Piracés: Por qué gente que no se conoce es capaz de unirse para linchar a alguien
Recientemente un grupo de vecinos de la localidad guaymallina de Pedro Molina atacó a un asaltante. Según una de las versiones -aunque la justicia asevera que no sucedió- directamente lincharon al hombre, quien murió mientras lo trasladaban a la comisaría.
- Es que la visión sobre la incapacidad de sistema judicial para dar respuestas creíbles, puesta básicamente sobre su lentitud y negligencia, profundiza esta percepción que se está transformando en un problema crónico para nuestra sociedad. Si analizamos los datos que la realidad nos ofrece, vemos que la precariedad en el funcionamiento de nuestras instituciones especializadas tiene impacto y repercusión significativa en un colectivo social convencido de que el delincuente muchas veces queda impune.
- ¿Qué hace posible que "buenos vecinos", enardecidos por alguna situacion puntual, se tornen asesinos, en algunos casos?
- El temor a la violencia y al delito ha hecho mella en nuestra forma cotidiana de vida, en los distintos sectores sociales. Y el observar impunidad en tantos casos, donde hay registro de delito pero no de delincuente, y ver que son tan pocos los casos que son identificados, aprehendidos, juzgados y condenados, genera aliento a comportamientos indeseables que tienen su raíz en la percepción de impotencia e indefensión, y por identificación y solidaridad con la víctima. Y estos comportamientos muestran muchas veces que es “peor el remedio que la enfermedad”. Vemos así cómo la gente compra armas, contrata vigilantes privados que no siempre tienen control institucional suficiente, aplica sistema de vigilancia y cierres vecinales o utiliza “justicia” por mano propia como nos hemos enterado, ha ocurrido en estos días en Guaymallén.
- ¿Actúan én uso de conciencia o buscando satisfacer qué reclamos latentes de sus cerebros?
- La inseguridad genera muchos componentes subjetivos, ya sea por la fuerte carga emocional que acarrea, y por las reacciones de la gente poco racional e impulsiva en respuesta a esta. También es cierto que esta inseguridad puede convertirse en pantalla para dar rienda suelta a la descarga de una violencia que muchas veces está latente en las personas y que se potencia cuando se producen hechos como éstos. En el imaginario de la gente hay toma de conciencia y objetivación acerca de la desprotección que se vive frente a la delincuencia y la inseguridad. Y se producen respuestas de sujetos particulares que son tomadas por estos mismos como una oportunidad para reducir el delito. De ese modo descargan en el ocasional rehén su rabia desesperación y frustración (no siempre provocadas por situaciones de inseguridad pública); atrapan a este en el estereotipo que se ha ido formando, y se aplica un castigo “ejemplificador” ante la supuesta comisión de un delito, sin concederle al linchado ninguna oportunidad para que aclare su actuación. Lo que es más grave, tampoco se espera la intervención policial ya que en muchos casos va a ser vivida como un obstáculo a la acción justiciera que esta gente cree estar realizando.
- Finalmente, es un círculo vicioso, ya que promueven formas de solución vinculadas a las mismas reacciones que tendría un delincuente y no un "buen vecino"...
- Esta actuación ciudadana crea una mayor desunión social y tiene que ver con el miedo. Por él se incorpora la presencia de controles privados que se alejan mucho de la organización comunitaria que siempre anhelamos. Como no confiamos en el control del Estado se toman otras alternativas: los controles privados, la justicia por mano propia. El miedo (que tiene que ver con la sensación de inseguridad) representa más bien un reflejo de la fragmentación social que vivimos y muestra decaimiento en los sentimientos de ciudadanía.
- ¿De qué forma el Estado debe abordar a comunidades que se desbordan de esa manera y, aun despues de reaccionar y ver los resultados fatales de sus hechos, persisten en justificarlos?
- Es de rescatar como avance las intervenciones que el Poder Judicial tiene cuando se hace presente en los barrios y departamentos. Veo que esto lleva a la gente, en la medida que estas prestaciones sean eficientes, a un sentimiento de que la justicia también puede llegar a la población general, y no sólo a los que tienen medios para costearla. Es un paso que ha dado resultados en muchos países, y ofrece alternativas institucionales para que la gente no viva desamparo y no se motive a realizar comportamientos peligrosos para la vida social que son generados por la ausencia institucional. Y justamente esto es lo que nos está sucediendo.
Todas las entrevistas de Gabriel Conte en MDZ leelas haciendo clic aquí.
