Lafalla: "La gestión democrática no cumplió con la expectativa ciudadana"
Arturo Lafalla fue gobernador de Mendoza entre 1995 y 1999. El 9 de junio fue un día importante para él porque presentó su libro "Utopía y Realidad" donde volcó sus vivencias durante ese periodo que le tocó administrar a la Provincia.
En base a ese ejercicio que el ex gobernador hizo al repasar su accionar al frente del gobierno mendocino lo consultamos sobre algunas conclusiones que quedaron del último encuentro Pensando Mendoza que MDZ organizó esta semana para cerrar el año bajo la consigna: ¿Por qué Mendoza ha decaído en su calidad provincial en el último siglo?
Los integrantes de esa mesa fueron: Patricia Collado (socióloga estudiosa de problemática laboral), Alberto Isuani y Elbio Rodríguez (ambos encuestólogos), Marcelo Padilla (sociólogo y columnista de MDZ), Ricardo Ojeda (biólogo investigador del CONICET) y Raúl Pérez (físico investigador de la UTN).
-Partiendo de la base de que la calidad de vida de Mendoza se ha deteriorado tomando como referencia que otras provincias han mejorado sus índices de recuperación económica como San Juan o San Luis ¿por qué cree que esto ha ocurrido?
-El mejoramiento económico de esas provincias es consecuencia fundamentalmente del Régimen de Promoción industrial y Diferimiento impositivo de triste memoria para los mendocinos y el país todo. En el caso de San Juan debe agregarse la minería, también con un cuestionamiento muy alto por la sociedad toda.
-¿Coincide con los sociólogos quienes dicen que hay una retracción del sujeto y que eso contribuye a que la participación colectiva se haya resentido y eso, por ende, baja el nivel de movilidad social?
-La retracción es evidente y grave. Creo que la causa principal es que las distintas gestiones de la reciente democracia argentina no han cumplido con las expectativas de los ciudadanos, siendo que países vecinos (Chile, Perú, Brasil, Uruguay por mencionar algunos) con iguales dificultades que Argentina han logrado mejoras en el terreno del crecimiento económico, de disminución de la pobreza, calidad educativa, entre otras, que nosotros estamos lejos de obtener.
-También se dijo en ese encuentro, que todo gobierno necesitaba un equipo técnico permanente que trabaje en los temas estratégicos. Además que haya un Estado con un papel regulador en especial de los servicios públicos y que ese mismo Estado también contemple su rol compensador para sostener emprendimientos con valor social. En base a su experiencia ¿esto se ha logrado?
-Evidentemente no. Es cierto que la experiencia demuestra que el rol del Estado debe avanzar fuertemente sobre la regulación y control de los servicios públicos. En Mendoza lo intentamos con la reforma estructural del 98 (sector de agua y distribución de energía) que consistió en dictar un marco regulatorio por ley para cada uno de esos sectores y crear organismos de control totalmente estatales (EPRE y EPAS) que garantizaran el cumplimiento de la ley. La experiencia nos muestra que estos últimos no cumplieron acabadamente con el rol para el que se los creo. Hay que insistir en el modelo porque es el acertado, haciendo los ajustes que le experiencia indique. También es cierto que el Estado debe cumplir un rol equilibrador para sostener emprendimientos con valor social, pero debe hacerse siempre en forma explícita y por ley. Esto es que el instrumento del subsidio es útil y necesario para el desarrollo armónico, pero insisto, y esta es la clave SIEMPRE POR LEY Y EXPLÍCITOS. También para los servicios públicos. En cuanto a la necesidad de equipos técnicos permanentes del Estado, no hay dudas de su necesidad, pero eso no se logrará de ninguna manera sino se modifican los actuales estatutos de los servidores públicos.
-En ese mismo análisis se planteó que cuatro años era poco tiempo para gobernar a una provincia como Mendoza. Resurgió así la idea de una única reelección consecutiva para gobernador ¿Coincide con esto?
-No. De ninguna manera. La continuidad de las políticas no la da el titular de una gestión, lo da la voluntad de una dirigencia política y social con capacidad de acordar y sostener esfuerzos de mediano y largo plazo. Una correcta articulación entre lo público y lo privado y una opinión pública capaz de premiar y castigar aciertos y desaciertos.
-Por último, y en base a lo dicho por Elbio Rodríguez quien invocó un estudio realizado por su equipo de encuestas, se percibe que los mendocinos estamos satisfechos con este presente pero no tenemos visión de futuro (una especie de presente perpetuo diría Alberto Isuani). Rodríguez afirma que da la impresión que falta un liderazgo fuerte para mostrar un horizonte promisorio teniendo en cuenta las condiciones objetivas de Mendoza ¿Cuál es su opinión siempre en base a su experiencia como gobernador de la provincia?
-Los pueblos débiles, pocos propensos al esfuerzo, practicantes del realismo mágico, añoran liderazgos fuertes. Los otros, como es el mendocino, no quieren depender de liderazgos fuertes (la historia demuestra que siempre terminan en abusos de poder) sino de institucionalidad fuerte. Obviamente, los circunstanciales y pasajeros titulares de esas instituciones (públicas y privadas) deben honrarlas con su esfuerzo, imaginación, conocimientos, vocación de servicio, solidaridad con el destino común. De esto último hemos andado un poco flojos.
