El lado oscuro de Robin Williams: qué lo llevó a suicidarse
Muchas razones, pero un detonante: el trágico final de Robin Williams.
Robin Williams siempre será recordado como uno de los actores más importantes y graciosos del mundo. Tenía un humor sano, pero a su vez una capacidad de emocionar a todos de manera única. Hacía reír y llorar con sus icónicas películas, aunque poco se sabe de su lado oscuro y que lo terminó llevando al suicidio.
Robin Williams era famoso por su humor, su improvisación y la profundidad que tenían sus papeles. Pero su vida fuera de las cámaras fue más difícil, y la tristeza que imprimía incluso a sus papeles más disparatados era probablemente un reflejo de la depresión con la que luchó por muchos años.
Por años buscó escapar de la depresión. Abusó de las drogas y el alcohol, se hizo adicto al entrenamiento y a los videojuegos. También fue adicto al trabajo, algo que fue autodestructivo y que lo obligó a someterse a una cirugía mayor del corazón a sus 58 años.
Tenía padres ausentes, con un nivel de riqueza que hacía que tengan poco tiempo para él, por lo que fue criado por niñeras y personal doméstico. Fue así como, con la comedia, intentó conectarse con su madre a través de la risa.
Pero hay más, teniendo en cuenta su adicción a la cocaína. De hecho llegó a admitir que hubo ocasiones en las que tomó tanto que su pecho latía tan fuerte que temía morir. "Tomé coca para no tener que hablar con nadie", confesó.
Al igual que su consumo de cocaína, Robin Williams tuvo que lidiar con el alcoholismo. Si bien dejó de beber cuando nació, en varias ocasiones tuvo recaídas. Esta adicción fue desde siempre su gran fantasma, tanto que poco antes de su muerte volvió a un centro de rehabilitación para mantener su sobriedad.
Y si hay que sumar más, sus matrimonios no ayudaron en la contención. La fama lo convirtió en un hombre muy buscado, cometió muchas infidelidades en su primer matrimonio con Valerie Velardi y se catalogó como un adicto a las mujeres.
De hecho, en 1989, el mismo año de su divorcio, se casó por segunda vez con Marsha Garces, quien era la niñera de sus hijos y se había convertido en su amante por años. Tras divorciarse de ella, en 2011 se casó una tercera y última vez con Susan Schneider, su última mujer.

Los últimos años de Robin Williams también denotaron problemas económicos, a raíz de los divorcios y la fortuna que perdió en ellos. Este fue una de las razones por las cuales se dijo que en sus últimos años de vida aceptó papeles en los cuales no se sentía cómodo, pero que los tomaba para ganar algo de dinero.
Cuando se suicidó en agosto de 2014, muchos buscaron los motivos reales de su drástica decisión. Se habló de depresión, tristeza, problemas con las drogas, bipolaridad, bancarrota... pero al parecer nada estuvo más lejos de la realidad.

Lo cierto es que Robin Williams tenía una devastadora enfermedad que jamás le fue diagnosticada: la demencia con cuerpos de Lewy, algo que se supo recién en su autopsia. Se trata de un trastorno neurodegenerativo que afecta la memoria y las capacidades motoras, algo que se dio a conocer recién con el informe forense.