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"Los ingleses no esperaban tanta resistencia"

Ex combatiente de Malvinas.

Gustavo Fosch llegó a Puerto Argentino a los 24 años, el 7 de abril de 1982, recién egresado como piloto de helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina.

Hoy, este ex combatiente cordobés radicado en Mendoza desde casi veinte años y otros tantos que dejó de lado su vínculo con las Fuerzas Armadas, trabaja como piloto para una empresa extranjera. Define a aquella guerra como "una marca imborrable" en su vida.

-¿Cuándo llegaste a las Islas Malvinas y durante cuánto tiempo estuviste allí?

-Llegué durante la primera semana. Yo era piloto de helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina, estaba recién recibido y elegí ir junto a un grupo de soldados. Nuestra tarea era cuidar el aeropuerto de Puerto Argentino, pero las circunstancias se fueron dando de manera tal que hubo muchos cambios de planes. Estuve en las islas 78 días, inclusive más allá de la entrega.

-¿Cuál era el panorama en el lugar?

-El desembarco había empezado el 2 de abril y como parte de la misma improvisación estaba llegando un montón de gente que no sabía qué tenía que hacer. Yo, por eemplo, primero iba a ir a Puerto Darwin y después me cambiaron el destino porque, supuestamente, era parte de una compañía. Creo que el plan inicial de los ingleses era atacar, pero en mayo se dieron cuenta que esa zona estaba demasiado cuidada. Encontraron una resistencia que no esperaban. Eramos dos mil o tres mil soldados y nos derrotaron, pero no les fue fácil.

-¿Cuántos muertos hubo en Malvinas?

-Alrededor de 650 personas murieron, de las cuales la mitad eran  del crucero Manuel Belgrano. Pero los ingleses tuvieron más muertes que nosotros. El hundimiento del Belgrano fue un crimen de guerra que habría que denunciar porque estaba en retirada. Este es uno de los puntos más polémicos de la guerra como tal y que tuvo muchísimas críticas. Los ingleses consiguieron el apoyo mundial porque tienen un manejo de las relaciones internacionales y un poderío increíble y pusieron al mundo en contra de Argentina. Nosotros quedamos como los matones y como el país agresor. Gracias a eso pudieron mandar a la flota, pero eso no los saca de los convenios de la ONU y hasta ellos mismos, después, criticaron la acción porque sabían que el barco no estaba peleando y se iba.

-Para el sentido común, enfrentar una potencia como Gran Bretaña era una locura. ¿Cuál es tu opinión?

-Esa es la parte que más me interesa ver, porque está claro que hay países que están altamente preparados para la guerra pero nosotros no. En mi opinión, los únicos que ganaron en esta guerra fueron los ingleses y ellos fueron los que la provocaron. Argentina tenía el plan desde que subieron los militares al poder, por el espíritu belicista, y cuando los ingleses detectaron eso lo tomaron y vieron qué hacer. La Guerra de Malvinas benefició a un sector minúsculo de los grupos  dominantes y de presión en Inglaterra. Gracias a la guerra, Margaret Thatcher fue reelecta, un almirantazgo que estaba en decadencia tomó nuevo poder y la compañía Falkland Islands siguió con sus negocios.

-¿Por qué a los argentinos nos moviliza tanto todo lo relacionado con Malvinas?

-Argentina perdió en todo sentido, por el desastre que hubo después. Lo bueno es que se recuperó la democracia porque que si hubiéramos ganado la guerra, vaya uno a saber cuántos años más de proceso hubiera habido. De todas maneras, las Fuerzas Armadas nunca fueron las mismas desde entonces al día de hoy.

-¿Cómo fue tu vuelta de la guerra?

-Se supone que para mí era diferente porque soy profesional y uno se puede preparar mucho, pero el momento del combate es tan terrible porque se está al límite. Estuve meses sin salir de mi casa. Uno veía profesionales muy capacitados que se asustaban más que los soldados de 18 años con dos años de instrucción. Esto es muy complejo. En lo personal me sirvió para entender  la naturaleza humana.

-¿Es diferente la experiencia para un profesional que para un soldado?

-Con el paso del tiempo uno se da cuenta de que forma parte de una generación, que ronda entre los 40 y los 50 años.

-Una generación sufrida que vivió una dictadura militar y una guerra.

-No voy a hablar de la dictadura. Igual, no tuve nada que ver con eso. Pero es un hecho que me pasaba con la gente de mi edad, que me rechazaban por el uniforme.

-¿Qué llevó al gobierno de ese momento decidir el inicio de la guerra?

-La decisión política me pareció rara y el 2 de abril fue una sorpresa para mí, como para todos. El canciller argentino se había enterado dos o tres días antes. Eso es lo terrible. De todas maneras quien forma parte de las Fuerzas Armadas entrena para eso. Yo personalmente presioné para ir. Y en momentos de lucidez pensé: "Los ingleses van a venir". Uno veía a los ingleses con las manos levantadas y pensaba que eso no se lo iban a bancar. Sigo leyendo porque hay cosas que a uno no le cierran y Gran Bretaña se preparaba para el enfrentamiento desde el año ´76.  Estoy seguro de que un gobierno democrático no lo hubiera resuelto así porque habría habido un montón más de gente. Fue una decisión provocada y al gobierno militar se le vino encima todo. La guerra no fue una decisión como se la hace parecer. Se trata de que un borracho tomó dos vasos más de whisky y dijo voy a atacar. Creo que si hubiera sido otro gobierno no habría pasado, no me cabe duda, porque éste cayó en una trampa.

-¿Qué sabés de la realidad de los veteranos de guerra hoy?

-Es mucho el deterioro moral y al principio fue terrible porque muchos volvieron y no tenían trabajo, el país era un caos y hubo desatención de los combatientes. Yo me relaciono con grupos de veteranos de distintos lugares del país, y los soldados son quienes más sufrieron por su condición de no haber estado preparados. El miedo viene en gran parte por la incertidumbre aunque demostraron tanto coraje, una enorme presencia de ánimo en esa situación. El gobierno de Kirchner puso mucho empeño en mejorar las pensiones y después en cada provincia tienen conquistas: atención psicológica y médica, ayuda escolar para los hijos. Sé que en Buenos Aires a muchos los han incorporado a tareas de la administración pública, como tareas en las escuelas. De todas maneras sé que hay mucha gente que no puede sacarse el tema de la cabeza y que la angustia interna va por otra vía, es una marca imborrable.

-¿Qué pensás de la opción de no tener ejército, como el caso de Costa Rica?

-Sería un mundo hermoso si no hubiera fuerzas armadas. Argentina en la época de Menem intentó llegar a una hipótesis de cero de conflicto, que es el grado de agresividad que se tiene con otros países. Chile no ha dejado de armarse, porque hoy ningún país provee de armas porque sí, si no porque tiene una política. Estados Unidos provee de armas no porque sea un traficante ilegal, sino que le vende a quien le garantiza que va a estar de su lado o si quiere generar un conflicto regional. Creo que respecto de la tenencia de armas, el Gobierno tendría que controlar mucho más.

-¿Qué sensación tienen los veteranos sobre el  reconocimiento que hace la sociedad después de Malvinas?

-Al veterano no le gusta que se lo muestre sólo en la derrota, por eso rechazan las películas que se hicieron sobre el tema ("Los chicos de la guerra", "Iluminados por el fuego"). Creo que todavía hay una búsqueda de reconocimiento y no que se los muestre como débiles o enfermos que es como suelen salir en el cine.