"El staff político de la Capital se agotó"
Asegura que el brillo de la Ciudad de Mendoza de los ’90 se fue opacando con las últimas gestiones comunales. Y tiene una explicación: “El staff político municipal se agotó. Sería muy saludable que la Ciudad se animara a una renovación”.
- ¿Por qué quiere ser intendente de la Capital?
- Porque es apasionante. El rol de los municipios, que era el elemental alumbrado, barrido y limpieza, pasó a uno mucho más complicado. No sólo tiene a su cargo otras áreas de gobierno como salud o educación, sino que una verdadera gestión debe convertirse en el motor del desarrollo local.
Debe saber como atraer inversiones, tiene que saber como de la gestión municipal, y a veces tomando medidas que aparentemente no tienen nada que ver por ejemplo con la seguridad, se le puede dar seguridad a la población. La gestión municipal es cada vez más rica, más compleja. Me parece algo apasionante la gestión municipal, y me parece que Mendoza es una ciudad muy linda pero que es fruto de muchas gestiones. Desde Emilio Civit, de la mano de los grandes arquitectos que tuvimos. Pero hoy comienza a tener problemas complicados a los cuales las últimas gestiones no sólo no han dado solución sino que ni siquiera saben como encarar la solución de esos problemas.
- ¿Cuáles son los grandes problemas de Mendoza?
- Primero debemos saber que quiere ser Mendoza. Me parece que se debe abrir un diálogo, que lo debe impulsar el municipio. No sólo con las organizaciones de la sociedad civil sino con el vecino común, para saber cuál debe ser el destino de la Ciudad. Ese diálogo no solo no está abierto, sino que al contrario, casi hay una imposibilidad de diálogo entre la comuna y los vecinos.
Además la comuna debe poner a disposición de los vecinos una cantidad de información, primero para saber hacia donde la Ciudad quiere ir, y segundo para que una vez que se tome ese camino no se frustren ningún tipo de inversión, ni de las chicas ni de las grandes.
- ¿Y qué utilidad se le daría a esa información?
- Debe tener la información al día para decirle a su vecino o quien quiera venir a invertir a la Ciudad de Mendoza donde hay un déficit, cuál actividad puede ser promisoria, cuál es la mano de obra disponible y cuál falta.
Si decide un camino, por ejemplo si quiere ser una Ciudad dedicada esencialmente al turismo o a los servicios, tiene que tomarse entre todos como un gran objetivo y el municipio en eso tiene que ser el motor del desarrollo local. La Capital ha perdido inversiones importantes en los últimos años por no tener definiciones de este tipo, a expensas de los departamentos vecinos.
Hay otras políticas que son de mediano y largo plazo que tienen que ver con esta red urbana que es el Gran Mendoza. Hay muchas política que pueden ser tomadas sólo por la Capital, deben ser consensuadas e impulsadas por varias intendencias a la vez.
- Habló de diálogo con los vecinos. ¿Cómo lo implementaría?
- Por ejemplo para determinar que obras le hacen falta, pienso que a cada zona hay que darle cada zona lo que le hace falta. Si algún sitio no tiene agua potable no le voy a dar una plaza, le voy a dar agua. Y si tiene agua y no tiene cloaca, le voy a dar cloaca. Y si tiene agua y cloaca, lo daría un centro de salud. Y si tiene todo eso, tal vez venga el tiempo de darle una plaza. Eso es imaginar desde el municipio cual sería un presupuesto participativo, que me parece una buena medida que se podría implementar en serio, dándole una participación plena a los vecinos.
Acá se le tiene mucho miedo al vecino, no quiere que participe en nada. Inclusive para quejarse hay que pagar una nota, en lugar de salir el municipio a conocer cuales son los problemas de los vecinos porque eso ayuda a mejorar la gestión.
- ¿Cuál es su propuesta para recuperar al vecino que se fue de la Ciudad?
- En el mundo hay una tendencia. Muchas ciudades europeas que se van adelantando a los fenómenos urbanos que son comunes, por ejemplo Barcelona, están densificando sus centros urbanos en contra de la expansión ilimitada en el territorio de las ciudades, que es un poco lo que está pasando en Mendoza. Están trayendo de nuevo muchos de los habitantes de sus centros históricos urbanos que se fueron retirando”. “Liverpool es un buen ejemplo, ya ha recuperado un cuarto de millón de sus habitantes del centro histórico. A medida que los centros históricos se van despoblando crecen los problemas de marginalidad, de inseguridad, se va perdiendo el espacio público.
