Presenta:

"En el 2003, este gobierno inauguró una etapa nueva"

Diputado nacional del bloque Nuevo Encuentro, y ex intendente del municipio de Morón.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

Martin Sabbatella es diputado nacional del bloque Nuevo Encuentro, y ex intendente del municipio de Morón de la provincia de Buenos Aires. El ex jefe comunal es visto como un referente del progresismo nacional por sus ideas respecto a la política vernácula. MDZ lo entrevistó en el marco de su visita a Mendoza el pasado 25 de marzo de 2010.

- ¿Cómo ve el progresismo en Mendoza?

- Estamos muy entusiasmados con espacios políticos que vemos que se pueden desarrollar y pueden crecer. Me parece sumamente importante que emerjan fuerzas políticas nuevas, nuevas en el sentido de encontrarse, porque todos vienen con diferentes  historias, ya sea personales o colectivas. Pero nos vamos encontrando quienes naturalmente tenemos que estar juntos. A aquellos que tenemos una mirada en común de lo que queremos construir, nos parece importante y bueno que así sea. Eso necesita de discusión, de unidad en la diversidad y también de mucho diálogo con la sociedad.


- ¿Va a comenzar a moverse por el país para acompañar a movimientos progresistas?

- Nosotros tenemos la decisión de conversar, de charlar y de compartir con todos los compañeros y compañeras que están en una  búsqueda similar en toda la Argentina. Siempre está presente la idea de esta “fuerza política” que tiene que surgir. Nosotros podemos  tener matices, pero la Argentina necesita reconstruir un sistema de partidos políticos nuevos. Más allá de la evaluación histórica que uno pueda hacer sobre los movimientos populares en la Argentina, creo que hoy no son lo que fueron. Por lo tanto hoy ya no expresan lo que alguna vez expresaron, por eso es necesario reconstruir un nuevo sistema de partidos políticos con nuevas fuerzas  que se nutran de lo mejor de la historia, que recuperen el valor de la ética en la política y el valor del compromiso social. Hay que volver a ver a la política como herramienta de transformación y de proyecto colectivo para volverse a enamorarse de ella.
 
- Usted se refiere a  una fuerza política que “tiene que emerger”, ¿esto puede interpretarse como la generación de un nuevo partido político?

- Yo digo que hay distintos partidos, distintas fuerzas, distintos movimientos. Lo que creo es que la Argentina necesita que nos vayamos encontrando, hay un contexto en la región y en el país que permite debatir temas que a nosotros nos entusiasma. En nuestro caso particular, creemos que en la Argentina hay un progreso;  no es lo mismo que antes, es mejor, pero para nosotros insuficiente. Hay que hacer un gran esfuerzo para avanzar y no retroceder. Hay que enfrentar a esos sectores conservadores que quieren replegarse y condicionar desde una perspectiva progresista y popular el rumbo del gobierno.

- Dos preguntas: ¿este Gobierno es progresista para usted? ¿Está alineado a el kirchnerismo?

- Creo que este gobierno tiene una agenda que indiscutiblemente toca mucho de los temas que nosotros a lo largo de la historia hemos venido planteando y reclamando. En el 2003 este gobierno inauguró una etapa nueva, puso en escena temas que en los 90 se habían querido clausurar. Se recuperó el rol del Estado, el valor de lo público, las políticas de integración nacional, la perspectiva de los Derechos Humanos, y eso ha hacho que la Argentina se encamine en una senda distinta a la que venía, esa senda nosotros queremos protegerla. A su vez, hay contradicciones y claroscuros, cosas buenas y malas. Habría que profundizar políticas distributivas más justas y mantener una lógica de construcción política, que en muchos casos se mantiene sobre una estructura  sostenida por conveniencia y no por convicción. Esto es un problema y una gran diferencia que mantenemos, no se puede construir  un proyecto estratégico a largo plazo sobre una estructura que está si le conviene y si no, no está. Ahí es donde nosotros tenemos diferencias, aunque también es difícil prescindir de los movimientos históricos.

- Pero es innegable la cantidad de hechos de corrupción que esta administración arrastra.

- Sí, es un proceso contradictorio. Lo que yo digo es que la Argentina viene transitando un rumbo que hay que proteger y cuidar. Ningún proceso es lineal, lo nuevo no surge de la nada, surge de las experiencias históricas de este país, por lo tanto hay que reconocer y reconocerse. Hay que tratar de rescatar lo mejor de los grandes movimientos históricos, ya sea del peronismo, el radicalismo o el socialismo. Si bien hay un momento positivo en la Argentina para este debate, lamentablemente lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, estamos en  una especie de “limbo” que hay que concluir.

- Pero a Ud. se lo ha visto en actos kirchneristas donde la sola presencia es una suerte de apoyo. Nos gustaría a conocer su pronunciamiento sobre los hechos de corrupción de esta administración.

- Uno de los rasgos de identidad nuestro ha sido la lucha contra la corrupción, la  transparencia de la gestión pública, la rendición de cuentas, la participación ciudadana. Todo lo que tiene que ver con cuestiones vinculadas a hechos de corrupción, es obvio que  nosotros lo repudiamos indiscutiblemente. Lo que estamos discutiendo es que este es un proceso que ha recuperado la participación del Estado junto con otros ítems que podemos compartir y otros que no. La reforma política la hemos criticado, nos parece que no es bueno, que encierra el debate en el universo del PJ y la UCR. Cuando uno sólo ve a los partidos más famosos de la Argentina y personajes que reaparecen, como Menem o Rodríguez Saá,  entonces evidentemente  las cosas que le molestan a este Gobierno, es justamente lo que a nosotros nos gusta.  Es una contradicción de quienes dicen en su discurso que van por más, y evidentemente quieren ir por menos, quienes dicen que quieren avanzar terminan siendo funcionales de quienes quieren retroceder.