mejor. El consumo del vino de calidad, ha crecido. Por eso, el esfuerzo que está haciendo la industria es llegar a todos los sectores con un vino de calidad a bajo precio. En ese sentido la industria del vino ha crecido mucho. La cerveza se ha tenido que esforzar como un genérico para poder diversificarse. Lo que creo es que cambió el tipo de consumo y el esfuerzo que se ha hecho y se debe hacer es asegurar la calidad en todos los segmentos de precios y la continuidad de un modelo socioeconómico que ha caracterizado a la industria en Mendoza en donde hay miles de productores y bodegas y es importante sostener ese modelo.

- ¿Cómo se conserva esa trama de producción e industria?
-Las bodegas no solo deben tener viñedos propios, sino productores integrados. Y acompañar al productor para tener cada vez mejor calidad en sus viñedos porque eso le va a permitir tener mejores precios. El consumidor hoy quiere tener un vino de mesa con buena calidad. Y las uvas también deben tener buena calidad. Pero hay que tener políticas públicas que preserven ese modelo socioeconómico que ha caracterizado a la vitivinicultura argentina.

- ¿Es posible que en medio de la crisis europea los bodegueros se vuelvan al Viejo Continente y dejen abandonadas sus bodegas?
-Eso no es posible porque la industria vitivinícola y la de la bebida en general son modelos globales. Y entonces el "jugador global" trata de tener inversiones en estos países y porque una vez que tienen estructura de comercialización, venden a las distintas regiones en el mundo. En realidad, el inversor extranjero invierte en Argentina, Chile, EE UU, Australia o en su país de origen. En otros casos, hay inversores que vienen a la Argentina aprovechando una industria que no está ni remotamente en su trecho de crecimiento, mientras en otros países tienen que erradicar viñedos, aquí necesitamos más uvas. Hay otra vitivinicultura que tiene menos mercado que tiene que seguir trabajando.

- ¿Cuál es ella?
-Apoyar a los productores nacionales y a aquellos que se quieran incorporar a la industria vitivinícola. Después también creo que una de las tareas más importantes es trabajar la vitivinicultura de modo que las coyunturas difíciles que impactan periódicamente en el mercado, la impacten.

- ¿Cuál es el gran enemigo de la industria?
- No sé si el enemigo, pero sus principales competidores son los productos sustitutos, las otras bebidas. En un sentido, compite contra los otros países productores y contra uno mismo en el sentido de hacer bien los deberes en nuestra propia industria. De a poco la apuesta por la calidad va a ir teniendo buenos resultados y puede ser el principal factor, sumado al marketing de atraer nuevos consumidores por ejemplo, para vinos de mesa.

- ¿Cómo creés que debe seguir el crecimiento de la industria?
-En el caso del turismo del vino, nuestro objetivo para los años que siguen y para este año es continuar con la diversificación de la oferta, hacer un gran esfuerzo para que las regiones de menor desarrollo relativo crezcan y a su vez para seguir creando identidad.
Por ejemplo, no hay que vender genéricamente Sur de Mendoza. También dentro de eso hay categorías de identidad mucho más fuerte que pueden lograr que una localidad pueda convertirse en un destino turístico. Si fortalecemos ciertas localidades que tienen identidad e historia, como Villa Atuel, sobre historia y protagonistas, comunidad y oferta gastronómica, ese microdestino levantará el piso de competitividad en esa región. Así, te puedo mencionar Pituil en La Rioja, la capital de los destilados en la Argentina. Eso, al turista de hoy, que es temático, que busca experiencia, le interesa muchísimo. La experiencia va desde la bodega grande hasta una localidad pequeña que puede tener productores artesanales, festivales, artesanía, como puede ser Cachi, en Salta. En Bodegas de Argentina hemos creado un departamento de ecoturismo, que lo coordina Ignacio Ciancio, a través del cual esperamos poder contribuir para que este crecimiento siga ocurriendo. La promoción, la oferta, la promoción. La idea es seguir fomentando espacios en las universidades.

- ¿Hay interés en las universidades en este tema?
-Hay un creciente interés por el turismo y para dar un ejemplo, hay institutos terciarios en toda la provincia, carreras de turismo... Cuando uno se pregunta por qué ha crecido tanto la gastronomía, hay que ver el crecimiento de la capacitación en el tema.