"El fallo va a ser puesto a consideración de la gente"
Sin duda ayer los ojos de buena parte de la Argentina y Uruguay estuvieron atentos a lo que el tribunal de la Haya decidiera respecto a la papelera Botnia, ubicada en territorio uruguayo y sobre las aguas binacionales del Río Uruguay, cerca de las poblaciones de Fray Bentos y Gualeguaychú.
Botnia decidió construir su planta a orillas del río Uruguay, frontera internacional entre Argentina y Uruguay, a 4 y 12 km respectivamente, río arriba de la ciudad uruguaya de Fray Bentos. Stora Enso, por el contrario, propuso construir su planta sobre el Río Negro, interno de Uruguay. Por su parte ENCE, española, decidió hacerlo en Conchillas, más al Sur y ya frente a la provincia de Buenos Aires, cuyos habitantes no se oponen.
Desde ese momento, en Gualeguaychú -que se ha desarrollado rápidamente como un destino turístico, y una estrategia definida para promover el turismo con eje en el turismo ecológico- comenzó la lucha.
Pero recién en el año 2003, cuando los asambleístas comenzaron a manifestarse y cortar rutas, el conflicto se dio a conocer en todo el mundo. Y en 2006, luego de negociaciones sin avances entre Argentina y Uruguay, el gobierno de Néstor Kirchner recurrió a la Corte Internacional de Justicia.
Tras el fallo, MDZ dialogó con una de las caras visibles de la lucha de los ciudadanos de Gualeguaychú, el asambleísta José Pouler.
-¿Qué sensación deja el fallo de la Haya?
-Llevamos casi diez años de lucha, pero esto se conoció hace tres años, cuando empezamos con el corte de ruta. Fue una medida que se tuvo que tomar porque nadie estaba dando un paso atrás con la instalación de Botnia. Sentimos una gran decepción porque el Tribunal reconoce que se violó el Estatuto del Río Uruguay, pero la pastera seguirá.
-¿Qué implica la violación del Tratado?
-Que de ahora en adelante primero tienen comunicar si quieren instalar otra pastera y esperar que sea aceptado por Argentina. Pero para a pesar de que a ésta la instalaron de forma ilegal , la dejan habilitada, entonces deja mucho que desear. Yo creo que hubo un error de estrategia por parte de la Cancillería argentina en el hecho de basarse en dos pilares. Se tendría que haber basado en la violación del Estatuto, y al constatarlo tenía que volver a foja cero. Pero pusieron la papelera aparte, entonces queda vigilada, pero habilitada. Es una aberración jurídica que tengamos que vivir con la violación al lado, y mostrar una contaminación irreversible para que la saquen. No puedo entender que los jueces de la Haya sean cómplices de esto.
-¿Cuál hubiese sido la estrategia correcta?
-Lo ideal hubiese sido ir con la violación al Estatuto solo, o con la prueba de que las plantas contaminan. Pero no en base a informes del Banco Mundial y la Comet , que son los que la financian y la DINAMA (Dirección Nacional de Medio Ambiente, de Uruguay), que es parte de un gobierno corrupto, que se rasgaba las vestiduras diciendo que era lo más impoluto que había, y que cada vez son más corruptos.
¿Cómo determinan ustedes la contaminación?
-Por los episodios de olor, que es producto de los químicos. Además el agua cambió sustancialmente. En el Google si ponés la última foto vas a ver el crecimiento algal tremendo que hay en esa parte del río y no en otras. Hubo también críticas de los propios medios uruguayos por las cavas que están haciendo, donde entierran todos los elementos contaminantes, que en algún momento se puede romper la membrana y pasar a la corteza todos los desechos. Hay muchos motivos por los cuales no puede estar allí.
-¿Y por qué cree usted que los jueces de La Haya no lo consideraron?
-Es difícil saber el por qué de ésto. Hay informes que no sé si presentaron. Hay uno del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial, de Argentina), en el cual el presidente Enrique Martínez dijo que el agua del río Uruguay estaba en iguales condiciones en tres puntos diferentes en Uruguay, sobre la base de una muestra que se tomaron en agosto, octubre y diciembre de 2008. Mandaron a analizar la dioxina en sedimento a Canadá, el análisis cerró en enero y dijo que había 500% más frente a Botnia que en Concepción del Uruguay, que es una ciudad con 70.000 habitantes, una zona muy industrial. Los informes desaparecieron de la página por pedido de Cancillería, y por lo que veo no fueron presentados, entonces creo que Argentina fue muy pobre en elementos. Yo creo que hay otros intereses detrás. Yo sigo sosteniendo que los gobiernos son marionetas del poder que hay detrás, y a las pruebas me remito. Cuando un gobierno quiere hacer algo, se neutraliza, esto es un ciclo más de la historia.