Refundar el microcentro de la Ciudad de Mendoza es un objetivo. Para eso hay que densificar la Ciudad, ocupar con mecanismos que tiendan a la creación de viviendas de corte social todo lo que sea baldío antes de seguir expandiendo la Ciudad. Eso produce un abaratamiento de los servicios públicos.
Hay una zona del microcentro la cual deberíamos convertirla en un lugar más activo de intercambio cultural, social, pero tratando que sea una ciudad más amiga. Hay que tomar una serie de medidas que desalienten el ingreso de automóviles al microcentro, devolverle al peatón y la familia el centro de la Ciudad.
- ¿Conoce los números del municipio?
- Tiene un presupuesto interesante, pero creo que no está en la mejor situación económica. La Mendoza de los ’90 tenía la posibilidad de conseguir fondos del orden nacional e internacional, porque casi se podía presentar como una ciudad modelo en la Argentina.
Muchas ciudades del mundo funcionan con aportes del país que terminan probando nuevos sistemas de transporte o prestación de servicios. Un buen ejemplo en América es Curitiba, que debería ser tomada como un modelo de una ciudad revolucionaria que como tal ha sido observada desde hace tiempo por el propio Brasil y por otros países como un lugar donde se prueban políticas ambientales o de inclusión social muy interesantes. Yo veía a Mendoza de los ’90 encaminada a eso.
- Toronto, Liverpool, Barcelona, Curitiba. ¿Mendoza puede estar a la altura de esas ciudades?
- Mendoza tiene características que sin duda a quien la visita la impacta, especialmente el bosque urbano. Se ha convertido en una de las capitales del vino, en muchos casos con políticas municipales escasas, nulas o en contra. Mendoza podría ser casi la capital cultural del Mercosur, pero desde el municipio hubo una política expulsiva. Se cerraron salas, cines, se condiciona toda actividad cultural.
- ¿Y por qué de ser la Ciudad más limpia del país pasó a este presente?
- El staff político municipal se agotó. Sería muy saludable que la Ciudad se animara a una renovación. Hay funcionarios políticos que están desde el ’83, y entonces terminaron confundiendo lo público con lo privado, perdieron el miedo a la crítica. En ese momento cobró un impulso muy grande en base a un staff municipal muy entusiasmado, muy nuevo, con muchísima convicción. Me parece que ese entusiasmo, esa convicción y ese miedo a la crítica que existía se perdió. Hoy no hay nada que los conmueva, que los impulse. Entonces la Ciudad va a la deriva sin nadie que la dirija.
- ¿Quién representa esa renovación?
- Ahora dicen que vuelve Fayad. Es como si una empresa que la creó al abuelo, la hizo grande el hijo, la endeudó el nieto y la fundió el bisnieto, y ahora vuelve el abuelo. El staff político sigue siendo el mismo que comenzó con él, y a mí me parece que hace falta una renovación política y otro equipo.
- ¿Descentralización o autonomía municipal?
- La descentralización más que la autonomía es una mecanismo muy bueno para solucionar los problemas de la gente. Más que crear delegaciones municipales, que se convierten en pequeñas oficinas de la administración que no cambian nada, yo soy de la idea de crear divisiones administrativas con un poder más real. Sería sano, un buen avance casi revolucionario que los vecinos de determinadas zonas puedan elegir representantes ante el municipio, pero no a través de los partidos políticos. A la gente hay que involucrarla.
- Si gana, ¿cuáles serán sus primeras medidas?
- La primera es un municipio de rostro más humano. No concibo que en una provincia que se dice rica y en un municipio que se dice avanzado sigan existiendo niños pobres. Hay que recuperar la calidad de los servicios que brinda el municipio. Y conformar un grupo poderoso, integrado por personas de gran capacidad que comience a pensar un plan estratégico para el mediano y largo plazo, que tampoco existe. Y que tenga que ver con recuperar espacios públicos. Yo estimo que el parque debe pasar a la Ciudad, con los recursos y el personal y todo. Nunca entendí porque pertenecía a la provincia siendo que parte naturalmente del espacio urbano de la Ciudad.