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Las razones de un okupa nuevo: "Vamos a pasar la Navidad acá"

Okupa. Barrio "14 de noviembre" de la Ciudad de Mendoza.
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Le dicen que no, que no hable. Un pibe que cruza el Circuito Papagallos, a metros del club Ciudad Oeste se lo advierte, pero Pablo se le arrima y le dice: "Dejame. Yo no soy un delincuente. No tengo problemas en hablar".

Nos invita a pasar a su casa. Deja a un lado la carretilla y un chico aprovecha para jugar con ella. Una mujer abre un camino entre los escombros: es la entrada a su casa. Un muchacho, al fondo, riega el polvo que se levanta con el viento, en plena tarde. Atrás de todo, uno saluda con la camiseta del Tomba, orgulloso pero cansado por montar, junto a su esposa y sus tres chiquitos, los pilotes que sostienen el nylon negro de la piecita.

Pablo nos presenta a Romina, su esposa. Su pequeña de casi dos años, almuerza, sola, mientras la beba de un mes, duerme en la veintiúnica cama.

- ¿Cuándo vinieron?

- Ayer. Estoy terminando de clavar el nylon ahora.

- ¿Y cuántos son en total?

- Unos 28, 30.

- ¿De dónde vienen?

- Somos de acá, de la zona.

- ¿Por qué se instalaron aquí?

- Es que, en mi caso, me echaron del lugar en donde alquilaba. Así y todo y aunque vos digás que te parece increíble, vivo mejor aquí, entre estos cuatro nylons que en la pieza por la que me cobraban 350 pesos... y no se puede pagar.

- ¿Y cuánto te salió venirte para aquí?

- La verdad que bastante. Ese nylon negro me costó 500 pesos...

- ¿Tienen conciencia de que el terreno no es de ustedes, que lo están usurpando?

- Estaba vacío, nadie lo usaba. Les preguntamos a los de la Playa de san Agustín y nos dijeron que de ellos no es... Así que nos decidimos y nos vinimos. Con muchos nervios, pero ahora estamos contentos. Lo que queremos es que nos cobren nuestro pedazo de terreno.

- ¿Alguien les ha dicho algo?

- No. Estamos esperando. Sólo se hizo un acta con que somos usurpadores y nos dijeron que nos quedemos 30 días. Después de esos 30 días, si nadie nos reclama nada, el terreno es nuestro y ya podemos empezar a pagarlo si aparece el dueño. Mirá: nosotros estamos desesperados. No somos como los de Buenos Aires. Sólo queremos una casa para vivir dignamente con nuestros hijos.

- ¿Conocés al resto de la gente?

- Aquí al lado se instaló mi hermano. Nos vinimos juntos. Mi vieja vive allá atrás. Ella tiene su casa y todo, pero a nosotros nos ha costado mucho conseguir una casa. No la conseguimos. No hay oportunidades. Ahora estamos contentos porque vamos a pasar la Navidad aquí, juntos. estamos limpiando todo para eso.

- ¿te cobraron algo por instalarte aquí?

- No. Por ahora no.

- ¿Cómo que "por ahora no"?

- Le vamos a pagar al sueño del terreno, como corresponde, pero cuando aparezca.

- ¿Y si tenés que pagar, con qué recursos contás?

- Trabajo en la construcción, algo gano. Me imagino que me tiene que alcanzar como para pagar una cuota y darle de comer a mi mujer y a las nenas. Y además de todo eso, hacerme tiempo y mañas para levantarme la casa.

......

Pablo nos hace pasar a su casa. Está orgulloso. "No es lo que yo quisiera, pero es lo que puedo tener", nos dice. Nos muestra a sus nenas. Nos da su teléfono. Nos ofrece que volvamos. Pablo cree que es el principio de la solución cuando muchos otros piensan que lo que allí se ha iniciado es todo lo contrario: un gran problema.