La purga en la Policía Federal y los por qué de las reformas que se impulsan
Con la creación del Ministerio de Seguridad el gobierno nacional consultó y convocó a una línea de expertos en la materia que, hasta ahora, no había logrado puestos protagónicos frente a una policía que, en general, se autogobernó siempre.
A la vez que se alimenta una sana polémica, lo que se comenzó a vislumbrar es un cambio de paradigma en el gobierno de la seguridad. Como lo dijimos en MDZ al conocer la noticia, de lo que se trata es de cambiar un esquema basado en el "yo tengo el poder y hago lo que quiero" a uno en el que el poder civil -como en cualquier otro orden del Estado- gobierne y demande eficiencia.
Hablamos del tema con quien fuera uno de los principales colaboradores de Nilda Garré en Defensa. Pero, además, quien posee un fuerte vínculo con las reformas en materia de seguridad. Se trata de Darío Kosovsky, abogado, ex director de Transparencia del Ministerio de Defensa y autor del libro "Ciudadano sheriff". Trabajó en una propuesta de modernización de las políticas de Seguridad de Mendoza, convocado por la Universidad de Congreso en 2005.
- ¿Cree que es positiva la creación de un Ministerio para Seguridad, separado de Justicia?
- No es tan relevante el hecho de la separación sino el de la jerarquización de la problemática de la seguridad en la estructura civil de la administración pública. En este sentido, el dato más significativo es el gesto político de fortalecer la estructura no policial que comandará por primera vez en la historia del país el diseño, ejecución, monitoreo y evaluación de las políticas de seguridad. De hecho, si se pensara el diseño orgánico funcional en términos de objetivos y especificidad técnica de lo que se podría prescindir sin problemas es del rango ministerial del área de justicia.
- Conociendo la gestión de Nilda Garré en Defensa, ¿qué cree que llevará a Seguridad de su experiencia anterior?
- Sin lugar a dudas hay una valoración muy positiva de parte de la Presidenta de la inédita conducción política de la defensa que ha sabido pergeñar y concretar Nilda Garré. Por primera vez en la Argentina un gobierno democrático definió la estrategia, la organización y estructura militar del país y dispuso todas las medidas necesarias para implementarlas. Muchos de los lineamientos exitosos en el Ministerio de Defensa están relacionados con el liderazgo político de la Ministra y de equipos técnicos preparados para llevarlos adelante y probablemente esa fórmula de conducción que reclamaba el sector militar es la que sea necesaria para las policías y fuerzas de seguridad. Los antecedentes a considerar para pensar lo que pueda implementarse en el nuevo Ministerio están a la vista: una indiscutible política de derechos humanos que, además de colaborar activamente con la justicia en todas las causas relacionadas al Terrorismo de Estado, dignificó al personal de las FF. AA. forjando e instalando el concepto de ciudadano militar, las reformas educativas y del sistema de justicia militar, la gestión logística y de planeamiento conjunta que fue absorbida por el Ministerio de Defensa, la intervención en las Obras Sociales y la política de Bienestar, una decidida política de anticorrupción, además de la coordinación operativa regional e internacional y la investigación científica aplicada a los planes operacionales.
- ¿Es suficiente una purga en la Policía Federal? ¿O hay que refundarla, crear otra cosa?
- En mi opinión, en este momento es apresurado hablar de purgas. Sin lugar a dudas es imprescindible una modernización de una Policía reformada por última vez en 1958 y, en consecuencia, pensada y organizada para otra época y distintas necesidades. Lo que parece prudente es atender las necesidades y objetivos del sistema federal y las funciones que predominantemente cumple la Policía Federal hoy. Esta es una institución que se dedica fundamentalmente al policiamiento en la Ciudad de Buenos Aires, que engloba tareas preventivas e investigativas, que concentra ridículas funciones administrativas como la de emitir pasaportes y que no aborda ninguno de los mercados criminales estrechamente relacionados con delitos violentos así como con contravenciones y que operan con connivencia policial y política con un amplio despliegue territorial. El ejercicio abusivo de la fuerza en los últimos tiempos y las innegables relaciones con circuitos delictivos organizados, además de la ineficiencia operativa, dan cuenta de la necesidad de una intervención contundente.
- Es difícil explicarle a la sociedad lo que representan las purgas. ¿Se anima a hacerlo de manera de que no se entienda como una “venganza” de civiles contra uniformados?
-No hay ningún margen para pensar en ese sentido cuando la obsolescencia, la ineficiencia , la violencia y la corrupción institucional hablan por sí mismas de la necesidad de un cambio.
- ¿Qué pasa con los “purgados”? Las experiencias existentes muestran que el tema traslada a quienes fueron corruptos dentro del Estado a seguir las mismas prácticas desde afuera.
- Cuando se da de baja personal de las fuerzas por ilícitos existen múltiples mecanismos para prevenir estas situaciones, lo que no habido nunca hasta ahora y que parece ser la novedad es la voluntad política para lograrlo.