-¿Usted se refiere al poder económico?
-Sí, esto no es casual. No es casual que haya habido Botnias en Argentina, en Uruguay, Chile, Perú y Brasil. Son planes premeditados. Está la palabra de Lawrence Summers, que estaba con Obama y fue asesor del Banco Mundial, él dijo que había que llevar la industria sucia al cono sur y que cuando se detectara la contaminación ya iba a ser tarde, además las indemnizaciones iban a ser más baratas porque los salarios eran más bajos. Esto fue en el año 92 y por eso digo que hay un poder detrás de los gobiernos.
-Pero es muy delicado lo que sostiene respecto a la complicidad del gobierno argentino…
-El poder económico ha sido cómplice. Tengo argumentos para decirlo, porque cuando pudo evitar que Botnia se instalara, revisando el código aduanero no lo hizo. En el año 2005 descubríamos los camiones que llevaban estructura para Botnia y los obligábamos a que volvieran a Chile. La aduana detuvo dos camiones y los dejó pasar por orden del Ejecutivo, porque no estaba implementado el código aduanero. El Gobierno argentino ha sido tan cómplice como el gobierno uruguayo, es mi opinión personal. No fue complaciente, el Gobierno argentino fue cómplice.
-¿Y de qué manera cree que el Gobierno va a enfrentar a la comunidad de Gualeguaychú luego de esto?
-Es por algo que este pueblo se sigue manifestando. La impotencia de ver que los que te tienen que defender no lo hacen, lleva a que nos manifestemos de forma pacífica. Acá están las familias, muchos jóvenes, ellos supieron afirmar la información y la potenciaron. Que los jóvenes sepan tanto de esto a uno lo llena de alegría.
-¿Cómo continuarán ahora con su lucha?
-Vamos a continuar con la manifestación social. La medida más notoria fueron los cortes, eso abrió nuestra lucha. En todas partes del mundo saben que existe una comunidad que no se deja avasallar. Que utilizó las armas de la globalización para estar interiorizado y seguir luchando.
-¿Pero ya hay un fallo, no lo van a acatar?
-El fallo atañe y lo tienen que acatar los países. El fallo se acata. La protesta social no tiene que acatar ningún fallo. Nosotros somos un movimiento social. Si las instituciones nos representaran y nos defendieran, no hubiésemos salido a las rutas. Hace casi diez años que estamos luchando, pero hasta que no existieron los cortes de ruta nadie le prestó atención a la problemática. Teníamos previsto este fallo y va a ser puesto a consideración de la gente. El domingo que viene posiblemente hagamos una asamblea extraordinaria en donde todos los actores sociales puedan opinar y todos podamos votar las medidas a seguir.
-¿Cuál es la evaluación de los daños que causa Botnia?
-Hay muchas formas de medirlo, un grupo técnico se está dedicando a eso, pero pasa mucho tiempo hasta que se despiertan las patologías. Si se mide el impacto económico, el dinero que dejó de entrar y los puestos de trabajo que no se crearon, es mucho. Tenemos una autopista por la que en una hora y media estamos en el conurbano bonaerense, y estaba previsto que se hicieran centros de convenciones, hoteles, todas las inversiones importantes dejaban buenos puestos de trabajo, pero que finalmente no se efectivizaron.
-¿Pero no ofrece nada positivo Botnia, aunque sea creación de empleos?
-No, para nada.
-¿A nivel judicial queda algo para hacer?
-Lo va a analizar el comité técnico, van a consultar a la Cancillería y a muchos abogados especialistas en derecho internacional para ver determinar si hay una contradicción entre violación al Estatuto y la instalación de la papelera. Porque si Uruguay no cumplió el estatuto puede volver a foja cero. Es difícil que la Haya la desmantele por la contaminación, pero por la violación debía haberla desmantelado.
-¿Cómo están ahora?
-Es un momento de reflexión, aprendimos a cultivar la paciencia. Vamos a ver qué dice el cuerpo técnico legal y lo que dice la ciudadanía. No creo que haya una lucha ambiental más grande en el mundo, eso tenemos que reafirmarlo y lo veremos este domingo, lo que sembramos se está cosechando.